Moneda griega

Los griegos imitaron la moneda de sus inventores en Lidia, en donde se acuñaban monedas de electro (una aleación natural de oro y plata) en la segunda mitad del siglo VII a.C.. Egina acuñó las primeras monedas fuera de Anatolia y rápidamente la siguieron Corinto y Atenas (ca.570- 550 a.C.), y esta práctica se difundió rápidamente a través de todo el mundo griego. Las primeras monedas casi siempre eran de plata acuñada a mano entre dos troqueles o un troquel y un punzón. Inicialmente sólo tenía un dibujo en el verso llevando el reverso la marca geométrica del punzón. Pero los dibujos del reverso se encuentran hacia el final del siglo VI y algunas monedas del sur de Italia llevan el mismo dibujo en relieve e intaglio en el verso y el reverso. Las primeras monedas eran en su mayoría de un valor y denominación grandes y por tanto poco prácticas para el comercio al por menor. Puesto que aparentemente sólo circulaban a escala local en la mayor parte de los casos y siempre llevaban una enseña y/o nombre cívicos, se ha pensado que su finalidad original era atender las necesidades del Estado tales como los impuestos o el pago a mercenarios y estaban destinadas a retenerse en su lugar de origen. Las monedas que circulaban de una forma más amplia proceden de zonas como Atenas con plata abundante (Ver, Laurión) , y probablemente se las consideraba primero como metal de origen y calidad garantizados. En su momento aparecieron denominaciones pequeñas de una forma natural, como las diminutas monedas de plata, ya que las pequeñas monedas de bronce para el cambio sólo se generalizaron en el siglo IV, cuando las monedas de oro también se hicieron más frecuentes. El comercio interestatal era complicado debido a la variedad de estándares en el peso de la dracma que circulaba en diferentes ciudades. Esto a su vez tenía que hacerse encajar con el sistema oriental de estáteras y minas (Ver, Pesos y Medidas). El estudio de las monedas ofrece una información muy rica. Primero se debe establecer su fecha, que puede determinarse por el tipo, dibujo, estilo fábrica y por el contexto de su hallazgo, especialmente en tesorillos. La multiplicación de ejemplares ofrece una perspectiva de incremento de la precisión. Las propias monedas exigen cuidado como indicadores temporales porque existía la tendencia de las monedas valiosas a continuar en circulación durante mucho tiempo. En algunos casos se puede atribuir monedas a una ceca e incluso identificarlas con troqueles específicos; como consecuencia, los tipos se pueden situar en una serie. El origen y pureza de su contenido metálico también se pueden analizar. Por lo tanto, las monedas son un valioso testimonio para el conocimiento de la vida económica y la historia de ciudades particulares, y a través del análisis de su circulación pueden ayudar a mostrar las tendencias del comercio. Además los cuños monetales aluden con frecuencia a fuentes de riqueza. También pueden aportar información de historia política, especialmente en zonas mal cubiertas por nuestras fuentes literarias. Algunos reyes helenísticos orientales se conocen sólo por sus monedas. Así pues, la formación de agrupamientos entre estados puede verse indicada por tipos compartidos con rasgos comunes, mientras que la independencia puede estar subrayada por monedas divergentes o reacuñadas. Los tipos pueden reflejar la propaganda de gobernantes individuales (o aspirantes al poder) o estados, y la imitación puede reflejar la influencia de otro Estado, o un intento de recordar las cualidades de un predecesor, por ejemplo y sobre todo Alejandro.
 
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