Moneda romana

La Roma primitiva no tenía moneda. En su lugar el dinero adoptó la forma de bronce sin acuñar y pesado con cantidades fijas de metal designadas oficialmente como unidades monetarias. La unidad básica era el as, una libra (327,45 gramos) de bronce. Este rudimentario sistema tal vez se remonta al siglo VI a.C.. Las primeras monedas romanas de bronce fechadas en los años 280 a.C. eran asses. Esto es, monedas de bronce que pesaban un libra. Poco antes (hacia el 310 a.C.) se habían acuñado monedas de plata romanas, pero la ceca estaba en Campania, probablemente en Nápoles. Otra acuñación de plata "romano-campana" tuvo lugar durante la guerra contra Pirro. Hasta el año 269 a.C. no se acuñaron monedas de plata en Roma, las emisiones posteriores se produjeron a intervalos irregulares hasta la Segunda Guerra Púnica. Estas monedas más antiguas llevaban una variedad de cuños: la cabeza de una divinidad (Hércules, Apolo, Marte, etc.) normalmente aparecía en el verso, y un dibujo convencional (caballos, leones, delfines, etc.) en el reverso. Algunos tipos obviamente simbólicos eran la cabeza de Roma tocada con un yelmo, una personificación femenina del Estado, y los niños Rómulo y Remo con la loba. También llevan la leyenda "ROMANO" o, más tarde, "ROMA". Durante el siglo III las dificultades económicas hicieron que las denominaciones en bronce se devaluasen. El as se redujo primero al patrón "semilibral" (1/2 lb) y posteriormente, en el año 211 a.C. al patrón "sextantal" (1/6 lb). Este último cambio coincidió con la introducción de un nuevo sistema monetario basado en el denarius, una moneda de plata cuyo valor era de diez asses sextantales, cuyas fracciones eran el quinarius (cinco asses) y el sestertius (dos asses y medio). Con ciertos ajustes, tales como la revaluación del denarius a dieciséis asses y la reducción del as a una moneda de cuenta, este sistema estuvo vigente hasta el final del Principado. La ceca romana estaba en el Capitolio en el templo de Juno Moneta, de quien deriva la palabra "moneda", y estaba supervisada por magistrados jóvenes llamados tresviri monetales "monedadores". Durante el siglo II el nombre del monedador jefe aparecía grabado en las monedas y desde alrededor del año 150 a.C. desplazó la leyenda "ROMA". Los primeros denarios llevaban la cabeza de Roma en el verso y a los Dióscuros en el reverso, pero en la época de los Graco los diseños del reverso comenzaron a mostrar escenas escogidas por los monedadores, normalmente se trataba de episodios históricos relacionados con sus antepasados. El en siglo I los diseños se hicieron más políticos y comenzaron a servir los intereses de las dinastías rivales. Este proceso culminó el año 44 a.C. con las monedas que llevaban el retrato del dictador César. Los emperadores siguieron este precedente y sus retratos aparecían en casi todas las emisiones de Roma y de Lugdunum, en donde Augusto abrió una segunda ceca imperial. Los tipos de reversos de las monedas imperiales ponían de relieve los logros del emperador y de su familia, por lo que se constituyeron como un importante vehículo para la propaganda imperial. El denarius siguió siendo la unidad básica del sistema de monedas circulantes romanas hasta el siglo III. Durante los reinados de Augusto y sus sucesores se estableció una relación fija de 1:50 entre oro y plata, con el aureus de oro (2,75 onzas) como equivalente de 25 denarii de plata (1,375 onzas cada uno). Pero en la época de Nerón el peso del aureus y el contenido de plata del denarius se redujeron, precedentes que posteriormente siguieron otros muchos emperadores. En el tiempo de Marco Aurelio el contenido de plata del denarius era de un 75 por 100, y en tiempo de Septimio Severo de un 50 por 100. Durante la crisis del siglo III el conjunto del sistema se colapsó, con un gobierno que emitía dinero sin valor y la población del Imperio regresando a las transacciones en especie. En tiempo de Diocleciano y de Constantino se estableció un nuevo sistema monetario basado en el solidus de oro 72 por libra, que perduró hasta la Edad Media.
 
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