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Página 841 - 1322 Palabras 42001 al 42050 de 66095

Palabra   |   Descripción

Eneas de Gaza

(450-549). Filósofo y retórico, de cuya vida no se conocen datos. Su obra filosófica más importante es el diálogo Teofrasto, en la que establece una confrontación entre la escuela neoplatónica de Alejandría (con influencias cristianas) y la de Atenas. Esa confrontación se refiere a tres temas: el alma, el mundo y la resurrección del cuerpo. Aunque sigue fundamentalmente el neoplatonismo, Eneas rechaza algunas de sus tesis influenciado por el cristianismo, si bien no hace referencia a fuentes cristianas.

Eneas

Eneas es un héroe troyano, hijo de Anquises y Afrodita. Por su padre, hijo de Capis, desciende de la estirpe de Dárdano y, por tanto, del mismo Zeus. Acerca de las circunstancias de su nacimiento (Ver, Anquises). En su tierna infancia, Eneas fue criado en el monte Ida, y, a los cinco años, su padre lo llevó a la ciudad y lo confió a su cuñado Alcátoo, esposo de su hermana Hipodamía, para que se encargase de su educación. Eneas aparece entonces como el más valeroso de los troyanos después de Héctor. No pertenece a la casa reinante, pero ciertas predicciones se asocian a su nacimiento y le auguran el poder. En efecto, al revelar Afrodita a Anquises quién era la que acababa de unirse amorosamente a él, le dijo: "Tendrás un hijo que reinará sobre los troyanos, y otros hijos nacerán de este hijo, y así sucesivamente para toda la eternidad". El primer encuentro entre Eneas y Aquiles, cuando la guerra de Troya, se dio en el monte Ida, durante las incursiones de pillaje efectuadas por Aquiles contra los rebaños de Eneas. Este trató inútilmente de oponerse al héroe y hubo de refugiarse en Lirneso, donde fue salvado gracias a la protección de Zeus cuando Aquiles se apoderó de la ciudad. Eneas interviene repetidas veces en los combates que se libran en torno a Troya; una primera vez es herido por Diomedes. Afrodita trata de salvarlo pero es a su vez herida. Entonces Apolo arrastra a Eneas lejos del campo de batalla, envolviéndolo en una nube, pero Eneas vuelve pronto al combate e inmola a Cretón y Orsíloco. Asimismo se distingue en el ataque al campamento aqueo, donde se enfrenta con Idomeneo, aunque sin resultado. Luego hace una gran matanza entre los griegos. Se halla al lado de Héctor cuando éste pone en fuga a los aqueos; combate en torno al cadáver de Patroclo y lucha con Aquiles. Como sea que, de todos los griegos sólo Aquiles podría matarlo, Posidón lo sustrae a tiempo a su enemigo, cubriéndolo con una nube. Esta vez Posidón recuerda la profecía de Afrodita de que un día Eneas ha de reinar en Troya y que sus hijos y los hijos de sus hijos mantendrán para siempre esta supremacía. Así, pues, desde las narraciones homéricas Eneas aparece como un héroe protegido por los dioses, a los cuales obedece respetuoso, y marcado para un glorioso destino: en él descansa la suerte futura de la raza troyana. Virgilio en su Eneida volverá a utilizar todos estos elementos, y los interpretará dentro del marco de la leyenda romana. Los poetas posteriores a Homero presentaban a Eneas participando en los últimos combates en torno a la ciudad y asumiendo en la defensa de Troya el papel del desaparecido Héctor, pero su importancia crece todavía después de la caída de la fortaleza. Comprendiendo, ante el prodigio que costó la vida a Laocoonte y a sus hijos, que se acercaba el fin de la ciudad (Ver, Laocoonte), siguió el consejo de su padre y las indicaciones de Afrodita, y se dirigió a la montaña junto con Anquises, su hijo Ascanio, todavía niño y su esposa Creúsa. Una versión más novelesca de la leyenda contaba que Eneas había sido sorprendido en la ciudad por el ataque de los griegos, y en este caso habría huido en medio de las llamas llevando a cuestas al anciano Anquises, a Ascanio en brazos, y cargado además con los dioses más sagrados de Troya, los Penates, así como con el Paladio. De este modo se habría retirado al Ida, donde, reuniendo a todos los habitantes dispersos, supervivientes de la matanza, habría fundado una nueva ciudad sobre la que habría reinado, justificando el vaticinio de Afrodita, la cual, decíase, había provocado la guerra de Troya con el solo objeto de arrebatar la realeza a Príamo y darla a su propia raza (Ver, Ascanio). Pero la leyenda más difundida, leyenda a la que se refiere el poema de Virgilio, es la del relato de los viajes de Eneas. Tras de permanecer un breve período de tiempo en el Ida (Ver, Oxinio), el héroe habría partido con rumbo a Hesperia, o sea, a los paises del Mediterraneo occidental. Las etapas de su viaje son las siguientes: se encuentra en Tracia y en Macedonia después de una escala en Samotracia; luego en Creta y Delos, en Citera, después en Laconia y en Arcadia; de allí pasa a Léucade y Zacinto, remontando las costas del Epiro, abordando en Butrotis, donde encuentra a Héleno y Andrómaca (Ver, Andrómaca). Finalmente, llega a Italia meridional, donde choca con las numerosas colonias griegas establecidas en el país. Decide entonces dar la vuelta a la isla de Sicilia evitando el estrecho de Mesina, donde se hallan Escila y Caribdis, y hacer escala en Drépano, donde muere Anquises. Cuando se hace de nuevo a la mar, una tempestad lo arroja a la costa cartaginesa (Ver, Dido). De allí, obedeciendo la orden de los dioses, que no quieren dejar que se establezca en paz en la ciudad llamada a ser la rival de Roma, reanuda el viaje y aborda en Cumas. En esta localidad Virgilio sitúa la visita a la Sibila y el descenso a los Infiernos. Pronto se aleja Eneas de Cumas y avanza, bordeando las costas de Italia, hacia el Noroeste. Se detiene en Cayeta (Gaeta) para rendir los últimos honores a su nodriza (Ver, Cayeta), evita cuidadosamente detenerse en la isla de Circe y alcanza la desembocadura del Tíber, donde lo aguardan los combates contra los rútulos. Dejando el mayor número de sus compañeros en el campamento levantado en la costa, Eneas remonta el Tíber hasta la ciudad de Palanteo, emplazada en el lugar en que más tarde se levantará la de Roma (el Palatino), y solicita la alianza del anciano rey Evandro, arcadio de origen, pero que en otro tiempo ha sido huésped de Anquises y, por ello, no siente hostilidad contra los troyanos. Acoge favorablemente a Eneas, le otorga su alianza y le envía en su ayuda un contingente al mando de su propio hijo Palante. Después Eneas, siguiendo los consejos de Evandro, se dirige a Agila, en Etruria, donde llama a las armas a los súbditos de Mecencio sublevados contra su rey. Pero durante su ausencia, las tropas de Turno, el rey rútulo, atacan el campo troyano y tratan de incendiar la flota. La batalla está a punto de perderse para los de Troya cuando la llegada de Eneas con los contingentes aliados invierte la situación. Poco después Eneas mata en singular combate a su enemigo Turno. Con la victoria del héroe termina el poema de Virgilio. Este no narra directamente los acontecimientos posteriores que nos transmiten los historiadores: la fundación de Lavinio, las luchas contra las diversas tribus del país y la desaparición de Eneas durante una tempestad. Será un descendiente suyo (Rómulo) el fundador de Roma. Su hijo Ascanio, o Julo, fundará Alba Longa, la metrópoli de Roma. Sobre las fases de la leyenda anteriores a Virgilio (Ver, Latino). Ciertas tradiciones oscuras, de las que algunos autores nos han conservado alguna huella, se refieren a Eneas como del fundador directo de Roma, pero es evidente que la versión virgiliana se ha impuesto a todos los escritores posteriores, y es la única que se mantiene viva desde el siglo I de nuestra era. La leyenda de Eneas tenía el mérito de otorgar a Roma títulos de nobleza al hacer remontar la raza de sus fundadores a los orígenes mismos de los tiempos históricos y al atribuirle antepasados divinos: Zeus y Afrodita. Además, la grandeza de Roma parecía vaticinada por el propio Homero. Finalmente, Roma parece llevar a término, en el seno de su imperio, la reconciliación de las dos razas enemigas, los troyanos y los griegos. Ver, Reyes de Alba Longa.

Eneas

Hombre de Lida, aquejado de paralisis, que fue curado por Pedro.

Eneas

o Eneis. Sobrenombre de Venus tomado de su hijo Eneas.

Enéades

Los troyanos, llamados así del nombre de Eneas, su rey, y algunas veces los romanos, porque pretendían descender de los troyanos.

Enéada

El nombre egipcio es Pesdyet o Pesedjet. El término Enéada es una palabra griega que sirve para designar aquellas agrupaciones divinas, que constituyen una familia unida bajo un nexo creador del mundo y el cosmos y que aparecen en una localidad o un área de Egipto. Su nombre deriva no del número exacto de nueve dioses, pues en varias ocasiones llega a sobrepasarlo, sino del número mágico 9, el cual comporta la pluralidad del 3 (3 x 3, el plural del plural). Por ello se tomó este número para agrupar al panteón de dioses egipcios en un cierto orden. La Enéada de Heliópolis estaba formada por el dios solar Atum como demiurgo, creando éste a la primera pareja formada por Geb la tierra y Nut la bóveda celeste. De estos dos dioses nacieron Shu el aire o atmósfera y Tefnut la humedad, que a su vez tuvieron dos parejas de gemelos: Osiris, dios del Más Allá y de la vegetación, Isis, esposa de Osiris y representante del amor familiar, Seth, lo estéril y Neftis, idéntica a su hermana Isis. Estos cuatro últimos dioses son los antepasados directos del rey. La Enéada Heliopolitana estaba configurada por seres dinámicos y seres estáticos, creando de este modo una perfecta conjunción de fuerzas que dan vida al mundo y sus seres. De este modo tenemos como divinidades dinámicas a Ra, Shu, Nut, Isis, Seth; como estáticas a Tefnut, Geb, Osiris y Neftis y con ambas cualidades a Atum. Por el mismo sistema, la Enéada estaba dividida en dos claros mitos, uno cósmico, formado por: Nun, Atum-Ra, Shu, Tefnut, Geb y Nut y otro monárquico, constituido por Osiris, Isis, Seth y Neftis, al que se uniría Horus el Joven para afianzar la divinización del rey. Así encontramos un principio creativo formado por una fuerza cósmica (Atum-Ra, Shu y Tefnut), representando el cosmos ordenado que personifica la vida de la naturaleza (Nut y Geb), y el orden político que reproduce la vida del hombre (Osiris, Isis, Seth y Neftis). Todos ellos darán vida a Maat (la justicia, el orden cósmico) necesario para que el mundo sea armónico y duradero. Además de la gran Enéada, existía una Pequeña Enéada donde se incluían dioses que habían sobrepasado los límites de su provincia, siendo ésta mucho más elástica y donde tenían cabida divinidades tales como: Horus, Thot, Anubis, Maat... Como ejemplo de otra de las Enéadas que hubo en Egipto podríamos tomar la de Karnak, que en tiempos de Hatshepsut, estaba compuesta por Montu, a la cabeza, Atum, Shu, Tefnut, Geb, Nut, Osiris, Isis, Seth, Neftis, Sobek, Hathor, Tyenenet, e Iunit. La creación según Heliópolis, puede encontrarse, entre otros lugares, en los Textos de las Pirámides y en el Papiro 10188 versión B, del Museo Británico. Fue venerada principalmente en Heliópolis, aunque casi todos los santuarios tenían una Enéada propia que podía estar formada por más de nueve divinidades.

Eneacruno

(Enneákrounos) "la fuente de los Nueve Caños". Según Pausanias, fue Pisístrato quien la dispuso de esta forma. Su localización plantea algunos problemas. La tradición situaba esta fuente, que antes se llamaba Calírroe y que recibió el nombre de Eneacruno desde que fue acondicionada y canalizada en tiempos de los Pisistrátidas, al sudeste de la Acrópolis y del templo de Zeus Olímpico, cerca del río lliso. Heródoto, la sitúa en aquella zona, fuera de la ciudad y en dirección a Himeto. Igualmente la sitúan en aquella zona algunos estudios sobre topografía de Atenas. Pausanias, sin embargo, la coloca en un sitio com pletamente distinto, al norte de la Acrópolis, en el ángulo sudeste de ágora, cerca del odeón de Agripa y del Eleusinio, en un lugar donde los arqueólogos han hallado ciertamente restos de una fuente del siglo VI a.C.; y cuando describe la zona del Iliso no hace mención de la Eneacruno ni de ninguna otra fuente, lo que complica evidentemente el problema. Debido a esta importante contradicción han surgido un buen número de hipótesis y diversos intentos de localización arqueológica. Los investigadores, sin argumentos decisivos, se han inclinado en uno u otro sentido. Con una interpretación distinta del término "Eneacruno", que no sería "la fuente de los nueve caños" sino "la canalización de nueve fuentes", en un sistema que, partiendo de la Calírroe, se extendería por diversos puntos de la ciudad, se ha intentado armonizar los dos testimonios contradictorios.

Enea

o Aeneia. Ciudad griega situada en la costa occidental de la península Calcídica, junto al golfo Termaico, en la región de Crosea. Estaba cerca del cabo Eneo a unos 25 km al noroeste de Campsa. Es citada por Heródoto, como una de las ciudades, junto a Lipaxo, Combrea, Lisas, Campsa, Gigono y Esmila, situadas en las proximidades del golfo Termaico, en la región de Crosea, cercanas a la península de Palene, donde Jerjes reclutó tropas en su expedición del año 480 a.C. contra Grecia. Posteriormente la ciudad perteneció a la Liga de Delos puesto que aparece en listas de tributos a Atenas desde 451/50 a.C. hasta 429/28 a.C.. En el Periplo de Pseudo-Escílax se cita entre las ciudades de Macedonia. Fue destruida durante la época de Casandro de Macedonia, y sus habitantes se trasladaron a la recién fundada ciudad de Tesalónica, junto con los habitantes de otras veintiséis pequeñas ciudades de Crosea y de la orilla del golfo Termaico. En el año 169 a.C., durante la Tercera guerra macedónica, el territorio de Enea fue devastado por un ejército romano bajo el mando de Cayo Marcio. Hoy, se localiza en el lugar de la ciudad moderna de Nea Michaniona, Grecia. )o( MITOLOGÍA.- Según la tradición, fue fundada por supervivientes troyanos que, con Eneas, llegaron a la península de Palene, donde fueron acogidos por los cruseos. Allí erigieron un templo a Afrodita y fundaron la ciudad.

Enea

Ver, Tribus áticas (Clístenes dividió el Ática en diez tribus. Según Aristóteles fue la Pitia quien designó los diez héroes epónimos de las nuevas tribus atenienses y que, según el orden oficial en ….).

Ene

Énoe (ciudad griega de la isla de Icaria).

Endymatias

Danzas arcadianas que se bailaban al son de ciertos sonidos compuestos de la flauta. Los danzantes iban vestidos.

Endyma

Una clase de peplo, en la época clásica. Otra era el Epiblema. Ver, Peplo.

Endursaga

Dios heráldico sumerio, en la mitología mesopotámica.

Endromis

Manto de tejido grueso usado comúnmente por los atletas latinos. Ver, Vestido, calzado y complementos.

Endromis

Endrómide ((literalmente, "para correr"). Calzado gimnástico de cuero o fieltro, con lengüeta y tiras que lo sujetaban a la pierna, utilizado por ….).

Endrómide

o Endromis (literalmente, "para correr"). Calzado gimnástico de cuero o fieltro, con lengüeta y tiras que lo sujetaban a la pierna, utilizado por los atletas del mundo greco-romano. Algunos dejaban descubiertos los dedos del pie. Los latinos tradujeron este término por coturno y usaron endromis para denominar un manto de tejido grueso usado comúnmente por los atletas. Ver, Vestido, calzado y complementos. )o( MITOLOGÍA.- Calzado de Diana.

Endriago

Monstruo fabuloso, con facciones humanas y otros elementos tomados de varias fieras.

Endovellicus

Endovélico (es el más conocido de los dioses celtibéricos prerromanos de la Edad del Hierro. El nombre es de origen celta y significa "dios muy bondadoso").

Endovéllico

Endovélico (es el más conocido de los dioses celtibéricos prerromanos de la Edad del Hierro. El nombre es de origen celta y significa "dios muy bondadoso").

Endovelicus

Endovélico (es el más conocido de los dioses celtibéricos prerromanos de la Edad del Hierro. El nombre es de origen celta y significa "dios muy bondadoso").

Endovélico

o Endovéllico o Enobólico, Endovelicus o Endovellicus. Es el más conocido de los dioses celtibéricos prerromanos de la Edad del Hierro. El nombre es de origen celta y significa "dios muy bondadoso". Dios de la salud, protector de la tierra y la naturaleza, especialmente los bosques. Posteriormente aceptado por los propios romanos, que lo asimilaron a Esculapio o a Serapis. Los hallazgos sugieren la práctica de la "incubatio", consistente en la manifestación divina a través del sueño del devoto, como el rito más renombrado en relación con el culto de Endovélico. Se han encontrado en España y Portugal (templo del Alentejo en el actual San Miguel de la Mota) muchas inscripciones que prueban que este culto estaba allí muy extendido.

Endora

Una de las siete hijas de Atlante y Etra. Era una de las Híades.

Endor

Localidad de Palestina, en la que había una célebre pitonisa que fue consultada por Saúl, a quien en un principio no reconoció, pues acudió a ella disfrazado y en un estado de gran desesperación. La nigromante invocó al espectro de Samuel, que reveló a Saúl su próxima derrota a manos de los filisteos y su propia muerte al día siguiente. Abrumado por el destino que le había sido predicho, y debilitado por la falta de comida, Saúl cayó a tierra. La pitonisa le instó para que comiera y, ayudada por los sirvientes del rey, lo consiguió.

Endoios

(siglo VI a.C.). Escultor ateniense de la segunda mitad del siglo, conocido por varias firmas y diversas menciones en los textos. Se posee sin duda de él una Atenea sentada, desgraciadamente muy mutilada (Museo de la Acrópolis). El relieve de un alfarero sentado, también procedente de la Acrópolis, lleva su firma.. Basándose en consideraciones estilísticas se le atribuye la cabeza de un joven que se conserva en Copenhague, la base del jugador de pelota en Atenas y algunas de las esculturas del tesoro de los Sifnios en Delfos. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Endoco

Ateniense, discípulo de Dédalo y casi tan hábil como él, el cual fue fiel a su maestro en su desgracia y le siguió por todas partes. La Atenea sentada en la ciudadela de Atenas, era obra suya.

Endirudini

o Enderini. Tribu iliria que se convirtió en parte de la Docleatae.

Endio

(siglo V a.C.). Orador espartano.. Era hijo de un tal Alcibíades, que parece haber sido pariente de los Alcibíades de Atenas. Se asegura que formó parte de la embajada enviada por Esparta a los atenienses en el 420, para aprestarlos de la alianza con Argos. Según Diodoro de Sicilia, fue también en la embajada espartana que en 410, después de la batalla de Cícico, se dirigió a Atenas a pedir la paz.

Endimión

La genealogía de Endimión varía según los autores. Lo más frecuente es hacer de él un hijo de Etlio, que lo es a su vez de Zeus, y de Cálice. A veces se le atribuye por padre directamente a Zeus. Había conducido a los eolios de Tesalia a Élide y reinaba sobre ellos. Luego se había casado, el nombre de su esposa varía según los autores, y tenido tres hijos, Peón, Epeo y Etolo, y una hija, Euricide (Ver, Etolo). A veces se le asigna también otra hija, Pisa, epónima de la ciudad del mismo nombre, en Élide. La más célebre leyenda que se cuenta de Endimión es la relativa a sus amores con la Luna (Selene). Endimión, al que se representa entonces como un joven pastor de gran hermosura, había inspirado una violenta pasión a la Luna, la cual se unió a él. Habiendo Zeus prometido a Endimión, a petición de Selene, concederle la realización de un deseo, éste escogió el don de dormirse en un sueño eterno, y así quedó dormido, permaneciendo eternamente joven. Según ciertas versiones, durante este sueño feliz es cuando la Luna lo vio y se enamoró de él. Esta leyenda se sitúa, ya en el Peloponeso, ya en Caria, cerca de Mileto (Ver, Hipno). Dícese que Endimión dio cincuenta hijas a su amante.

Endidae

Ciudad de los cenómanos. Hoy, Kahn di Egna/Neumarkt, provincia de Bolzano/Bozen, región de Trentino-Alto Adige, Italia.

Enderum

Ciudad de Iliria, en Dalmacia. Hoy, sin identificar.

Enderini

Endirudini (tribu iliria que se convirtió en parte de la docleatae).

Endeo

Hijo de Oicleo e Hipermestra.

Endendros

Sobrenombre de Júpiter.

Endeis

Hija de Escirón, rey de Mégara, y Cariclo, la hija de Cicreo. Esposa de Éaco y madre de Telamón, Peleo y Alcímaca. Se dice que odiaba a su hijastro Foco, fruto de una aventura de Éaco con la ninfa Psámate, y que pudo inducir a Peleo y Telamón, a asesinarle.

Endecasílabo

Verso de origen griego, usado para composiciones de temas ligeros y utilizado por Catulo, Marcial y otros. El verso contiene once sílabas dispuestas según un patrón métrico distintivo.

Endaitia

Sobrenombre bajo el cual adoraban los megarios a Atenea, porque se había transformado en cuervo marino (aithya) para llevar sobre sus alas a Cecrops a Megara.

Encuentros

Procedimiento de adivinación por interpretación de encuentros casuales en la calle o de voces oídas casualmente, muy usado en diversos tiempos y lugares.

Encratismo

Actitud de rigor ascético que afectó a diversos grupos cristianos, heterodoxos y ortodoxos, ya desde los tiempos apostólicos. Los encratitas no constituyeron propiamente una secta. Uno de sus principales representantes en el siglo II fue Taciano el sirio, pasado al gnosticismo. Ver, Severianos.

Encorujá

La. En la mitología hurdana, se trata de mujeres maléficas con catadura de brujas con el poder colarse dentro de los hogares transformándose en puntos de luz. Se les achaca, entre otras cosas, el arrebatar a los bebés de las cunas y hacerlos aparecer en lugares inverosímiles a donde es imposible que ellos por sí mismos puedan desplazarse, como casas colindantes, el corral... También se les achaca el oprimir el pecho de los durmientes como la clásica Pesadilla y sus equivalentes en muchas culturas.

Encontráu

El. Se trata de un peculiar elemento de la medicina popular hurdana que alcanza en alguna ocasión a zonas extremeñas colindantes, que establece el origen de un mal en la emanación maligna del espíritu de los animales salvajes. En las Hurdes se denomina encontráu a la urticaria, o más bien a la corriente negativa transmitida por animales que la provoca. Si en medio del campo un animal se queda observando a alguien, aunque éste no lo vea, ese alguien puede coger el encontráu. También si pisa por donde haya pasado cierto animal. Las mujeres hurdanas, cuando iban al campo y tenían que colocar a su niño en cualquier lugar del suelo, decían antes "¡jusa el encontráu!" para evitar los efectos de éste por si la zona estaba contaminada. Para quitar el encontráu una vez que se ha contraído hay que barrerlo y "jusearlo" (ahuyentarlo). Se barren las zonas de la piel dañadas, previamente embadurnadas con harina, con plantas silvestres, recogidas a ser posible en un lugar cercano a donde se pilló el encontráu, o, según otras versiones, con una prenda de alguien que se llame Juan o María y del sexo contrario al del paciente, y al mismo tiempo se recita un ensalmo en que se debe mencionar el mayor número posible de animales, en la esperanza de poder acertar en mencionar el que provocó la enfermedad. Para algunos animales existen ciertas fórmulas estereotipadas, a menudo rimadas. Es preferible que tal ceremonia la haga el zajoril de la alquería correspondiente. El encontráu más difícil de quitar es el de sapo. La medicina popular de otras zonas de Extremadura prescribe otros métodos más mundanos para curar la urticaria. Como el de dar por la mañana nueve vueltas alrededor de un objeto, que según la versión del pueblo en cuestión es un acebuche, un rosal, una mesa o una escoba colocada en pie en el suelo.

Encomio

Himno coral griego en el que se entonaban las alabanzas de una persona. Adquirió con el tiempo el significado general de "elogio".

Encomia

Elogio a un dios o a un emperador romano.

Enclyseo

Dios particular de Gaza en Palestina.

Encina

Árbol consagrado a Júpiter, y por lo mismo cuando caía un rayo en una encina, este suceso era de mal augurio. Estaba también consagrado a Rea o a Cibeles. Los galos tenían tan gran veneración a este  árbol que, por decirlo así, hacían de él en un mismo tiempo su templo y su dios. La estatua de su Júpiter, dice Máximo de Tiro, consistía en una encina muy alta. Es el símbolo de la fuerza: así los poetas han dicho que la clava de Hércules era de encina. Ver, Fuerza.

Encíclicas

Las artes que los griegos llamaban encíclicas, eran la gramática, la música, la geometría y la aritmética; en menor medida, la retórica y la dialéctica.

Enchorioi

En la vida rural del Imperio romano en Asia Menor, grupo rural en relación de dependencia con respecto a un gran propietario, ya sea un simple particular, el emperador o un santuario. Existen otros términos similares, tales como Paroikoi, Kometai, Choritai o Geoteiktai.

Enchiridion

(pl. Enchiridia). Término latino para designar un libro elemental o manual destinado a la enseñanza.

Enchiridion

Manual elemental, que ofrece la única historia de la jurisprudencia que se encuentra en la literatura jurídica clásica romana. Es la obra más conocida y discutida de Pomponio, quien probablemente se inspiró en las obras de Cicerón.

Enchelei

o Sesarethii o Encheleae. Tribu iliria. Su nombre, dado por los griegos, significaba "hombres anguila". Vivían alrededor de la región del lago Ohrid y Lynkestis, entre Albania, Macedonia y Grecia. Estuvieron en guerra por la dominación de la región con los antiguos macedonios, que se asentaron al oriente. Sus vecinos del noroeste fueron los taulantii, hacia el norte los dardanios y al sur los dessaretae, una antigua tribu griega. Vivían de la pesca del lago Ohrid y del comercio de productos griegos. La ciudad principal de la Enchelei fue Lynkesta, que se cree estuvo en las orillas del lago, cerca de la aldea de Lin o del pueblo de Pogradec. Ver, Lihnidos. )o( MITOLOGÍA.- Cadmo y Harmonía gobernaron sobre ellos.

Enchelei

Localidad romana de Dacia o Mesia. Hoy, en Serbia.

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