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Palabra   |   Descripción

Uratamis

(siglo IX a.C.). Rey de Hama ca.840.

Uras

Diosa ctónica, en la mitología mesopotámica.

Urartu

Nombre asirio de una zona montañosa ubicada entre el sureste del mar Negro y el suroeste del mar Caspio, actualmente compartida por la República Armenia, Irán y Turquía, formada tras la caída del Imperio hitita. Incluye los grandes lagos de Van en Turquía (donde se encuentra la antigua capital Tushpa), Urmia (Irán) y el lago Seván (Armenia). En esta zona se remontan los orígenes del pueblo armenio. Urartu es uno de los primeros reinos de Armenia. Aunque pareciera perdido el recuerdo de este Estado del Oriente Antiguo, su nombre se conserva hasta la actualidad a través del texto del Antiguo Testamento. En hebreo, el nombre de Urartu es escrito únicamente con sus consonantes ('rrt). Más tarde, al ser vocalizada la pronunciación, entre tanto desconocida, se añadió la vocal "a", de modo que Urartu se convirtió en Ararat, que en nuestros días es la montaña más alta y el símbolo nacional de Armenia; en tiempos históricos y según la concepción del Antiguo Testamento, la comarca y el Estado de Urartu. El desarrollo del nuevo reino de origen hurrita parece haberse producido entre la época de Ashur-bel-kala (ca.1.174-1.051), rey de Asiria que se vanagloriaba de haber vencido al país de Urartu y Salmanasar III (858-824), quien hablará por primera vez de un rey de Urartu. Su constitución como reino no fue obra de una invasión extranjera. Resultó de la infiltración de esa "nebulosa" de tribus de origen hurrita que ya se conocía. La lengua de las inscripciones está hasta tal punto emparentada con la hurrita que se puede considerar al antiguo urarteo como un dialecto neo-hurrita. Fue un adversario político y militar temido de Asiria. Su apogeo histórico antiguo se dio en los siglos IX y VIII a.C.. La proximidad de la Asiria avasalladora produjo desde 1.275 a.C. una fuerte influencia ideológica, literaria y técnica sobre Urartu. En los primeros momentos se agruparon en torno a una especie de reino confederado conocido como Nairi, pero hacia el 900 a.C., formaron una confederación bajo el gobierno de un monarca central. La estructura política de este reino estaba calcada de la del reino asirio y constituyó un cuadro favorable para su rápido desarrollo. El país fue dividido en provincias, dando cada una de ellas a un gobernador y en las fronteras, los Estados vasallos estaban obligados a pagar un tributo. Gracias a unas pocas inscripciones, sabemos que el primer monarca de Urartu era Arame, seguido por Sardur I. Otras permiten reconstruir su gran crecimiento territorial durante los reinados del mencionado Sardur I, Ishpuini y Menua, quienes lograron llegar hasta la cuenca baja del río Murat, por el oeste, el Araxes, por el norte, y al lago Urmia por el sureste. Las técnicas asirias asimiladas tienen una buena muestra en el canal de Menua, de casi 30 km, que suministra agua potable y riego desde el litoral sur del lago Van. En las paredes rocosas del lago Van y en varias estelas de piedra, yacen escritos los anales de los reinados de Argishti I (bisnieto de Sardur I) y su hijo, Sardur II, en los que se narra la expansión hasta más allá de la gran curva del Éufrates, hasta la Comagene siria, con lo que consiguieron dominar la vieja ruta de suministros de materias primas como el hierro, desde el Tauro, el cual fue parcialmente dominado, hasta Asiria. La frontera llegó a estar casi pegada a Alepo, e incluyó el lago Seván y la rica cuenca del Araxes por el norte, colonizada y explotada por mano de obra forzada, utilizando prisioneros de guerra de la Cólquide (Qulha), capturados a través de las reiteradas campañas anuales. Según los registros urartios, proclaman sus victorias sobre los asirios en el lago Urmia, en el río Gran Zab y en el Alto Tigris. El renacimiento asirio empieza con Tiglat-Pileser III de Asiria (744-727 a.C.), quien venció a Sardur II en la Comagene y llegó luego a asediar Tushpa. Rusa I depuso a su padre y logró un respiro que no fue consentido por Sargón II (722-705 a.C.), sucesor al trono de Tiglat-Pileser III, que incorporó la ciudad de Karkemish a su gran imperio (717 a.C.) y al reino de Tabal o Tubal en los montes Tauro, hecho que privó a Urartu de sus aliados occidentales. Asiria presionó la frontera este de Urartu que, a la vez, sufría los ataques de los cimerios, nómadas esteparios que entraror por el Cáucaso hacia el 714 a.C. y lograron derrotar a Rusa I. Esta debilidad urartia permitió a Sargón II reducir a Urartu a su territorio originario montañoso y lo usó como un estado tapón frente a los cimerios. Consumada la caída, Rusa se suicidó, y su hijo Argishti II junto a sus descendientes, mantuvieron su independencia hasta la llegada de los armenios, a finales del siglo VII a.C.. El estado de Urartu fue aniquilado hacia 585 a.C., por la invasión de los escitas. Pese a que los armenios propiamente dichos parecen haber tenido un origen algo diverso del de los urartianos se considera a ambos pueblos como los principales antecedentes de la actual población armenia. Urartu fue gobernado por monarcas que además tenían el título de sacerdotes o representantes de Jaldi, su divinidad principal. Otras de sus divinidades fueron el dios de los cielos (Teisiba, o Teshub para los hititas y hurritas) y Siwini, la diosa del sol. Existen numerosos templos dedicados a Jaldi, situados generalmente junto a los palacios reales, aunque también se han hallado estructuras al aire libre, descubiertas en excavaciones en Altintepe, Toprakkale, Cavustepe y Patnos. Las excavaciones no solo revelaron palacios y templos, tambien casas completas, con ventanas y balcones. Los interiores de estas casas fueron muy decoradas con adornos. Para los que vivían alejados de las fuentes, existían abastecimientos de agua y alcantarillado completos. Una característica de la arquitectura de Urartu que va a influenciar a sus sucesores es el denominado arco oculto, y se puede considerar que la disposición de los edificios de Urartu será la precursora de la estructura persa denominada apadana. Las fortalezas de Urartu son estructuras sólidas de bloques de piedra. Las más importantes fueron las fortalezas de Van, Anzaf, Cavustepe y Baskale. Era un país cerealista con importantes obras hidráulicas, grandes rebaños de ganado y una importante producción textil. En metalurgia, heredaron las antiguas tradiciones hititas y mitannias, siendo exportados sus trabajos a Grecia, Frigia y Etruria. Ver, Reyes de Urartu.

Urarteo

Lengua de la población de Ur en el I milenio a.C.. Es de tipo aglutinante y esta emparentada con el hurrita.

Urantu

Río al norte del Araxes, que desemboca también en el Mar Caspio, un poco más al norte.

Uranós

Designación griega de la bóveda celeste. En la Teogonía de Hesíodo constituye junto con Gea los primeros fundadores y progenitores de la cosmogonía griega.

Uranópolis

Ouranopolis (ciudad griega de la Calcídica, situada al fondo del golfo Singítico, al comienzo de la costa noroeste de la península de Acté, la más oriental de ….).

Urano

Urano es la personificación del Cielo como elemento fecundo. Desempeña un importante papel en la Teogonía hesiódica, en la cual es hijo de Gea (la Tierra). Otros poemas lo presentan como hijo de Éter, sin que en esta tradición, que se remonta a la Titanomaquia, se nos dé el nombre de su madre. Esta era sin duda Hémera, la personificación femenina del Día. En la teogonía órfica, Urano y Gea son hijos de la Noche. Las leyendas de Urano más conocidas son aquellas en que interviene como esposo de Gea (el cielo, en efecto, "cubre" la Tierra entera; es el único a su medida). De ella tuvo numerosos hijos. De Gea, Urano tuvo los seis Titanes, las seis Titánides, los tres Cíclopes y los tres Hecatonquiros. Pero Gea, descontenta de esta fecundidad y deseosa de sustraerse a los abrazos brutales de su esposo, pidió a sus hijos que la protegiesen contra él. Todos se negaron, excepto el más pequeño, Crono, que preparó una emboscada y, armado con una "hoz" que le había dado su madre, cortó los testículos de su padre y los arrojó al mar. Generalmente, el lugar de esta mutilación se sitúa en el cabo Drépano, que habría tomado su nombre del de la hoz de Crono. A veces se sitúa en Corfú, en el país de los feacios. La isla no sería otra cosa sino la referida hoz de Crono, arrojada al mar y enraizada allí. En cuanto a los feacios, habrían nacido de la sangre del dios. O bien es Sicilia, fecundada por la sangre divina; por eso esta isla era extraordinariamente fértil. Diodoro de Sicilia refiere una tradición algo distinta sobre Urano. Según él, Urano fue el primer rey de los atlantes, pueblo particularmente piadoso y justo que habitaba en las riberas del Océano. Fue el primero en introducirlos en la vida civilizada y en iniciarlos en la cultura. Hábil astrónomo, inventó el calendario basándose en los movimientos de los astros, al mismo tiempo que predecía los principales acontecimientos que debían acaecer en el mundo. Al morir se le tributaron honores divinos, y poco a poco se le habría identificado con el mismo Cielo. En esta tradición se atribuyen a Urano cuarenta y cinco hijos, dieciocho de los cuales los tuvo de Títae (que más tarde tomó el nombre de Gea). A su madre deben su nombre genérico de Titanes. Sus hijas fueron Basilea (la Reina), más tarde Cibeles, y Rea, que recibió el sobrenombre de Pandora. Basilea, mujer de extraordinaria belleza, sucedió a Urano en el trono y se casó con Hiperión, uno de sus hermanos, del cual tuvo dos hijos: Helio (el Sol) y Selene (la Luna). Entre los demás hijos de Urano, Diodoro menciona a Atlante y Crono. Según Platón, también Océano y Tetis son hijos de Urano. La complejidad y las variaciones de estas genealogías se explican por el hecho de que no traducen leyendas precisas, sino interpretaciones simbólicas de cosmogonías eruditas. Por eso Urano apenas desempeña algún papel en los mitos helénicos. Sin embargo, Hesíodo conserva el recuerdo de dos profecías atribuidas conjuntamente a Urano y Gea. En primer lugar, la que había advertido a Crono que su reino terminaría al ser vencido por uno de sus propios hijos. Luego, la profecía hecha a Zeus previniéndolo contra el hijo que tendría de Metis. Para obedecer a este vaticinio, Zeus se tragó a Metis cuando ésta se hallaba encinta de Atenea. Ver, Metis, Zeus. Sobre la leyenda siria de Urano y Crono, referida por Filón de Biblos, ver, Crono.

Uraniones

Descendientes de Urano, la personificación del Cielo como elemento fecundo.

Uranio Antonino

(siglo III). General romano en Siria, con el emperador Filipo el Árabe. Se proclamó Augusto con el apoyo de su ejército.

Uranio

Ciudad de Caria. Diodoro Sículo indica que, despues de la Guerra de Troya, los carios ocuparon la isla de Sime, que hasta entonces había estado gobernada por Nireo. Pero más tarde, a causa de la sequía, se vieron obligados a abandonar la isla y se retiraron a Uranio. Plinio el Viejo señala que Alejandro Magno unió a Halicarnaso seis ciudades en sinecismo y entre las seis cita la ciudad de Uranio, junto a Side, Pédasa, Medmasa, Teángela y Telmiso. Sin embargo, Estrabón dice que, según Calístenes, este sinecismo fue realizado por Mausolo. Uranio perteneció a la Liga de Delos puesto que aparece mencionada en registros de tributos a Atenas de los años 453/52 y 451/50 a.C.. En 1.955 se sugirió la localización de Uranio en un lugar situado al oeste de Halicarnaso y al norte de Mindo, pero, en 1.991, tras el hallazgo de un decreto procedente de la ciudad de los uranitas, se propuso otra localización, en la colina de Dikmendag, cerca de la antigua Céramo, Turquía.

Uranio

Significa celeste (de Uranos, cielo). Las divinidades uranias eran divinidades del cielo o de lo alto, en oposición a las divinidades infernales o ctónicas. Advocación de Zeus, como supremo señor del cielo.

Uránida

Patronímico de Cronos y de sus hermanos, hijos de Urano.

Uranias

En la mitología griega, las Uranias son las Ninfas celestes, divinidades de carácter menor de las que estaba poblado el universo. Habitan las esferas del cielo y su "función" o papel específico dentro de la mitología griega no está muy claro del todo, como sí sucede en el caso de otro tipo de ninfas, cuyo rol está mucho más definido.

Uranianas

Divinidades del cielo. Una de las dos categorías principales de divinidades del politeísmo helénico. Serían compasivas. Ver, Ctonianas.

Urania

"celestial". Según diferentes fuentes es hija de Urano, engendrada sin madre o de Zeus y Mnemósine. Urania es la madre de Lino cuyo padre era Apolo. Es la menor de las nueve Musas. Presidía la Astronomía, la Astrología y las Matemáticas. Se la representa vestida de un ropaje color azul coronada de estrellas, sosteniendo con las manos un globo, al cual parecía medir, o bien teniendo cerca de ella un trípode y varios instrumentos de matemáticas, o con un compás y una esfera.

Urania

"celestial". Una de las Oceánides.

Urania

Una de las perras de Acteón.

Urania

"celestial". Uno de los sobrenombres de Afrodita. La diosa del amor celeste o puro, para distinguirla de Afrodita Pandemo o "popular". El sobrenombre de Urania aplicado a Afrodita hace mención a los orígenes o nacimiento de la diosa: el semen que la engendró pertenecía a Urano, que al ser castrado por su hijo Crono, lo dejó caer al mar; de las espumas así fecundadas nació Afrodita. Un templo dedicado precisamente a Afrodita Urania estaba erigido junto al Teseion, en el ágora de Atenas. También había un santuario de Afrodita Urania en la ciudad de Ascalón y era adorada bajo la advocación de Derketo y la representación de una sirena, lo cual, en principio, no concuerda con el epíteto de Urania. Posiblemente era una divinidad influenciada por la Istar asiria y la Astarté fenicia.

Uraloaltaica

)o()o( Perteneciente o relativo a los montes Urales y a los montes Altai (Asia). )o()o( Nombre dado a la familia etnográfica que comprende los búlgaros, húngaros, kirguises, etc. )o()o( Se dice de una gran familia de lenguas aglutinantes, cuyos principales grupos son el mongol, el turco y el ugrofinés y de los pueblos que hablan estas lenguas.

Uraios

Uadyet (su nombre egipcio Uadyet o Wadjet o Uadjet, se transcribe también en algunos textos como Edjo. Su nombre griego es Uto o Uraios. Diosa que forma parte del panteón egipcio. Su nombre ….). Ver, Ureus.

Urago

Nombre de Plutón que derivaba de la exclamación "ab urigine et agendo" del que conduce o dirige el fuego.

Uraeus

Ureus (la uraeus, palabra latina que transcribía otra griega (uraios) tomada a su vez del egipcio antiguo yavet, "la que se encabrita". Era la cobra sagrada de Pe, en el Delta ….).

Ura-imitti

Erra-imitti ((siglo XIX a.C.). Rey (1.869-1.861) de la Dinastía de Isín, de época paleobabilónica, según la Lista real sumeria, sucesor en el trono de ….).

Ura

En una desviación de la carretera a Uzuncaburç (Olba), al pie de unas escarpadas montañas rocosas pertenecientes a la antigua Cilicia, se hallan las desconocidas ruinas de Ura, una ciudad romana y bizantina pendiente todavía de excavar. Se pueden ver allí los restos de un ninfeo o fuente pública, que recibía las aguas del río Lamas, de un teatro, torres de vigía, tumbas y, atravesando el centro de la ciudad muerta, un soberbio acueducto romano, levantado en el siglo III, de 150 m de largo y 25 m de alto. Hoy, en la provincia de Mersin, Turquía.

Ur-Zababa

o Urzababa (siglo XXIV a.C.). Rey (ca.2.355) de la Dinastía IV sumeria de Kish, hijo y sucesor de Puzur-Sin. A pesar de lo indicado en la Lista real sumeria, que le da un gobierno de una duración irreal de 400 años, hubo de reinar unos seis años. Durante su reinado, Kish permanecería sometido al gran monarca de Umma y Uruk, Lugalzagesi, tras ser invadida en ca.2340 a.C.. Su relevancia viene dada por la usurpación del trono de Kish bajo su mandato. Según la leyenda, tuvo como copero al acadio Sargón I, que se rebelaría contra él y lo destronaría, con ayuda de la diosa Inanna. Tras ello fundaría el Imperio Acadio, gobernándolo como Sargón I el Grande. Ur-Zababa aparece citado en la Crónica del Esagila, en la Crónica Weidner y en la Leyenda de Sargón. Fue sucedido por Zimudara. Ver, Dinastía IV de Kish.

Ur-Utu

(siglo XXII a.C.). Rey de la Segunda Dinastía de Lagash. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-Utu

Rey de la Dinastía IV de Uruk.

Ur-Ninurta

(siglo XX a.C.). Rey (1.923-1.895) de la Dinastía I de Isin de época paleobabilónica, sucesor de Lipit-Ishtar, que dando un golpe de Estado se apoderó del trono. Probablemente, alcanzaría el poder debido a su condición de importante dirigente religioso, ya que era sacerdote "ishippu" de Eridu y sacerdote "en" de Uruk. En cualquier caso, pudo gobernar 28 años según recoge la Lista real sumeria. Ur-Ninurta mantuvo hostilidades contra la ciudad rival de Larsa, gobernada entonces por Abisare, rey que le derrotó en un hecho de armas, causándole además la muerte. De Ur-Ninurta han llegado varias inscripciones de contenido religioso. Le sucedió en el trono su hijo Bur-Sin. Ver, Dinastía I de Isín.

Ur-Ninsuna

(siglo XXI a.C.). Gobernador de Lagash, vasallo de Ur. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-Ninkimara

(siglo XXI a.C.). Gobernador de Lagash, vasallo de Ur. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-Ninkimara

Rey de la Dinastía de Eshnunna, de época paleobabilónica.

Ur-Ningizzida

Rey de la Dinastía de Eshnunna, de época paleobabilónica.

Ur-Ningirsu

(siglo XXII a.C.). Ensi (2.121-2.118) sumerio de la II dinastía de Lagash, hijo y sucesor de Gudea. Tras la muerte de éste, el trono fue ocupado por Ur-Ningirsu, del cual han llegado unas cuantas dataciones de año de reinado, así como diferentes oráculos y referencias a la construcción de templos, entre ellos el Eninnu (se trataría de simples reformas), y algunas estatuas. Durante los cuatro años de su gobierno prosiguió la prosperidad de Lagash, que fue posible gracias a la continuidad de la política de carácter pacífico insturada por Gudea y sobre todo a que los qutu ya habían sido expulsados del país por Utu-khegal de Uruk. Durante su reinado fue famoso el médico Urlugaledina, de quien ha llegado su sello personal, hoy, en eI Museo del Louvre. Ur-Ningirsu fue sucedido por su hijo Pirig-me. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-nigina

(siglo XXII a.C.). Primer rey (ca.2.153-2.147) sumerio de la Dinastía IV de Uruk, recogido en la Lista real sumeria, que le asigna siete años de gobierno, si bien otras variantes le dan 3, 15 y 30 años). También está consignado en una inscripción de su hijo y sucesor Ur-gigira, hallada en el mausoleo de Shulgi y Amar-Sin, en Ur.

Ur-Nanshe

(ss. XXVI-XXV a.C.). Rey (2.494-2.465) de la ciudad-estado de Lagash en época presargónida. Hijo de Gunidu, se ignora cómo pudo hacerse con el control de la ciudad-estado de Lagash, tras un período de vasallaje a Ur. En su afán por contener a los belicosos vecinos de Umma, la ciudad de Lagash alcanzará una importante hegemonía sobre la zona. Uno de los principales artífices será Ur-Nanshe. Sus recursos políticos le permitieron disfrutar de un gobierno estable, pudiéndose dedicar al comercio con Dilmun y otros centros, a la vigilancia de la red hidráulica de su Estado y, sobre todo, a la construcción de templos, entre ellos los dedicados a Ningirsu, Nanshe y Gatumdu, y fortificación de villas. Un texto sobre un bloque de piedra recoge los enfrentamientos habidos contra Ur y Umma, en cuyo transcurso Ur-Nanshe logró la captura de importantes oficiales e incluso reyes, entre ellos Pabilgaltuk, el rey de Umma, a quien dio muerte. De sus hijos, se conocen los siete tenidos de su esposa Abda (algunos creen que ésta sería una hija) gracias a algunas placas de caliza con relieves (placas del symposium), entre ellas la famosa del Museo del Louvre (47 x 48 cm): Akurgal, Lugalezen, Anikurra, Mukurmushta, Anunpad, Menusud y Addatur. De ellos, Akurgal llegaría a sucederle. La rivalidad contra Umma será continuada por sus sucesores, alcanzando durante el reinado de Eannatum su máximo apogeo. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-Nammu

Urnammu ((ss. XXII-XXI a.C.). Gobernador o general de Ur, que fue rey (2.112-2.095) fundador de la Dinastía III de Ur. Contemporáneo de Utuk-hegal, rey de Uruk, y de ….).

Ur-Namma

Urnammu ((ss. XXII-XXI a.C.). Gobernador o general de Ur, que fue rey (2.112-2.095) fundador de la Dinastía III de Ur. Contemporáneo de Utuk-hegal, rey de Uruk, y de ….).

Ur-Mama

(siglo XXII a.C.). Rey de la Segunda Dinastía de Lagash. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-irtes

En la mitología egipcia, nombre de una divinidad desconocida. Algunos papiros recogen Ur-ir-set.

Ur-hekau

En la mitología del antiguo Egipto, nombre de una divinidad serpiente. Heka es un término que encierra una noción de poder mágico.

Ur-heka

Intrumento utilizado en el antiguo Egipto para el rito de "apertura de la boca".

Ur-gigira

(siglo XXII a.C.). Rey (ca.2.146-2.141) sumerio de la Dinastía IV de Uruk, recogido en la Lista real sumeria, que le asigna seis años de gobierno (si bien las variantes le dan 7 y 15 años). Ur-gigira, hijo y sucesor de Ur-nigina, tuvo también el control sobre la ciudad de Badtibira, según se deduce de una inscripción suya localizada en el mausoleo de Shulgi y Amar-Sin, en Ur. Una maza votiva, labrada en ónice, que le dedicó un sacerdote, llamado Lugalannatuma, contiene también su nombre y titulatura. Fue sucedido por Kuda.

Ur-gar

(siglo XXII a.C.). Ensi (2.115-2.114) de la Dinastía II sumeria de Lagash, sucesor de Pirig-me y yerno de Ur-Baba. Fallecida su primera esposa, contrajo nupcias con Nininnimgina, hija del ensi Kakug. De Ur-gar han llegado algunos objetos, entre ellos una estuatilla votiva, dedicada por su primera esposa, y una maza de armas. A su muerte, Lagash pasó a ser controlada por otro yerno de Ur-Baba, llamado Nam-makhani. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-Engur

Urnammu ((ss. XXII-XXI a.C.). Gobernador o general de Ur, que fue rey (2.112-2.095) fundador de la Dinastía III de Ur. Contemporáneo de Utuk-hegal, rey de Uruk, y de ….).

Ur-du-kuga

Urdukuga ((siglo XIX a.C.). Rey (ca.1.830-1.827) de la Dinastía de Isín, de época paleobabilónica. Reinó durante cuatro años según la Lista real sumeria, tres ….).

Ur-Baba

(siglo XXII a.C.). Ensi (2.155-2.142) sumerio de Lagash, coetáneo de la Dinastía IV de Uruk. Ur-Baba accedió con toda probablilidad al trono de Lagash mediante un golpe de Estado, pues su figura no se relaciona en las fuentes que han llegado con ninguno de los anteriores gobernadores lagashitas (él mismo se autocalificaba como hijo de la diosa Ninagala), desplazando tal vez a Lugerizal, creído su hermano. Gracias a un texto inscrito en una de sus estatuas de piedra conocemos los trabajos de construcción y reparación de numerosos templos, entre ellos el famosísimo Eninnu Imdugud-babbar dedicado a Ningirsu. También se sabe de su política de reconstrucción de Lagash, ciudad destruida anteriormente por Lugalzagesi, así como de sus empresas agrícolas, centradas sobre todo en la excavación de canales. Ur-Baba llegó a consolidar su poder por el sur de Sumer (Larsa, Eridu y Ur), dato demostrable por haber nombrado a su hija Enannepadda como sacerdotisa del dios Nannar (Sin) en Ur. A Ur-Baba le sucedió uno de sus yernos, el famoso Gudea. Ver, Cronología de Lagash.

Ur-Baba

(siglo XXII a.C.). Rey de la ciudad de Lagash (2.155-2.142), de la Dinastía II. Se dedicó a reconstruir la ciudad de Lagash de los daños causados en 2.340 por Lugalzagesi de Umma, como a la reedificación del Santuario Eninnu Imdugud-babbar dedicado a Ningirsu, y a darle prosperidad agrícola con ayuda de canales. Contando con el beneplácito de los guti, extendió su influjo por las ciudades de Larsa, Eridu y Ur, de suerte que hace a su hija Enannepadda sacerdotisa de Nannar en la última de las tres ciudades mencionadas. Ver, Ni-Nalla.

Ur-A

(siglo XXIII a.C.). Rey (ca.2.230) de la Segunda Dinastía de Lagash. Ver, Cronología de Lagash.

Ur

Ciudad situada en el sur de Irak, a unos 200 km al noroeste de Basora. Los primeros restos de Ur pertenecen al período de El Obeid (V milenio a.C.), en el cual se produjeron los primeros asentamientos urbanos en la zona. Ur es, por tanto, una de las ciudades más antiguas de Sumeria. La patria de Abraham, según la Biblia, no dejó de estar habitada hasta aproximadamente diez siglos antes de nuestra era. Junto con Uruk y Lagash, era una de las tres grandes capitales de Sumer, país que sus reyes dominaron en dos ocasiones durante el III milenio. Durante el IV milenio a.C. (período de Uruk) la gran cantidad de cerámica encontrada parece indicar que Ur pudo haber sido un centro importante de producción. Esta situación se prolongó hasta el período Yemdet-Nasr, hacia el 3.000 a.C.. En algún momento del milenio siguiente se produjo una inundación de carácter local que dejó una importante capa de lodo en los estratos. Las información de las capas pertenecientes al período Dinástico Arcaico es reducida, ya que unos 500 años después se derribó gran parte de las antiguas estructuras para construir otras más monumentales. Sin embargo, la historia de la ciudad puede reconstruirse en base a inscripciones en otras ciudades. En algunos textos de Lagash, ciertos monarcas de esa ciudad se atribuyen haber conquistado Ur, si bien no indican los nombres de los reyes derrotados. Tampoco en la lista Real Sumeria se menciona a esos conquistadores, sino que hace referencia a una cesión de la realeza desde Uruk, al monarca de Ur, Mesannepada. En los sellos de este rey se encuentra autotitulado como "rey de Kish", título que podría hacer referencia no tanto a la ciudad acadia como a todo el territorio de la Mesopotamia central, lo cual podría estar apoyado por el uso que, posteriormente, Sargón de Acad dio a este título. Esto indicaría una posible hegemonía de Ur en la zona a mediados del Dinástico Arcaico, lo cual estaría respaldado por algunos restos, que muestran el incendio de la ciudad de Shuruppak y la destrucción del palacio de Kish. Se conocen algunos datos de la familia de Mesannepada. Así, una tablilla de fundación encontrada en un templo cerca de tell Obeid nombra a un tal A-Anepada, hijo de Mesannepada. El hijo de A-Anepada se llamaba Meskiaga-nuna, y fue él quien sucedió a su abuelo en el trono. De este rey se conoce su existencia por una tablilla que le dedicó su esposa a su muerte. La lista real Sumeria menciona a estos dos reyes y a dos más, en la que denomina Dinastía I de Ur. De estos dos últimos reyes destaca que sus nombres no son sumerios si no acadios. Los nombres de los monarcas de la Dinastía II de Ur aparecen muy deteriorados en la lista Real; sin embargo, se conocen bien los acontecimientos de este período, marcado por la rivalidad entre las distintas ciudades. Hacia el siglo XXIV a.C. el rey de Umma, Lugalzagesi, conquista las ciudades del sur de Mesopotamia, incluida Ur, formando una hegemonía local y declarándose rey de Kish, al igual que habían hecho los monarcas de la Dinastía de Ur. El dominio de Lugalzagesi no duró mucho ya que hacia el 2.335 a.C. Sargón de Akkad funda Agadé y comienza sus conquistas, venciendo primero a Lugalzagesi y después a todas las ciudades sumerias, incluida Ur, a la que derribó sus murallas. Tras esto Ur y las demás ciudades sumerias quedaron incorporadas en el Imperio acadio. Tras la muerte de Sargón todas ellas se sublevaron, siendo reprimidas por su sucesor. Durante el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sîn, la ciudad seguía formando parte del Imperio acadio, si bien se produjeron rebeliones. A esta época pertenece un texto escrito por Enheduanna, una sacerdotisa "en" y escriba en el templo de Nannar en Ur. La historia narra en primera persona el sufrimiento de la sacerdotisa que ha sido expulsada de Ur por el lugal local, Lugal-ane. La historicidad de los personajes parece estar demostrada, en el caso de Lugal-ane, por inscripciones, en las que Naram-Sîn le nombra como uno de los cabecillas de las revueltas de las ciudades del sur y, en el caso de Enheduanna, por un relieve en la que se le dibuja sentada junto al dios Nannar. Los motivos de la expulsión de Enheduanna no están claros; el texto la menciona como hija de Sargón, lo cual podría indicar una filiación simbólica más que una relación familiar. De hecho, según su sello, fue nombrada sacerdotisa por el conquistador acadio. Así, es posible que esta designación hubiese incomodado al lugal de Ur, siendo este el motivo de la expulsión. La historia es representada como un conflicto entre el dios Nannar, que representa a Ur, e Innana, que representa a Agadé y al poder imperial; el arbitro del conflicto es el dios del cielo An de Uruk. Según la historia, An falla en favor de Inanna y Enheduanna recupera su posición. No se conoce cual fue la historia real que inspiró esta alegoría; si bien se sabe que las revueltas de Ur y las demás ciudades fueron sofocadas por Naram-Sîn. A finales del siglo, durante el reinado de Sharkalisharri, hijo de Naram-Sîn, el imperio se vio superado por las numerosas revueltas y los ataques de los pueblos vecinos. Así, Ur consiguió su independencia. A finales del siglo XXII y comienzos del XXI, Ur-Nammu fundaría la Dinastía III de Ur (Ver). En los años siguientes a esta dinastía, el dominio de Ur y el del resto de la región se alternó entre Isin y Larsa. Tras las conquistas de Hammurabi, durante el Imperio Paleobabilónico (siglos XVIII y XVII a.C.), la ciudad jugará un papel muy importante como centro de culto. Mil años después, Nabucodonosor II llevará a cabo una ambiciosa reconstrucción de los templos de Ur, que aún era un importante centro urbano. El declive de la ciudad sólo se produjo tras la final de los reinos mesopotámicos, con la conquista de la región por parte del Imperio persa. Todavía hoy, las ruinas de Ur son las más bellas y las más reveladoras de toda Mesopotamia. Si el Éufrates, que corría antaño bajo sus muros, se ha alejado unos diez kilómetros, su enorme ziggurat sigue dominando la "zona sagrada" y sus templos. Importantes excavaciones han permitido descubrir tumbas reales sumerias. Las excavaciones de Ur, han sacado a la luz los vestigios de lo que fue la potente capital de un estado sumerio. El yacimiento (Irak), aún dominado por su zigurat, hoy restaurado, ha proporcionado notables testimonios sobre dos etapas de la civilización mesopotámica: la mitad del tercer milenio a.C., con las espectaculares "tumbas reales", cuyo gran contenido ha suministrado datos valiosisimos sobre el arte, la religión y la sociedad de los sumerios; y el período situado alrededor del 2000 a.C., con las construcciones oficiales y privadas de una metrópolis de la Mesopotamia oriental. Los orígenes de la ciudad son muy anteriores, puesto que durante una profunda horadación, a menudo denominaaa "horadación del diluvio", se han encontrado niveles y un cementerio que se remontan a finales de la época de Obeid. El término deriva del hecho que Woolley creyó haber identificado un grueso estrato de limo estéril con los depósitos dejados por el diluvio bíblico, hipótesis que fue abandonada inmediatamente. En el yacimiento también se halló un cementerio muy interesante de la época Yemdet Nasr (ca. 5.000 a.C.), pero, sin lugar a dudas, el descubrimiento de las llamadas "tumbas reales" ha sido lo que ha hecho famosa a la ciudad de Ur. Ver, Cementerio real de Ur. Las "tumbas reales" de Ur plantean preguntas pendientes de solución una de las cuales se refiere a la elección de los nombres de Meskalamdug o de su sucesor Akalamdug, cuyos sellos-cilindros llevan el título de rey, pero no figuran en las listas reales halladas. Gran parte de las obras encontradas son objetos compuestos como el carnero erguido contra un arbusto de oro, lapislázuli y conchas, o las liras de madera decoradas con cabezas de toro barbudo, cuya decoración combina el oro, el nácar, el lapislázuli y piedras rojas. Otro objeto excepcional es una doble tablilla de madera en forma de atril que olvidaron los saqueadores de la tumba y que WooIley bautizó con el nombre de "estandarte de Ur". Una de las caras representa escenas guerreras con carros tirados por caballos que aplastan a los enemigos vencidos, paradas de soldados vestidos con una larga capa de cuero y la espada en el costado y a prisioneros desnudos presentados ante el rey. En la otra cara aparecen varias filas de personas con productos agrícolas y peces, o bien tirando de sus animales domésticos, mientras que el rey y su corte disfrutan de un banquete, animados por una mujer que toca una lira con forma de cabeza de toro barbudo, del mismo tipo que las que se encuentran en las tumbas. Esta representación en imágenes de los rituales nos ofrece una imagen muy completa de la forma de vida de la aristocracia sumeria. No se posee información sobre los nombres de las dinastías de las "tumbas reales" pero en cambio conocemos los de la dinastía III de Ur, que cubrió todo el último siglo del tercer milenio. Esta dinastía, fundada por Ur-Nammu, restauró en el sur de Mesopotamia, el orden perdido desde finales del imperio de Akkad y constituyó la última dinastía sumeria que reinó en el país. Su dominio se extendía sobre un territorio tan vasto como el de su predecesor y, sin duda, este periodo marca el apogeo económico y político de la ciudad que iniciará su declive en el 2005, bajo los ataques conjuntos de los amorritas, por el noroeste, y los elamitas, por el este. La ciudad estaba dominada por el gran zigurat que levantó Ur-Nammu. Este edificio de planta rectangular (62x45 m), aún supera los 20 m de altura. El centro está formado por ladrillos crudos alternados con cañas de junco, cuya función se cree que era la de facilitar la eliminación de la humedad. Este núcleo está revestido por un armazón de ladrillos cocidos unidos con betún y posee una inclinación que confiere robustez al conjunto. Esta construcción está decorada, más que reforzada, con una serie de contrafuertes colocados a distancia regular. Tres escaleras, una perpendicular a la fachada y otras dos paralelas permitían acceder al primer piso. Parece ser que había tres pisos y que el último servía de base de un pequeño templo. No se sabe con certeza cuál era la función de los zigurat, si bien para nosotros constituye el monumento emblemático de la Mesopotamia antigua, semejante a la Torre de Babel. Se trata de un tipo de monumento nuevo aparecido a finales del III milenio, y se estima que el de Ur fue el primero (no hay que confundirlo con los templos levantados sobre terrazas, cuya tradición se remonta al cuarto milenio). Algunos textos hablan de la existencia de jardines, árboles y un templo en la cima, pero se ignora a qué o a quién estaba consagrado. No existía más de un zigurat por ciudad. A sus pies, se extendía un vasto complejo de santuarios, como el monumental patio de Nannar, bordeado en sus cuatro costados con construcciones, accesible desde el exterior a través de un grandioso portal, y la "Capilla de la Barca", denominada así porque albergaba la barca en la que el dios Nannar solía navegar por el cielo. Los monarcas de la dinastía III de Ur ordenaron construir tumbas subterráneas de ladrillos crudos, siguiendo el estilo de las "tumbas reales" precedentes, pero todas se han hallado saqueadas. Este complejo fue utilizado como lugar sagrado mucho tiempo después de la decadencia de la ciudad. Los reyes de la dinastía casita, de mediados del segundo milenio, añadieron nuevas construcciones y en el siglo VI a.C., Nabucodonosor II de Babilonia lo reconstruyó por completo, siguiendo un ambicioso proyecto de restauración de la grandeza pretérita del país. Reedificó los santuarios intentando recuperar el modelo antiguo y rodeó todo el complejo con una gran muralla en la que se abrían varias puertas monumentales. Sin embargo, la decadencia de Ur no es paralela a la caída de la dinastía III. Las excavaciones han permitido reconstruir un barrio de viviendas del siglo XIX, con calles y callejuelas de tierra batida. Las casas se organizaban en torno a un espacio central, las plantas bajas se utilizaban como almacenes o zonas de trabajo, además de letrina. En la actualidad, se discute sobre si este espacio central estaba cubierto o descubierto. El crecimiento en altura de este asentamiento urbano se debió a la falta de espacio en el centro urbano, donde el gran número de pequeñas áreas ocupadas, comercios, talleres y míseras viviendas reflejan una gran densidad de población en el centro de la ciudad. Los numerosos archivos cuneiformes de esta época proporcionan una imagen precisa de la economía de lo que también fue un puerto de mar abierto hacia el Golfo Pérsico, cuyas orillas estaban bastante cercanas. Una administración, en apariencia muy compleja y omnipresente, regulaba las relaciones entre la economía de palacio y las grandes propiedades del estado, que incluía la de los templos, también dueños de muchos edificios, y la de los mercaderes, que estaban organizados en asociaciones. Los mercaderes de Ur importaban grandes cantidades de cobre de la tierra de Magan (la actual Omán), así como numerosos productos de la peninsula arábica y de las regiones situadas más allá del estrecho de Ormuz. En cambio, exportaban, la artesanía de la ciudad, en particular tejidos, y los productos agrícolas de su territorio. En resumen, Ur, aparte de sus rituales a menudo dramáticos, característicos de su aristocracia, del lujo de sus palacios y sus templos, era una metrópolis floreciente desde el punto de vista económico. Hoy, Tell Muqajjar o Tell el-Muqayyar, a 24 km al suroeste de Nasiriya, gobernación de Dhi Qar, Iraq. Ver, Dinastía III de Ur, Tumbas reales de Ur.

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