Arria

(siglo I). Junto con su marido, Cecina Peto, siguió la filosofía estoica. Cuando el emperador Claudio ordenó a Peto que se suicidara, por haber tomado parte en la conspiración que llevó a la revuelta de Escriboniano, Arria ayudó a su marido a fortalecer su determinación apuñalándose ella primero (42) y entregando después la daga a su marido con las palabras Paete, non dolet "Peto, no duele".
 
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