Territorio de Asia Menor en los valles de los ríos Hermo y Caístro, que limitaba al este con Frigia, al norte con Misia, al oeste con Jonia y al sur con Caria, en el centro del extremo occidental de la península. Ubicada en las actuales provincias turcas de lzmir y Manisa. Su capital era Sardes y sus productos vino, aceite e higos. Los lidios eran excelentes jinetes y soldados, pero despreciaban el trabajo manual. Se encontraba en una posición privilegiada que le permitió actuar como vínculo entre Oriente y Occidente. Además era muy rica en minas de oro, como recuerda el historiador griego Heródoto en el siglo V a.C.: "en cuanto a maravillas dignas de ser recordadas, en comparación con otros países, Lydia no posee muchas, excepto las briznas de oro que provienen del Tmolo, cadena de montañas de Anatolia". Las fronteras históricas de Lidia variaron a lo largo de centurias. Al principio ocupaba Misia, Caria, Frigia y la costa de Jonia. Más tarde el poder militar de los reyes Alyates y Creso expandieron sus dominios, con su capital en Sardes, controlando la mitad oeste de Asia Menor hasta el río Halis, excepto Licia. Lidia nunca más volvió a sus dimensiones originales. Después de la conquista persa la parte sur fue Maeander, y bajo el poder romano Lidia quedó comprimida entre Misia y Caria a un lado, y Frigia y el Mar Egeo al otro. Lidia surge a la caída del Imperio hitita, como resultado del colapso político y económico que llevó a la disgregación de éste en el siglo XX a.C.. En esos tiempos el nuevo reino se llamaba Arzawa. De acuerdo con las fuentes griegas, el nombre original de Lidia fue Maionia o Maeonia o Meoncia. Homero llama a los habitantes de Lidia maiones y cita a Sardes como su capital, llamándola Hyde. Se cree que Hyde pudo haber sido el nombre del distrito donde se levantó la capital. El nombre Lidia en sus formas bíblicas y asirias parece derivar de una forma desconocida utilizada por los griegos de Jonia. Se conserva información en textos bilingües y trilingües aqueménidas: Sfard lidia, la satrapía de Saparda, Saparda aramea, Sapardu babilonia, Isbarda elamita. En la tradición griega se relaccionan estas inscripciones (Sfard) con Sardes, construida en el siglo VII a.C.. Siglos después Heródoto, en su libro Clío (el primero de Historia), añade que los meiones pasaron a llamarse lidios después del reinado de uno de sus reyes, Lido, hijo de Atis, cuyas referencias datan de una época dinástica mitológica. Este epónimo les valió ante los griegos el nombre de lidios. En tiempos bíblicos, los guerreros lidios fueron famosos arqueros, algunos maeones existieron aún en tiempos históricos en tierras interiores a lo largo del río Hermus, donde se tiene referencias de una ciudad llamada Maeonia. Se cree que fueron los primeros en acuñar monedas estampadas, durante la segunda mitad del siglo VII a.C.. La primera moneda fue hecha de electron. Lidia, como Estado soberano, fue regida por tres dinastías:
- Atyados o Tantálidos (anteriores a 1.300 a.C.)
Tmolus: hijo de Tantálo de Frigia (ca.1.300 a.C.)
¿Atis?
Lido: rey que dio nombre a los lidios, olvidándose a partir de entonces
el nombre de Meoncia o Meonia
- Heráclidas o Tylónidos (hasta el 687 a.C.): según Heródoto gobernaron durante 22
generaciones desde el 1185 a.C. y durante 505 años. Algunos son
conocidos:
Ardis I (800 a.C.)
Aliates I o Alceo: rey de Lidia en el 776 a.C.
Mirso o Meles.
Candaules o Myrsilo. Gobernó durante 70 años, siendo asesinado por
Giges, quien le sucedió en el trono.
- Mermnadas
Giges: Aparece como Gugu de Luddu en las inscripciones asirias
(687-652 a.C. ó 690-657 a.C., según las fuentes).
Ardis II (652-621 ó 652-630/625 a.C.).
Sadiates (625-609 a.C. ó 624-610 a.C., hay divergencia en las
fuentes)
Aliates II (610/619-561 a.C.): Recordado como uno de los grandes
reyes de Lidia.
Creso (561-546 a.C.): La expresión "tan rico como Creso" viene de
este rey.
Los antecedentes de las batallas entre medos y lidios sucedieron por la política expansionista de ambos imperios. En tiempos de Aliates II los medos conquistaron Armenia y Capadocia, llegando a las fronteras lidias. Ambos ejércitos se enfrentaron en la conocida como Batalla del Eclipse, que terminó en un tratado de paz que pactaba la frontera en el río Halis. Durante en el reinado de Creso en el siglo VI a.C., Ciro II el Grande de Persia mató a su abuelo Astiges y conquistó Media, dando lugar al Imperio medo-persa. Se formó una coalición anti-persa, formada por Egipto, Babilonia y Lidia, opuestos al nuevo régimen conquistador de Ciro II, y ayudados por mercenarios griegos del Peloponeso. De estos tres imperios, Lidia fue la primera en caer. Creso consultó el Oráculo de Delfos para saber qué tenía que hacer. El Oráculo predijo que si rebasaba en río Halis, que hacía las veces de frontera de Lidia, en mitad de Anatolia, destruiría un imperio. Creso creyó escuchar la profecía de una victoria y rebasó el Halis con su poderosa caballería. Se dice que sus caballos no tuvieron nada que hacer en el desierto contra los camellos de Ciro II, y Creso fue derrotado. Se conoce como la batalla de Pteria. Ciro II entró en Sardes poco después (546). Antes de asesinar a Creso, un comentario fortuito de éste hizo que Ciro II le perdonara la vida, llegando a ser grandes amigos; incluso, Creso le dedicó un templo a Ciro en el estilo del de Artemisa en Éfeso. A partir de entonces Lidia muere como Estado independiente, pasando a ser una satrapía del Imperio persa. Lidia, Sparda, para los aqueménidas, fue una satrapía del Imperio persa con capital en la ciudad de Sardes. El primer sátrapa fue Tabalus, elegido por Ciro II; sin embargo su gobierno no duró mucho, pues los lidios se alzaron en rebelión. La insurrección tuvo que ser controlada por el general Mazares y su sucesor, Harpagus. Tras la muerte de Ciro se conoce como sátrapa a Oretus, cuyo reinado coincide con el del emperador persa Cambises II. Por entonces Persia favorece un período caótico, conquistando la isla de Samos y asesinando a su rey griego Polícrates. Después, el nuevo emperador persa, Darío el Grande, ordenó a Bagaeus matar a Oretus, convirtiéndose Bagaeus en sátrapa durante un corto período, seguido de Ótanes y Artafernes, el hijo más joven de Darío. Durante la revuelta de Jonia en el año 499, Sardes fue saqueada por los griegos. Cinco años después la rebelión fue sofocada por Artafernes. Después de este período de revueltas fueron muchos los persas que se trasladaron a Lidia. Varias tierras fueron concedidas a aristócratas en la región, mientras que otras fueron cedidas a los griegos. Artafernes fue sucedido en el 492 por el hijo de su mismo nombre. Desde el año 480 hasta el 440 no se conoce prácticamente nada de la región. En el 440, el sátrapa Pissuthnes intentó retomar Samos, entonces en rebelión contra Atenas, pero falló en el intento. En el 420 hubo una revuelta en contra de Dario II por razones que se desconocen. Un noble llamado Tissafernes llegó a Lidia y arrestó y ejecutó a Pissuthnes, convirtiéndose en el nuevo sátrapa en el 415, en oposición a Amorges, hijo de Pissunthnes. Después de la derrota ateniense a manos de Esparta, los griegos invadieron Lidia. Tissafernes retuvo la invasión en el 399, pero Sardes fue conquistada por el rey espartano Agesilao. El sátrapa fue ejecutado y reemplazado por Tiribazus, quien restauró el orden en la región y fue responsable de una serie de tratos entre el rey persa y las ciudades estado griegas. Autofradates fue, probablemente, el sucesor directo de Tiribazus, y participó de parte del emperador aqueménida durante las revueltas del 370 a.C.. El último sátrapa de Lidia fue Espitrídates, a quien Alejandro Magno dio muerte en la batalla del Gránico. Lidia fue conquistada, al igual que el resto de Persia. Cuando a la muerte de Alejandro el imperio helénico se dividió, Lidia quedó del lado del Reino Seléucida, tras disfrutar brevemente de una independencia exigua y dudosa como Reino de Sardes, bajo el poder del sátrapa y general macedónico Antígono. Cuando fue imposible para los seléucidas mantener el territorio en Asia Menor, Lidia cayó en manos de la Dinastía Atálida de Pérgamo y su aliada Roma, pasando a formar parte del Reino de Pérgamo. Cuando en el año 133 a.C. los romanos tomaron Sardes, Lidia era parte del legado de los atálidas. Roma mantuvo a Lidia como una provincia regida por un gobernador que llegó a ser procónsul. Tras la reforma del emperador Diocleciano en el año 296, fue provincia independiente del Imperio romano, aunque mucho más pequeña que la satrapía que había sido, con capital nuevamente en la ciudad de Sardes. Junto a las provincias de Caria, Hellespuntos, Licia, Pamfilia, Frigia primera y segunda, Pisidia e Insulae formó la Diócesis de Asiana, parte de la prefectura pretoriana de Oriente junto a la Diócesis Pontiana, que ocupaba prácticamente el resto de Asia Menor, Oriente Próximo (fundamentalmente Siria), Egipto y Tracia. Habitantes, lidios. Ver, Sátrapas persas de Lidia, Dinastía de los Mermnadas.
)o( MITOLOGÍA.- Se desconocen prácticamente todos los datos de la mitología lidia, y tanto su literatura como sus rituales se han perdido, en ausencia de cualquier monumento o área arqueológica que haya aportado inscripciones extensas. Ésta es la causa de que cualquier referencia a los mitos que envolvieron a Lidia nos lleguen a través de los antiguos griegos. Para los griegos, el principal regente de la Lidia mítica fue Tantalus, y su hija predilecta Níobe, cuyo marido Zethos enlaza los asuntos de Lidia con Tebas. A través de Pelops la línea de Tantalus se divide, según los mitos de la segunda dinastía micénica. Ónfale, hija del río Iardanos, fue reina de Lidia. A ella fue requerido Heracles para servir por un tiempo. Sus aventuras en Lidia son las de un héroe griego en una tierra periférica y extraña. Este relato sirvió posteriormente para que se mencione a Tyrsenus hijo de Heracles por la mujer lidia. Estos héroes ancestrales indican que la dinastía lidia afirmaba descender de Heracles; se dicen pertenecientes a la dinastía de Heracles a los reyes que gobernaron Lidia, aunque quizá no descendieran de Ónfale. También existe la leyenda de que Etruria fue fundada por colonos procedentes de Lidia, dirigidos por Tyrrhenus, hermano de Lydus; esta teoría está discutida en la actualidad, pero no se descarta debido a algunas semejanzas entre ambas civilizaciones, como la cerámica. Sin embargo, Dionisio de Halicamaso apunta que la lengua y las vestiduras etruscas fueron totalmente diferentes a las de los lidios. Otros cronistas posteriores ignoraron la teoría de Heródoto de que Agron fue el primer rey lidio, señalando a Alcaeus, Belus y Ninus en los primeros puestos de la lista real del reino. Estrabón hace que Atys, padre de Lydus y Tyrrhenus, sea un descenciente de Heracles y Ónfale. Muchas otras referencias apuntan en su lugar a Atys, Lydus y Tyrrhenus entre los reyes lidios anteriores a la dinastía de Heracles. Las minas de oro a lo largo del río Pactolo, en las montañas occidentales de Anatolia, fueron fuente proberbial de la riqueza de Creso, el último rey en la historia del Reino de Lidia, del que se dice que había sido abandonado allí cuando el legendario rey Midas de Frigia navegó por sus aguas. Ver, Lido.