Se conoce como Escena de Presentación una composición, habitualmente en relieve, que se reitera en algunas culturas: un adorador, acompañado por un dios menor, se presenta ante una deidad principal. La evolución temporal de este tema muestra claramente cómo los gobernantes terminan por ocupar el trono del dios con una clara intencionalidad política. Al contrario que en Egipto, donde un dios era rey, en Mesopotamia la población no llegó a asimilar esta idea y para ellos el "ensi" (gobernador o príncipe) era simplemente el elegido de los dioses, a los que éste debía complacer para no correr el riesgo de que le retirasen su predilección. Sin embargo, la intención de los gobernantes de divinizarse ante los ojos de sus súbditos, hizo que, sin ser un hecho habitual y continuado, al menos veinte gobernantes, entre los años 2300 y 1500 a.C., intentaran afirmar su divinidad utilizando todos los medios a su alcance: anteponiendo a su nombre la estrella que se reservaba como símbolo de la divinidad, participando en ritos de "hierogamia" (matrimonio sagrado donde el gobernante ocupaba el lugar de marido de la diosa) o apareciendo en las representaciones iconográficas portando la tiara de cuernos, símbolo igualmente de la divinidad. Por otro lado, la creencia mesopotámica en los dioses personales, mucho más cercanos a los hombres, y su papel como intermediarios de las oraciones o súplicas elevadas por los devotos a las deidades principales, convirtió también en apetecible a los ojos de los gobernantes la figura del dios, bien intermediario o principal, como se puede observar en la evolución de la iconografía de los cilindrosellos de la llamada Escena de la Presentación. Hasta, aproximadamente, el año 2600 a.C. no aparecen representadas las primeras figuras humanas en los sellos cilíndricos. Algo posteriores son las representaciones de banquetes, entre los cuales, la escena más habitual es el Banquete Ritual, también conocido por placas votivas de algunos templos y por el llamado "Estandarte de las tumbas reales de Ur". En ellas se observa a uno o más participantes que llevan el vestido conocido como "kaunakes" y beben cerveza, a través de un tubo, de una gran vasija apoyada en el suelo. Parece que la Escena de la Presentación reemplaza a la del Banquete Ritual en época acadia (2350-2200 a.C.), período en el que se pueden señalar dos variaciones en la iconografía de los cilindrosellos: en primer lugar, es notorio el aumento de apariciones del dios Sol (Utu para los sumerios, el Shamash acadio), cuya representación va haciendo desaparecer las de las deidades telúricas. En segundo término, las inscripciones, hasta ahora desconocidas, toman significado y lugar natural en la composición del tema del cilindrosello. Las Escenas de Presentación postacadias muestran los mismos rasgos y, a veces, están dispuestas en dos registros, apareciendo en el inferior un tema totalmente ajeno al superior, como puede ser una fila de gansos nadando. Esta disposición continúa en tiempos de la Tercera Dinastía de Ur (2120-2000 a. J.C), y es en esta época cuando la mayoría de las escenas se refieren a la introducción ritual de un adorador. El oferente, adorador y dueño del sello, es llevado por una diosa ante una deidad (habitualmente femenina), sentada bajo la media luna, aunque aparece a veces la esfera solar o la estrella. La diosa principal eleva una mano en señal de bienvenida y está sentada sobre una especie de caja o trono de paneles que, a veces, se sitúa en un estrado o dosel. La deidad es presentada mirando a la izquierda y el adorador aparece con la cabeza afeitada e imberbe. La diosa "guía", generalmente, lleva tiara de un par de cuernos cuando se aproxima al dios o diosa principal y, ocasionalmente, su cabello cae por la espalda. El dios, cuando aparece, lo hace siempre con barba. Con el paso del tiempo comienzan a detectarse, claramente, los cambios y es Urnammu (2112-2095 a. J.C), el que se multiplica en las apariciones en los cilindrosellos, ocupando el lugar del dios principal. Este gobernante, "ensi" de Ur, se convirtió en el fundador de una nueva dinastía y un nuevo Imperio, el de la Tercera Dinastía de Ur, con el título de rey de Sumer y Akkad. A partir de ese momento, se puede apreciar que los cilindrosellos están confeccionados en un tamaño más pequeño y uniforme, además de ser ligeramente cóncavos. La inscripciones pueden aparecer a derecha o izquierda de la escena, según la intención de quien talle o haga girar el sello. Conocemos dedicatorias cortas, del tipo de Shamash Aya, o más extensas como lbbi-Sin, dios de este país, rey de las cuatro partes: Aham-Arshi, el escriba, hijo de Babati, es tu sirviente. Precisamente, bajo el reinado de lbbi-Sin (2028-2004) se agudizó la crisis económica y los "martu" (en sumerio) o "amorreos" (en acadio), tras franquear el muro defensivo que protegía los territorios de Sumer y Akkad, se extendieron por toda la llanura, acelerando el final del Imperio. En los casos de dedicatorias extensas, si ésta es a un rey, el cilindrosello es fácilmente datable; desgraciadamente, la fórmula habitual se limita al nombre del dueño, linaje o antepasados y deidad protectora. Las piedras más utilizadas en esta época siguen siendo esteatita y serpentina y los sellos más costosos están realizados en lapislázuli, aunque la hematita (mineral de hierro) comienza a ser habitual. La Escena de la Presentación continúa apareciendo en el periodo siguiente (2017-1763), conocido cómo Isín-Larsa por las ciudades que dan nombre a los centros donde se desplaza el poder político tras la caída de la Tercera Dinastía de Ur. En esta época, los sellos aparecen más profunda y toscamente grabados. Continúa la introducción ritual ante un rey deificado y, además, comienzan a aparecer adornos como vasijas, bolas, etc. La diferencia más notable con respecto al periodo anterior es que la "diosa guía" aparece tras el adorador con las manos levantadas y no le conduce, sino que simplemente le acompaña. Las versiones postacadias y de la Tercera Dinastía de Ur de las escenas en un contexto, se abandonan durante la Primera Dinastía de Babilonia (1894-1595) y se vuelve a los prototipos acadios con héroes, leones, dragones. La Escena de la Presentación de la que la última mención corresponde al período Isín-Larsa, se va reemplazando por escenas en las que sólo aparecen figuras en pie, siendo los principales protagonistas el rey y la diosa. El rey, ahora, siempre lleva barba y un tradicional sombrero que probablemente sea gorra y turbante, aunque la influencia mesopotámica es todavía notoria. Ver, Cilindrosello.