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Página 1044 - 1322 Palabras 52151 al 52200 de 66095

Palabra   |   Descripción

Camárica

Ver, Fuentes Tamáricas (en el suroeste del antiguo país de los cántabros, reinaban los cántabros tamáricos, de la región de Tamárica o Camárica. Esta zona ….).

Camaracum

Ciudad de la tribu gala de los nervios en la Galia Belgique. Más tarde fue una ciudad romana llamada Camaracum. Después, capital de un reino franco del 445 al 509. Hoy, Cambrai, departamento Nord, región de Hauts-de-France, Francia.

Camara

Kamara (ciudad de la isla de Creta, situada al este de Olous y al sur de Ierapytna. Lato pros Kamara fue fundada a finales de la Edad de Bronce, cuando ….).

Camamene

Región en la orilla derecha del río Halis, al noroeste de Capadocia. Habitantes, camamenos.

Camalodunum

Camulodunum ("fortaleza de los camulos". Localidad romana considerada la más antigua ciudad de Inglaterra. Estaba situada en la ribera sur del ….).

Camaleón

Los antiguos atribuían a este animal varias propiedades fabulosas. Decían que la lengua del camaleón arrancada estando vivo, servía para ganar un pleito al que la poseía; hacía tronar y llover si quemaban su cabeza y su tragadero con leña de roble, o bien si se asaba su hígado en una teja roja. Añadían que arrancado el ojo derecho del animal aún vivo, y puesto en un vaso con leche de cabra, aclaraba la vista; su lengua, atada a la cintura de una mujer estando encinta, le facilitaba el parto; su quijada derecha, llevada habitualmente, alejaba todo temor; su cola detenía el curso de los ríos, con otras creencias semejantes. Plinio refiere que Démocrito escribió un libro entero de ellas.

Camala

Mansio romana de Hispania, en la Via I, que enlazaba Legio con Italia. En un punto poco concreto de la comarca de Sahagún, a XXIV "milia passum" de Carrión de los Condes (Palencia), existió una ciudad llamada Camala. Poco más se conoce sobre ésta mansio romana que, según las hipótesis de algunos historiadores, podría situarse en algún punto de un área que abarca las poblaciones de Sahagún, Grajal, Escobar de Campos o Villamol. La ubicación exacta de Camala es, por tanto, difícil de concretar. En el Itinerario de Antonino se recoge la existencia de una mansio entre Lacobriga, identificada con Carrión de los Condes, y Lancia, en las cercanías de Villasabariego. De la primera localidad, Camala distaría XXIV "milia passum" es decir, algo más de 35 km, cruzando seis cauces de ríos con orientación norte sur y prácticamente en línea recta. Siguiendo estas indicaciones, Camala estaría pues situada bajo Sahagún o sus inmediaciones. Algunos restos encontrados en una finca de cultivo a poco más de un kilómetro de la villa de Sahagún y cerca del río Valderaduey, podrían revelar el oculto emplazamiento de las raíces de la comarca. Se pueden encontrar fragmentos cerámicos pintados, molinos y muchas monedas, o puntas de lanza. No hay que arañar mucho el terreno para conseguir algún sillar, tégulas o ladrillos. Hoy, hacia Sahagún, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

Camal

Diosa a la que rendían culto los celtas.

Camactulici

Camatullici (pueblo celto-ligur de la Galia Narbonense).

Camacas

Ciudad griega de la península Calcídíca. Perteneció a la Liga de Delos puesto que aparece en los registros de tributos a Atenas, aunque solo una vez en el año 421/20 a.C. donde pagó un phoros de 600 dracmas. También se la cita en un tratado de alianza entre los atenienses y botieos del año 422 a.C. de donde se deduce que pertenecía al territorio de Botiea y que era vecina de Calindea, pero se desconoce su localización exacta. En el año 323 a.C., fue una de las ciudades entregadas por Alejandro Magno a los macedonios.

Cam

Hijo de Noé. Vio a su padre cuando yacía ebrio y desnudo en su tienda. Por semejante ofensa, Noé hizo recaer sobre Canaán, el hijo de Cam, una maldición que condenaba a sus descendientes a ser los siervos de los hijos de Sem y Jafet, sus otros dos hijos. Cam es el progenitor epónimo de los camitas, un pueblo que se expandió por el norte de África desde Marruecos a Etiopía. Dado que, por definición, los camitas no eran un pueblo semita, el pueblo de Israel, que hacía remontar sus orígenes a Sem, los consideraba enemigos suyos. El más aguerrido camita del que se habla en el Antiguo Testamento es Nemrod.

Calzadas romanas en el norte de África

)o()o( De acuerdo con el Itinerario de Antonino )o( Vía costera a través de Skikda (Rusicade), hacia Cartago )o( Vía desde Cartago a Constantine (Cirta) )o( Vía desde Tebessa (Theveste) a Setif (Sitifi), a través de Tazoult (Lambese) )o( Vía desde El Krib (Musti) a Constantina (Cirta) )o( Vía desde Constantina (Cirta) a Annaba (Regius Hipona) )o( Vía desde Annaba (Regius Hipona) a Cartago, a través de Chemtou (Simitthu) )o( Vía desde Annaba (Regius Hipona) a Cartago, a través de El Kef (Sicca Veneria) )o( Vía Thyna desde (Thaenae) a Tebessa (Theveste) )o( Vía desde Zanfour (Assuras) a Thyna (Thaenae) )o( Vía Tebourba (Thuburbo Minus) a Gabes (Tacapes), a través de Sidi Medien (Vallis) )o( Vía Cartago a Sbeïtla (Sufetula), a través de El Krib (Musti) )o( Vía Cartago a Sbeïtla (Sufetula), a través de Susa ( Hadrumetum) )o( Vía de El Jem (Thysdrus) a Tebessa (Theveste) )o( Vía Tebessa (Theveste) a El Jem (Thysdrus), a través de Germaniciana (no localizada) )o( Vía Sbiba (Sufes) a Susa ( Hadrumetum) )o( Vía Sbeïtla (Sufetula) a Kélibia (Clipea) )o( Vía Cartago a Kélibia (Clipea) )o( Vía costera de Cartago a Alejandría, a través de Thyna (Thaenae) y Lebda (Leptis Magna) )o( Vía llamada Tripolitanus limes, de Gabes (Tacapes) a Lebda (Leptis Magna) )o( Vía de Medina El-Kdima (Thelepte) a Gabes (Tacapes) )o()o( De acuerdo con la Tabula Peutingeriana (sólo las vías adicionales) )o( Vía de Gabes (Tacapes) a Kdima El-Medina (Thelepte), a través de Nefta (Nepte) y variantes )o( Vía de Kdima El-Medina (Thelepte) Takembrit (Siga) y variantes )o( Vía de El Jem (Thysdrus) a Tebessa (Theveste), a través de Jama (Zama Regia) )o( Vía de El Jem (Thysdrus) a Ayn Hedja (Agbia), a través de Henchir Kasbat (Thuburbo majus) )o( Ver, Vía romana, Calzadas romanas.

Calzadas romanas en Córcega

o Vía Corsica. Calzada a través de Córcega, desde Mariana por Aleria, Praesidium, Portus Favonio, hacia Pallas en la costa este de la isla.

Calzadas romanas

El mayor desafío al que debieron enfrentarse los ingenieros romanos, lo constituyó la construcción de los 90.000 km de carreteras que, teniendo a Roma como punto de partida, se extendieron desde el Éufrates a Finisterre y desde Escocia hasta el norte de África. Fue en Roma donde Augusto colocó el km cero. Las calzadas más importantes recibían el nombre del magistrado que las había impulsado. No todas las calzadas eran iguales. Existían una serie de carreteras principales que se ramificaban en numerosos caminos secundarios. Las viae militare, por su interés estratégico, y las viae consulares, por canalizar las comunicaciones y el comercio del Imperio, eran las más importantes. Desde estas grandes calzadas salían las viae vicinale, es decir, los ramales secundarios que enlazaban los grandes centros urbanos con los núcleos más apartados. Finalmente, estas pequeñas poblaciones se comunicaban a la vez por medio de una serie de carreteras locales. Los romanos siempre seguían un procedimiento estándar a la hora de construir una calzada, aunque supieron adaptarse con facilidad a las necesidades y a los recursos de cada región. Todo comenzaba cuando el agrimensor (topógrafo) había definido el trazado que la vía tenía que seguir. Se abría entonces una zanja bastante profunda en la que se disponía una capa de piedras gruesas conocida como statumen. Ésta era la parte más importante de la estructura, porque eran los cimientos sobre los que se iba a asentar la futura calzada. Sobre esta capa base se colocaba otra formada por arena y gravilla, que recibía el nombre de rudus. A continuación se ubicaba un revestimiento formado por piedras trituradas mezcladas con cal llamado nucleus. Cubría toda la estructura el pavimentum o summa crusta, es decir, losas de piedra talladas a medida que formaban la superficie de la carretera. Esta cobertura se construía siempre con un ligero abombamiento. De este modo el agua de las lluvias no se estancaba y se evacuaba rápidamente hacia una zanja lateral que se excavaba a manera de las actuales cunetas. En función de su importancia y del uso que se les iba a dar, la anchura de estas carreteras variaba, aunque las más importantes, como la Vía Augusta, tenían en algunos tramos de cinco a seis metros de longitud. Esta era la calzada ideal, pero no todas eran así y muchas de ellas han llegado hasta nosotros sin el enlosado en la superficie. Así era cómo se construyeron muchos de los caminos secundarios y vecinales, porque resultaba un sistema más rápido y barato. Asimismo, en algunos casos los conquistadores aprovecharon senderos naturales que ya eran usados desde épocas más antiguas y se limitaron a allanar el terreno para facilitar el tránsito de carros y personas. Sin embargo, esta manera de proceder constituía una excepción y la mayor parte de las vías se construyeron de nueva planta. Una buena calzada debía seguir un trazado recto siempre que los accidentes del terreno lo permitieran. Los romanos eran ante todo prácticos y el campo de la ingeniería no fue una excepción. Por ello buscaron siempre las rutas más directas posibles. Así, en muchas de las vías que han llegado hasta nuestros días en buenas condiciones se observa que corrían en línea recta durante distancias considerables. Lo que los historiadores no saben con seguridad es cómo los agrimensores romanos proyectaban las calzadas con tal exactitud en una época en la que no disponían de mapas ni brújulas. La hipótesis más plausible que esgrimen los estudiosos es que para trazar el camino más directo utilizaran señales de humo o emplearan marcas luminosas. Sin embargo, en algunas ocasiones la orografía del terreno presentaba obstáculos que era necesario salvar. En esos casos los ingenieros se veían obligados a buscar rutas alternativas de circunvalación, aunque a menudo optaban por idear soluciones constructivas que se materializaban en la construcción de puentes y terraplenes. Más complicado resultaba cuando una calzada tenía que atravesar una cadena montañosa. En esos casos los ingenieros no dudaban en excavar en las laderas hasta conseguir una inclinación adecuada. Para ello levantaban muros laterales de contención, también llamados calzos (de lo que deriva el nombre de calzada). A veces el terreno era demasiado húmedo. En estos casos la futura carretera corría el peligro de sufrir grietas o derrumbarse, por lo que los romanos la construían con una cimentación especial, o bien incorporándole un sistema de alcantarillado. Para conocer la distancia recorrida y el camino que quedaba para llegar a la ciudad de destino, los viajeros disponían de unos hitos de piedra llamados miliarios que se levantaban a los lados del camino. En ellos se podían leer informaciones propias del viaje, el nombre del emperador que ordenó construir la calzada, la fecha y las reparaciones a la que fue sometida... En un miliario próximo a Castro Urdiales, antigua Flaviobriaga, se lee la siguiente inscripción: "Nero Claudia, hijo del divino Claudio, César, Augusto, Germánico, Pontífice máximo, con el poder tribunicio por octava vez, el imperio por noveno y el consulado por cuarta. Desde Pisoraca ciento ochenta millas". Todas las vías debían estar medidas y marcadas con miliarios y las distancias se expresaban en milia passuum, que equivalían a 1.481 metros. Como norma general, cada uno de ellos medía entre 3 y 6 metros de altura y tenían forma circular. Hoy estos hitos de piedra tienen un gran valor arqueológico porque gracias a las inscripciones que contenían podemos saber qué trazado seguían algunas calzadas ya desaparecidas y cuáles fueron las épocas de mayor actividad en su construcción y mantenimiento. En época romana los desplazamientos de largo recorrido se realizaban en caballerías y en diversos tipos de carruaje. En general se trataba de vehículos rudimentarios que hacían que los viajes fueran lentos y pesados, por lo que se hacían necesarios frecuentes cambios de posta. Por ello florecieron numerosas áreas de descanso en los mismos márgenes del camino. Su disposición no era aleatoria, ya que el ingeniero encargado de proyectar la calzada había calculado con antelación qué distancia debía existir entre cada posta, lo que solía depender de las jornadas que se tardase en recorrer el trayecto. Como norma general se establecía una separación que estaba en torno a los 20.000 pasos (30 km), aunque variaba en función de las dificultades que presentaba la orografía del terreno. Estas áreas de descanso no eran iguales. Las más sencilas eran las llamadas mutationes y en ellas los viajeros podían comer, dormir y cambiar las caballerías. Los clientes más habituales de estas instalaciones eran los oficiales encargados del servicio postal, que acudían a ellas para descansar. También se levantaron establecimientos de mayor importancia denominados mansio (mansiones). Estos lugares estaban reservados casi exclusivamente al alojamiento de autoridades, oficiales, jefes del ejército y altos funcionarios de la administración. Con el paso del tiempo algunos de estos emplazamientos fueron derivando hasta convertirse en hospitales de peregrinos, posadas y ventas. Otros ampliaron sus dependencias y se convirtieron en auténticas ciudades. La mayoría de estas mansiones aparecen relacionadas en el Itinerario de Antonino, una especie de mapa de carreteras de la época. Esta circunstancia es muy importante para el estudio de las vías romanas, ya que al conocer la existencia de estos núcleos de población los historiadores se encuentran en disposición de dibujar el recorrido original de numerosos tramos de calzadas ya desaparecidos. Cuando el ejército romano finalizó su labor de conquista y las armas dieron paso al comercio y a la comunicación, las antiguas poblaciones indígenas se convirtieron en grandes centros urbanos que rebosaban actividad. En muchas de ellas se derribaron las viejas murallas y se extendió su área de influencia para acoger a los miles de soldados que, inaugurada la nueva época de paz, habían decidido permanecer en Hispania. Otras ciudades surgieron de nueva planta, normalmente en los márgenes de las calzadas, animadas por el enorme tránsito de vehículos y animales que recorría la nueva red viaria. Sin embargo, no todo fueron beneficios. La mayoría de las calzadas eran públicas y esas mismas ciudades que tanto habían prosperado tuvieron que hacerse cargo de su mantenimiento. A disgusto, los municipios soportaron enormes cargas impositivas hasta que en el siglo II el emperador Adriano imputó aquellos gastos a las arcas del Imperio. En el interior de las ciudades, las calzadas fueron piezas clave en el ordenamiento de la estructura urbana. Las vías que antes habían servido para el tránsito de viajeros se convertían ahora en las calles principales que vertebraban los núcleos de población. De este modo, al llegar a las puertas de una ciudad la calzada podía seguir una orientación de norte a sur coincidiendo con el cardo maximus, o bien de este a oeste coincidiendo con el decumanus maximus. En Hispania, Emerita Augusta (Mérida) y Caesaraugusta (Zaragoza) cuentan con un cardo maximus todavía bien visible. Asimismo, es interesante observar que el exceso de tráfico rodado ya era un problema bien presente en las grandes urbes del Imperio. En sus memorias, Adriano hacía referencia a los atascos que padecía Roma a causa del exceso de vehículos que circulaban por sus calles: "Ordené reducir el número de carruajes que obstruyen nuestras calles, lujo de velocidad que se destruye a sí mismo, pues un peatón saca ventaja a cien carruajes amontonados a lo largo de las vueltas de la Vía Sacra". Las salidas principales de las ciudades aparecían decoradas con monumentos funerarios que se levantaban en honor de los personajes más relevantes del Imperio. En ocasiones estas hileras de esculturas se sucedían durante muchos kilómetros y atraían a un gran número de visitantes que a diario acudían a homenajear a sus difuntos. Cuando el Imperio entró en decadencia todo su entramado viario se sumió en un estado de abandono. Ante la ausencia de un poder político fuerte que ordenara mantener y reparar las calzadas periódicamente, éstas empezaron a deteriorarse, hasta llegar en algunos casos a la completa destrucción. Es muy posible que cuando los pueblos germánicos cruzaron las fronteras del Imperio Romano, todavía encontrasen una red de carreteras en buen estado. Sin embargo, bien entrada la Edad Media aquel impresionante entramado viario empezó a retroceder irremediablemente. Las avanzadas técnicas de ingeniería romana dejaron de utilizarse y las antiguas vías fueron sustituidas por caminos más o menos transitables. Aquella enorme cantidad de kilómetros de carreteras había tenido una gran importancia para la supervivencia del Imperio, por lo que en su momento se decretaron rigurosas y curiosas normas sobre su conservación y su utilización. Sin embargo, los pequeños y divididos reinos medievales carecían de fuerza y recursos económicos y de esta manera el transporte fluvial y marítimo empezó a sustituir al rodado. La red viaria de la península Ibérica no fue una excepción en este proceso de decadencia, aunque sabemos que los árabes en el siglo VIII acondicionaron y aprovecharon algunas de las antiguas calzadas. Años más tarde, algunos tramos del Camino de Santiago se asentaron sobre las antiguas vías romanas, y ya en la Edad Moderna muchos de los caminos reales siguieron su mismo trazado. Ver, Itinerarium Antonini, Vía romana, Agger, Caminos, Rigor, Hospitium.

Calzadas Brunehaut

Nombre de las diversas calzadas romanas de la Galia Belgique, al norte del Sena. Ver, Vía romana, Calzadas romanas.

Calzada de la Reina Blanca

Calzada romana de la Galia, que iba de París (Lutecia) a Beauvais. Ver, Vía romana, Calzadas romanas.

Calzada de Julio César

Calzada romana de la Galia, que iba de Lutecia (hoy, París) a Rotomagus (hoy, Rouan). Ver, Vía romana, Calzadas romanas.

Calzada de César

Ver, Ernodorum (estación romana que se indica en el Itinerario de Antonino).

Calzada

En el antiguo Egipto, pasadizo en forma de pasillo, cubierto, desde el templo del valle hasta el templo funerario en la pirámide. La calzada formaba parte integrante del ceremonial del sepelio real y servía de camino a la momia para llegar a su tumba

Calyphron

o Califrón "lo que ablanda el alma, o el delirio de embriaguez". Epíteto de Baco.

Calymna

Calimna (una de las doce grandes islas griegas del archipiélago del Dodecaneso, en el mar Egeo, al noroeste de la isla de Rodas. Su ….).

Calýmmata

o Cálymma. Red griega de pesca, de cubierta o envoltura, cuya forma y uso es difícil determinar con exactitud. Podría ser semejante a la red arrojadiza llamada amphíblestron. Quizá sean redes griegas de bolsa semejantes a la hipoché o apoché usada en las Espóradas para coger el cangrejo de río o la langosta. El círculo de hierro está dispuesto de manera que, fijado perpendicularmente a los extremos de su diámetro, hay un semicírculo, al cual está sujeto un palo. La parte superior del bolsillo está provista de un trozo de corcho. Se cubre la langosta en el fondo del mar con el círculo sobre el que está tendido el bolsillo, que, gracias al corcho flotante, queda abierto en toda su altura. Cuando el animal está dentro se eleva bruscamente, y el peso del animal haciendo de báscula arrastra el bolsillo de arriba abajo. Así se le coge como en un saco y se conserva intacto.

Cálymma

Calýmmata (red griega de pesca, de cubierta o envoltura, cuya forma y uso es difícil determinar con exactitud. Podría ser semejante a ….).

Calydon

Calidón (ciudad de Eólide, Etolia, en la Grecia central).

Calycadnus

Calicadno (este río de 260 km de curso, nace en los montes de Pisidia, atraviesa la cordillera del Tauro y divide en dos la ….).

Calybs

o Calibs. Hijo de Marte, dio su nombre a los cálibes.

Calyba

Caliba (anciana sacerdotisa del templo de Juno, de la cual la furia Alecto tomó la forma para excitar la cólera de Turno contra Eneas).

Calx

(calx = cal; literalmente, piedrecita). Línea de meta en el circo romano, marcada con cal.

Calvus Mons

o Calvi Montes "monte calvo". Nombre de la actual Chaumont, departamento de Haute-Marne, región de Grand Est, Francia.

Calvo

Gayo Licinio (Caius Licinius Calvus) (82-ca.47 a.C.). Poeta de la escuela neotérica y orador, fue hijo del historiador Gayo Licinio Macro, a quien Cicerón procesó por haber cometido extorsión y que se suicidó en el 66. Como orador fue muy admirado por Catulo, por Cicerón (aunque pensaba que el austero estilo ático de Calvo estropeaba su efectividad) y por Quintiliano. En el 54 acusó sin éxito a Vatinio de soborno: Cicerón habló por la defensa. Tácito también ensalza sus cualidades como orador en el Diálogo de los oradores y menciona tres discursos contra Vatinio. Catulo y Séneca describen a Calvo de baja estatura y lo retratan como un orador cuya fuerza y rapidez hacían mella en sus oponentes. Vatinio alegó en su juicio que era injusto que él pudiera ser condenado solo porque Calvo fuera muy elocuente. Fue amigo íntimo de Catulo, y juntos compusieron ingeniosos poemas en alegre rivalidad. Calvo estaba casado con Quintilia, y tras la muerte de esta, compuso una elegía reprochándose a sí mismo sus infidelidades. Catulo le dedicó una consolación como réplica. No se ha conservado prácticamente nada de la obra de Calvo. En la antigüedad se conocían veintiún discursos, además de sus poesías: un epilio titulado Io, epitalamios, elegías y epigramas: al igual que Catulo, Calvo atacó a César y a Pompeyo. Su nombre estuvo a menudo unido al de Catulo por los críticos y escritores posteriores. Ver, Neotérico.

Calvisio

Sabino, Gayo Calvisio.

Calvino

Gayo Sextio (Caius Sextius Calvinus) (siglo II a.C.). Fundador de Acquae Sextiae en Provenza (Aix-en-Provence). Cónsul en el 124 y al año siguiente procónsul de la Galia. Venció a los ligures, y a los voconcios y saluvios del sudeste de la Galia Transalpina. Celebró un triunfo en el 122 a.C..

Calvino

Gneo Domicio (Cnaeus Domitius Calvinus) (siglo I a.C.). Tras haber servido en Asia como legado en el 62, era tribuno de la plebe en el 59 cuando apoyó a Bíbulo, Marco Calpurnio contra César. Fue pretor en el 56 y cónsul en el 53, siendo elegido a mitad de año, tras la revelación de un plan fraudulento con los cónsules del año anterior para fijar determinados cargos sin la autorización senatorial. Participó en la guerra civil del lado de César, que lo envió en el 48 a interceptar el avance de Escipión desde el este; se enfrentaron en Tesalia. Calvino dirigió el centro en la batalla de Farsalia, y después fue enviado con tres legiones a ocupar la provincia de Asia. Durante su estancia en Asia tuvo que desprenderse de parte de sus fuerzas para enviarlas a África en ayuda de César, lo cual fue aprovechado por el rey del Bósforo, Farnaces II, que con un ejército invadió el norte y nordeste de Asia Menor. Calvino sufrió una clara derrota en Nicópolis que abrió a su enemigo las puertas del Ponto. Tras la victoria de César en Zela (47), Calvino logró la capitulación de Farnaces en Sínope. En el 46 formaba parte del séquito de César en África y en el 45 fue nombrado pontífice, función que cumplía el día que sorprendió la muerte a César. Colaboró los años siguientes con M. Antonio y Octavio, alcanzando el consulado por segunda vez en el año 40 con C. Asinio Polión. Como legado de Octavio gobernó Hispania del 39 al 36, celebrando un triunfo a su regreso. Reconstruyó la Regia, la casa del sumo sacerdote (Pontifex Maximus) en el Foro Romano.

Calvina

Junia (siglo I). Hija de Marco Silano, el cónsul del 19, y de Emilia Lépida, bisnieta de Augusto. Era, por tanto, tataranieta de Augusto. Casada con Lucio Vitelio, hijo del censor del mismo nombre del año 48 y hermano del emperador Vitelio. Fue acusada en 48 de incesto con su hermano Lucio Junio Silano (prometido de Octavia, la hija de Claudio) y desterrada de Italia. Volvió diez años después, durante el reinado de Nerón.

Calvi Montes

Calvus Mons ("monte calvo". Nombre de la actual Chaumont, departamento de Haute-Marne, región de Grand Est, Francia).

Calvario

o Gólgota. Montaña cerca de Jerusalén, en la que fue crucificado Jesucristo. El reconocimiento de este lugar fue facilitado, involuntariamente, por el emperador Adriano, que, en su deseo de desfigurar los Santos Lugares, mandó erigir en el Calvario o Gólgota, como lo llamaron los judíos, una estatua a Venus.

Calva

Sobrenombre de Venus. Esta divinidad tenía un templo en Roma bajo esta invocación, porque las matronas romanas cedieron sus cabellos para fabricar cuerdas para las máquinas de guerra cuando los galos se apoderaron de la ciudad.

Calunium

"la fortaleza romana del Lune River". Fortaleza romana de Britannia. La Notitia Dignitatum registra el nombre de Alione entre Glannoventa (hoy, Ravenglass, Cumbria), y Bremetenacum (hoy, Ribchester, Lancashire), mientras que el Anónimo de Rávena recoge Calunio entre Cambodunum (hoy, Slack, West Yorkshire) y Galava (hoy, Ambleside, Cumbria). Teniendo en cuenta la situación de estas entradas en sus respectivos itinerarios, es posible que la Calunio del Anónimo de Rávena. y la Alione de la Notitia Dignitatum, se refieran a la misma localización geográfica, y que las evidencias epigráficas encontradas apoyen esta premisa. La fortaleza fue construida durante una de las muchas revueltas en el norte de Inglaterra, instigada por la tribu rebelde de los brigantes. No está probado que el fuerte tuviese un antecedente flavio, aunque es probable. A finales del siglo III, algunos trabajos de restauración fueron realizados por la guarnición permanente, no sobre la fortaleza misma, sino en la casa de baños y locales de los edificios gubernamentales, fuera de la instalación militar. La fortaleza fue quemada hacia mitad del siglo II y no hay nada que sugiera que este incendio tuviese nada de accidental. Hay pruebas de la reconstrucción, tal vez durante el período de los Severos, y una inscripción con fecha posterior al 262-266 que muestra que la construcción continuó. Se cree que se construyó un gran fuerte ca.343 en Calunium, al mismo tiempo que los fuertes del sur de Inglaterra. Hacia el siglo IV la unidad de caballería de la guarnición se había retirado y reemplazado por un batallón de infantería más pequeño, lo que significa que para defender la fortaleza tenía que ser de tamaño reducido. Entre las unidades que formaron parte de su guarnición está el Ala Gallorum Sebosiana (Ver, Sebusiani). También la Numerus Barcariorum, unidad irregular cuya función era probablemente militar, así como naval. También hubo una Numerus Barcariorum Tigrisiensium estacionada en Arbeia (South Shields, Tyne & Wear) como se sabe por la Notitia Dignitatum. Si se acepta que el fuerte se identifica con el Alione de la Notitia Dignitatum, entonces este documento nos proporciona el nombre de la guarnición en el siglo IV, la Cohors IV Nerviorum. Un gran número de monedas han sido recuperadas en los alrededores de Calunium. Hoy, Lancaster, condado de Lancashire, Inglaterra, Reino Unido.

Calunio

Calunium ("la fortaleza romana del Lune River". Fortaleza romana de Britannia).

Calum

Glanum (ciudad romana de la Galia Narbonense construida al pie de los Alpes).

CALUGARENI

Asentamiento romano de la Dacia Apulensis. Hoy, Calugareni, provincia de Transilvania, distrito de Mures, Rumanía.

Calucula

Villa de Hispania, en la Bética. Estaba adscrita al Convento jurídico de Astigi (hoy, Écija), según el testimonio de Plinio, que la nombra como ciudad estipendiaria. Ptolomeo la llama Calicula y la sitúa en la zona túrdula, de donde se colige que el Convento jurídico astigitano tenía pueblos en la Bética túrdula. Hoy, podría tratarse de La Puebla de Cazalla, provincia de Sevilla, comunidad autónoma de Andalucía, España.

Calubrigensis

Tradicionalmente se han considerado los gigurri y calubrigensis como tribus astures de la Gallaecia prerrománica. Habrían estado afincados al noreste de la provincia de Ourense y fueron los antiguos pobladores de la comarca de Valdeorras. El principal elemento romanizador en la zona fue la construcción de la Vía XVIII.

Calubriga

Una de las ciudades de los calubrigensis, en la Gallaecia.

Calquinia

Hija de Leucipo, rey de Sición. Posidón le dio un hijo, Pérato, que fue educado por su abuelo. Leucipo, que no tenía hijos varones, depositó en su nieto todas sus ilusiones y le nombró su heredero, por lo que Sición siguió gobernado por los descendientes de Foroneo.

Calquia

Villa etolia a la entrada del golfo de Corinto.

Calquia

Ciudad de África, de localización imposible.

Calqueas

o Calcieas. Festividades religiosas de la antigua Grecia, celebradas en Atenas el día 30 del mes de Pianepsión. Parece que tenían lugar justo después de las Hefestias, al menos que estas últimas fueran el preámbulo. Estaban dedicadas al culto del dios Hefesto y de la diosa Atenea Ergane "trabajadora". En los primeros tiempos de su celebración, las Calqueas podían haber tenido un origen agrario, pero muy rápidamente se convirtieron en una fiesta de artesanos, y más concretamente de los herreros, cuyas divinidades protectoras eran las antes mencionadas. Además, la fiesta recordaba los mitos fundacionales de Atenas, puesto que las dos deidades, Hefesto y Atenea, estaban unidos al mito del nacimiento de Erictonio, uno de los primeros reyes de la ciudad. Durante las Calcieas el peplo ofrecido a la diosa durante las Panateneas, comenzaba a ser tejido en verano.

Calpus

Uno de los hijos de Numa Pompilio, quien, según algunos autores, fue el tronco de la familia de los Calpurnios.

Calpurnio Sículo

Tito (Titus Calpurnius Siculus) (siglo I). Poeta que escribió poemas pastoriles, hoy conservados, en latín, al modo de Teócrito. Contemporáneo de Nerón, Calpurnio menciona el cometa del año 54, el anfiteatro inagurado en el 57 y el discurso de Nerón sobre La toma de Ilión. Su colección consta de siete églogas, de ellas la primera, la intermedia y la última contienen largos monólogos que tratan de asuntos de la corte, mientras que el resto, en forma de diálogo, se refiere al campo. Reconoce su deuda con Virgilio, a quien llama Titiro en la cuarta égloga. El cognomen Sículo puede representar un homenaje a Teócrito o indicar un auténtico origen siciliano.

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