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Palabra   |   Descripción

Jáziges

Iazyges (tribu nómada de Asia Central, una rama de los sármatas. Poco se sabe sobre su lengua, pero era una de las iranias. Hicieron su aparición en el Mar de Azov, conocido ….).

Jazarán

Cota de malla.

Jazael

(siglo IX a.C.). Dignatario de la corte del rey Ben Hadad de Siria. Al hacerle saber Eliseo que estaba destinado a suceder a su achacoso soberano, decidió asfixiar a Benadad. Obtuvo numerosas victorias sobre Israel, Judá y los filisteos, pero hubo de sufrir también las devastadoras invasiones asirias de los años 842 y 839 a.C., un anticipo de la aniquilación de Siria a manos de los asirios que se produciría un siglo después.

Jaxartes

u Orexartes. Río de Asia Central, de 2.212 km de longitud, que desemboca al noreste del mar de Aral. El primer tramo lleva el nombre de Narym, antes de alcanzar la depresión de Fergara, donde ya toma el nombre de Sir Daria. Recibe pocos afluentes, ya que las aguas de los torrentes y ríos de montaña son absorbidas por el regadío, la infiltración y la evaporación. Delimitaba el límite septentrional de las conquistas de Alejandro Magno, que habría llegado a sus riberas y habría fundado en 329 a.C. la ciudad de Alejandría Escate "la más distante de Alejandría", como guarnición permanente. Hoy, Sir Daria o Syr-Darya, que discurre por Kirguistán, Uzbekistán y Kazajistán. Ver, Tanais.

Jawa

Lugar del desarrollo protourbano más antiguo de Jordania, que data de finales del IV milenio a.C. (Edad del Bronce Temprano). Está ubicado en una de las áreas más secas del desierto negro (basalto) del este de Jordania. La ciudad fue construida por un grupo de quizás 2.000 migrantes provenientes del norte o del este. Tenían cierta comprensión de la vida urbana, así como de hidrología. Se extendió por más de 100.000 m2 y fue una ciudad amurallada con extensos movimientos de tierra para desviar las inundaciones invernales de wadi a una serie de embalses. Este trabajo debería haberse completado en el primer invierno después de la llegada de los grupos, ya que de lo contrario no habrían sobrevivido al verano siguiente. Se estima que el trabajo habría necesitado una fuerza laboral mínima de 700 hombres. La población tenía grandes rebaños de ovejas, cabras y algunos bovinos. Las estimaciones basadas en el recuento de huesos indican que pudo haber hasta 10.000 ovejas y cabras, así como 800 vacas. También hubo 200 équidos y 160 perros. Por los restos de semillas es evidente que parte del agua también se usó para la agricultura de riego. Los habitantes comían cebada, trigo, garbanzos, lentejas y uvas. La vida de la ciudad fue extremadamente corta. Su población máxima pudo haber alcanzado los 5.000 individuos. Hay un edificio fortificado en el centro de las ruinas de la ciudad original. Se cree que data de 2.000 a 1.500 a.C. y no está asociado con ninguna otra estructura de piedra. )o( NOTA.- Este artículo trata sobre el sitio protourbano de la Edad de Bronce Temprana en el desierto de basalto de Jordania. Para el pueblo de la Edad del Hierro en el centro de Jordania, ver, Tell Jawa.

Javoleno Prisco

Gayo (o Lucio) Octavio Tidio Tossiano (Caius (o Lucius) Octavius Tidius Tossianus Javolenus Priscus) (siglo I). Jurista y administrador romano. Dirigió dos legiones y desempeñó en Britannia el puesto de iuridicus (legado jurídico, segundo en rango después del gobernador). Fue nombrado cónsul sufecto en el 86, y en el 90 gobernó la Germania Superior. Un año o dos más tarde, Javoleno Prisco gobernó Siria, y ca.96 fue procónsul de África. Trajano lo ascendió a miembro de su consejo privado. Dirigió la escuela sabina de leyes y escribió compendios, con breves comentarios, de las obras de Antistio Labeón (sus Libros últimos), de Casio Longino y de Plaucio. Escribió abundantemente durante los mandatos de Domiciano, Trajano y Adriano, destacando entre sus obras: XV libri ex Cassio de comentarios al ius civile, XVI libri Epistolarum, V libri ex Plautio y dos obras sobre los Posteriores de Labeón: Labeonis posteriorum a Iavolenus Epitomatorum libri VI e lavoleni ex posterioribus Labeonis libri X. Javoleno Prisco publicó también quince libros de cartas sobre temas legales que, aunque no se han conservado, están ampliamente citados por los compiladores del Digesto de Justiniano. Era conocido de Plinio el Joven. Murió en los comienzos del siglo II. Ver, Sabiniani.

Jatrus

Athrys (río de Mesia de 285 km de longitud, afluente por la derecha del río Danubio).

Jatrum

Iatrum (población de Mesia Inferior, situada a la izquierda de la desembocadura del río Athrys, entre Ad Novas y Trimanium).

Jato

Tierras. En el antiguo Egipto, eran tierras propiedad del faraón, pero los santuarios eran los responsables de administrarlas y explotarlas. Cuando existían problemas económicos los templos contribuían a paliarlos con los bienes de los santuarios y con las tierras Jato que éstos explotaban.

Jassus

Jaso (ciudad de Caria. Fue fundada por colonizadores de Argos y restaurada después de una guerra de los naturales de Caria con el pueblo de Mileto. Estaba situada en ….).

Jassii

Comarca de Pannonia.

Jasor

Nombre de varias ciudades, entre las que destaca la ciudad cananea situada al norte de Galilea, mencionada por los textos egipcias del archivo del Tell el-Amarna. Conquistada por los israelitas, fue en tiempos de Salomón una importante base militar de su reino. Más tarde fue conquistada por los asirios.

Jasonium

Jasonion (ciudad de Margiana, región del Asia central).

Jasonion

o Jasonium. Ciudad de Margiana, región del Asia central.

Jasonio

o Jasón. Nombre que diversas fuentes de la Antigüedad daban a un cabo llamado actualmente Yasum Burun, Turquía, en la costa sur del mar Negro, próximo a Sidene. Junto a él, en territorio de los cálibes, según el Periplo de Pseudo-Escílax, se ubicaba una ciudad griega de su mismo nombre. Plinio el Viejo habla también de un río llamado Jasonio situado cerca de otro río llamado Melantio, entre las ciudades de Amisos y Farnacia. )o( MITOLOGÍA.- Su nombre era debido a que allí ancló la nave Argo, en el viaje en busca del vellocino de oro de los argonautas, comandados por Jasón.

Jasón de Nisa

(siglo I a.C.). Filósofo estoico. Se citan de él dos obras tituladas: Vidas de hombres ilustres y Escuela de los filósofos.

Jasón de Cirene

(siglo II a.C.). Historiador judío. Escribió cinco libros narrando los hechos ocurridos en el período comprendido entre los años 175 y 160 a.C.. Su obra es una fuente histórica importante para conocer la rebelión de los Macabeos.

Jasón de Argos

(siglo II). Historiador griego. Compuso una obra en cuatro libros sobre la historia de la antigua Grecia, la expedición de Alejandro hasta su muerte y la toma de Atenas por Antípatro, padre de Casandro; compuso otros tres libros sobre Cnido, Rodas y los sacrificios de Alejandro.

Jasón

(siglo II a.C.). Hijo de Eleazar. En 161 a.C., fue enviado a Roma por Judas Macabeo para asegurar una alianza ofensiva y defensiva.

Jasón

Cristiano de Tesalónica que hospedó a Pablo y Silas. Su casa fue asaltada por una turba anticristiana.

Jasón

(ss. V-IV a.C.). Tirano de la ciudad de Feras, en Tesalia. Probablemente hijo o yerno de Licofrón, que estableció su poder sobre las ruinas de la aristocracia de Feras a fines de la guerra del Peloponeso. Jasón fue uno de los personajes más poderosos de su época y aspiraba, mediante una Tesalia unida bajo su liderazgo, a la hegemonía sobre Grecia, y quizá también, o al menos así le presenta Isócrates, a la dirección de una empresa panhelénica dirigida contra los persas. Fue, a principios de la década del 380, gobernante junto con Polialces. Siguió una política de intervención en Eubea y se enfrentó con Esparta en relación con Histiea. Se alió con Tebas y envió refuerzos a los tebanos cuando los espartanos invadieron su territorio. En el 374 envió un ultimátum a su único rival en Tesalia, Polidamante de Farsalo; este había sido al principio apoyado por los espartanos, que luego lo abandonaron. Jasón obligó, pues, a Polidamante a estar de acuerdo con su elección como tagós. Fue por un corto período de tiempo aliado de Atenas, a causa de su amistad con Timoteo, aunque prefirió la amistad con Tebas. Realizó firmes alianzas con Alcetas, rey de los molosios, y en el 371, con Amintas II, rey de Macedonia. En el invierno del 373-372, él y Alcetas apoyaron a Timoteo cuando fue acusado en Atenas por irregularidades financieras. No tomó parte en la batalla de Leuctra en el 371, pero, cuando los tebanos lo llamaron para que les ayudara a destruir a los supervivientes espartanos, los convenció de que no arriesgaran sus ganancias en guerras posteriores. Sin embargo, intervino en Fócide y Lócride y conquistó la colonia espartana de Heraclea, cuya tierra entregó a Malis y a Eta. Impuso su ley a los perrebos, cuyo territorio estaba en la frontera con Macedonia, e insistió en su hegemonía sobre Macedonia y el Epiro. En el 370 asistió con su ejército a los Juegos Píticos en Delfos, pretendiendo presidirlos, pero fue asesinado allí por intrigas de su hermano Polidoro. Sobrevivieron cinco de sus asesinos, pero no llegó a explicarse satisfactoriamente el motivo de la acción. Es posible que intentara invadir Persia, pero sus sucesores, su sobrino Alejandro y sus hijos, fueron incapaces de llevar a cabo sus planes.

Jasón

(siglo II a.C.). Sumo sacerdote (174-171) judío, de nombre Jesús (Iesua), que luego cambió por el griego de Jasón. Fue hermano del también Sumo pontífice Onías III y mediante artimañas y dinero compró su cargo a Antíoco IV Epífanes. Su labor se centró en helenizar a los judíos, construyendo incluso un gimnasio en Jerusalén. Finalmente, fue desplazado del cargo sacerdotal por su primo Menelao, viéndose obligado a huir al país de los ammonitas. Tras un ataque contra Jerusalén, aprovechando la noticia de que Antíoco IV Epífanes había fallecido, hubo de huir otra vez, cayendo en poder del rey nabateo Aretas I que, sin embargo, le dio asilo. Después de muchas peripecias acabó sus días en Esparta, según recoge el Libro 2 de los Macabeos.

Jasón

Jasonio (nombre que diversas fuentes de la Antigüedad daban a un cabo llamado actualmente Yasum Burun, Turquía, en la costa sur del mar Negro, próximo a Sidene).

Jasón

Hijo de Esón y Alcímeda. Pertenece a los descendientes de Eolo. Las tradiciones divergen en cuanto al nombre de su madre: es frecuente llamarla Alcímeda, hija de Fílaco, o bien Polimede, hija de Autólico, y, por tanto, tía de Ulises. Según la leyenda generalmente admitida, Esón, a quien pertenecía legítimamente el trono de Yolco, había sido despojado por su hermanastro Pelias, hijo de Tiro y de Posidón. Se contaba también que Esón había confiado el poder a Pelias hasta que su hijo hubiese alcanzado la mayoría de edad. El oráculo había predicho que el usurpador sería arrojado del trono por un hijo de Esón. Por esta razón, apenas él hubo nacido, cuando su padre hizo correr el rumor de que el niño estaba enfermo. Pocos días después publicó su muerte y preparó los funerales, mientras que su madre le llevó secretamente al monte Pelión, donde Quirón, el centauro más sabio y hábil de su tiempo, tomó la educación a su cargo y le enseñó las ciencias de que hacía profesión, particularmente la medicina, lo que hizo dar al joven príncipe el nombre de Jasón, en lugar del de Diómedes que había recibido en su nacimiento. Queriendo Jasón, a la edad de veinticuatro años, abandonar su retiro, fue a consultar el oráculo, que le mandó vestirse como los magnesios, que juntase a este vestido una piel de leopardo, semejante a la que traía Quirón, que se armase de dos lanzas, y que con este equipaje se presentase en la corte de Yolco, lo que hizo. En el camino se vio detenido por el río o torrente Anauro, que había salido de madre. Felizmente, una vieja que encontró en la ribera se ofreció a pasarle sobre su espalda. Esta era Hera que, según algunos autores, estaba enamorada de su hermosura. Servio dice solamente que esta diosa le amaba, porque habiéndose presentado bajo la figura de una vieja, y habiéndole rogado que la pasase a la otra parte del río Anauro, este joven príncipe, sin saber que era Hera a quien le había hecho este servicio, que ella no olvidó jamás. Otros, en fin, pretenden que Hera no tenía a Jasón el menor afecto, sino porque le miraba como el héroe que algún día debía vengarse de Pelias, a quien aborrecía. Diodoro añade una circunstancia al pasaje del río, y es que Jasón en el tránsito perdió uno de sus zapatos. Esta particularidad minuciosa adquiere un poco más de interés, porque el oráculo que había predicho a Pelias que le destronaría un príncipe de la sangre de los Eólidas, había añadido que "se guardase de un hombre que se le presentaría con un pie desnudo y el otro calzado". Llegado Jasón a Yolco, atrajo la atención de todo el pueblo por su hermosa fisonomía y por la singularidad de su equipaje, se dio a conocer por el hijo de Esón y pidió atrevidamente a su tío la corona que había usurpado. Aborrecido Pelias por sus súbditos y habiendo observado el interés que inspiraba el joven príncipe, no osó emprender nada contra él y, sin rehusarle abiertamente, buscó el modo de eludir la suplica de su sobrino, y alejarlo de sí, proponiéndole una expedición gloriosa pero llena de peligros. Fatigado por unos sueños terribles, hizo consultar el oráculo de Apolo y supo que era menester apaciguar los manes de Frixo, descendiente de Eolo, asesinado cruelmente en la Cólquida, y conducirles a Grecia, pero su avanzada edad era un obstáculo para tan largo viaje. Jasón se hallaba en la flor de su edad: su deber y su gloria le llamaban a él, y Pelias juró por Júpiter autor de su familia, que a su vuelta le devolvería el trono que le pertenecía. A esta relación, se añade que, obligado Frixo a alejarse de Tebas, se llevó consigo un Vellocino precioso de oro, cuya conquista debía colmarle a la vez de riqueza y de honor. Jasón se hallaba en la edad en que se ama la gloria, y aprovechó la ocasión de adquirirla. Se anunció su expedición por toda la Grecia; lo más escogido de los héroes se trasladó de todas partes a Yolco para tornar partido en ella, Jasón escogió a los cincuenta y cuatro más famosos; el mismo Heracles se les une, y dio a Jasón el honor de ser su jefe, como a quien interesaba más la expedición, por ser pariente cercano de Frixo. Por consejo de Atenea, aquél construyó el navío Argo, destinado a conducir a Cólquide a Jasón y sus compañeros (Ver, Argonautas). Cuando estuvo todo preparado para el viaje, Jasón, antes de hacerse a la vela, ofreció un sacrificio solemne al dios autor de su raza, y a todas las divinidades que creía podrían ayudarle en su empresa. Zeus, dice Píndaro, prometió por la voz de trueno, su socorro a esta tropa de héroes. Después de una navegación larga y peligrosa, cuyas diversas aventuras han abastecido de materiales a dos poemas, el uno griego de Apolonio; el otro latino, de Valerio Flaco, los Argonautas llegaron a Colcos. El Vellocino de oro, llevado allí por Frixo, era guardado por toros que despedían llamas y por un horrible dragón. Hera y Atenea, que amaban a Jasón, hicieron que Medea, hija de Eetes y sobrina de Circe, se enamorara de este príncipe, a fin de que el arte de los encantos en que se distinguía le hiciera salir vencedor de los peligros a que iba a exponerse. Entretanto, Jasón y Medea se encontraron fuera de la ciudad, cerca del templo de Hécate, donde ambos se habían dirigido para implorar el socorro de la diosa. Medea, que tomaba ya interés en el héroe, le prometió los socorros de su arte si quería darle su amor. Después de sus mutuos juramentos, se separaron, y Medea fue a preparar todo lo necesario para salvar a su amante. Tales eran las condiciones a las cuales Eetes consentía en volver el Vellocino de oro a Jasón: debía uncir al yugo dos toros, regalo de Vulcano, que tenían los pies y las astas de cobre, y que vomitaban torbellinos de llamas, a un arado de diamantes, y hacerles desmontar cuatro fanegas de un campo consagrado a Marte, para sembrar en ellas los dientes de un dragón de los cuales debían nacer hombres armados que era menester exterminar, en fin, matar al monstruo que velaba sin cesar en la conservación de este precioso depósito, ejecutar todos estos trabajos en un solo día. Seguro de los socorros de Medea, Jasón todo lo aceptó, amansó los toros, los puso el yugo, trabajó el campo de Ares, sembró en él los dientes del dragón, lanzó una piedra en medio de los combatientes que la tierra vomitó, los llenó de tal modo de furor que se mataron entre sí, adormeció al monstruo con hierbas encantadas y una bebida mágica, le quitó la vida y robó el precioso depósito. Perseguidos en la fuga los dos amantes, degollaron a Apsirto, hermano de Medea, y sembraron sus miembros esparcidos para retardar los pasos del rey. Circe les recibió sin conocerlos, los reconoció y los arrojó de su casa. Llegaron a la corte de Alcinoo, rey de los fescios, donde se casaron. Desde allí se dispersaron los Argonautas y los esposos llegaron a Yolco, con la gloria de haber salido bien de una empresa en la que Jasón debía haber perecido, entregando el toisón a Pelias. Desde este momento difieren las tradiciones. Ora reina en lugar de Pelias, ora vive tranquilamente en Yolco dando a Medea un hijo llamado Medeo, ora, finalmente, Medea con sus brujerías, causa la muerte de Pelias, persuadiendo a sus hijas de que lo hiervan en un caldero bajo pretexto de rejuvenecerlo (Ver, Medea, Pelíades). Todas las hijas de Pelias, excepto Alcestis, la menor, participaron en este asesinato. El asesinato de Pelias es presentado como la venganza de Jasón, motivada ya por la usurpación, de que había sido víctima, ya por la muerte de Esón, de la cual Pelias había sido el causante, pues lo había forzado a suicidarse (Ver, Esón). Por este crimen no se devolvió la corona a Jasón. Acasto, hijo de Pelias, se apoderó de ella y obligó a su rival a abandonar Tesalia, y a retirarse a Corinto con Medea. Encontraron en esta ciudad amigos y una fortuna tranquila, y vivieron en ella diez años en la más perfecta unión, cuyo fruto fueron dos hijos, hasta que se turbó por la infidelidad de Jasón. Este príncipe, olvidando las obligaciones que debía a su esposa y los juramentos que le había hecho, se enamoró de Glaucea o Creúsa, hija de Creonte rey de Corinto, se casó con ella y repudió a Medea. Medea tomó por testigos a los dioses ante los cuales Jasón le había jurado en otro tiempo fidelidad, y envió a Glauce como presente un vestido nupcial, que esparció en sus venas un fuego abrasador. El mal alcanzó también a Creonte y se incendió todo el palacio real, mientras Medea inmolaba a los hijos que había tenido de Jasón y huía luego montada en un carro maravilloso, regalo del Sol, que la llevó por los aires. Según antiguas crónicas, Jasón no se había retirado a Corinto sino a Corcira. Justino refiere, según Trogo Pompeyo, que Medea volvió a la Cólquida con Jasón, que se reconcilió con ella, que allí habían restablecido a Eetes en el trono, del cual le había arrojado una facción poderosa. Que Jasón había hecho la guerra a los enemigos de su cuñado; que había conquistado una gran parte de Asia, y se había granjeado tanta gloria, que se le honró como dios, y aun en tiempo de Alejandro el Grande, se veían algunos de sus templos que Hefestión hizo demoler a fin de que nadie pudiese compararse con su señor; pero esta narración queda destruida por las tradiciones griegas, que hacen morir a Jasón en Tesalia. Después del retiro de Medea y la muerte del rey de Corinto, su protector, Jasón llevó una vida errante sin tener establecimiento fijo. Medea, según refiere Eurípides, le había ofrecido que, después de haber vivido bastante para experimentar todo el peso del infortunio, pereciera abrumado bajo los restos de la nave de los Argonautas, lo que en efecto sucedió. Un día que descansaba en la orilla del mar, al abrigo de esta nave que se había sacado al seco, un madero que se desató le rompió la cabeza. Otra tradición dice que Jasón quiso volver a Yolco, donde reinaba Acasto, hijo de Pelias. Para ello se alió con Peleo, que estaba resentido con Acasto (Ver, Peleo), y, con la ayuda de los Dioscuros, saquearon la ciudad. Después Jasón, o bien su hijo Tésalo, reinaron en Yolco. Jasón es incluido también en el número de cazadores que tomaron parte en la cacería de Calidón (Ver, Meleagro).

Jaso

o Jassus. Ciudad de Caria. Fue fundada por colonizadores de Argos y restaurada después de una guerra de los naturales de Caria con el pueblo de Mileto. Estaba situada en el centro de un golfo y unida al continente por una estrecha franja de tierra. Según Polibio sus murallas tenían 10 estadios de circunferencia. Era célebre por sus pesquerías. Durante la guerra del Peloponeso se apoderaron de ella los lacedemonios y posteriormente fue capturada por Filipo de Macedonia, que se vió obligado por los romanos a restituirla al rey Ptolomeo de Egipto. Hoy, Asin-Kaleh, en la provincia turca de Esmirna.

Jaso

Hija de Esculapio y Epione, diosa de la enfermedad. Se la representa en un monumento donde se ve a Esculapio, teniendo en una mano una caja, que es quizá la pixis, o caja de los remedios.

Jasides

Adrastro, el uno hijo y el otro nieto de Jasio.

Jaset

Xois ((en egipcio antiguo, Jaset o Saja, en árabe Kaft el Sheikh). Ciudad egipcia, en el Delta occidental, en el nomo Setroítes. En esta zona geográfica, a la que muy ….).

Jasejemuy

Khasekhemuy ((siglo XXVIII a.C.). Nombre Horus de un rey (ca.2.740-2.721) de la Dinastía II egipcia, sucesor de Jasejem (la similitud de nombres motivó la hipótesis, hoy no aceptada, de que ambos ….).

Jasejem

o Khasekhem (siglo XXVIII a.C.). Faraón (ca.2.750-2.740) del Período Tinita y de la Dinastía II (2.890-2.686). Uno de los reyes más distinguidos de Egipto. Sucesor de Peribsen, a quien desplazaría del trono mediante las armas, e inmediato predecesor de Jasejemuy. Originario de Hieracómpolis, se desconoce su familia y el modo de cómo pudo hacerse con el poder. Ni las Listas reales ni Manetón lo incluyen como faraón de Egipto. Sin embargo, algunos monumentos confirman la realidad de su reinado, testimoniando sus actividades guerreras, contra Peribsen, los libios y nubios (fragmento de estela, inscripciones en el zócalo de sus estatuas, vasos de piedra de Hieracómpolis y Saqqara) y sus actividades político-religiosas, como la celebración de una Fiesta Sed (estatuas sedentes del Ashmolean Museum de Oxford y del Museo egipcio de El Cairo). Algunos egiptólogos lo identifican con Jasejemuy, nombre que tal vez adoptaría Jasejem tras su victoria contra Peribsen. La vida de Jasejem rápidamente alcanzó las proporciones de una leyenda que perduró a lo largo de toda la historia de Egipto. Restableció a Horus como dios dinástico. Parece haber sido, sobre todo, un rey guerrero, que dirigió una expedición a Nubia. No obstante, su victoria más importante tuvo lugar contra el norte, en una cruenta guerra que habría producido 47.209 muertos entre los enemigos del rey. Es obvio que esta fue una auténtica guerra de reunificación definitiva de Egipto. Para celebrar su victoria, el rey depositó una importante serie de objetos votivos en el viejo templo de Hieracómpolis. Pero, sobre todo, el soberano optó asimismo por cambiar su nombre, asociando al mismo tiempo a Horus y Seth reconciliados como dioses dinásticos; de este modo el rey pasó a ser el Horus y Seth Jasejemuy, nombre que significa "los Dos Poderosos son coronados". En su reinado fue destruido el poder de la aristocracia del Alto Egipto y neutralizado el de las ciudades del Delta, con lo que Jasejemuy puso punto final a la más remota etapa de la historia de Egipto y sentaba las bases, veintisiete siglos antes de nuestra era, del primer Estado territorial centralizado de la Historia, en el Imperio Antiguo. Su reinado fue largo, y estuvo marcado por los avances que se alcanzaron tanto en la suntuosidad de la vida en la corte como en la arquitectura. Vasos esculpidos en piedra fueron decorados con montículos dorados, quizá demasiado exquisitos para la época, mientras que el complejo funerario del rey en Abidos destaca por la utilización de bloques de piedra tallados, dispuestos en hileras regulares en el interior. En 1991 tuvo lugar un importante descubrimiento cerca del lugar de enterramiento de Jasejem: una flota de doce barcos enterrados en estrechas zanjas en el desierto. Poco después, excavaciones en otra parte anteriormente no excavada de la tumba revelaron etiquetas del rey Dyoser. Esto sugiere que Dyoser dirigió las exequias de Jasejem, una obligación que recaía en el sucesor del rey. Por tanto, parece que Dyoser sucedió a Jasejem en el trono de Egipto. Nemaatthap, la hija de Jasejem, y posiblemente también su esposa, fue honrada como la antepasada de la posterior Dinastía III, siendo la madre del gran rey Dyoser, pero no se sabe si Jasejem fue su padre natural. Comerció con el próximo Oriente asiático.

Jasarmavet

Región del océano Índico, al sur de Arabia, tal vez el actual Hadramaout. Legendario país del incienso en las fuentes antiguas.

Jarrán

Harrán (ciudad situada a 225 millas al este de Nínive, al noroeste de la Alta Mesopotamia, a 44 km al sureste de la actual Sanhurfa, Turquía. Fue un importante centro ….).

Jarrán

Harrán (ciudad de Siria, a 225 millas al este de Nínive. Importante ciudad comercial al noroeste de Mesopotamia donde se cruzan varias rutas caravaneras; allí se ….).

Jarra de agua

Corresponde al signo jeroglífico "heset". El agua fue un símbolo de vida, reanimación y limpieza, y por ello se utilizaba en el culto funerario y de los templos en dos sentidos: como ofrenda y para la purificación. Dejando al margen las pequeñas jarras para las ofrendas de agua, leche o vino, los recipientes de las libaciones rituales tenían una forma específica, que reflejan los jeroglíficos. Este tipo de recipiente consistía en un jarro largo y estrecho con la base normalmente menos ancha que la parte superior, y cuando no se utilizaba podía colocarse en un soporte con forma de aro o en una especie de perchero expresamente diseñado. Estas vasijas se elaboraban generalmente con metales preciosos, y podían presentar variaciones respecto de la forma básica, desde la imitación del signo anj (expresando el principio de la vida y la reanimación), a la adición de un pitorro, una tapa con forma de cabeza de animal u otros ornamentos menores. Se han hallado en varias tumbas modelos funerarios de recipientes para las libaciones -como por ejemplo las vasijas para agua, de fayenza, encontradas en la tumba de Tutanjamón- usualmente en materiales menos costosos, y a veces incluso macizos, pues se consideraba que su significado y propósito eran suficientes para que funcionaran mágicamente. En la escritura jeroglífica, en palabras como kebeh, "purificar" o "presentar libaciones", y también en las representaciones halladas en tumbas y templos, la jarra de agua aparece a menudo con una línea sinuosa simbolizando el agua que sale por el cuello. Esto se puede observar en un relieve del templo de Seti I, en Abydos, donde éste ofrece incienso, y derrama una libación de agua ante el dios Amón-Ra, entronizado. La inscripción que se encuentra sobre el rey confirma que se trata de una ofrenda de incienso y una libación, esta última representada por la jarra de agua colocada en su soporte. El jarro también aparece inscrito con frecuencia, junto a otras ofrendas de alimentos, en las superficies de altares o tablas de ofrenda, como en la tabla de ofrendas de Harsiese, de Ajmim, del Período Ptolemaico, actualmente en el Museo Británico, una muestra especialmente clara de esta práctica. En ella dos grandes jarros de agua flanquean ofrendas de alimentos en el centro del registro superior. De estas piezas salen finas líneas de agua que se unen en una corriente que continúa por el saliente de la tabla. A los lados del mismo registro se pueden observar figuras de fecundidad o "del Nilo", que presentan bandejas con jarras de agua, mientras que en las esquinas del registro inferior Harsiese y su pájaro ba o alma reciben libaciones de agua fresca de una divinidad personificada en un árbol, que representa probablemente a Nut o Hathor. El agua -y, por lo tanto, la jarra de agua- podía simbolizar al dios Osiris, de igual manera que la tierra representaba a su esposa Isis, una polaridad que encontraba su expresión simbólica en la inundación del Nilo y, en consecuencia, en la fértil unión del agua y la tierra. Por otra parte, los signos podían invertirse y en la fiesta anual de Osiris encabezaba la procesión la figura de un falo que representaba al dios y una jarra de agua que simbolizaba a su esposa. Lejos de ser toscos símbolos de la reproducción, estos elementos eran también la manifestación de una profunda imaginería cosmogónica. Ver, Recipientes.

Jarnsaxa

"cuchillo de hierro". Segunda mujer del dios Thor y madre de Modhes. Ver, Magnes.

Jarnsaxa

Uno de los gigantes de la mitología nórdica.

Jarmo

Sitio arqueológico prehistórico de Kurdistán y alto Djezireh, en las estribaciones de las montañas Zagros. Las excavaciones revelaron que Jarmo era una comunidad agrícola que se remonta al año 7.090 a.C.. Era contemporáneo de otros sitios neolíticos tan importantes como Jericó en el sur de Levante y Çatal Hüyük en Anatolia. Las excavaciones dieron a luz una pequeña aldea, con una superficie de 12.000 a 16.000 m2, y que ha sido fechada (carbono-14) en 7.090 a.C., para los niveles más antiguos, y en 4.950 a.C. para los más recientes. El sitio consta de doce niveles. Jarmo parece ser de los asentamientos neolíticos más antiguos y permanentes y, aproximadamente, contemporáneo con Jericó o la etapa neolítica de Shanidar. Es probable que su punto más alto haya sido entre 6.200 y 5.800 a.C.. Este pequeño pueblo estaba formado por unas veinticinco casas, con paredes de adobe y techos de barro secados al sol, que descansaban sobre cimientos de piedra, con un plano simple excavado en la tierra. Estas viviendas fueron frecuentemente reparadas o reconstruidas. En total, unas 150 personas vivían en el pueblo, lo que era claramente un asentamiento permanente. En las fases anteriores hay una preponderancia de objetos hechos de piedra, sílex y obsidiana. El uso de este último material, obtenido del área del lago Van, a 200 millas de distancia, sugiere que ya existía alguna forma de comercio organizado, al igual que la presencia de conchas ornamentales del Golfo Pérsico. En el nivel más antiguo se han encontrado cestas, impermeabilizadas con brea, que se pueden encontrar fácilmente en el área. La actividad agrícola está atestiguada por la presencia de hoces de piedra, cortadores, cuencos y otros objetos para la cosecha, preparación y almacenamiento de alimentos, y también por recipientes de mármol grabado. En las fases posteriores se han encontrado instrumentos hechos de hueso, particularmente herramientas de perforación, botones y cucharas. Investigaciones posteriores han demostrado que los aldeanos de Jarmo cultivaban trigo de dos tipos, emmer (trigo con cáscara) y einkorn (triticum boeoticum o triticum monococcum), y un tipo de cebada y lentejas primitivas. Su dieta y la de sus animales, también incluían especies de plantas silvestres, guisantes, bellotas, semillas de algarroba, pistachos y trigo silvestre. Las conchas de caracol también son abundantes. Hay evidencia de que habían domesticado cabras, ovejas y perros. En los niveles más altos del sitio se han encontrado cerdos, junto con las primeras evidencias de cerámica. Con notable nivel técnico, no hay discontinuidad entre el período acerámico y cerámico. Jarmo es uno de los sitios más antiguos en los que se ha encontrado cerámica, que aparece en los niveles más recientes de excavación, y se remonta al VII milenio a.C.. Esta cerámica es artesanal, de diseño simple y con lados gruesos, y tratada con un disolvente vegetal. Era cerámica muy fina, a veces bruñida, cocida en hornos y demostraban gran habilidad para el trabajo de la obsidiana. También conocían el trabajo de metales como cobre y plomo. Hay figuras de arcilla, zoomorfas o antropomorfas, incluidas figuras de mujeres embarazadas que se consideran diosas de la fertilidad, similares a la Diosa Madre de las culturas neolíticas posteriores en la misma región. Los muertos estaban enterrados fuera del poblado y los ritos de enterramiento son desconocidos. Se traía la obsidiana de Turquía. Hoy, Qal'at Jarmo, en las estribaciones de las montañas Zagros, Iraq. Ver, Farro.

Jaríbolo

Uno de los dioses de los palmirios, que se cree era el mismo que Lemus.

Jarga

o Kharga (en egipcio antiguo Kenmet, en griego Oasis Maior). Oasis en el desierto occidental (líbico), situado a lo largo de grietas de la meseta, al sur de Dakhla, a la altura de Luxor. Suele designarse como "oasis tebano". El templo de Amón de Hibis, mandado construir por Darío I, es el único templo significativo de la época persa. Al noroeste está la necrópolis tardorromano-paleocristiana de El-Bagauat. Al norte, en el Gebel et-Ter, inscripciones rupestres tardías. Al sudeste de la ciudad, el templo de Nadura, de la época de Adriano y Antonino Pío. Hallazgos superficiales neolíticos demuestran la pronta colonización del oasis; faltan investigaciones más precisas. En la carretera al sur hay tres lugares fortificados: Qasr El-Ghuita, con un templo ptolemaico para la tríada de Karnak, Qasr Saiyan con el templo ptolemaico-romano y Qasr Dush (Kysis) con un santuario para Serapis e Isis de la época imperial. Hoy, El Jariyá, Egipto. Ver, Hibis.

Jared

Patriarca de quien los mahometanos refieren la siguiente fábula: "Gobernaba el mundo, dicen, y era monarca absoluto, por la virtud de un anillo que llevaba, el cual vino después por la sucesión de los tiempos a las manos de Salomón, y le dio el mismo poder que tenía Jared sobre los hombres y sobre los demonios". Jared, según ellos, después de haber combatido contra Satanás, príncipe de los demonios, le hizo prisionero y llevó encadenado por todas las partes a las que iba.

Jardines Servilianos

Posesión de Servilio Noniano, en el camino de Roma a Ostia. Hoy, en Italia.

Jardines de Salustio

"Horti Sallustiani". Famosos jardines romanos que se hallaban en las proximidades de la actual Vía Véneto.

Jardines de Mecenas

"Horti Maecenatis". Creados hacia el año 25 a.C., fueron regalados por Augusto a su gran amigo. Se hallaban en la parte oriental de la ciudad, en el Esquilino. Después de la muerte de Mecenas (8 a.C.) pasaron al dominio imperial. Ver, Jardín romano.

Jardines de Lamia

Jardines situados fuera de los muros de Servio, en el Esquilino, cerca de los jardines de Mecenas. Fueron construidos por Elio Lamia, cónsul del año 3. Pasaron pronto, en el mismo siglo I, a ser propiedad imperial.

Jardines de Babilonia

Una de las siete maravillas del mundo. Estaban sostenidos con columnas de piedra y arquitrabes de madera de palmera, que la lluvia no pudre jamás, y que lejos de doblarse con el peso, se eleva tanto más cuanto más se carga. Estos arquitrabes estaban bastante cerca los unos de los otros y sostenían un gran peso de tierra, y en el espacio que mediaba entre dichos arquitrabes se metían las raíces de los árboles del jardín. Era tanta la altura de la tierra que había en aquellos techos, que podian crecer muchas especies de árboles, y se encontraban en abundancia toda clase de plantas, legumbres y frutos. Estos jardines se regaban por canales de los cuales, los unos que venían de lugares más elevados eran enteramente derechos, y los otros se formaban con el agua que se sacaba por medio de bombas y otras máquinas. Ver, Alcinoo, Flora, Maravillas del Mundo, Pomona, Príamo, Vertumno.

Jardines de Adonis

o Bateas de Adonis. Sabemos que en Grecia las fiestas de Adonis, celebradas en pleno verano, incluían un curioso rito consistente en sembrar trigo, cebada, lechuga o hinojo en cascos de cerámica o en tiestos poco hondos y exponerlos al sol. La poca profundidad de la tierra hacia que la planta brotara en unos días, pero el fortísimo calor del sol agostaba y marchitaba enseguida esas plantas sin apenas raíz en plena lozanía. Eran los llamados "jardines de Adonis". En la cerámica ática se encuentran representaciones de mujeres que suben a la azotea de su casa estos "jardines de Adonis" para exponerlos allí al sol. Las plantas desecadas eran arrojadas a los manantiales o al mar. Ver, Adonias.

Jardines colgantes

Según la tradición griega, Nabucodonosor II, rey del Imperio neobabilónico (604-562 a.C.), hizo construir detrás de su palacio de Babilonia magníficos jardines en terrazas en forma de colinas naturales, imitando las montañas medas, para que su esposa, la reina Amitis, hija del rey Ciaxares de Media, no añorara los jardines de su patria de origen.

Jardines

El jardín de placer, tal como lo conocemos, era un lujo en el mundo antiguo. Para las personas normales la jardinería quería decir el cultivo de frutas y verduras. La ordenación del paisaje no se desconocía en lugares públicos tales como el ágora de Atenas, y el recinto sagrado (témenos) de un templo estaba cultivado en muchas ocasiones. En Persia había parques reales que se imitaron en el mundo helenístico y en Roma, por ejemplo en la Domus Áurea. Pero fue solamente en la villa rústica romana de época tardía o villa (Ver, Arquitectura romana) que el concepto formal de un jardín ornamental se desarrolló con senderos y peristilos, fuentes y pórticos, tal como los describe Plinio el Viejo y como se ilustran en los muros de las casas de Pompeya. Ver, Botánica, Columela, Epicuro.

Jardín romano

No es por azar que el primer gran parque cuya existencia se atestigua en Roma sea obra de Lúculo, el vencedor de Mitrídates. Sus campañas contra este rey le habían dado ocasión de recorrer territorios sometidos desde largo tiempo a la influencia de Persia. Ahora bien, los reyes de Persia poseían tradicionalmente vastos dominios de recreo con parques (que se llamaban "paraísos", lo suficientemente grandes para que se pudiese dejar en ellos a fieras en libertad, y en los que ciertas partes estaban dispuestas en forma de bosquecillos, vergeles y floridos jardines. En ellos estaban diseminados pabellones de caza, quioscos, salones de recepción que permitían vivir en medio del jardín. Esta tradición de los "paraísos" no se había esfumado en modo alguno bajo la dominación de los sucesores de Alejandro. Sobrevivirá incluso a la antigüedad y se perpetuará, de dinastía en dinastía, hasta la Persia moderna. Fue en Asia (en Anatolia, en Siria, países en que la moda de los "paraísos", se había extendido muy pronto) donde los generales romanos descubrieron los jardines; fue allí donde encontraron los modelos de las quintas de recreo que bien pronto iban a multiplicarse en Italia. Esta moda de los jardines y de las "villas" de recreo no habría conocido favor semejante si los romanos la hubiesen adoptado tan sólo por afectación y vanidad. No habrían desarrollado este arte, que en Oriente era bastante excepcional y monótono, y no habrían intentado formar de él un cuadro de su vida diaria si no hubiesen sentido confusamente que respondía a una exigencia de su sensibilidad más íntima. La vieja llamada de la tierra, aun sentida por Catón a pesar de las tentaciones "modernas" del rendimiento y de la explotación científica, no había cesado de resonar en el alma de los romanos en el curso de las generaciones siguientes, y los ejemplos de Oriente les ofrecían, de manera providencial, un medio de conciliar las viejas aspiraciones de la raza con el gusto, desde entonces irresistible, de la magnificencia. Como consecuencia, las antiguas villae rusticae se transformaron, se alargaron sus fachadas, se adornaron de pórticos que permitieron disponer de paseos, bien a la sombra durante el verano, bien deliciosamente calentados por los rayos del sol de invierno; los departamentos del amo se abrían ora sobre perspectivas de verdor, ora sobre patios interiores transformados en jardines cerrados. No se suprimen las edificaciones de cultivo, únicamente se las relega a la parte opuesta de los departamentos de recreo; con ello, a la caída de la tarde, los rebaños que regresaban de los pastos desfilaban a lo largo de los setos bien tallados que limitaban el parque, y la presencia, más bien adivinada que realmente sentida, de la campiña real, bastaba para dar "buena conciencia" al propietario orgulloso de no haber desertado de las antiguas virtudes. Este gusto por los jardines, grandemente desarrollado por la conquista de Oriente, no fue de todas maneras importado como una revelación repentina por los generales vencedores. Parece haberse aclimatado primero en Campania, en el curso de una primera etapa. Cada civilización tiene su manera propia de amar a la Naturaleza. Según los tiempos, los hombres se complacen en tal o cual imagen que les encanta, mientras que otro aspecto los deja indiferentes o incluso les repele. Los romanos gustaban más que nada de los bosquecillos umbríos, las fuentes, las cuevas entre rocas, y sus jardineros habían elaborado todo un arte del paisaje "natural", en que el artificio se aliaba con una disposición silvestre bien calculada. Estos paisajes estaban presentados a lo largo de amplias avenidas en las que se gustaba conversar con amigos o ejecutar un ejercicio sabiamente dosificado. Inspirados por los temas favoritos de la pintura helenística, evocaban escenas mitológicas o decoraciones de carácter idílico. Lo más frecuente era que las escenas mitológicas tuviesen como tema episodios sacados del ciclo de Baco, la divinidad por excelencia de las viñas y de los vergeles. Así podía verse el triunfo del dios rodeado de bacantes, con Sileno sobre su asno y muchedumbre de sátiros y ninfas. Los sátiros particularmente, se prestaban muy bien como motivo para las fuentes: su odre entonces no vertía vino, sino agua fresca. Estas representaciones dionisíacas son innumerables en los jardines que conocemos, lo mismo en Roma que en Pompeya. Los escultores se ingeniaban en variar estas imágenes de divinidades rústicas, que no eran entonces simples adornos, sino también poderes reverenciados por una piedad sincera. Pues la Naturaleza está animada por una infinidad de genios, que simbolizan su misterio. La tradición romana se unía en este punto a las creencias griegas, reflejadas por las obras de arte. Las divinidades que se encontraban en los jardines no eran los grandes dioses, las diosas del Olimpo, que pertenecían a la religión oficial y a los cultos de Estado, sino los genios más familiares, los faunos, los silvanos, las ninfas de los bosques, de las fuentes y de los lagos, Baco, Venus y sus cortejos, las Gracias y las Horas. Se les construían capillas que se parecían a los santuarios rústicos esparcidos por los campos, y esto aumentaba la ilusión. El protector titular de los huertos era el dios Príapo, un asiático originario de Lampsaco, sobre el Helesponto, que se decía era hijo de Dionisos y de Afrodita (Venus). Su imagen grosera, tallada a grandes golpes en un trozo de madera, representaba un hombre de pie, cuyo sexo prominente pregonaba la potencia viril. Este dios (diríamos este fetiche) violentamente naturalista había ocupado el lugar en los jardines de la Campania, y después en toda Italia, de los símbolos fálicos más antiguos que, primitivamente, estaban destinados a desviar de las cosechas los maleficios del "mal de ojo". Objeto de burlas, cantado por los poetas con estilo irónico, Príapo no dejaba de estar rodeado de una ferviente veneración en la piedad popular. Se ponía su estatua al lado de las tumbas como una promesa de resurrección y de vida. ¿No era la imagen misma del misterio de la generación, que cumplen lo mismo los granos que los frutos de las plantas y de los árboles y la simiente humana?. Protegida por el dios, la tumba se convertía en surco en el que maduraban los nacimientos futuros. De esta manera el jardín se transfigura; santuario de la religión doméstica, llegaba a simbolizar la Naturaleza entera todopoderosa. Volvemos a encontrar en él aquellas creencias que Catón pretendía prohibir a los labradores de su dominio. A medida que el progreso de la vida urbana tendía a alejar a los romanos del campo, el viejo naturalismo místico de la raza inventaba los medios de volver a encontrar, a todo precio, aquel contacto amenazado. El arte de los jardines y la moda de las "villas" de recreo responden a esta necesidad esencial. Se puede así explicar las formas, en apariencia más extrañas, de un arte llamado a renacer, muchos ss. más tarde, en Italia y en Francia y cuya influencia ha contribuido a producir la magnífica floración de los jardines europeos clásicos, barrocos, y también de los grandes parques "a la inglesa". Todos estos estilos futuros ocultan en sí los gérmenes del jardín romano. Son los jardineros romanos los que han inventado las podas artísticas de los bojes, de los cipreses y, en general, de los arbustos de hojas perennes. En su deseo de embellecer la naturaleza y conseguir que exprese, a traves de las formas plásticas, las ideas estéticas o religiosas, han imaginado dar forma a estas frondosidades y prestarles apariencia de estatuas. Pudo verse así recortado en boj, sobre un césped, toda una cacería con sus bestias, ciervos o jabalíes, sus cazadores sobre sus caballos, sus ojeadores, su jauría; o bien una flota entrando en un puerto con todas las velas desplegadas. Se enseñó a las plantas a revestir armazones de madera, a agruparse armoniosamente en torno a una roca. Del jardín barroco, los parques romanos tenían ya las fuentes, los canales artificiales, los manantiales que brotan del suelo. Era frecuente que se cavase en medio del jardín un largo canal, cruzado por puentes, coronado de ligeros pabellones o de pérgolas. Un canal de esta clase se llamaba un "euripo", en recuerdo del estrecho que separa el Ática de Eubea (tan vivo era, entre los romanos, el deseo de ennoblecer todo lo que formaba el ornato de su vida). Del jardín a la inglesa, en fin, este arte anuncia las innumerables "fábricas", la voluntad de "pintar" paisajes, compuestos como un cuadro. No creemos que se trate de una simple coincidencia: los jardines romanos evocados por los autores (especialmente en las Cartas de Plinio el Joven), representados en los frescos, continuados a veces en Occidente por la tradición italiana o provenzal, en Oriente por los jardines persas o "árabes", han ejercido una influencia directa sobre los del mundo moderno, y no es ciertamente uno de los rasgos menos curiosos de la supervivencia de Roma esta fecundidad de un arte tomado en parte sin duda de Oriente, pero creado de nuevo por los romanos en respuesta a las exigencias más profundas de su sensibilidad. Ver, Paraíso.

Jardín del Edén

Ver, Dilmun (país del que hablan algunas inscripciones reales y tablillas administrativas sumerias. Fue una antigua comunidad de habla semítica de Arabia mencionada desde ….).

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