Legio XXII Primigenia Pía Fidelis

La vigesimosegunda legión "afortunada" fue una legión romana reclutada por el emperador Calígula en el año 39 para sus fallidas campañas germánica y británica, junto con la Legio XV Primigenia. Recibió el número XXII porque debía actuar junto con la Legio XXI Rapax, mientras que el epíteto Primigenia aludía a la Fortuna Primigenia. La actividad de esta legión se desarrolló en la provincia de Germania Superior a lo largo de la mayor parte de su historia. Sus símbolos fueron el capricornio y el dios Hércules. A lo largo de su historia ocupó el campamento de Mogontiacum (hoy, Mainz), donde la legión desempeñó funciones de mantenimiento de paz en la frontera del Rhin. Durante el año de los cuatro emperadores (69), la XXII Primigenia apoyo a Vitelio junto con el resto del ejército romano estacionado en las provincias germánicas. Inmediatamente después la XXII Primigenia, liderada por el comandante Gaius Didius Vocula, fue la única legión que no sufrió grandes pérdidas durante la rebelión de los bátavos. La legión se mantuvo en su puesto de Mogontiacum, que defendió contra ataques rebeldes en dos ocasiones. A finales del siglo I, el futuro emperador Adriano sirvió como tribuno militar con la XXII Primigenia, y esta unidad también apoyo a Trajano en su ascenso al poder en 98, combatiendo a sus órdenes en las operaciones de pacificación del limes renano en los años 98-100. Vexillationes de la unidad operaron en Oriente durante las campañas contra el Imperio Parto, de Trajano, Lucio Vero y Septimio Severo. La XXII Primigenia envió también una vexillatio a Britannia para participar en la construcción de secciones del muro de Antonino bajo Antonino Pio. Ya en el siglo III la XXII Primigenia participó en la defensa de Germania Superior desde Mogontiacum contra el ataque de la tribu de los alamanes en 235, que hizo que el emperador Alejandro Severo fuera a la zona. Cuando este intentó negociar una paz con los invasores, la XXII Primigenia desencadenó un motín que acabó con la muerte violenta del emperador. La sucesión recayó sobre Maximino "el Tracio", un centurión local responsable de la iniciativa de la revuelta. El episodio es un buen ejemplo del poder político de las legiones en la crisis del siglo III. Ver, Mogontiacum, Legiones.
 
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