Su origen se remonta a los tiempos más remotos y su invención la atribuye Cedreno a Saruch, bisabuelo de Abraham. Al principio no servían más que para honrar a los muertos, pero luego este testimonio de respeto degeneró en un culto y concluyó en la adoración de aquello que se había amado. Para fabricar las estatuas, después de la madera y la arcilla, se empleó la piedra, pero no presentaban más que masas deformes. Los griegos perfeccionaron el arte que una vez más, recibieron de los egipcios, y llegaron a tener tantas estatuas como dioses, colocándolas en medio de los templos dedicados a estas divinidades, sobre un lugar elevado y cerrado por todas partes. El tocado que comunmente se figuraba a estas estatuas, consistía en colocar los cabellos sobre la frente atándolos con una cinta que terminaba en punta. Se les ponía también en la mano un bastón largo, encorvado por la parte superior, que era uno de los atributos de la divinidad. Los romanos imitaron a los griegos, a pesar de que Numa había excluido toda figura del culto que se había establecido en honor de sus divinidades. Después de Numa cesó la prohibición y ya no se vieron otra cosa que estatuas en los templos. A causa de los conquistas se trasladaban a las ciudades los dioses de los pueblos vencidos, y en Roma se contaban hasta cuatrocientos veinte templos adornados de figuras de divinidades, las cuales se dividían en varias clases: 1º) las que son más pequeñas que el natural; 2º) las que son al natural; 3º) las que son más grandes; 4º) las que son el triple o mayores, llamadas colosales. Los antiguos representaban figuras de hombres, de reyes y aun de dioses, bajo la primera forma; la segunda era la recompensa a los personajes distinguidos por sus talentos o servicios; la tercera estaba reservada a los reyes y a los emperadores, y las que tenían el doble del tamaño humano se dedicaban a los héroes; finalmente la cuarta, esto es, la de medida colosal, se destinaban a los dioses. Entre los griegos, las estatuas, por lo regular, se presentaban desnudas por que los artistas fijaban toda su gloria en hacer brillar la excelencia de su arte. Entre los romanos iban siempre cubiertas y vestidas, significando el estado de aquel que representaban. Ver, Anquises, Coloso, Laodamia, Paladio, Penates, Pigmalión.