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Palabra   |   Descripción

Hegesandridas

(432-? a.C.). Almirante espartano. A la edad de veintiún años, en 411, recibió el mando de una escuadra de cuarenta y dos buques, destinada a insurreccionar la isla de Eubea contra los atenienses; derrotó la que estos enviaron contra él, y habría entrado en Atenas si, en lugar de atacar al Pireo, no hubiera desmembrado sus fuerzas para enviar cincuenta buques al socorro de Míndaro, vencido en el batalla de Cynos-Sena.

Hegemonías

Fiestas arcadias celebradas en honor de Ártemis.

Hégémones tôn taxéôn

Eran los principales generales del ejército macedonio, nombrados por el rey. Formaban parte del Synedrion.

Hegémone

Una de las dos gracias de los atenienses. Era también uno de los sobrenombres de Diana: Diana Hegémone, o conductora. Se representaba llevando antorchas; era honrada bajo esta forma, y con este nombre en Arcadia.

Hegemona

Una de las Cárites.

Hegemón

(¿siglo V a.C.?). Escritor de parodias originario de Tasos. Aristóteles menciona como el fundador de la parodia griega, y según Polemón, consiguió varios premios por su arte en Atenas. Ateneo lo menciona como escritor de la Comedia Antigua.

Hegemón

Término griego que designaba al más poderoso de los Estados miembros de una alianza que incluía entre sus competencias el reclutamiento y mando de los ejércitos de dicha alianza y la conducción de las operaciones militares. El término significa literalmente "conductor, guía" . Fue el cargo institucional que asumió Filipo II en la denominada Liga de Corinto, que consagraba y legitimaba su dominación del mundo griego. Atenas era hegemón de la Liga de Delos.

Hegemón

(siglo IV a.C.). Un autor de ese nombre, natural de Alejandría, ciudad de la región asiática de la Tróade, escribió, no se sabe cuántos años después del 371, un poema épico sobre la batalla de Leuctra, dada en dicha fecha.

Hegémaca

"el que conduce al combate". Sobrenombre de Diana en Esparta.

Hegeloco

(331-? a.C.). General griego. Fue uno de los tenientes de Alejandro; en el paso del Gránico mandó un cuerpo de caballería con el cargo de vigilar los movimientos del enemigo, arrojó después a las guarniciones persas de las islas del mar Egeo y fue muerto en la batalla de Arbelas, donde mandaba un cuerpo de caballería.

Hegeleo

Hegeleo es nieto de Heracles e hijo de Tirseno, que lo es, a su vez, del héroe y de Ónfale. Tirseno pasaba por inventor de la trompeta. Su hijo Hegeleo introdujo el uso bélico de este instrumento, entre los Heraclidas y los dorios. Erigió en Argos un templo a Atenea Trompeta (Atenea Sálpinge). Ver, Melas.

Hefring

Ver, Hler, Ondinas.

Hefestus

Ciudad de Egipto, en la Augustammia Prima. Es mencionada por Hierocles y en algunos documentos, como una de las trece poblaciones de la provincia.

Hefesto

o Hefaistos o Efesto. Hefesto es el dios del fuego. Es hijo de Zeus y de Hera, pero a veces se pretende que Hera lo engendró sola, despechada por el nacimiento de Atenea, que Zeus había traído al mundo sin intervención de mujer, y que luego Hera lo confió a Cedalión, de Naxos, para que le enseñase a trabajar los metales. Tal es, por lo menos, la tradición hesiódica. Una tradición cretense aberrante considera a Hefesto, no como hijo de Zeus, sino de Talos, el cual lo era de Cres, el héroe epónimo de la isla. En esta tradición, Radamantis era considerado como hijo de Hefesto. Hefesto es un dios cojo. De este defecto físico se daban varias explicaciones míticas. La más corriente es la que cita la Ilíada: Hera disputaba con Zeus acerca de Heracles, y Hefesto salió en defensa de su madre. Zeus, entonces, lo cogió por un pie y lo precipitó fuera del Olimpo. Hefesto estuvo cayendo por espacio de un día entero, hasta que, al atardecer, dio en la tierra, en la isla de Lemnos, donde quedó maltrecho, casi sin respiración. Fue recogido por los Sintios (un pueblo tracio inmigrado en Lemnos), quienes lo reanimaron; pero quedó cojo para siempre. Otra leyenda sobre el mismo tema se narra también en la Ilíada: Hefesto era cojo de nacimiento, y su madre, avergonzada, decidió ocultarlo a la vista de las demás divinidades; por eso lo arrojó desde lo alto del Olimpo. Hefesto cayó en el Océano, donde fue recogido por Tetis y Eurínome, que le salvaron la vida y lo criaron por espacio de nueve años en una gruta submarina. En el curso de estos años forjó y fabricó para ellas numerosas joyas, y les guardó siempre un profundo agradecimiento por sus bondades para con él. Se ha intentado conciliar estas dos versiones imaginando que Hefesto, lanzado por Zeus, no había caído en Lemnos, sino en el mar, donde lo habían recogido las diosas marinas. (Nótese que ya Hera pasaba por haber sido criada por Océano y Tetis). Para vengarse de su madre, que lo había precipitado desde lo alto del Olimpo, Hefesto fabricó en secreto un trono de oro, en el que unas cadenas sujetaban al que se sentase en él, y lo envió a Hera. Ésta se sentó imprudentemente y quedó atada, sin posibilidad. alguna de librarse de sus ataduras. Nadie conocía el modo de lograrlo; sólo Hefesto poseía el secreto. Los dioses, pues, se vieron en la necesidad de llamarlo para que accediese a liberar a Hera. Se encargó a Dioniso, que gozaba especialmente de la confianza de Hefesto, la misión de ir en su busca, y, para convencerlo, lo embriagó. Hefesto hizo su entrada en el Olimpo montado, según se dice, en un asno. Una vez allí, desató a su madre. En el grupo de los grandes dioses olímpicos, Hefesto es el señor del elemento ígneo. Divinidad poderosa, combate ante Troya con la llama, del mismo modo que en la Gigantomaquia había dado muerte al gigante Clitio golpeándolo con un mazo de hierro incandescente. Además, es el dios de los metales y la metalurgia. Reina sobre los volcanes, que son sus talleres, y en ellos trabaja con sus ayudantes, los Cíclopes, por lo menos en las leyendas más recientes. A él acude Tetis para que le forje las armas de Aquiles. Su habilidad se había puesto ya de manifiesto en la fabricación del trono de oro que había enviado a su madre. Hefesto es, entre los dioses, lo que Dédalo entre los humanos: un inventor para quien ningún milagro técnico resulta imposible. Físicamente deforme, Hefesto pasaba, sin embargo, por haber tenido mujeres de gran belleza. Ya la Ilíada le atribuye a Cárite, la Gracia por excelencia. Hesíodo le da por esposa a Áglae, la más joven de las Cárites. Pero sobre todo son famosas sus aventuras con Afrodita, contadas en la Odisea. Zeus lo había unido, en efecto, a esta diosa; pero ella no tardó en convertirse en la amante de Ares. Un día el Sol, que todo lo ve, descubrió a los dos amantes tendidos uno al lado de otro, y fue a contárselo al marido. Éste no dijo nada; preparó una red invisible, y la dispuso en torno al lecho de su esposa. Cuando ella se encontró otra vez con Ares, la red se cerró, inmovilizando a los dos culpables e impidiéndoles todo movimiento. Entonces Hefesto convocó a todos los dioses para que contemplasen el espectáculo. Afrodita huyó avergonzada tan pronto se vio libre, y las divinidades prorrumpieron en inextinguibles carcajadas. La tradición atribuía varios hijos a Hefesto, como, por ejemplo, el argonauta Palemón o también Árdalo, un escultor legendario que igual que Palemón, habría heredado de su padre su destreza manual. Cítase también a Perifetes, célebre bandido que fue muerto por Teseo. En cuanto a Erictonio, el héroe legendario de los atenienses, éste había nacido de la Tierra y de un deseo de Hefesto por la diosa virgen Atenea. Por otra parte, el propio Hefesto habría ayudado al nacimiento de Atenea al hender la cabeza de Zeus, y de este modo dar paso a la diosa (leyenda que parece poco conciliable con la que atribuye el nacimiento de Hefesto al despecho que sintió Hera ante el de Atenea). También participó Hefesto en la creación de Pandora, cuyo cuerpo moldeó con barro. Al mismo tiempo, contribuyó al castigo de Prometeo clavándolo en el Cáucaso como presa ofrecida a un águila que le roía el hígado.

Hefestión

o Efestión (357-324 a.C.). General macedonio e íntimo amigo desde la infancia de Alejandro III Magno, que lo llamaba "mi Patroclo" (el inseparable compañero de Aquiles), haciendo referencia a la Ilíada. Jefe de su propia guardia. Acompañó al conquistador en sus expediciones, visitó con él a la familia de Darío después de la batalla de Isso. Se distinguió en la batalla de Arbelas, participando en la carga de los Hetairos. En el año 330, y a la muerte de Filotas, fue designado comandante de la caballería, junto con Clito. Desempeñó luego varios mandos en la expedición de la India. Alejandro le encargó fundar colonias y construir una flota que debía bajar por el Indo. Junto con Pérdicas, asumió la labor de lanzar un puente para cruzar el Indo. Después de la derrota de Poro, sometió a otro rey del mismo nombre y condujo una de las divisiones que costearon el Indo, mientras Crátero mandaba la otra. En el 324, Alejandro le nombró quiliarco y le casó con Dripetis, hija de Darío III y hermana de Statira, con quien él se casó, en las llamadas "bodas de Susa", en marzo del año 324. Murió en Ecbatana, en otoño del 324, a consecuencia de una fiebre y Alejandro hizo las demostraciones del mayor dolor, disponiendo un luto general en todo el imperio. Su cuerpo fue trasladado a Babilonia, y para celebrar sus funerales, se le elevó una pira monumental, que dicen costó diez mil talentos. Fue puesto entre los dioses por orden de Alejandro. Se le levantaron templos, se le hicieron sacrificios y se le atribuyeron curaciones milagrosas.

Hefestión

(siglo II). Experto en métrica, nacido en Alejandría, que probablemente fue tutor del emperador romano Lucio Vero. Escribió una obra importante sobre métrica en 48 libros, de los que se conserva el resumen de uno de ellos. El resto de sus obras, todas perdidas, son mencionadas en la Suda. Su principal virtud es la de haber conservado fragmentos de poemas perdidos, aunque su análisis del metro trágico griego no nos enseña nada nuevo. Sin embargo, ofrece una buena relación de la colometría (análisis de la longitud de las líneas) de las comedias de Aristófanes. Ver, Heliodoro.

Hefestino

Sobrenombre de Zeus.

Hefestina

Una de las mujeres de Egipto.

Hefestias

o Hefesteas. Fiestas atenienses en honor de Hefesto, iniciadas por el arconte Cefisofonte. Se celebraban después de las Apaturias, a finales de octubre. El dios del fuego y de la forja era venerado por hombres vestidos espléndidamente, llevando antorchas en sus manos que encendían en el hogar sagrado, como una expresión de gratitud por el don y uso del fuego. Hefesto asume el carácter de protector del trabajo artesanal, reemplazando de alguna manera el culto heróico de Prometeo y dándole un acentuado carácter social en Atenas. Ver, Calqueas.

Hefestia

o Hephaestias "ciudad de Hefesto". Ciudad en la costa norte de la isla de Lemnos cuyos habitantes fueron mencionados ya en la Antigüedad por Heródoto. Según el historiador, las ciudades de la isla de Lemnos, Hefestia y Mirina, estaban habitadas por pelasgos. Estos pelasgos habían prometido devolver la isla a los atenienses si en alguna ocasión las naves atenienses, empujadas por los vientos del norte, conseguían liegar en menos de nueve días desde Atenas a la isla. Muchos años después, los atenienses bajo el mando de Milcíades el Joven hicieron la travesía en la estación de los vientos alisios en ocho dias. Los habitantes pelasgos de Hefestia abandonaron la isla pero los de Mirina se resistieron y fueron asediados hasta que se rindieron, en torno al año 500 a.C.. Se han realizado excavaciones que han sacado a la luz restos de la antigua ciudad entre los que puede destacarse un teatro y un santuario dedicado a una deidad femenina. Habitantes, hefestieos.

Hefesteas

Hefestias (fiestas atenienses en honor de Hefesto, iniciadas por el arconte Cefisofonte. Se celebraban después de las Apaturias, a finales de octubre. El dios del ….).

Hefaistos

Hefesto (Hefesto es el dios del fuego. Es hijo de Zeus y de Hera, pero a veces se pretende que Hera lo engendró sola, despechada por el nacimiento de Atenea, que ….).

Hefaisteión

Templo de Hefaistos, mencionado por Pausanias como dominando el Ágora y el pórtico Real (es decir, el pórtico de Zeus). Se trata del templo nombrado en la actualidad vulgarmente Teseión, todavía en pie en la colina del Kolonos Agoraios (la identificación errónea viene de que ciertas métopas esculturadas representan las hazañas de Teseo. Rodeado de una columnata dórica (6 columnas por 13), tenía una cella con columnata interior de doble piso, precedida de un pórtico y un opistódomo. La construcción parece haber comenzado en 449, inmediatamente antes que el Partenón. En el interior, la estatua de culto de Hefaistos iba acompañada en la misma base por una estatua de Atenea. Una y otra eran probablemente debidas a Alcameno y parecen haber sido ejecutadas hacia 421-415. Una decoración esculpida enriquecía el friso dórico exterior (métopas de la fachada este y cuatro métopas formando retorno en cada lado largo) y un friso continuo de tipo jónico corría bajo la columnata por debajo del pórtico de entrada (batalla en presencia de los dioses) y de la entrada del opistódomo (Centauromaquia). Transformado más tarde en iglesia, el templo es el mejor conservado que subsiste en Grecia. Ver Atenas.

Hedyur

De origen muy antiguo, es un dios lunar que encarna a los antepasados reales y que ya en los Textos de las Pirámides aparece asimilado a Thot, quien de este modo toma para sí la iconografía de un mono. Lleva el título de "El Gran Blanco", "Toro de las Estrellas", "Jefe de Hermópolis" y "El Más Grande de los Cinco", denominación que lo pone en relación directa con cinco oscuras divinidades de las que se encontraría a la cabeza. Estos dioses, son en época histórica asimilados a Isis, Osiris, Seth, Neftis y Horus el Viejo, como representantes de los días epagómenos y el título permanecerá en la cabeza del Sumo Sacerdote hermopolitano a lo largo de toda la historia faraónica. En su aspecto funerario, Hedyur adora al sol cada mañana y es el encargado de abrir las puertas de la Duat para que el astro realice su recorrido diario. Como uno de los dioses más antiguos del Alto Egipto, participa en un número importante de fiestas reales, Lleva el título de "Señor de los Jubileos" por lo que se deduce su importancia en estas ceremonias de regeneración, donde se le hacen ofrendas de grano y bebida. Este dios, que aunque lunar tiene aspectos relacionados con el Sol, ya que se interpreta que la luna llena es el aspecto nocturno del astro, aparece mencionado durante el reinado de Ajenatón. Él es el encargado de dar la bienvenida al sol cada mañana, en analogía a la actuación de los monos a la salida de la gran estrella diurna. Se encuentra en la última hora del Libro del Día. Su iconografía es la de un hombre con cabeza de babuino blanco con disco lunar y un pectoral con una barca lunar, o la de un babuino blanco. Es originario del Alto Egipto pero venerado en Hermópolis, Abidos y Hieracómpolis.

Hedypnus

Ver, Hedyphon (río de Susiana que desembocaba en el Eulaeus, donde había una ciudad llamada Seleucia. Plinio habla de un río al que ….).

Hedyphon

Río de Susiana que desembocaba en el Eulaeus, donde había una ciudad llamada Seleucia. Plinio habla de un río al que llama Hedypnus, y que es muy probablemente el mismo que Hedyphon. Hoy, es probable que se trate del Jerrahi, Iraq.

Hedyjeperre-Setepenre Esmendes I

o Nesbanebdjedet (siglo XI a.C.). Faraón (1.069-1.043) del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXI (1.069-945). Su reina fue Tentamun. Con él se inaugura el Tercer Período Intermedio y la época tanita (Dinastía XXI). Recibe este nombre porque la capital, así como la residencia real, quedaron establecidas en Tanis, la ciudad de nueva planta del Delta, consagrada a Amón. Su nombre Sa Ra fue el de Nesubanebdjedt y el de su coronamiento el de Hedjkheperre Setepenre. Su origen familiar es discutido por los egiptólogos: según una teoría hoy abandonada, sería hijo de Herihor, Gran sacerdote tebano; según otra habría sido yerno de Rameses XI, por haberse casado con la princesa Tentamun, lo que le legitimaría en el poder. Tampoco está claro si sus sucesores Neferkare Amenemnisu y Psusennes I eran hijos suyos (¿nacidos de Tentamun, una de sus esposas?) o procedían de la familia de los grandes sacerdotes tebanos, teoría ésta hoy la más aceptada. Esmendes inició su carrera como militar, llegando a Visir y luego a regente del Bajo Egipto en los últimos años de Rameses XI, a quien sucedió en el trono al morir. Sucesor legítimo, fue reconocido también en el Alto Egipto, donde el gran sacerdote Piankhi, renunció a usar el protocolo faraónico que había asumido su padre Herihor. De esta manera se salvaba teóricamente la unidad del Estado. En la práctica, los dos Egiptos habían quedado nuevamente divididos en dos líneas dinásticas paralelas. Por un lado los faraones tanitas, representantes de un estado civil que había sobrevivido sólo en el Bajo Egipto y por otro los grandes sacerdotes tebanos que, intermitentemente, volverían a usurpar el protocolo faraónico.Trasladó la capital desde Pi-Rameses a Tanis, aunque residió también en Menfis. De hecho, todo el Alto Egipto era casi independiente, controlado por los sacerdotes de Amón, en un verdadero Estado teocrático, en manos entonces del Gran Sacerdote Pinedyem I, hijo de Piankhi; no obstante, Esmendes no perdió todo el control, pues se sabe por una inscripción de Gebelein que hizo reconstruir una muralla en Karnak, destruida por una inundación del Nilo. Pinedyem I, su hijo político, no dudó en titularse rey, tomando como nombre Horus el de "Toro potente coronado en Tebas, amado de Amón" (Ka nekhet-Uaset-Mery-Imen) y siendo sucedido en el cargo sacerdotal por su hijo Masaharta, hechos que coincidieron en el año 16 del reinado de Esmendes. A la muerte de éste el poder se repartió entre dos corregentes: Neferkare Amenemnisu y Psusennes I. Esmendes es conocido sobre todo por el relato de Unamón, cuyo desventurado viaje al Levante en busca de madera para el templo de Amón es un clásico de la literatura egipcia tardía, y unos cuantos objetos hallados en Tanis, lugar en el que fue enterrado; entre ellos, dos magníficos vasos canopos guardados uno en el Metropolitan Museum de Nueva York y otro en una Colección particular.

Hedyhotep

Ver, Tait (su nombre egipcio es Tait o Tayet. Es una divinidad egipcia antigua que se encuentra ya en los Textos de las Pirámides y que será venerada a lo largo de ….).

Heduos

Eduos (pueblo celta de la Galia prerromana, que se asentaba en la zona del valle del río Saona).

Hedra

Asiento móvil muy utilizado en Grecia.

Hedonismo

Doctrina filosófica que identifica el bien con el placer, especialmente con el sensorial, y proclama, en consecuencia, que el objetivo fundamental del hombre ha de apuntar siempre hacia su consecución y disfrute: las religiones que han hecho de su doctrina un panegírico del sufrimiento y el dolor, ven con malos ojos la propagación del hedonismo.

Hedoneo

Ver, Pirítoo (Pirítoo es, en sus orígenes, un héroe tesalio que ha sido, progresivamente, incorporado al ciclo de Teseo. Pirítoo, que en la Ilíada es presentado como ….).

Hedoné

Daimon o espíritu femenino de la mitología griega que representa el deseo sexual. Su nombre significa "placer" y en algunos lugares la consideraban la personificación de la lujuria. Es hija de Eros y Psique. Los romanos la llamaban Voluptas. Su opuesto es Algos "el dolor".

Hednakht

(siglo XIII a.C.). Escriba de la Dinastía XIX egipcia. Hednakht estuvo destinado como escriba en el tesoro durante la última parte del reinado de Ramsés II. Hednakht y su hermano Panakht, el escriba del visir, recogen en un grafito en Saqqara que habían paseado por allí juntos en enero del año 1232, el año 47 de reinado del rey. Su grafito incluye una petición de larga vida para los "dioses del oeste de Menfis".

Hedjet

Corona Blanca (corona de los reyes del Alto Egipto).

Hedjeperre-Setepenre Tacelotis II

(siglo IX a.C.). Faraón (850-825) del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXII (945-715). Hijo y sucesor de Usermaatre-Setepenamón Osorcón II y de su esposa-concubina Djedmutesankh. Su reinado, que inició con el nombre de coronamiento de Hedjkheperre Setepenre, se desarrolló en medio de serios conflictos tanto internos (anarquía, guerra civil) como externos, dado que coincidió con la política expansionista del rey asirio Salmanasar III, el cual además de exigir tributo a Palestina y Siria, también lo recibió, tal vez espontáneamente, de Egipto, según se deduce del Obelisco Negro del monarca asirio, hoy conservado en el British Museum. Las ramas colaterales de la Dinastía, empezaron a disputar entre ellas por el control de las principales ciudades del país, al tiempo que los gobernadores locales se independizaban prácticamente del poder central, con ayuda de sus tropas mercenarias libias. Sus hijos, Osorkón y Sheshonq, el futuro Sheshonq III) tenidos de su esposa Karomama (Karamat Merytmut II), desempeñaron importantísimas actividades religiosas y políticas, al igual que el hermanastro del rey, y suegro al mismo tiempo, de nombre Nimlot (Lamintu), quienes relegaron de hecho a Takelot II a un segundo plano. Su hermanastro Nimlot desempeñó el cargo de Gran sacerdote de Amón con control sobre todo el Alto y Medio Egipto, cargo en el que le sustituyó el príncipe Osorkón, no sin una violenta oposición por parte de un tal Harsiese II, un joven que se proclamaba descendiente del pontífice y "rey" del mismo nombre y que había vivido no mucho antes de que Nimlot fuese Gran sacerdote. A esta oposición se unían las reticencias del propio hijo de Nimlot, llamado Ptahuedkankhef, quien para ser calmado fue nombrado Gobernador de Heracleópolis e incluso se le dio en matrimonio a la princesa Tentsepekh. En cualquier caso, Osorkón fue nombrado Gran Sacerdote de Amón (Primer Profeta), General del ejército y Gobernador del Alto Egipto con capitalidad en Tuzoi (El-Hibeh) desde donde podría controlar tanto a Heradeópolis como a Tebas, enclaves de un nacionalismo muy pronunciado en contra de la dinastía libia reinante. Al propio tiempo Takelot II inició un programa de matrimonios políticos, entregando a varias de sus hijas a dignatarios tebanos. Su hija Shebensopedet fue casada con Djedkhonsuefankh, hijo del Segundo Profeta Harsiese. Una segunda hija, Istueret, fue casada con Nakhtefmut, más tarde Visir, y luego casado en nuevas nupcias con la nieta de Nimlot, llamada Tairbast. Es también posible que aún casara a dos hijas más (Irbastukjatjau y Diesenesyt) con dos nobles tebanos, que luego serían nombrados visires (Pakhuru y Nesipagashuty II). A pesar de esta política, en el año 11 del reinado de Takelot II se produjo un levantamiento en el área de Tebas que hubo de ser repelido con extrema dureza por parte del príncipe Osorkón, según se sabe por la Crónica que tal príncipe ordenó grabar en una de las puertas de Karnak. Años después, en el 15, volvió a resurgir la rebelión, si bien ahora generalizada en un claro enfrentamiento entre el sur y el norte. Nuevamente, la dureza de Osorkón pudo poner fin a la guerra, que duró unos diez años y que provocó grandes pérdidas en bienes y personas. Coincidiendo con el final de la guerra, el faraón Takelot II, de quien no han llegado construcciones propias, y tan solo unas cuantas estelas, murió, siendo enterrado en Tanis, en un antiguo sarcófago existente en la antecámara de la tumba de su padre Osorkón II. Tanto la tumba como el sarcófago fueron ya violados en la Antigüedad. No obstante, en 1939 se pudieron recuperar 365 ushebtis de tal rey y en 1942 alrededor de 360 estatuillas momiformes, hoy repartidas en diferentes Museos. El trono, según se sabe, no pasó a manos de su hijo Osorkón, por estar haciendo frente a una tercera rebelión en el Alto Egipto, sino a su otro hijo Sheshonq III. De Takelot II se localizó en 1960 en la necrópolis de Almuñecar (Granada, España) una jarra de alabastro con los "cartuchos" reales de tal faraón, llevada allí por mercaderes fenicios. Aparecen las más antiguas obras de arte egipcio en bronce, entre las que descuella la estatua de la reina Karomama, esposa de Tacelotis II.

Hedjeperre-Setepenre Sesonquis I

o Chechang I o Sosaq o Sesonk I o Shoshenq I o Sheshonq I o Sisac (Biblia) (siglo X a.C.). Faraón (945-924) del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXII (945-715). En los últimos años de la Dinastía XXI, se registra un aumento creciente del poder de las tribus mashauash, instaladas en el Delta. Una línea dinástica de una de estas tribus se instaló en Bubastis, en el Delta oriental. Sus miembros ostentaban el título de "Gran Rey de los ma (shauash)". Obtuvieron del faraón el mando supremo de las tropas mercenarias libias. En circunstancias desconocidas, el Gran Rey de los Ma, Sesonquis, sucedió al último rey tanita Psusenes II y fundó la Dinastía XXII. Señala el comienzo de la Dinastía bubastita o bubástida y con ella la época libia. Hecho importante en la historia de Egipto: el comienzo de la dominación del país por pueblos extranjeros diversos. Tras los libios, etíopes, asirios, persas, greco-macedónicos y romanos, hasta llegar a los árabes. Hijo de Tentsepekh y Lamintu (Nimlot), que había sucedido al último gobernante de la dinastía anterior Psusennes II, muerto sin heredero varón. Sesonquis procuró legitimar su corona, para lo cual casó a su hijo, el futuro Osorkón I, con Maatkare, una de las hijas de Psusennes II. Sesonquis, cuyo nombre neswt bity fue el de Hedjkheperre, inauguró en Egipto la llamada Dinastía libia o bubastita por ser Bubastis la sede familiar de su linaje, de origen mashawash. Había iniciado su carrera como militar alcanzando el cargo de Comandante (Gran Jefe de los Ma) y el de Consejero del faraón. Una vez en el poder, y desde Tanis, fue restaurando la unidad del país y eliminando la oposición a su persona, mediante alianzas matrimoniales y nombramientos políticos. A su hijo Iuput lo nombró Sumo sacerdote de Amón en Karnak y Generalísimo del Ejército del Alto Egipto, controlando así la región tebana. En Heracleópolis situó a otro de sus hijos, Nimlot como Jefe militar, hijo tenido de Pentreshnes, mujer de origen libio. Después de tener controlado Egipto y en un intento de recuperar el pasado esplendoroso del país se lanzó a la política exterior, renovando los lazos de amistad con el rey de Biblos Abi-baal (allí se ha localizado una estatua suya) y abriendo nuevas rutas comerciales con la independiente Nubia, tras posiblemente una campaña militar. El hecho más significativo fue la acogida que dió a Jeroboam I, hijo de Nebat, cuando éste huyó de Salomón contra quien se había sublevado en Palestina. Esta acción le permitiría más tarde intervenir en tal país, en contra de Roboam, el hijo y heredero de Salomón, obteniendo como botín los tesoros del templo y del palacio de Jerusalén (ca.930). Tales victorias las mandó grabar en el templo de Amón-Re en Karnak en el nuevo pórtico "Portal de los bubastitas" de un patio construido por el arquitecto Horemsaf. Asimismo, dejó noticia de sus campañas palestinas en una enorme Estela de la Victoria, erigida en la fortaleza israelita de Megiddo. Además de construir en algunos lugares (templo de Amón en El-Hibeh), abrió las canteras de Gebel el-Silsileh. Toda su política expansiva, no tuvo continuidad. Más duraderas y trascendentes fueron las relaciones diplomáticas y comerciales con las ciudades fenicias. Intentos de recuperación de Nubia, mientras en el oeste, los libu aceptaron la soberanía del faraón. Logró en pocos años restablecer el poder faraónico y con él, la unidad de Egipto. No obstante, no intentó modificar la estructura política y social de Egipto. Ni redujo los poderes de la aristocracia militar, ni los de los sacerdotes tebanos, limitándose a colocar a hijos suyos a la cabeza de estos estamentos. A su muerte, los problemas interiores del país volvieron a reproducirse con renovado vigor. Sesonquis I fue sucedido por su hijo Osorkón I, tenido de su esposa real Karamat. Fue enterrado en la necrópolis real de Tanis, en una antecámara de la gran tumba que había contenido los restos mortales de Psusennes I.

Hedjeperre-Setepenamón Harsiese

(siglo IX a.C.). Faraón del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXII (945-715), que reinó entre 870-860. Miembro de una poderosa familia en Tebas, fue Gran sacerdote de Amón. Dejó la sede pontifical a Nimlot, hijo del faraón Usermaatre-Setepenamón Osorcón II, pasando a ser corregente. Su adopción de honores reales acentuó el poder, tanto secular como religioso, del que familias como la de Harsiese disfrutaban por entonces, en un período de gran confusión en Egipto.

Hedj

Naos ((en griego, "vivienda"). Habitación o especie de Sancta Sanctorum de los templos. Parte principal de los mismos donde se halla la divinidad. En el antiguo Egipto, tabernáculo ….).

Hedítroos

"el que esparce sonidos agradables" o "que hace percibir una dulce armonía". Epíteto de Baco y de Apolo.

Hedípotes

"el que se goza en la bebida dulce". Epíteto de Dioniso.

Hédilo

(siglo III a.C.). Según Ateneo, el poeta era samio o ateniense, hijo de la poetisa Hédile, hija a su vez de otra yambógrafa de Atenas llamada Mosquine. Quizá los abuelos de Hédilo fueran colonos de los que los atenienses enviaron a Samos en la primera mitad del siglo III. Existen similitudes entre los epigramas de Hédilo y Asclepíades y de Posidipo, tales como su tendencia a pintar tipos muy comedores o bebedores, o sus alusiones al Cefirión. Tal vez residiera algún tiempo en Alejandría. Sabemos de otras obras suyas, probablemente en prosa. Ateneo dice que habló del héroe marino Glauco, de quien Hédile también había tratado, y quizás era de él una elegía que criticó Estrabón porque en ella se describía un paso de ciervos por tierra desde Cilicia a Chipre.

Hedileo

Monte de Beocia. Hoy, en Grecia.

Hediepes

"el que habla con dulzura". Epíteto de Apolo.

Heddet

En la mitología egipcia, diosa escorpión. Los Textos de los Sarcófagos y el Libro de los Muertos la presentan bajo el aspecto nocivo de la cola del escorpión, identificándola con el bucle de cabello divino. Otras veces la consideran equivalente a diversas cuerdas de la nave celeste o a las ligaduras que inmovilizaban a Apofis. Heddet fue asimilada en la Baja Epoca a Isis. Recibió culto en Edfu, Dendera y Sais.

Hedayab

Abiadena (es el nombre dado en época helenística al territorio comprendido entre los ríos Zab Mayor y Zab Menor).

Hedammu

Monstruo hitita con forma de serpiente, hijo de Kumarbi y Sertapsuruhi, rival de Tesub en el poema hitita que relata el mito que lleva el nombre de este último.

Hécuba

Hécuba es la segunda esposa de Príamo. Su genealogía fue tema de controversia desde la antigüedad. Dos tradiciones estaban frente a frente: una de ellas la consideraba como hija de Dimante, un rey de Frigia; la otra, como de Ciseo, rey de Tracia. En el primer caso descendía del río Sangario. Una variante de esta tradición dice que el Sangario ha sido, no su bisabuelo, sino su padre, que habría engendrado a Hécuba con la ninfa Evágora. Se le atribuye como madre, a la hija de Janto, Glaucipe. Los autores que la creen hija del tracio Ciseo le dan por madre a Teleclea. La mujer de Dimante habría sido la ninfa Éunoe. La tradición que relaciona a Hécuba con Dimante y con el territorio de Frigia es la de la Ilíada. Los trágicos, y especialmente Eurípides, prefieren los orígenes tracios. El problema genealógico planteado por Hécuba era tan complejo que el emperador Tiberio, dado a la ironía, gustaba de proponerlo a los gramáticos de su época. Hécuba es célebre por su fecundidad. A veces se dice que dio a Príamo diecinueve hijos; Eurípides eleva este número a cincuenta. Apolodoro cita sólo catorce: Héctor, el primogénito; Paris, por sobrenombre Alejandro, el segundo, cuyo nacimiento fue precedido de un sueño profético; luego cuatro hijas, Creúsa, Laodicea, Políxena y Casandra, aunque ésta sea considerada generalmente como hermana gemela de Troilo, o bien de Héleno, que, como ella, poseía el don profético (Ver, Casandra, Héleno); los últimos fueron varones: Deífobo, Héleno, Pamón, Polites, Ántifo, Hipónoo, Polidoro y Troilo, el menor y el más querido, el favorito del primogénito Héctor (Ver, Troilo). Se le atribuye también un décimo-quinto hijo, Polidamante. En Homero, Hécuba tiene un papel bastante borroso. Interviene en segundo plano para moderar el arrojo de Héctor, llorar sobre su cadáver y rogar a Atenea que aleje de la ciudad la desgracia. Pero desde las epopeyas cíclicas y, sobre todo, en los trágicos, la figura de Hécuba se acrecienta hasta el punto de convertirse en el símbolo de la majestad y el infortunio. Contábase que poco antes de dar a luz a su segundo hijo, había tenido un extraño ensueño: vio salir de su seno una antorcha, que prendió fuego a toda la ciudad de Troya, e incluso a los bosques del Ida. Fueron consultados los adivinos y declararon que el niño que iba a nacer sería causa de la ruina de la ciudad. Pero Hécuba se negó a que se matara a su hijo cuando naciese, y se limitó a mandar exponerlo. El niño fue salvado y, más tarde, volvió a Troya (Ver, Paris). Otra versión cuenta que los adivinos, y particularmente Ésaco, uno de los hijos de Príamo (Ver, Ésaco), habían simplemente prevenido al rey, anunciándole que el niño que nacería en una fecha determinada provocaría la ruina de Troya, por lo cual era conveniente darle muerte, así como a su madre. En el día indicado acaecieron dos nacimientos: el de París y el de Munipo, hijo de Cila y Timetes, hermano o cuñado de Príamo (Ver, Cila). Príamo condenó a muerte a Cila y a Munipo. Esta leyenda del sueño de Hécuba está destinada a retrotraer hasta ella los orígenes del crimen que significó la perdición de Troya, ya simplemente por el hecho de haber sido la madre de París, ya por haberse negado a matar a éste, contra el parecer de los dioses. De esta manera quedaban justificadas hasta cierto punto las desgracias que cayeron sobre la ciudad. Al ser tomada Troya, Hécuba había perdido casi todos sus hijos. Uno de ellos, Polidoro, había sido confiado por Príamo al rey del Quersoneso Polimestor, quien, según una tradición de la leyenda, se había casado con una de sus hijas, Ilíone, (Ver, Deípilo, Polimestor), al objeto de ponerlo en lugar seguro. Al mismo tiempo, Príamo había encargado a Polimestor la custodia de valiosos tesoros para su hijo. Pero una vez Troya hubo caído, y muerto Príamo, Polimestor pensó en apropiarse las riquezas de que era depositario, para lo cual dio muerte a Polidoro y arrojó al mar su cadáver, según otra versión, mató por error a su propio hijo Deípilo. Este cadáver fue depositado por las olas en la costa de Tróade en el momento en que Hécuba iba a ser embarcada como cautiva troyana, que la suerte había atribuido a Ulises. La anciana reina, al reconocer el cuerpo de su hijo, decide vengarse. Envía una de sus criadas en busca de Polimestor con un pretexto engañoso: simulando ignorarlo todo, desea decirle dónde se encuentra oculto un tesoro que hasta entonces ha escapado a las pesquisas de los conquistadores. Movido por el afán de lucro, Polimestor acude, y cuando lo tiene a su alcance, le arranca los ojos, no sin que antes las cautivas troyanas hayan dado muerte, ante su vista, a sus dos hijos que lo acompañaban. A fin de castigarla por este crimen, los griegos deciden lapidarla. Pero bajo el montón de piedras se encontró, en vez de su cadáver, una perra de ojos de fuego. O bien se cree que Hécuba fue transformada en perra cuando la perseguían los compañeros de Polimestor, deseosos de vengar a su rey. Otra tradición contaba que Hécuba se había transformado en perra a bordo de la nave que la conducía a Grecia, y que se había arrojado al mar. Véase otra versión de su muerte en el artículo Héleno.

Héctor

Héctor, el héroe troyano, es hijo de Príamo y Hécuba y, probablemente, el primogénito, pese a que ciertas tradiciones (que se remontan a Estesícoro) lo consideran como hijo de Apolo. Aunque Príamo sea el rey de Troya, es en realidad Héctor quien ejerce el poder sobre sus compatriotas. Dirige a su capricho los debates de la asamblea, y lleva los asuntos de la guerra según su criterio. Muy querido de su pueblo, recibe de él honores casi divinos, y tanto amigos como enemigos lo tienen por el principal defensor de la ciudad. De él ante todo trata de desembarazarse Agamenón, convencido de que no tomará la plaza mientras esté allí Héctor. La personalidad de Héctor se manifiesta sobre todo en la Ilíada. Héctor aparece raramente en las epopeyas cíclicas y en los trágicos. Por eso no conocemos más hazañas suyas que las que se le atribuyen en el curso del décimo año de la guerra, que es el único que narra la Ilíada. Sabemos que estaba casado con Andrómaca, hija del rey de Tebas de Misia (Ver, Andrómaca), y que había tenido de ella un solo hijo, al que los troyanos llamaban Astianacte, y sus padres, Escamandrio. Astianacte era todavía un niño cuando murió su padre. Una tradición aberrante cita un segundo hijo de Héctor y Andrómaca, Laodamante, y otra, un tercero, llamado Óximo. Hasta el comienzo del año décimo, Héctor ha rehuido la lucha en campo abierto, por lo menos cuando sabía que Aquiles se hallaba entre los griegos. Una sola vez Aquiles ha tratado de encontrarse con él, pero Héctor no lo ha aguardado y ha huido a la ciudad. Por el contrario, cuando Aquiles está ausente, produce una gran carnicería entre los griegos. Protegido por Ares hasta el momento en que éste es herido por Diomedes, mata principalmente a Mnestes y Anquíalo, luego a Teutrante, Orestes, Treco, Enómao, Héleno y Oresbio. Pero ante un contraataque de los griegos, se retira a la ciudad. Vuelve luego al combate, después de despedirse de Andrómaca y Astianacte. Va acompañado por su hermano Paris, y desafía a los héroes griegos, no importa cuál, a luchar con él en combate singular. Ofrécese Menelao, pero es retenido por Agamenón. Finalmente, Áyax responde al reto. El duelo se prolongará hasta la noche y quedará indeciso. Al oscurecer, Áyax y Héctor se intercambian presentes : el primero da su tahalí; el segundo, su espada. Héctor desempeña su papel más brillante en el curso del ataque contra las naves. Toda la responsabilidad de la lucha recae sobre él. En varias ocasiones se hace preciso que intervengan directamente los dioses para impedir que de muerte a héroes como Néstor o Diomedes. Pero, a su vez, está protegido por Apolo; éste desvía las flechas de Teucro, y Zeus ordena a los dioses y diosas que dejen en sus manos la victoria mientras Aquiles no participe en la lucha. Cuando la situación de los griegos llega a su punto crítico, Patroclo, autorizado por Aquiles, corre en su ayuda; pero no tarda en ser muerto por Héctor, quien lo despoja de sus armas pese a los esfuerzos de los griegos. Con la vuelta de Aquiles a la lucha se entra en los últimos momentos de la existencia de Héctor. Al matar aquél a Polidoro, uno de los hermanos de Héctor, el troyano, trata de vengarlo, pero su lanza cae sin fuerza a los pies del héroe. Su destino es no poder nada contra Aquiles; debe morir en sus manos. Para retrasar el momento fatal, Apolo lo rodea, por un instante, con una nube, y Aquiles lo busca inútilmente. Pero mientras el ejército troyano se retira al interior de la ciudad, Héctor se queda, el último, ante la puerta Escea. Su padre y su madre lo exhortan a ponerse, como todos, al abrigo de la muralla, pero él no atiende a sus ruegos: aguarda a Aquiles. Sin embargo, al acercarse éste, siente miedo y emprende la fuga. Por tres veces, los dos adversarios dan la vuelta en torno a la ciudad, uno en persecución del otro, hasta el momento en que Atenea, tomando la figura de Deífobo, invita a Héctor a detenerse, prometiéndole su ayuda. Pero cuando Héctor acepta el combate y se enfrenta con su enemigo, Atenea desaparece, y él comprende que ha llegado su hora postrera. En el Olimpo, Zeus ha pesado con la balanza del Destino la suerte de los dos adversarios, y el platillo de Héctor se ha inclinado con un peso mayor, descendiendo hacia el Hades. Desde ahora, Apolo abandona a Héctor, y Aquiles le asesta el golpe definitivo. En vano, en el momento de morir, Héctor suplica a Aquiles que entregue su cadáver a Príamo; Aquiles se niega. Entonces Héctor, con la clarividencia de los moribundos, le predice su próxima muerte. Aquiles horada los tobillos del cadáver, lo ata a su carro con correas de cuero y lo arrastra alrededor de la ciudad, bajo las miradas de los troyanos. Después el cuerpo queda expuesto en el campamento griego, sin protección, abandonado a los perros y las aves, e incluso los dioses se apiadan de él. Zeus envía a Iris al encuentro de Aquiles con orden de devolver a Príamo el cadáver de Héctor. Príamo, por su parte, se presenta en embajada al héroe y, contra un elevado rescate, logra la restitución del cadáver de su hijo. Una tregua de doce días permite a los troyanos celebrar dignamente los funerales de su defensor. Andrómaca, Hécuba y Helena encabezan el duelo.

Hectémoros

Término que de signaba a una parte del campesinado ateniense en tiempos de Solón. Literalmente significa "los de la sexta parte" y alude probablemente a la parte de cosecha que debían entregar como pago fijo establecido a sus acreedores, propietarios de mayores cantidades de tierra, y que estaban mejor capacitados para afrontar las circustancias imprevistas y las calamidades que aquellos que contaban con propiedades más reducidas. Muchos de ellos se vieron obligados a hipotecar sus dominios hasta tal punto que sus acreedores asumían la tutela efectiva de la tierra y una parte del producto anual de la misma consignado en una sexta parte. De esta forma los deudores escapaban al procedimiento habitual en aquellos tiempos de la esclavitud y la consiguiente venta en el exterior. Unos mojones sobre la propiedad identificaban este tipo de obligaciones contraídas por los deudores.

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