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Página 783 - 1322 Palabras 39101 al 39150 de 66095

Palabra   |   Descripción

Ezequiel

o Iezkkiel o Ezechiel (ss. VII-VI a.C.). El tercero de los cuatro profetas mayores del pueblo hebreo, de quien han llegado muy pocas noticias de su vida personal y quizá el más singular. Su nombre significa "el que Dios fortifica". Era hijo de Buzi, de la tribu de Leví y de la orden de los sacrificadores. Profetizó en Jerusalén, en donde fue discípulo de Jeremías. Vivió en Babilonia durante el Exilio, siendo probablemente una de las víctimas de las deportaciones llevadas a cabo por Nabucodonosor en Jerusalén en los años 597 y 587. Vivió en Tell Abib, cerca de Nippur, practicando el profetismo y murió asesinado en Babilonia, según el poco creíble Pseudo-Epifanio. Profetizó, bajo formas alegóricas, el fin del cautiverio, la vuelta de los judíos a Jerusalén, el restablecimiento del templo, el reinado del Mesías, la vocación de los gentiles y la muerte de Sedecías, predicciones que se cumplieron todas. La colección de sus profecías brilla por sus muchas bellezas; las imágenes son vivas y variadas, las descripciones conmueven, su estilo es enérgico, pero son muy oscuras. No sólo voló en más de una ocasión, sino que pasaba periódicamente por etapas en las que se veía privado de la palabra y de la movilidad. Su libro contiene una imaginería tan original como extraña, de la que es buen ejemplo su visión de un valle repleto de huesos secos que vuelven a juntarse y a recubrirse de carne; símbolo quizá de la redención y reunificación de Judá e Israel. Más que un líder del retorno a Jerusalén, fue un catalizador del pensamiento durante aquellos tiempos difíciles. Predijo nuevas pruebas y tribulaciones a los israelitas, pero apuntó, en un tono pedante muy característico, la posibilidad de que aún hubiera alguna esperanza. Los judíos no le concedían gran autoridad y le consideraban solamente como el servidor de Jeremías. Fue autor del Libro de su nombre, conteniendo todas sus predicciones y ambientado en el período que iba desde la muerte de Josías, rey de Judá, hasta poco después de la destrucción de Jerusalén (587). El Libro de Ezequiel (Ver) se centra en la venganza divina y en las promesas de restauración y la venida de un nuevo Templo y una nueva Jerusalén, además de una serie de visiones y colecciones legislativas y doctrinales.

Ezequías

o Ezechías (ss. VIII-VII a.C.). Rey (ca.716-687) de Judá. Hijo de Ajaz y de Abi (Abiyyah). Heredó un reino enfrentado a un dilema irresoluble, obteniendo para el mismo una prórroga de su inevitable fecha de caducidad. El renacimiento del reino de Judá bajo el rey Ozías había resultado ser flor de un día y el reino que Ezequías había heredado de su padre Ajaz, no era más que un satélite de Asiria. Ezequías trató de rebelarse contra este yugo, pero fracasó en su intento. Al principio de su reinado hubo de actuar siguiendo la política de su padre, esto es, sometido a los asirios. Luego, intentó gobernar dentro de una absoluta neutralidad, dado que Asiria y Egipto deseaban apoderarse de su territorio. Sin embargo, se alió en contra de Asiria (coalición del 712 a.C. con Aziru, rey de Ashdod), uniéndose a la insurrección de Merodach-Baladan y pactando con los faraones egipcios de la dinastía nubia. Ello motivó que primero Sargón II y luego Senaquerib atacasen Judea, sitiando éste último la propia Jerusalén, en la campaña del 701, en la que saqueó Laquish y otras 146 localidades. Ezequías salvó su vida a cambio de un pesado tributo (300 talentos de plata y 30 de oro) que obtuvo de las riquezas del Templo de Jerusalén. Para evitar nuevos asedios fortificó su capital y asimismo aseguró el abastecimiento de aguas para Jerusalén, mediante la construcción de un túnel para captar la fuente de Gihon. En política religiosa realizó algunas reformas, por lo que fue recordado por las generaciones posteriores a causa de su piedad. Su nombre con la variante Khazaquiah aparece en tres inscripciones de Senaquerib. Fue sucedido en el trono del minúsculo reino en que había quedado Judá por su hijo Manasés, tenido de Hefsi-Bah. Ver, Sebná, Josías, Cronología de Judá.

Ezechiel

Ezequiel ((ss. VII-VI a.C.). El tercero de los cuatro profetas mayores del pueblo hebreo, de quien han llegado muy pocas noticias de su vida personal y quizá ….).

Ezechías

Ezequías ((ss. VIII-VII a.C.). Rey (ca.716-687) de Judá. Hijo de Ajaz y de Abi (Abiyyah). Heredó un reino enfrentado a un dilema irresoluble, obteniendo para ….).

Ezana

(siglo IV). Rey de Axum que reinó desde 325 a 356. Durante su reinado, el reino fortaleció su influencia y el cristianismo se extiendió después de su conversión. Sucedió a su probable padre, el rey Ella-Amida (u Ousanas), y reinó primero bajo la regencia de su madre. Su padre le dejó como consejeros a dos jóvenes cristianos de origen sirio Frumentius y Edesius, que permanecieron en el país después de que su barco, identificado como proveniente del Imperio romano, fuese hundido. Estos participaron en el gobierno del reino hasta la mayoría de Ezana. Con la aprobación del obispo Athanasius, Frumentius convirtió al cristianismo al rey Ezana, entre 341 y 346, que posiblemente fue bautizado con el nombre de Ella Alada. Esta conversión está avalada por las fuentes numismáticas encontradas por los arqueólogos en Etiopía, Eritrea y la India, prueba de las relaciones comerciales del reino. Si las monedas más antiguas de Ezana llevaban el disco y los símbolos de media luna usados por sus predecesores, las últimas muestran una cruz, o incluso varias. La última de las inscripciones que informan el éxito del rey Ezana ya no está dedicada a Mahrem, el dios de la guerra, sino al Señor del Cielo y la Tierra que anuncia el cristianismo. Las últimas estelas ya no están escritas en griego o sabeo sino en geza arcaica, que por primera vez desde las monedas del rey Wazeba, son de uso oficial. Las campañas militares de Ezana son conocidas por las estelas que erigió en Axum. Su objetivo era la defensa del territorio, la unificación de Etiopía y la protección de las líneas de comunicación. Aunque su título menciona su soberanía sobre Himyar, Saba y Raydan, no interviene en Yemen. Restableció el orden en el Tigray castigando a los aguezat, los agao y pueblos menos importantes, lo que aseguró sin duda la asimilación. También intervino contra el Bedja, y recorrió Nubia hasta la confluencia del Nilo y Atbara, donde erigió una estela de victoria. A la muerte de Ezana en los años 350, Axum se encontraba en la cima de su poder y según los autores bizantinos, estaba relacionado con Constantinopla, Persia, India y Ceilán. Sus embajadas le permitieron liberar a un obispo encarcelado en Persia. Comerciaba a través del Mar Rojo, rutas de caravanas desde Egipto o desde Yemen a Mesopotamia y exportaba esmeraldas de las cataratas del Nilo (país de los blemmyes), especias, incienso, bueyes, hierro y sal del país de Agao de Sasou (Lago Tana, Etiopía). Los sucesores de Ezana son conocidos por sus monedas: Ouazeb II, Eon, Alalmisyisis, Ousas, Kaleb, el conquistador legendario, su hijo Israel, Mahwys, Yoel, Armah (cuyas efigies muestran una rápida decadencia), Ghersem y Hataz, que imitan las monedas bizantinas del siglo VII.

Ezagulis

Dios de la Muerte que tiene mucho en común con el Hades de los griegos. Los lituanos le dedicaron fiestas de carácter funerario.

Eyones

Ciudad de Argólide. Hoy, en Grecia.

Eyoneo

Deyoneo.

Éyone

Égone ("la del fondeadero". Una de las Nereidas).

Eyonas

Nombre de una ciudad griega de Argólide, que fue mencionada por Homero en el Catálogo de las naves de la Ilíada. Según Estrabón, fue despoblada por los habitantes de Micenas y la convirtieron en una base naval, pero después debió ser abandonada y en su época ya no quedaban restos ni siquiera de la base naval. Hoy, se desconoce el sitio exacto donde estaba situada, aunque se ha sugerido que podría identificarse con unos restos situados al este de la población de Toló, Grecia.

Eyón

Ciudad cuyo emplazamiento es desconocido y que no debe ser confundida con Eyón del Estrimón. Probablemente se encontraría en la costa occidental de Calcídica y había sido fundada por Mende, colonia de Eretria.

Eyón

o Eón. Ciudad de Macedonia, situada en la margen izquierda de la desembocadura del Estrimón, río que discurre a través de Macedonia, y desemboca en el Mar Egeo, en el Golfo Estrimónico. Fue fundada por colonos de Eretria. Puerto de Anfípolis. En sus cercanías, de oeste a este, habitaban los bisaltas, edonos, bistones y apsintios, estos dos últimos pueblos ya no en Macedonia, sino en Tracia. Eyón estaba próxima al monte Pangeo, distante de Eyón unos 20 km en dirección noroeste, famoso en la antigüedad por su riqueza aurífera. Fue ocupada por los persas en el período posterior de las Guerras Médicas (476 a.C.). El rey persa Jerjes I, al regresar a Persia, se embarcó en Eyón. En el 476-475 a.C., la Confederación de Delos, bajo el mando del general ateniense Cimón, hijo de Milcíades, quien sitió a Boges, gobernador medo de la ciudad y a todos los persas que ocupaban Eyón. Para expugnarla desvió el curso del río hasta la muralla, que cedió bajo la acción del agua. Los habitantes fueron convertidos en esclavos. La captura de Eyón fue el comienzo de una campaña militar emprendida por la recién formada Confederación de Delos, cuyo objetivo era limpiar el Mar Egeo de barcos persas y piratas, para facilitar el acceso de Atenas al Helesponto. La cercana colonia de Anfípolis fue fundada en 437 a.C. a unos 5 km hacia arriba en las márgenes del río Estrimón. Hagnón envió a ella diez mil atenienses para colonizarla y utilizó a Eyón como base de operaciones. Para los atenienses fue de una considerable importancia estratégica durante la Guerra del Peloponeso. En 424 a.C., el comandante ateniense Arístides interceptó en Eyón a mensajero persa llamado Artafernes. El mensaje, era una carta del rey persa Artajerjes I, que hablaba de unas peticiones que les había hecho a los espartanos. En el invierno de 424-423 a.C. el general espartano Brásidas, con sus aliados tracios, capturó Anfípolis. Cleón, derrotado, se replegó en Eyón. A continuación, Brásidas, marchó contra Eyón, que fue atacada por tierra y mar, pero fue rechazado por Tucídides, que había llegado desde Tasos. Aunque retuvo Eyón, Tucídides fue condenado al ostracismo por haber fracasado en la defensa de Anfípolis. Pasó a Macedonia con Anfípolis y siguió su suerte. En la época bizantina, se llamó Komitisse y los venecianos la llamaron Contessa. Quedan las ruinas de la ciudad bizantina. Hoy, Contessa, Grecia.

Eynan

Ain Mallaha (Asentamiento natufiense descubierto en 1.954, donde se establecieron los primeros pobladores entre 10.000-8.000 a.C.. Este asentamiento se considera ….).

Eye

Jeperjeperure Ay ((siglo XIV a.C.). Faraón del Imperio Nuevo y de la Dinastía XVIII (1.552-1.305), que reinó entre 1.337-1.333. Ay, de origen ….).

Exvoto

Don u ofrenda, como muletas, mortajas, figuras de cera, cabellos, tablillas, cuadros, etc, que los fieles católicos dedican a Dios, a la Virgen o a los santos, en señal y por recuerdo de un beneficio recibido. Cuélganse en los muros o en la techumbre de los templos. También se dio este nombre a parecidas ofrendas que los gentiles hacían a sus dioses. La costumbre de colgar exvotos en las paredes de los santuarios era común en los pueblos antiguos. En Egipto, cuando la medicina había fracasado y se habían perdido las esperanzas de salvar a un enfermo, ofrecíanse exvotos para obtener de los dioses y seres sobrenaturales la curación. Estos exvotos consistentes a veces en una figura del miembro o parte del cuerpo curados, eran colgados en el templo del dios cuya intercesión había invocado. En dichos templos, santuarios y lugares de oración, se veían gran número de ojos, orejas, brazos y otros miembros, dedicados como recuerdo de gratitud. De los paganos tomaron a su vez los cristianos la costumbre de ofrecer exvotos, si bien dando a los símbolos la impronta y caracter propio de su religión. Así que nada extraña ver estos exvotos en monumentos antiquísimos del Oriente y del Occidente.

Exuperio

(san) (ss. IV-V). Obispo de Tolosa. Combatió la herejía de Vigilancio y vendió todos sus bienes para repartirlos a los pobres. Murió en 417.

Exuperancio

Julio (siglo V-VI). Historiador romano, que vivió en el siglo V o VI. Dejó un tratado titulado De Marii, Lepidi ac Sertorii Bellis civilibus, obra que se considera como un compendio de Salustio.

Exul

Término latino para designar al desterrado.

Extispizium

Uno de los instrumentos destinados a registrar las entrañas de las víctimas.

Extispicium

Interpretación de los signos de las entrañas de un animal sacrificado, en particular de su hígado. El término se halla compuesto de las palabras latinas exta "entrañas" y specio "examinar". Era llevada a cabo por los arúspices y consistía en examinar el color, las marcas y la forma del hígado de la víctima. Existían modelos de bronce divididos en secciones que correspondían con las partes celestes utilizados para el entrenamiento de los adivinos. Ver, Arúspice.

Extispicina

Inspección de las entrañas de las víctimas. Viturbio da el siguiente origen a esta arte: "Los antiguos, dice, examinaban el hígado de los animales que pacían en los lugares donde querían campar o edificar: si encontraban su hígado dañado deducían que las aguas y los pastos no eran buenos y abandonaban el proyecto". Las reglas de este arte quimérico eran muy inciertas. Todos los compiladores aseguran que un hígado doble no presagiaba nada bueno; por lo tanto se dice en el Edipo de Séneca que era una señal funesta para los estados monárquicos.

Extíspices

Ministros que en los sacrificios, estudiaban la voluntad de los dioses por la inspecciónn de las entrañas. Esta adivinación estaba muy en uso en la Grecia. En Italia los primeros extíspices fueron los etrurios, entre los cuales estaba muy acreditado este arte. Ver, Arúspice.

Exterior

Mar. Era, para los geógrafos antiguos, los océanos Atlántico e Índico, que quedaban en los límites extremos de la tierra firme.

Extemplo

Término de que se servían los pregoneros después de terminados los sacrificios, para avisar al pueblo que saliese del templo.

Extaris olla

En el mundo romano, caldero en el cual se hacían cocer las entrañas de las víctimas.

Exsuperantissimus

"sobre todo". Sobrenombre de Júpiter.

Exsilium

Alejamiento voluntario del territorio romano de cualquier ciudadano que se veía amenazado con la pena capital antes de que se hiciera efectiva la sentencia. Los magistrados concedían un espacio de tiempo para que el acusado pudiera escapar antes de la ejecución de la condena. Se convertía así en una pena sustitutoria de la pena capital. El acusado quedaba excluido de toda protección legal, sus propiedades resultaban confiscadas y era amenazado con la muerte en caso de regreso no autorizado. Más tarde el término adquirió un significado general para designar todo tipo de emigración, tanto voluntaria como forzada.

Exsecutor

En el derecho romano, ejecutor, agente judicial de ejecución.

Expugnatio navis

Asalto de una nave: "Es asaltada una nave cuando se la despoja o se hunde, deshace, rompe o se cortan sus cuerdas, rasgan sus velas o arrancan sus anclas del mar" (Calístrato).

Expugnare

Asaltar una nave o barca. Ver, Expugnatio navis.

Exploratorio ad Mercuri

Localidad romana indicada en el Itinerario de Antonino, más allá de Sala, que era la más meridional de las ciudades romanas de Mauritania Tingitana. Podría ser la última escala alcanzada durante la romanización. Su nombre puede ser significativo de la exploración del territorio con fines económicos, bajo la protección del dios responsable de las actividades comerciales.

Expiator

Se daba este nombre a los dioses en general, pero particularmente a Júpiter, porque se creía que expiaba a los hombres de los crímenes que hubiesen cometido.

Expiación

Ceremonia religiosa con que se pretendía purificar a los culpables y a los lugares profanos. Las había de varias especies y cada una tenía sus ceremonias particulares. Las principales eran las que se hacían para el homicidio, los prodigios, las ciudades, los ejércitos y los templos. La primera iba acompañada, en los siglos heroicos, de solemnes y enfadosas ceremonias. Cuando el asesino era de alto rango, los mismos reyes no desdeñaban hacer la ceremonia. Así Euristeo expió a Copreo, que había matado a Ifiso; Adrasto fue expiado por Creso, rey de Lidia; Hércules por Ceix, rey de Trachina; Orestes por Demofoón, rey de Atenas; Jasón y Medea, por Circe. Apolonio de Rodas ha escrito, muy detalladamente, las ceremonias de esta última expiación; pero no todas son iguales. Aquiles, después de haber matado al rey de los Lélegos, se contentó con lavarse en agua corriente. Eneas no se atreve a llevar los dioses penates hasta haberse lavado en algún río. Las ceremonias romanas eran diferentes de las de los griegos. Cuando Horacio fue absuelto después de haber matado a su hermana, los pontífices elevaron dos altares, el uno a Juno protectora de las hermanas, y el otro al genio del país. Se ofrecían en estos altares muchos sacrificos de expiación, después de lo cual se hacía pasar al culpable por debajo del yugo. )o()o( Expiacion por los prodigios )o( Era esta una de las más solemnes entre los romanos. Al aparecer algún prodigio, el Senado, después de haber hecho consultar el libro de las sibilas, mandaba días de ayuno, de fiestas, lectisternos, juegos, preces públicas y sacrificios. Toda la ciudad estaba entonces envuelta en el luto y en la consternación, los templos adornados, los lectisternos preparados en las plazas públicas y los sacrificos expiatorios se reiteraban, para liberarse de los males de que se creían amenazados. Ver, Lectisterna. )o()o( Expiación para las ciudades y lugares particulares )o( En el calendario romano había días señalados para la expiación de Roma: éste era el 5 de febrero, en el cual se inmolaban para esto víctimas ambarbiales. Además de esta fiesta anual, había una cada quinquenio, y del nombre lustrare, expiar, se daba el nombre de lustro a un espacio de cinco años. Ver, Ambarvales, Compitales. )o()o( Expiación de los ejércitos )o( Expiación por los templos y lugares sagrados. Si algún criminal entraba en un lugar sagrado, quedaba éste profanado, y era necesario expiarlo. Desterrado Edipo de su país, se dirigió por casualidad a Atenas, y se detuvo en Colona, cerca del templo de las euménides, en un bosque sagrado. Los habitantes, sabiendo que era un criminal, le obligaron a que hiciese las expiaciones necesarias. Estas expiaciones consistían en hacer copos sagrados de lanas quitadas recientemente del vello de una joven oveja, en derramar agua pura y no vino, en verter del todo y de un solo golpe la última libación, volviendo el rostro hacia el sol: y ofrecer por tres veces nueve ramos de olivo (número misterioso), pronunciando una oración a las euménides. Edipo, a quien su estado hacía incapaz de ejecutar semejante ceremonia, la encargó a su hija Ismene. Además de estas expiaciones, las había para ser admitidos en los grandes y pequeños misterios eleusinos, en los de Mitra, en las orgías, etc. Las había por todas las acciones de la vida un poco importantes: las bodas, los funerales, los viajes, eran precedidos o seguidos de una espiación. Todo lo que era reputado de mal augurio, el encuentro de una comadreja, de un cuervo o de una liebre; una tempestad imprevista, un sueño, y mil otros accidentes obligaban, a recurrir a las expiaciones. Ver, Armilustrios.

Exordio

Principio, introducción, preámbulo de una obra literaria; especialmente la primera parte del discurso oratorio, la cual tiene por objeto excitar la atención y preparar el ánimo de los oyentes.

Exorcistas

Judíos que recorren los países haciendo profesión de lanzar los demonios por medio de conjuraciones que atribuyen a Salomón. Se sirven de perfumes y ataduras.

Exorcismos mágicos

En demonografía, eran fórmulas de las que se servían los magos para evocar o lanzar los espíritus, con los cuales pretendían tener comercio. Agrippa refiere muchas maneras de conjurar estos espíritus.

Exorcismo

Práctica religiosa o mágica cuya finalidad es la de expulsar el demonio de la persona que ha poseído. La mayoría de las veces el exorcista intenta identificar al demonio especialmente por su nombre recurriendo a fórmulas benéficas (ángeles, Dios). En determinadas culturas no se tiende a expulsar al demonio sino a domesticarlo (por no considerarlo necesariamente maligno). En la religión cat¢lica antiguamente se exorcizaba casi todo lo que debía de ser bendecido y consagrado (exorcismo de los catecúmenos antes del bautismo). Los exorcismos ordinarios se llaman también virtuales, para distinguirlos de los reales en personas o lugares poseídos, exorcismos que se reservan a un obispo o un sacerdote especilizado. La idea del exorcismo pasó a las iglesias protestantes.

Exópolis

Sobrenombre de Afrodita, cuya estatua estaba colocada fuera de los muros de Atenas.

Exonna

Río de la Galia Lugdunense afluente de la margen izquierda del Sena. De 97 km de longitud, fluye por los departamentos de Loiret, Seine-et-Marne y Essonne. Hoy, Essonne, departamento de Essonne, región de Île-de-France, Francia.

Exoneos

o Exone. Demo ático de la costa sur de Atenas.

Exone

Exoneos (demo ático de la costa sur de Atenas).

Exona

o Axonia o Essiona. Río de la Galia, afluente por la izquierda del actual Sena y de 97 km de longitud. Su nombre se relaciona con Acionna, dios galorromano relacionado con el agua, cuya existencia se atestigua en Cenabum (hoy, Orleans). Hoy, Essonne, Francia.

Exolidunum

Localidad galo-romana de la Galia céltica. Hoy, Issoudun, departamento de Indre, región Centre-Val de Loire, Francia.

Exola

Una de las Testíades.

Éxodo

En la Biblia, segundo libro del Pentateuco, en que se refiere la salida de los israelitas de Egipto. El término que proviene del vocablo griego Exodos que significa salida, con el cual se designa a la marcha y esclavitud sufrida por el pueblo judío, lejos de la tierra prometida. Esto se narra en el segundo libro del Antiguo Testamento, que recibe este nombre. El Éxodo es el segundo rollo del Pentateuco, es el libro de la liberación del pueblo y de la alianza con su código, de los primeros pasos por el desierto y de la fabricación del instrumental cúltico. Es un libro heterogéneo por tema y origen. La división del contenido se da por bloques bastante diferenciados: salida de los israelitas de Egipto conducidos por Moisés, las diversas etapas en el desierto, encuentro del pueblo con Dios y la alianza, proyección ideal del culto israelítico. Contadas de otro modo estas tres partes: )o( 1. Describe la esclavitud de los hijos de Israel en Egipto, la historia de Moisés y la salida de Egipto. )o( 2. La entrega de las "Tablas de la Ley" en el Sinaí y la confirmación de la ley mosaica. )o( 3. Lo prescrito en el Tabernácolo, la consagración de la familia de Aarón al sacerdocio y la construcción del becerro de oro. Según la hipótesis hoy comúnmente aceptada, apoyada en datos convergentes de la historia y la arqueología, la opresión y la salida de Egipto caen en los reinados de Ramsés II y Mineptah (¿1.289-1.204 a.C.), siendo el relato bíblico el único testimonio escrito que nos ha llegado, por ahora, de este hecho. La egiptóloga Christiane Desroches Noblecourt, dice lo siguiente: )o()o( ¿El Éxodo se produjo con Ramsés II? (ca.1.272-1.271 a.C.) )o( Los combates que en aquellos años tenían lugar, cuyo punto de partida era el norte del Sinaí, en Nejeb, Moab, Edom, Canaán, etc., hicieron nacer cierta efervescencia en la región. Los beduinos shashus, y sobre todo los seminómadas apirus, "los polvorientos" (hapirus en los textos cuneiformes, que se acercan a heperer, hebreos), se transmitían de generación en generación relatos, muy pronto amalgamados, transformados en leyendas. ¿Hay que situar en esta época -el reinado de Ramsés- el origen del éxodo, y sobre todo tal como señala la Biblia, como un acontecimiento verdaderamente histórico, por lo tanto vivido? Nada preciso hay en los textos egipcios, pero muchos que han sobrevivido desde la época de Ramsés, nos autorizan a creerlo. Pero el nombre bíblico de la ciudad Ramsés puede relacionarse con la de Pi-Rameses, para la construcción de la cual se sabe que fueron reclutados los apirus, con los soldados del rey, para tirar las piedras al pilono del palacio de Ramsés II, y a muchos otros monumentos. )o()o( ¿Moisés era egipcio? )o( El nombre de Moisés, originado en Mosé (mes = hijo, mesy = poner al mundo, etc.), constituye igualmente la desviación del nombre muy egipcio cuya primera parte está formada por un nombre divino: Tot-mes, Ra-msés, etc. Muchos egipcios, en la XIX Dinastía, llevaban el nombre de Mes (o Mose). Es verdad que en esa época, al igual que en la XVIII dinastía, los prisioneros asiáticos podían ser empleados en los grandes trabajos de excavación y construcción de tumbas reales y santuarios. Por otra parte, los prisioneros de guerra no eran los únicos de los que se esperaba una eficaz mano de obra: muchos asiáticos y beduinos perfectamente libres llegaban para que los contrataran como obreros-peones, como los apirus para hacer los ladrillos y romper las piedras para las construcciones de Pi-Rameses, o como temporeros para las vendimias. )o()o( Los obreros extranjeros del faraón )o( Algunos de ellos y ciertos prisioneros liberados se quedaban definitivamente en Egipto y, sobre todo, sus hijos eran educados a la egipcia. Los hijos de los jefes extranjeros que seguían las enseñanzas del kep de palacio, o del harén real, volvían a su país formados en la cultura egipcia. Muchos hacían carrera en el país: a veces se los encuentra en el entorno inmediato del faraón Por lo tanto, no es imposible que Moisés haya sido uno de ellos, de quien los Hechos de los Apóstoles dice que habría sido instruido en todas las ciencias de los egipcios, y llegó a ser varón poderoso, tanto en palabras como en obras, después de haber sido educado en la corte hasta la edad de hombre (Éxodo 2, 10-11). No hay que olvidar que el egipcio es conocido por haber sido, en todas las épocas, nacionalista, sin caer nunca en la xenofobia. Han subsistido ejemplos en la documentación escrita de la XIX dinastía, donde nos enteramos, por ejemplo, que una dama egipcia, después de liberar a tres de sus "esclavos" los había adoptado. Así que no es en absoluto imposible que Moisés hubiera sido presentado como hijo adoptivo de la hija del faraón. )o()o( ¿Obreros indispensables? )o( Hay que preguntarse, entonces, en qué criterios serios es posible apoyarse para legitimar tal éxodo de trabajadores extranjeros (¡de un país de cucaña que añoran mil veces!), éxodo al que se habría opuesto el faraón, llegando hasta perseguirlos, mientras sus preocupaciones inmediatas y mayores eran de un orden más elevado que las que tenían que ver con una mano de obra en definitiva reemplazable. De hecho, no existe ningún acontecimiento relatado por los documentos egipcios que haga alusión a una partida -o a una expulsión- de extranjeros del país en esa época; a lo sumo podría suponerse una amalgama, en la leyenda, con la expulsión de los hicsos, tropas de asiáticos que ocupaban el país, organizada, y muy armada en el momento en que los príncipes de Tebas los habían expulsado, al comienzo del Imperio Nuevo. En último lugar, tal vez puede adelantarse la hipótesis, si se sitúa el comienzo del Éxodo durante el período preliminar a la expedición de Ramsés y de Amenhirjopshef para el cruce del Nejeb hacia Edom: la razón pertinente que habría podido empujar al faraón a negarse a dejar partir a los apirus era que eventualmente podían ser susceptibles de hacer una alianza con los shasus, lo que podría obstaculizar el movimiento de las tropas egipcias. )o()o( ¿Las plagas de Egipto? )o( Entre las "plagas" infligidas a Egipto, al parecer para que el faraón dejara irse a los hebreos, la Biblia cita las cenizas que habrían caído sobre el país. Tal vez recuerdan un ejemplo tomado del lejano cataclismo de la que fue víctima en gran parte la isla de Santorini, y que causó en el entorno perjuicios anexos considerables, entre éstos la proyección de materias volcánicas que habrían podido alcanzar el norte de Sinaí. También hay que contar con fenómenos que se explican por las crecidas del Nilo, durante el período que rodea los días epagómenos y los daños de la diosa lejana (Ch.D.N. - Lointaine): epidemias, pestes de animales, proliferación de ranas, aguas del río que toman el color de la sangre, etc. También aparecen, en el texto bíblico, detalles que no pertenecen ni a las costumbres ni al entorno egipcio. Como la muerte de los hijos varones, aplicada a los mayores, que podría ser asiática, y hasta fenicia, pero de ninguna manera del país del faraón. En cuanto a la lluvia de langostas, muy nocivas en todo el norte de África, en Egipto generalmente se las considera benéficas porque luchan contra el mal. Se lo encuentra en la decoración profiláctica de las tumbas desde el Imperio Antiguo; presta su forma a los recipientes para ungüentos, y hasta se lo llega a comparar con los bravos soldados de las cuatro divisiones armadas del faraón. Es verdad que Ramsés fue padre de un número impresionante de hijos; y perdió varios hijos antes de los treinta años. Hacer referencia a lo que se ha convertido en una leyenda es fácil. Pero no hay que perder de vista que su hijo mayor Amenhirjopshef estaba lejos de haber muerto al comienzo del reinado, ya que parece haber participado en los intercambios diplomáticos, poco antes del año 21, que preparaban el tratado de paz entre hititas y egipcios. )o()o( El parecer de los egiptólogos )o( Hay una impresión que se desprende por sí sola: surge después de este breve análisis que el relato en cuestión es el resultado de una reunión de hechos independientes unos de otros, que se remontan a diferentes épocas, recogidos muy tardíamente y que es probable que se refieran a un acontecimiento muy menor, en todo caso a los ojos. de los egipcios, que se habría puesto de relieve para armar un relato "heroico" coherente. El historiador K. A. Kitchen, que está bien situado para afirmar que "El Éxodo bíblico no encuentra eco alguno en las orgullosas inscripciones de Ramsés", tendría tendencia a situar un eventual recuerdo de lo que se ha llamado el Éxodo durante el reinado de Ramsés II, como un "incidente sin futuro", aunque desagradable: los hebreos, más tarde, lo habrían transformado en un acontecimiento memorable. Por su lado, M. Bietak, que desde hace años interroga el yacimiento hicso de Ávaris, considera que los protoisraelitas habrían formado parte de los shasus citados en los textos egipcios, pero piensa que el Éxodo, sea lo que fuere, debió de producirse antes del quinto año del reinado de Mineptah. En cuanto a D. Redford, hasta llegó a pensar que los "historiógrafos bíblicos" no conocían muy bien la historia en general, y en especial la manera en que los egipcios gobernaban Palestina. Considera que la leyenda del Éxodo no refleja la situación del Egipto de las XVIII y XIX Dinastías, sino más bien el período de la XXVI dinastía. Según él, el redactor conocía la topografía del Delta durante esa dinastía y el comienzo del período persa. Su conclusión, en todo caso, es que sólo hay que aceptar las grandes líneas del relato, cuya redacción es tardía. Vemos que los elementos sobre los que reflexionar son extremadamente débiles y bastante poco concluyentes: el punto de vista de uno de los últimos autores que trató el problema, J. Mélèze-Modrzejewski, se une a las pertinentes investigaciones de H. Cazelles: la misma conclusión a la que habíamos llegado en 1.976, al organizar la exposición Ramsés II, en el Grand Palais, en París. )o()o( El Éxodo: intento de reconstrucción )o( En definitiva podría llegarse a la conclusión, teniendo en cuenta algunos estudios realizados con la mayor prudencia y objetividad, que si hubo escaramuza y tal vez conflicto, entre las autoridades del faraón y un grupo de trabajadores de origen semítico que abandonaron su trabajo y huyeron de Egipto, el acontecimiento tomó una dimensión mayor para los apirus (sin duda, los futuros hebreos), que los sitúa en el origen de la historia. Veamos cómo, en las lineas siguientes, se puede intentar reconstruir la aventura: sea como fuere, estaría ligada indiscutiblemente al Egipto ramésida, basándonos en lo que acaba de analizarse brevemente. El faraón, desde el comienzo de la XIX dinastía, tuvo gran cuidado en las relaciones que debía mantener con sus vecinos. Jóvenes semitas, de alto rango, educados a la egipcia, a menudo fueron adoptados y confiados a la educación dispensada por las princesas del gran harén. Muy pronto asimilados, serán utilizados en las relaciones con los diplomáticos extranjeros. Moisés era, con seguridad, uno de ellos. Se convirtió luego en "un gran personaje en el país de Egipto, gozando del favor de los cortesanos del faraón y de su pueblo". ¿Cómo situar los acontecimientos que le conciernen? Moisés es testigo de severos castigos que un capataz inflige a uno de sus compatriotas (no estaba, pues, completamente "integrado" como se dice ahora); esto pasó en el momento en que Setos I inició los trabajos de Pi-Rameses. Moisés se interpuso entonces entre el obrero y el capataz al que hirió mortalmente. No se entregó prisionero y huyó por miedo a ser juzgado y sufrir eventualmente la suerte de los que atentan contra el rebaño de Dios. Podemos imaginar su odisea en el país de Madian (por lo tanto conoce bien las rutas del desierto), sabemos de su unión con la hija del Sumo Sacerdote de la región, el acontecimiento de la zarza ardiente, y la orden sobrenatural que recibió de llevar a los hebreos fuera de Egipto (Éxodo 3, 13-15). La muerte de Setos I se produjo justo para que Moisés intentara volver a Egipto, únicamente, al parecer, para cumplir las órdenes divinas que recibió, sin tener en cuenta las repercusiones eventuales en el país: el "nuevo rey que no había conocido José" (así designaba el texto bíblico al faraón deñ Éxodo), lo recibirá de nuevo. Creemos adivinar que el nuevo faraón, Ramsés II, había ignorado, o perdonado, la muerte del capataz de la que era responsable Moisés. Este último recuperó pues un lugar preeminente al lado del señor de Egipto, y bien pronto se permitió pedirle permiso para llevar a su pueblo a tres días de marcha por el desierto, para hacer un sacrificio. No es, por cierto, un guerrero (le deja ese papel a Josué) pero, seguro de su autoridad, del lugar que ocupa en palacio, y de la inspiración de su dios, parece que no tomó en cuenta lo que el faraón hubiera tenido derecho a reprocharle. Asesinato de un egipcio, privación súbita de una mano de obra a la que Egipto había abierto sus puertas, y desdén completo por las circunstancias que atravesaba el país después de la pérdida de Amurru, las hostilidades en sus fronteras y los complots urdidos por los hititas. En verdad, había con qué irritar al faraón, y esto fue lo que pasó. Pero Moisés, aprovechando circunstancias según él favorables, se opuso violentamente al faraón y, amenazador, al parecer cubrió Egipto de plagas frente a las cuales el soberano se vio obligado, en definitiva, a doblegarse. Resultaría que Moisés también habría desconocido la autoridad y la determinación de Ramsés, ocupado en preparar con Amenhirjopshef el inmenso movimiento envolvente que englobaba el norte de Nejeb, Canaán, Moab y Edom. Se produjo entonces la salida de Egipto, después de la supuesta muerte del hijo mayor del faraón, que constituye la segunda plaga de Egipto. Los hebreos fueron entonces expulsados. Es el relato yahvista que los hace partir directamente de Pi-Rameses (= Ramsés) después de que Moisés les recomendara, entre otras cosas, llevarse los tesoros que pudieran reunir. La tropa se dirigió, entonces, por el camino de los filisteos, en dirección a Cades (al sur de Nejeb y no de Qadesh), pero recibió orden de "volver hacia atrás". Los hebreos subieron en dirección a Baal-Safon (Ras-Kasrum). El lugar se consideraba peligroso. Vientos violentos acumulaban allí las arenas, el lago parecía desaparecer, podían ahogarse en las arenas movedizas, verdadero "mar de cañas" donde los carros del faraón hubieran podido hundirse. Entonces los "expulsados" se hundieron en el desierto de Shur. Existe una segunda tradición, la elohísta, adepta al Éxodo-huida. Parece más lógica, porque rechaza la utilización de la ruta de las fortalezas de la costa mediterránea, mucho más vulnerable para los apirus porque estaba jalonada de ciudadelas egipcias. En ese caso, los que huían se habrían dirigido hacia el sur, en dirección al oasis de Ayun Mussa (Fuente de Moisés) y luego al oasis de Paran, lugar de cultura semita que había provisto a los egipcios de obreros para las minas de Serabit el-Jadim, donde se extraía turquesa. El monte Horeb estaría aún más al sur. Cuando se recorren esos parajes de una belleza impresionante, rodeados de montañas casi irreales donde parece soplar el Espíritu, el lugar todavía da la sensación de estar predestinado a entregar un mensaje. Pero no se conoce con certeza el lugar del peregrinaje judío antiguo en el Sinaí. Los yahvistas sitúan el monte Horeb, el de la revelación a Moisés, no lejos de Cades, en el Dyebel Halal. Los elohístas lo colocan en el sur, dominando con su mole inspirada el lugar donde más tarde se levantó el monasterio-fortaleza fundado por Justiniano, que en el siglo XI fue consagrado a santa Catalina, mártir en el año 296 de nuestra era. Grupo expulsado o grupo en fuga, como lo definió el reverendo padre De Vaux, las dos tradiciones se habrían agrupado hacia Cades, antes de entrar en Canaán. Sin embargo, los huidos todavía deberán vivir penosas aventuras, entre ellas la hostilidad del rey de Edom (Seir), que les negó el paso, después de que hubieran vencido a los amalecitas, al sur de Nejeb. Por lo tanto, se vieron obligados, subiendo hacia el norte, a bordear Edom y Moab, y a vencer a los amonitas... Desde el monte Nebo adonde por fin llegaron los hebreos, después de cuarenta años de camino, de "milagros" y pruebas, Moisés, antes de morir, pudo percibir Urusalim y su "Tierra Prometida". En el estado actual de nuestros conocimientos, donde no se pueden comparar la cronología, prácticamente fiable, establecida para el reinado de Ramsés, y la del relato bíblico hasta hoy inexistente, parece azaroso establecer una fecha precisa para el Éxodo. Algunos indicios permitirían colocar el acontecimiento al comienzo del reinado de Ramsés. La lógica diría que fue el período durante el cual, en el año 7 de su reinado, Ramsés y Amenhirjopshef habrían efectuado su doble expedici¢n "punitiva" hacia Edom y Moab. Pero los indicios siguen siendo débiles; aunque hay un detalle importante: esta expedición guerrera coincide con los disturbios de los hebreos con Edom, y algunos puntos de su trayecto en esas regiones a las que hace alusión la Biblia. En todo caso, parece bien difícil colocar la época del Éxodo en los años siguientes, ya que la región en cuestión estaba de nuevo controlada por las fuerzas del faraón, y éste había llevado sus esfuerzos guerreros lejos de sus propias fronteras, para la reconquista de Amurru.

Éxodo

En el teatro griego, unidad que comprende desde el último estásimo hasta el final del drama.

Exodium

Pequeña pieza bufa con la que se cerraba el espectáculo teatral romano. A este efecto eran empleados normalmente atelanas y mimos.

Exoceanismo

Teoría de los estudiosos helenísticos según la cual Homero había transferido de forma consciente fuera del Océano, es decir a un ámbito puramente fabuloso e imaginario, las aventuras de Odiseo en su regreso desde Troya a Ítaca, y que según una opinión más generalizada habrían tenido lugar en un escenario geográfico más real. Aristarco y Apolodoro fueron sus principales promotores. Dicho procedimiento se convirtió en un recurso de ficción muy adecuado para dar cabida a todo tipo de viajes y hazañas fabulosas completamente inventados.

Exiterias

Llamaban así los griegos a las preces y los sacrificios que se hacían antes de alguna empresa militar, un viaje o a la muerte de un pariente o un amigo.

Exitanos

Pueblo prehispano. Sexi era su ciudad.

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