(ca.435-374 a.C.). Rey de Salamina de Chipre. Nacido en el seno de la familia real de Salamina, tuvo que partir al exilio de joven, pero reconquistó el trono de Salamina en el 411 con la ayuda de Solos (Cilicia). Deseoso de engrandecer su ciudad, firmó un tratado con Atenas y favoreció la presencia de elementos griegos, que se incrementó tras la derrota ateniense en Egospótamos (405). Entre los refugiados se encontraba Conón, quien hizo de Chipre una importante base para la flota persa dirigida por él contra Esparta. Este hecho demoró durante cierto tiempo la ruptura entre Evágoras y los persas, pero cuando en el 394 se derrumbó el poder marítimo espartano en la batalla de Cnido y Salamina ya no era imprescindible para luchar contra Esparta, la guerra contra los persas se hizo inevitable. Hacia el 391 surgieron hostilidades cuando Evágoras se declaró independiente de Persia y se alió con Acoris de Egipto. Consiguió buena parte de Cilicia y tomó Tiro. Recibió apoyo práctico de Atenas (Ver, Cabrias) y se alió con Caria. Sin embargo, Atenas le retiró su apoyo cuando Evágoras se negó a aceptar la Paz de Antálcidas (386). En el 381 sufrió una grave derrota naval en Kition frente a Tiribazo*, que le forzó a pedir la paz. En las conversaciones, Evágoras supo negociar con habilidad y obtuvo condiciones muy favorables con el nuevo comandante persa, Orontes. En el 374 fue asesinado, junto a su hijo Pnitágoras, por el eunuco Trasideo. Fue sucedido por su otro hijo, Nicocles.