Mujeres romanas
Durante los primeros tiempos de la República la autoridad en la familia romana (Patria Potestas) estaba depositada únicamente en el cabeza del hogar (paterfamilias), que tenía un poder absoluto sobre su esposa e hijos. Las mujeres no podían tener propiedades o hacer negocios por su propia cuenta. Sin embargo, en el hogar eran poderosas e influyentes y ya no estaban confinadas a permanecer en las habitaciones de las mujeres, como lo habían estado las mujeres griegas. Desde el siglo II a.C. el sistema patriarcal comenzó a resquebrajarse y la posición de las mujeres fue mas emancipada. La educación quedó al alcance de las jóvenes al igual que de los muchachos. Algunas mujeres se hicieron ricas y otras (por ejemplo, Clodia y Fulvia) buscaron el poder político. El divorcio se hizo más sencillo y tan frecuente que durante el Imperio se establecieron medidas para promover el matrimonio. Ninguna mujer gobernó Roma por derecho propio, aunque Agripina la Joven estuvo a punto de hacerlo y muchas otras ocuparon posiciones de gran influencía. Una afirmación de Catón ilustra el cambio en la posición de la mujer: "Todos los hombres mandan sobre mujeres; nosotros, los romanos, mandamos sobre todos los hombres y nuestras esposas mandan sobre nosotros". Ver, Adulterio, Esclavitud romana, Matrimonio romano, Prostitución.

