Etra, hija del rey de Trecén, Piteo y, por tanto, nieta de Pélope, es la madre de Teseo. De ella proceden los derechos del héroe al trono de Trecén. Etra fue cortejada primero por Belerofonte. Pero cuando Egeo llegó a Trecén, procedente de Delfos, donde había consultado al oráculo sobre la manera de tener descendencia, el rey Piteo, comprendiendo el sentido de la respuesta del oráculo, se ingenió para unir a su hija con su huésped sin que éste lo supiera. Fruto de esta unión fue Teseo. Se contaba también que la víspera de la llegada de Egeo, la diosa Atenea inspiró en sueños a Etra el deseo de trasladarse a una isla vecina, para ofrecer un sacrificio al héroe Esfero, que en otro tiempo había conducido el carro de Pélope. Allí se vio sorprendida por Posidón, que la despojó de su virginidad. Aquella misma noche se unió a Egeo, por lo cual Teseo puede considerarse tanto hijo del dios como del mortal. Mientras Egeo regresaba a Atenas, Etra se quedó en Trecén, donde crió a su hijo. Más tarde, cuando éste, ya rey de Atenas, emprendió el viaje a los infiernos, confió a su madre a Helena, a quien había raptado; pero Cástor y Pólux, hermanos de la doncella, lograron libertarla, y se llevaron prisionera a Etra. Ésta siguió a Helena a Troya como esclava, dícese que voluntariamente, e incluso fue ella, al decir de ciertos autores, quien aconsejó a Helena que siguiese a Paris, abandonando a Menelao. En Troya educó a Múnito, su biznieto (Ver). Tomada la ciudad, fue reconocida por sus nietos Demofonte y Acamante, los cuales obtuvieron su libertad. Cuéntase que, al morir Teseo, Etra se suicidó de dolor.