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Página 911 - 1322 Palabras 45501 al 45550 de 66095

Palabra   |   Descripción

Debera

Necrópolis a ambas orillas del Nilo, entre Abu Simbel y Uadi Halfa, actualmente anegada. La capilla hipogea de Djehutihotep, de la Dinastía XVIII, fue trasladada al museo de Jartum.

Deben

En el Antiguo Egipto, era el peso de una medida de entre 91 y 95,3 gramos (dependiendo del Período), que podía calcularse en plata, cobre u oro, utilizado como unidad de valor y de cómputo monetario. Correspondía al peso aproximado de 1400 granos. En base a esta medida se cambiaban los artículos, sin que mediara moneda acuñada. El Deben estaba hecho generalmente en piedra y podía tener la forma de un animal, como por ejemplo una vaca o un conejo. Se colocaba de contrapeso en las balanzas cuando el artículo a intercambiar podía pesarse, en caso contrario, se calculaba el "precio" del objeto y se convertía su valor a Deben. Simplemente servía como unidad de referencia para establecer el resto de los precios. Esto fue lo que más se aproximó al dinero. A partir de la Dinastía XVIII, se difundió el uso del "deben", dividido en diez "kedet" o "Kite"y en dos "shaty". Ver, shat.

Debeltum

Pirgos (ciudad griega fundada en la costa del Mar Negro, fundada por colonos de Apolonia como un puesto militar y de observación contra Mesembria, el otro ….).

Debellion

Develtus (ciudad en el este de Tracia, al oeste de Apolonia. Amiano la llama Debelcum).

Debelcum

Develtus (ciudad en el este de Tracia, al oeste de Apolonia. Amiano la llama Debelcum).

Debehen

Debhen ((siglo XXVI a.C.). Noble, de la Dinastía IV egipcia. El estatus de Debhen, que vivió durante el reinado de Micerino, constructor de la tercera pirámide de Guiza, es desconocido, pero fue ….).

Debas

o Diano. Localidad galo-romana de la Galia Narbonense. Hoy, Dio-et-Valquières, departamento de Hèrault, región de Occitania, Francia.

Deba-demedj

En el antiguo Egipto, era una designación del sol.

Deaster

Divinidad doméstica de los antiguos sármatas. Le estaba confiado el cuidado del fuego, debiendo impedir que no se apagase durante la noche y que no saltase alguna chispa que pudiese incendiar la casa.

Deambulatorio

Término tomado del vocabulario de arqueología medieval, con el que se puede designar el corredor que rodea la "sede venerable" en un templo mayor egipcio, o al corredor situado entre los muros del santuario y la columnata que rodea a ciertas mammisis.

Dea Vocontiorum

Ciudad de los vocontii situada en la Galia Narbonense, en el lado este del Ródano. Dea sólo se menciona en el Itinerario de Antonino, que la sitúa entre Lucus y Augusta (hoy, Aoust), a 12 millas de Lucus. En la Notitia Dignitatum de las provincias de la Galia, es llamada Civitas Deensium. Hoy, Die, departamento de Drôme, región de Auvergne-Rhône-Alpes, en el sureste de Francia. Ver, Lucus Augusti, Vasio Vocontiorum.

Dea Dia

Antiquísima divinidad campestre de los romanos.

Dea Caelestis

Divinidad protectora de Cartago. Su culto fue llevado a Roma.

Dea Augusta Andarta

Ver, Dea Augusta (nombre de la ciudad romana de Die (Colonia Dea Augusta Vocontiorum), que en el siglo II fue la capital de los vocontios ….).

Dea Augusta

Nombre de la ciudad romana de Die (Colonia Dea Augusta Vocontiorum), que en el siglo II fue la capital de los vocontios. También fue el nombre de una diosa celta de la región de Diois (Dea Augusta Andarta), probablemente el "Gran Oso", símbolo de vida y poder que se encontró en el macizo de Vercors a finales del siglo XIX.

Dea Abnoba

Abnoba (numen de la Selva Hercinia, a quien los celtas rendían culto).

DE MEERN

Restos de un castellum romano se encontraron en De Meern, en un lugar llamado Hoge Woerd, provincia de Utrech, Holanda. Restos de un asentamiento civil se encontraron al norte del castellum. La cerámica recobrada fue datada entre los años 50 y 270. Parece que pudo estar acantonada una unidad auxiliar, la Cohors I classica, atestiguada en Germania Inferior desde los flavios hasta el siglo III y en De Meern bajo Domiciano. La Cohors XV voluntariorum podría haber estado allí después del 70. Las tropas de su guarnición, antes de los flavios, no son conocidas.

De Danan

En la mitología celta, divinidades irlandesas mencionadas en un libro de leyendas denominado De las Invasiones. Provinientes de Occidente, los Danan invadieron Irlanda luchando contra los monstruosos gigantes autóctonos llamados Fomoires, hijos del Abismo. Establecidos en la isla, ejercitaron sus artes mágicas. Un enésimo invasor, llamado Mil, y al que los irlandeses consideraban una divinidad infernal, los expulsó.

Dazbog

En la mitología eslava, era el Sol. Habitaba en un palacio de oro en Oriente cerca de la comarca en donde reinaba la eterna primavera. Dazbog recorría el cielo cada día sobre un carro de oro tirado por dos caballos relucientes de piedras preciosas. Según los serbios, era un rey bellísimo que habitaba en Oriente junto con la bella Aurora y el dios de la Luna. A pesar de lo numerosas y variadas que son las leyendas concernientes a este personaje, rusos, serbios, polacos y ucranianos concuerdan en sostener que Dazbog es una divinidad solar. Ver, Svarozic.

Dayyan- Assur

(siglo IX a.C.). Comandante militar (turtanu) de Salmanasar III, que prosiguió sus campañas en Urartu y Elam.

Dayukku

En los textos cuneiformes es el nombre de Deyoces.

Dayr al Habar

Dios que tenía un santuario en el oasis de Dakhleh, de época de Vespasiano.

Dayanu

Término para designar a los jueces en acadio, sinónimo de la palabra persa databara.

David de Nerken

(siglo V). Filósofo armenio. Era primo del historiador Moisés de Khoren, y discípulo de Mesrob. Sus principales obras son: Definiciones de los principios de todas las cosas; Fundamentos de la filosofía; Apotegmas de los filósofos; Comentarios de Aristóteles, Porfirio, etc.

David

(ss. XI-X a.C.). Fue hijo de Isaí (Jesé). Fue primero rey de Judá (ca.1.008-1.001 a.C.), y luego de todo Israel (ca.1.001-968 a.C.). La vida de David tuvo tres fases principales: la primera, cuando Saúl aún vivía; la segunda, durante los siete años y medio en que reinó exclusivamente sobre Judá; y la tercera, durante su reinado de 33 años sobre todo el territorio de Israel. David era un joven muy bien parecido: "rubio, de bellos ojos y hermosa presencia". Durante su juventud destacó por dos rasgos: su valor y su talento musical. Fue llevado a la presencia de Saúl cuando el monarca, sumido en una depresión, buscaba a "un buen mozo que tocara la cítara" para que le reconfortara. La interpretación musical de David debió de ser tan buena, que Saul le nombró su escudero (es decir, su asistente personal) y le tomó un afecto que, a pesar de sufrir violentas vicisitudes, nunca llegó a extinguirse del todo. David regresó junto a su padre, pero fue enviado de nuevo al campamento de Saúl para llevar unos quesos a tres de sus hermanos que servían en el ejército. Cuando llegó, las tropas reunidas por Saúl para enfrentarse a los filisteos se hallaban atemorizadas por el gigante Goliat. David aceptó el reto del gigante y, con una combinación de intrépido valor, certera destreza y una única y bien pulida piedra, derribó al gigante con su honda. Aunque fue el propio Saúl quien insistió en mantener a David a su lado, los celos no tardarían en hacer presa en él, a medida que el pueblo, entusiasmado por la muerte de Goliat, comenzó a aclamar a David en términos exagerados, "Saul mató sus millares y David sus miríadas... y desde aquel día en adelante miraba Saúl a David con ojos de envidia" y trató de provocar su muerte, haciendo de él uno de los capitanes de su ejército. Asimismo, le entregó a su hija Mikal como esposa para que fuera "para él un lazo", exigiéndole que antes le trajera "cien prepucios de los filisteos". David sobrevivió a tan ardua prueba y regresó con doscientos prepucios. Fue por entonces cuando se inició la legendaria amistad entre David y Jonatán, el hijo de Saúl, quien previno a David de que su vida corría peligro y trató de interceder ante Saúl en favor de David. En esta ocasión, como volvería a ocurrir en otras, Saúl transigió en un primer momento, pero luego trató de apuñalar a David cuando éste se encontraba tocando la cítara. David escapó con la ayuda de Mikal, que frustró los planes de sus perseguidores colocando un muñeco en la cama de su marido. Cuando llegó la luna nueva, Saúl organizó una fiesta, y David tuvo que decidir si asistía o no al convite. Jonatán se mostró conforme con la idea de tantear a su padre al respecto, pero Saúl percibió su inquietud y descubrió sus intenciones, advirtiéndole enfurecido que nunca llegaría a ser rey si no se eliminaba a David, ante lo cual, Jonatán optó por aconsejar a David que huyera a un lugar donde Saúl no pudiera encontrarle. David marchó primero a Nob, donde recibió el auxilio del sacerdote Ajimélek (una acción que costó a Ajimélek la vida) y recogió la espada de Goliat. La siguiente etapa de su peregrinar le condujo a la ciudad filistea de Gat, donde el rey Akís le acogió con gran hospitalidad. Tras hacerse pasar por loco para confundir a sus enemigos, David marchó a la caverna de Adul-lam, donde se le unirían sus hermanos y muchas gentes descontentas, endeudadas o en apuros, hasta formar un grupo de 400 personas. A partir de entonces, David se convirtió, ya no sólo en la mente enferma de Saúl sino en la realidad, en una verdadera amenaza para el rey. Aunque David trató de convencer una y otra vez a Saúl de su lealtad, éste siempre vaciló entre dar crédito a lo que le decía o rechazarlo, a pesar de que David, en las dos ocasiones que tuvo en sus manos la posibilidad de acabar con la vida de Saúl, se negó a hacerlo. Durante esta etapa, David, que había perdido a su esposa Mikal, arrebatada por Saúl para entregársela a otro hombre, contrajo dobles nupcias con Abigail y Ajinoam. Acogido una vez más por Akís, se puso a su servicio en compañía de su banda, recibiendo a cambio tierras en Siquelag, un lugar próximo a Gat. Akís deseaba que David tomara parte en la expedición que una confederación filistea iba a llevar a cabo contra Saúl, pero los demás filisteos se opusieron a ello, por lo que David estuvo ausente de la batalla del monte Gelboé, donde se produjo la muerte de Jonatán y el suicidio de Saúl. Entretanto, David había emprendido por su cuenta la persecución y el ataque contra los amalecitas, que se habían aprovechado de las circunstancias para asaltar Siquelag y apoderarse de las mujeres del lugar, entre ellas, las dos esposas de David. En relación con el lamento de David por Saúl y Jonatán, el desleal señor y el fiel amigo respectivamente, ver, Jonatán. La muerte de Saúl hizo que David pasara de ser un fugitivo y un vasallo de Akís a convertirse en un rey independiente. Cuando sus compañeros de la tribu de Judá le proclamaron rey en Hebrón tenía 30 años de edad, y su primera alocución fue una llamada a la unidad nacional. Sin embargo, Abner, así como algunos de los demás baluartes de la corte y el partido de Saúl, proclamaron a Isbaal, el hijo de Saúl, rey sobre la totalidad del territorio de lsrael, provocando así un conflicto bélico que se prolongaría durante siete años y medio. Gracias sobre todo a su general Joab, David se fue imponiendo, de tal modo que, al producirse la ruptura entre Isbaal y Abner, pudo hacer valer su derecho a mandar sobre las doce tribus de Israel; un gobierno que se prolongaría durante 33 años. David estableció una nueva capital en Jerusalén, una ciudad que tomó a los jebuseos y que reconstruyó, y condujo a ella el arca de la alianza entre celebraciones, musicas... y algún que otro percance. Cuando el arca, que conducían en una carreta nueva Uzzá y Ajyó, se tambaleó, amenazando con caerse, Uzzá extendió la mano sobre ella para que no volcara y fue fulminado por Dios. David quedó tan impresionado por este incidente, que detuvo el viaje durante tres meses antes de reemprender la última etapa, tras la cual, el arca llegaría a Jerusalén con gran profusión de gritos y sones de trompetas, mientras el propio David danzaba y daba saltos con toda energía (su esposa Mikal, que le observaba desde una ventana, le despreció por aquel comportamiento propio de un saltimbanqui. David consolidó la posición de su reino en una serie de guerras que le enfrentaron a filisteos, edomitas, moabitas y amonitas, al sur, y a los cananeos, al norte. Ocupó Damasco, extendió el dominio de Israel hasta el Éufrates y se vengó de los amonitas por haber humillado a sus emisarios, a los que habían rapado la mitad de la barba y cortado los vestidos hasta la mitad de las nalgas. Durante su prolongado reinado confió en un grupo de poderosos personajes, entre los que se contaban: Joab, junto a otros dos generales, Amasá y Benaías; los clérigos Sadoq y Abiatar; y los jefes de la administración civil Josafat y Seraya; a estos dignatarios habría que añadir los propios hijos de David, que ejercían de capitanes o procónsules. En Jerusalén, David se convertiría en padre de otros once (o trece) hijos, a añadir a los seis que ya le habían dado las seis esposas que tuvo durante el período de la guerra de siete años contra los saulitas. Uno de estos hijos tardíos fue Salomón, que tuvo por madre a Betsabé. Ocurrió que hallándose David en uno de los terrados de su casa vio a Betsabé, casada entonces con Urías el hitita, y decidió apoderarse de ella. Tras seducirla, envió a Urías ante la presencia de Joab, con una carta en la que se le indicaba que debía poner a Urías a combatir en primera línea. Urías murió en combate y David pudo casarse con Betsabé. Sin embargo, Dios, enojado por todo ello, provocó la muerte del primer hijo de ambos. Más tarde, no obstante, tuvieron un segundo hijo, Salomón. El momento más crítico del reinado de David fue la revuelta de su hijo Absalón. El primer distanciamiento entre David y Absalón se produjo cuando éste asesinó a su hermanastro Amnón por haber violado a su hermana Tamar. Aunque esta primera brecha entre ambos se cerró gracias a los buenos oficios de Joab, Absalón comenzó a socavar el apoyo popular con que contaba David para atraerlo hacia sí. La conspiración para apoderarse del trono se vio coronada por el éxito y David tuvo que abandonar Jerusalén y huir hacia el este. Sadoq y Abiatar, que habían marchado con él, se habían llevado consigo el arca de la alianza, pero David les ordenó que la devolvieran a Jerusalén. Asimismo, mandó a su amigo y consejero Jusay a Jerusalén para que averiguara cuáles eran las intenciones de Absalón y tratara de contrarrestar la influencia del perverso Ajitófel, el cerebro gris de la revuelta. La suerte de David pasaba por horas tan bajas que un saulita impenitente, de nombre Semeí, se permitió arrojarle piedras y estiércol, mientras le increpaba: "Vete, vete, hombre sanguinario y malvado", a pesar de lo cual, David no permitió que su general Abisay le matara. Entretanto, en Jerusalén, Ajitófel instó a Absalón para que se hiciera con las concubinas de David, cosa que éste hizo en un acto de desafío y de afirmación de su propia autoridad (tras el regreso de David, siguió dándose cobijo y alimento a estas mujeres, pero ya nunca volvieron a ejercer su función originaria). Ajitófel deseaba asimismo que Absalón le confiara el mando del ejército, mientras que Jusay le apremiaba para que él en persona se pusiera al frente de las tropas. Cuando Absalón decidió seguir el consejo de Jusay, Ajitófel se ahorcó. Dos emisarios (Ajimaas y Jonatán, hijos ambos de dos de los principales sacerdotes) fueron enviados a David para darle a conocer los planes de Absalón, y, tras un azaroso viaje, durante el cual tuvieron que ocultarse en una cueva, llegaron por fin a su presencia. David ordenó que todas sus tropas se retiraran a la otra orilla del Jordán y, cuando Absalón las persiguió, fue derrotado y muerto por Joab. Para gran tristeza de David, la orden de que se respetara la vida de Absalón fue flagrantemente desobedecida por Joab. Tras volver a cruzar triunfalmente el Jordán, David fue escoltado hasta Jerusalén por la totalidad del pueblo de Judá y la mitad del de Israel. Sin embargo, también le acompañó el ruido sordo del descontento que anunciaba nuevas desavenencias entre Judá y las demás tribus; algo que recordaba la escisión que se produjo tras la muerte de Saúl y que anunciaba la que tendría lugar a la muerte de Salomón. Una vez reprimida la revuelta de Absalón, cayó sobre Israel una hambruna de tres años motivada, según explicó Dios, porque, años atrás, Saul había maltratado y asesinado a gran número de gabaonitas. Estos exigían ahora que se les entregaran siete hijos de Saúl para ahorcarlos, y eso fue lo que se hizo; entre ellos se encontraban los dos hijos de Rispá. Posteriormente, David recobró sus huesos, así como los de Saúl y Jonatán (que habían sido enterrados bajo un árbol en Galaad), y los enterró en el sepulcro de Quis, el padre de Saúl. Éste fue el ultimo acto del drama de la desdichada casa de Saúl. David, incitado por Satán, decidió censar a la población. Tras nueve meses y veinte días, los resultados obtenidos dieron un número de 800.000 varones adultos (capaces de manejar armas) para Israel y de 500.000 para Judá. David, no obstante, reconoció que había pecado, y Dios le dio a elegir entre tres males: siete años de hambruna, tres meses de continuas derrotas ante los enemigos o tres días de pestilencia. Eligió este último, y el ángel de la muerte acabó con la vida de 70.000 personas. Jerusalén, sin embargo, quedaría libre de aquel azote. Cuando David advirtió que el ángel se detenía en las afueras de Jerusalén, junto a la era de Arauná el jebuseo, se la compró por 50 siclos de plata y erigió allí un altar, deteniendo así la plaga. Ésta fue prácticamente la última acción que llevó a cabo David. Para entonces era ya un hombre anciano y aterido de frío al que mantenía caliente en su lecho la sunamita Abisag. Poco antes de morir, en la que sería definitivamente su última acción, refrendó a Salomón como su sucesor en detrimento de su hermano mayor Adonías. David es el personaje más atractivo de todo el Antiguo Testamento. Aunque su figura no sea tan seminal como la de Abraham, tan formidable como la de Moisés, tan mayestática como la de Salomón o tan profunda como la de Isaías, resulta sin embargo mucho más humana y rica que la de cualquiera de ellos. Fue un gran rey guerrero que consiguió unir a las tribus de lsrael (un hecho casi único en toda su historia) creando así un reino que, tanto en su tiempo como en tiempos de su hijo Salomón, dominó a los pueblos circundantes y obtuvo gran poder y riquezas. Para lograrlo hubo de enfrentarse a los reyes vecinos, a las tendencias centrífugas de las tribus y a la prolífica poligamia de su casa; tendencias todas ellas que militaban activamente contra la unidad de Israel. De forma inevitable, su obra se vino abajo durante la centuria siguiente, cuando se produjo un renacimiento de los grandes imperios de los valles del Tigris/Eúfrates y del Nilo, pero su figura ha sobrevivido a su propia obra. Era un hombre de una generosidad fuera de lo común, como demuestra su comportamiento con Saúl, Meribbaal, Abner, Semeí y varios otros más. Era asimismo un hombre que vivía la religión con una pasión arrebatadora que rayaba casi en lo extravagante, comparable quizá a la de las congregaciones evangelistas o los derviches giróvagos. Además era un artista. Se le atribuía la autoría de los Salmos, y aunque hoy en día tal atribución no se sostiene, no por ello deja de ser cierto que durante su vida se le consideró perfectamente capaz de escribirlos. Organizó coros y bandas, y él mismo cantó, bailó e interpretó música. No sólo tocaba la cítara sino también varios otros instrumentos. Sus lamentaciones por Saúl y Jonatán, o por Absalón y Abner, dan fe de su elocuencia y de la hondura de sus sentimientos. Y si el trato que dio a Urías constituye una mancha en su historial, conviene no olvidar que el de muchos de sus contemporáneos, predecesores y sucesores apenas si muestra otra cosa que no sean manchas de este tipo. Aunque se le ha imputado un consejo dado a Salomón desde su lecho de muerte, en el sentido de que convendría eliminar a Joab y Semeí, la veracidad de dicha acusación resulta sospechosa y no encaja con el tipo de persona que era; aunque lo cierto es que no hubiera sido ni mucho menos un mal consejo. En todo caso, su contribución a las costumbres de la época ha de considerarse positiva. Ver, Jonatán, Isbaal, Mikal, Janún, Absalón.

Daversi

Daorsi (tribu de Iliria que vivía en las orillas del Naro).

Daventia

Darentiaca (población de la Galia Narbonense, que el Itinerario de Jerusalén sitúa entre ….).

Dautonia

Andautonia (ciudad romana situada en un área cuyo tráfico era de gran importancia).

Daurdabla

Daurblada ("roble de dos florecimientos". Arpa mágica, propiedad del dios de la mitología irlandesa Dagda).

Daurblada

o Daurdabla "roble de dos florecimientos". Arpa mágica, propiedad del dios de la mitología irlandesa Dagda uno de los Tuatha Dé Danann, también llamada Coir-cethar-chuir "armonía de cuatro angulos", que tenía la capacidad de controlar el orden las estaciones cuando era tocada y podía interpretar tres tipos de melodías a saber: Goltraiges "el acorde del llanto", Gentraiges "el acorde de la risa" y Suantraiges "el acorde del sueño". Durante la primera batalla de Mag Tured, Dagda descubrió que su arpa había sido robada por los Fomoré. Furioso Dagda y sus compañeros Lugh y Ogma, fueron al campamento de los Fomoré a recuperar a Daurblada. Entraron brutalmente en la sala de los banquetes donde vieron el arpa colgada en la pared. Con éste cántico Dagda llamó a su instrumento que voló por la sala hacia sus manos.

Daunoni

Damnonii (pueblo bretón que vivía en el sur de Escocia. Su territorio debió ser el de los actuales condados de Dumfries, Ayrshire, ….).

Daunoni

Danum ("lugar en el río Don". Fortaleza romana de la provincia Flavia Caesariensis (Britannia)).

Dauno

Hijo de Pilumno y Dánae. Vino de Iliria a Apulia, Italia. Tuvo un hijo del mismo nombre que casó con Venilia, de cuyo enlace nació Turno, rey de los rútulos.

Dauno

o Daunio. Es uno de los tres hijos del ilirio Licaón. Sus hermanos se llamaron Yápige y Peucetio. En su compañía, y a la cabeza de un ejército de ilirios, invadió la Italia meridional, expulsó a los ausones que la ocupaban y la dividió en tres reinos, que tomaron los nombres de reino de los daunios, de los mesapios y de los peucetios. El conjunto se llamó "país de los yápiges". Cuando Diomedes, expulsado de su país, llegó a Italia, fue bien acogido por Dauno, que le dio tierras y la mano de su hija. Una tradición tardía habla de disensiones entre Dauno y Diomedes. Parece que éste fue muerto por el primero (Ver, Diomedes). Este Dauno (o un homónimo) es padre de Turno (Ver).

Daunios Heros

Turno, hijo de Dauno.

Daunios

Pueblo itálico que habitaba la región de la Apulia. Ver, Daunia. )o( MITOLOGÍA.- Ver, Dauno.

Daunio

Dauno (es uno de los tres hijos del ilirio Licaón. Sus hermanos se llamaron Yápige y Peucetio. En su compañía, y a la cabeza de un ejército de ilirios, invadió la ….).

Daunia Dea

Hermana de Turno e hija de Dauno.

Daunia

La región de Daunia ocupaba en el pasado el lugar de la actual provincia de Foggia, desde el río Fortore al Ofanto, incluido el monte del Gárgano, la franja sudeste de la cuenca del Ofanto (Città metropolitana de Bari) y el área de Melfese, en la zona media del curso del Ofanto y la zona alta del valle del Bradano. Cada una de estas áreas (Gárgano, Tavoliere y Melfese) presenta un perfil geomorfológico y ambiental distinto que ha condicionado la distribución y la tipología de los asentamientos. Junto con Pucenzia y Messapia, Daunia completaba, según las fuentes antiguas, la geografía de Apulia. La civilización daunia se prolongó durante más de siete siglos, desde principios de la Edad del Hierro (siglo IX a.C.) hasta la romanización (ss. III-II a.C.). Esta era una civilización con una fuerte cohesión cultural, escasamente permeable a las influencias externas. El nacimiento de grupos de poder aristocráticos, los príncipes, que transforman la sociedad de someramente igualitaria a fuertemente jerárquica, conduce a la construcción de las primeras tumbas de rango (entre la segunda mitad del siglo VII y principios del VI) y, más tarde (finales del siglo VI y durante el siglo V) de residencias principescas, los "palacios". A excepción del siglo V a.C., durante el cual los arqueólogos han descubierto evidencias de una grave crisis en la ideología aristocrática, los príncipes daunios son los protagonistas de la arquitectura protourbana, primero, y urbana, después, gracias a la receptividad de los modelos helenizantes durante los ss. IV y III a.C., hasta la completa romanización de la región. A diferencia de otras poblaciones itálicas, Daunia se convierte en civilización urbana tardíamente, no antes del siglo IV-III a.C., ya en plena fase de romanización. Si se analiza la evolución del sistema de asentamiento, se observa que durante gran parte de la Edad del Hierro, la región no se aleja del modelo de poblados dispersos y abiertos, es decir, núcleos de cabañas no fortificados, situados en la llanura y en las franjas al pie de las colinas; o bien, encaramados a las colinas y en lugares con buenas características morfológicas. Incluso en el segundo caso, las cabañas están dispuestas en grupos, a menudo alternadas con áreas artesanales y de pastoreo. La organización de la región se desarrolló en pequeños pueblos o en concentraciones de pocas unidades, que compartían funciones económicas. Estas microunidades de población se repartían grandes espacios dedicados al cultivo o a actividades industriales. Las relaciones entre las unidades no están regidas por jerarquías de dependencia o de dominación, sino por relaciones de equivalencia. Dentro de un mismo nivel jerárquico, cada núcleo territorial tenía distintas funciones de especialización en los procesos productivos de acuerdo con las características específicas del lugar y las necesidades de los esquemas organizativos. Hasta alrededor del siglo IV a.C. no se observan articulaciones jerárquicas complejas, sino una conexión espacial entre los dos tipos elementales de asentamientos: centro o pueblo central de notable extensión (de cincuenta a ochenta hectáreas) y aldeas agrícolas de extensión modesta (entre una y cinco hectáreas). Se trata siempre de pueblos abiertos, distribuidos dentro de un área desde la que podía controlar con la vista los asentamientos limítrofes. Esta disposición permite afirmar que estaban planificados para establecer comunicaciones recíprocas extremadamente cómodas y para seguir precisas directrices de expansión. La distancia entre una población y otra debía ser reducida, raramente superior a las dos o tres horas de camino. En realidad la circunscripción daunia no necesitó un modelo urbano puesto que ya disponía de una coherencia asociativa y organizativa. El sistema de poblados era más que suficiente para controlar la región y gestionar sus recursos. La adquisición del modelo urbano en sentido estricto, es decir, la asociación política de toda la región, centrada en la ciudad como elemento de nueva formación, constituye un fenómeno importado del exterior, que tuvo lugar cuando toda Daunia se había helenizado por completo (fines del siglo IV y durante el siglo III a.C.), empujada en primer lugar por la expansión samnita y, en segundo, por la romana. )o( Asentamientos y arquitectura Durante gran parte de la Edad del Hierro, los centros habitados son pueblos abiertos formados por cabañas construidas con materiales como la paja, la arcilla cruda y la madera. La planta de estructura rectangular con fondo rectilíneo o de ábside, como en Salapia (ss. X-IX a.C.), evoluciona con lentitud hacia estructuras circulares o elípticas (ss. VII-VI a.C.), como muestran numerosos asentamientos en Arpi, Cupola, Ordona y Lavello. El modelo más común es el que se caracteriza por un hogar central interior, cimientos formados con piedras y guijarros, palos exteriores para sostener las paredes y, en algunos casos, una pequeña puerta de acceso. La transformación de la casa-cabaña protohistórica en un edilicio de tipo "urbano" es un proceso largo y heterogéneo (en algunas localidades la construcción de cabañas de ardua y materiales vegetales se prolonga durante mucho tiempo), que empezó a vislumbrarse hacia finales del siglo VI y sobre todo en el siglo V a.C.. A partir de entonces, las casas de planta rectangular se construyen con un zócalo de piedras unidas con arcilla, paredes de madera y ladrillos crudos y, para terminar, un tejado de tejas, a veces decorado con antefijas en forma de palmera, de influencia griega (asentamientos de Banzi, Canne y Ordona). Los edificios públicos constituyen una excepción a este proceso evolutivo. En Canosa, localidad de Toppicelli, en la segunda mitad del siglo VI, se construyó un edificio, identificado como una capilla de tipo griego, con grandes bloques cuadrados y decorado con terracotas arquitectónicas de influencia helénica. En Lavello, y probablemente también en Tiati y Ascoli Satriano, se han hallado complejos palaciegos que debían cumplir funciones político-religiosas, tanto sagradas como civiles. El palacio de Lavello es una muestra de arquitectura mixta, con cimientos y muros de guijarros, unidos con zampeado de madera en las paredes y techo cubierto con materiales perecederos. La planta se articulaba en una gran sala rectangular alargada, precedida de un vestíbulo. Tanto la capilla, edificio de tipo griego, como los palacios, que representan la típica evolución de la arquitectura autóctona, pueden ser considerados ejemplos tardíos de arquitectura protourbana, como lo fueron antes los grandes y aislados complejos palaciegos etruscos. La aparición de este tipo de construcción "sólida", primero en los edificios públicos y, más tarde, en las viviendas privadas, se atribuye en parte a influencias culturales externas, como demuestra la difusión de las terracotas arquitectónicas, de tipo griego y etrusco-campano. Las antefijas circulares en forma de cabeza de Gorgona, de origen magno-griego, se encuentran extendidas en el área del Melfese, con influencias de las colonias del golfo de Tarento, mientras que las antefijas de cabeza con aureola de tipo etrusco-campano son propias de la Daunia centroseptentrional (Lucera, Arpi y Tiati), en estrecha relación con la Campania de influencias etruscas. A falta de modelos urbanos durante gran parte de la Edad del Hierro, tan sólo se puede atribuir con certeza a este tipo de edificios de carácter público, civil y religioso (capillas, naiskoi, templos y palacios), la función de concentrar las actividades cotidianas, de ámbito social y político. Si en los ss. VIII y VII a.C. la mayoría de asentamientos parece impermeable a la influencia exterior, a partir de los ss. VI y V, el entorno daunio deviene de forma progresiva receptivo a la influencia helenizante del mundo grecocolonial (golfo de Tarento), como muestran los cálices jónicos y los de barniz negro, así como la cerámica de barniz negro, entre otros. Recientes prospecciones topográficas en la zona de Ascoli Satriano, muestran el bienestar y el crecimiento económico de la región, definitivamente transformada no sólo en cuanto a receptividad a las influencias, sino también en la promoción de un nuevo orden productivo de extraordinaria vitalidad durante todo el siglo IV a.C.. A pesar de que esta actividad productiva raramente superara los confines territoriales, los pequeños centros agrícolas manifiestan tal demanda de productos (materias primas y objetos refinados), que por fuerza debía existir un complejo sistema de distribución. En esta fase (siglo IV a.C.), la transformación de la construcción de edificios públicos y privados, así como el fuerte impulso de la cultura helenizante, contribuyen de forma decisiva a la formación de la ciudad. Así, nacen nuevos centros urbanos fortificados, rodeados de murallas, con estructuras planificadas y espacios reservados a viviendas privadas (que dejan de ser aisladas) y a la arquitectura pública, religiosa y civil. Este fenómeno de concentración urbana y demográfica conduce al despoblamiento de los campos y de los pueblos esparcidos. A principios del siglo V la mayoría de estos pueblos están abandonados y han dejado lugar a haciendas rurales aisladas. El proceso entraña la transformación de los asentamientos primarios que ya tenían función de centro neurálgico, como Canosa, Canne, Ascoli u Ordona, en centros urbanos y la confluencia en ellos de hábitats menores diseminados por la región. En Canosa y Canne, la transformación urbana conduce al abandono de los poblados preurbanos y arcaicos, de los antiguos templos y de los centros productivos, en favor de asentamientos más extensos y más fáciles de defender, desarrollados en torno a una acrópolis. Se reproduce el mismo fenómeno en Ordona, la antigua Herdonia, en la que, a finales del siglo IV a.C., tiene lugar la fundación de la ciudad en el área que más tarde verá crecer el asentamiento romano y que constituía el núcleo principal de los asentamientos daunios. La colina fue fortificada con un muro de tierra reforzado mediante una estructura de madera (a principios del siglo III a.C., se añadió otra barrera y un foso). La muralla de la colonia latina de Luceria (año 315 ó 314 a.C.) está realizada con bloques tallados de arenisca. El último ejemplo de arquitectura pública en Daunia es el templo de San Lucio de Canosa, (datable entre finales del siglo IV y principios del III a.C. Se trata de un edificio majestuoso, situado sobre una alta meseta, con escaleras monumentales y una columnata jónica, coronado con un friso dórico, con metopas y triglifos; en los capiteles de la entrada aparecen cabezas masculinas y femeninas, decoradas con volutas y plantas de acanto. La monumentalidad del templo y la riqueza de la decoración son el resultado del poder económico de los príncipes de Canosa, y el asentamiento, la prueba del paso del entorno cultural daunio al romano. )o( Las estelas sepulcrales Una característica de la cultura daunia consiste en las estelas funerarias, es decir; esculturas antropomorfas que marcaban las sepulturas. Estas muestras de arte fúnebre alcanzaron la máxima difusión entre los ss. VII y VI a.C., en el período floreciente de los asentamientos protohistóricos en la región. Las estelas se obtenían con losas de caliza tierna: la parte inferior, no trabajada, venía fijada al suelo; la superior tiene forma antropomorfa (aparece representado el difunto con un vestido talar (a menudo, la persona aparece ataviada con objetos personales o armas), rodeada de decorados geométricos y escenas figurativas). Las partes figurativas representan escenas de la vida cotidiana con temas relacionados con la pesca, la caza, la navegación, actividades domésticas, como el proceso de hilado y la molienda del trigo, así como a ritos mágico-religiosos. También aparecen representaciones de juegos fúnebres y del último viaje del difunto, en clave heróica, hacia el mundo de ultratumba. La ejecución de los detalles de las estelas se obtiene con pequeños grabados y se completa con el uso de los colores rojo y negro. Las estelas masculinas se caracterizan por su forma, con los cuatro lados rectilíneos, y por la ausencia de objetos personales representados; además, en muchos casos, aparecen con armas, espada corta, escudo o pectoral. En cambio, las estelas femeninas están enriquecidas con hebillas, pendientes y collares; las figuras tienen los brazos plegados en el pecho, llevan guantes; las estelas presentan dos agujeros a los lados del cuello, que estilizan la forma. La realización antropomorfa de este arte monumental es estilizada y no pretende tanto representar con fidelidad la fisionomía del difunto, como papel social y político, además de su identidad personal y para ello, lo dota incluso de virtudes apotropaicas indispensables para afrontar el viaje al más allá. Prescindiendo ello, esta manifestación de la cultura funeraria debía ser exclusiva de las clases importantes que dejaban patentes sus modelos ideológicos, sobre todo en los ritos funerarios.

Dauna

Dina (hija de Evandro. Con Heracles tuvo a Palante. Ver, Palante, epónimo del Palatino según Virgilio).

Daulis

Dáulide (hija de Cefiso y epónima de la ciudad de Dáulide).

Daulis

Dáulide (ciudad de Fócide al este de Delfos).

Daulio

Dáulide (ciudad de Fócide al este de Delfos).

Dáulide

o Daulis. Hija de Cefiso y epónima de la ciudad de Dáulide.

Dáulide

o Daulis o Daulio o Daulia. Ciudad de Fócide al este de Delfos, cerca de Beocia, en el camino entre Orcómeno y Queronea hasta Delfos. Homero ya la menciona como una ciudad de Fócida junto con Crisa y Panopeo. Se encontraba a unos 4 km al oeste de Panopeo. Fue destruida por los persas durante la invasión de Jerjes II de Persia en 480. En 395 a.C. su territorio fue saqueado por los beocios, que sin embargo no tuvieron éxito en su intento de asaltar la ciudad y otra vez fue destruida por Filipo II de Macedonia en 346 a.C. al final de la tercera guerra sagrada, pero siempre reconstruida. En torno a los años 228-224 a.C. fue atacada por los etolios, al igual que la ciudad de Ambriso. En 198 a.C. los romanos asediaron Dáulide pero, al no poder tomarla por asalto directo, ya que la ciudad tenía una posición muy fuerte en la cima de una colina, tuvieron que ocuparla mediante una estratagema. La ciudad tenía un templo dedicado a Atenea, y en los alrededores, en un lugar llamado Trónide (que se ha relacionado con otra ciudad llamada Tronia), un heroon dedicado a un héroe fundador, al que algunos daban el nombre de Xantipo y otros el de Foco. El nombre se ha conservado en la moderna ciudad griega de Dhavlia, al lado de un río llamado Plataniá, que desagua en el Cefiso. )o( MITOLOGÍA.- Su nombre derivaría de la ninfa Daulis hija de Cefiso. Homero ya la menciona como una ciudad de Fócida junto con Crisa y Panopeos. La mitología la hace residencia del rey de Tracia, Tereo, que se casó con Procne, hija de Pandión rey de Atenas.

Daulias

Fiestas celebradas en Argos en memoria del combate de Preto contra Acrisio.

Daulia

Ninfa, hija de Céfiro, que dio su nombre a la ciudad de Dáulide.

Daulia

Sobrenombre de Filomela, porque en Daulia, ciudad de la Fócida, fue, según la fábula, donde quedó convertida en pájaro.

Daulia

o Aliula. Ciudad de Epiro, en la Iliria griega. Hoy, posiblemente Kalaja e Daules, distrito de Krujë, condado de Durrës, Albania.

Daulia

Dáulide (ciudad de Fócide al este de Delfos).

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