o Dánaes o Danaidas. Las Danaides son las cincuenta hijas del rey Dánao que lo acompañaron en su huida de Egipto por temor a los cincuenta hijos de su hermano Egipto. Una vez establecido en Argos vio venir hacia él a sus cincuenta sobrinos, quienes le pidieron que olvidase su disputa y le anunciaron su propósito de casarse con sus hijas. Dánao consintió en ello, a pesar de no creer en tal reconciliación. Celebráronse las bodas de la forma siguiente: Hipermnestra (o Hipermestra), la mayor, casó con Linceo, y Gorgófone lo hizo con Proteo, pues Linceo y Proteo eran de sangre real por parte de su madre. Busiris, Encélado, Lico y Daifrón se sortearon las cuatro hijas que Dánao había tenido de Europa: Autómata, Amimone, Ágave y Escea. Istro casó con Hipodamía; Calcodonte con Rodia; Agenor, con Cleopatra; Queto, con Asteria; Diocoristes, con Filodamía; Alces, con Glauce; Alcmenor, con Hipomedusa; Hipótoo, con Gorge; Euquenor, con Ifimedusa; Hipólito, con Rode; Agaptólemo, con Pirene; Cercetes, con Dorión; Euridamante, con Fartis; Egio, con Mestra; Argio, con Evipe; Arquelao, con Anaxibia; Menémaco, con Neto; Clito, con Clite; Esténelo, con Esténele; Crisipo, con Crisipe; Euríloco, Fantes, Perístenes, Hermo, Driante, Potamón, Ciseo, Lixo, Imbro, Bromio, Polictor y Ctonio casaron, respectivamente, con Autónoe, Teano, Electra, Cleopatra, Eurídice, Glaucipe, Antelia, Cleodora, Evipe, Erato, Estigne, Brice. Perifante tomó a Actea; Eneo, a Podarces; Egipio, a Dioxipe; Menalces, a Adite; Lampo, a Ocípete; Idmón, a Pilarge; Idas, a Hipódice; Daifrón, a Adiante; Pandión, a Calídice; Arbelo, a Eme; Hiperbio, a Celeno; Hipocoristes, a Hiperipe. Estas parejas, unas fueron sacadas a la suerte, y las otras, establecidas en base de la semejanza de los nombres. Para solemnizar las bodas, Dánao celebró un gran banquete, entregando una daga a cada una de sus hijas y haciéndoles prometer que cada una daría muerte a su marido durante la noche. Todas cumplieron su promesa, excepto Hipermestra, que salvó a Linceo porque la había respetado. Dánao la mandó prender y la puso bajo rigurosa vigilancia. Las homicidas cortaron la cabeza de sus víctimas y rindieron honores fúnebres a los cuerpos ante Argos, mientras enterraban las cabezas en Lerna. Por orden de Zeus, fueron purificadas de su asesinato por Hermes y Atenea. Posteriormente, Dánao confirmó la unión de Hipermestra y Linceo y trató de casar a sus hijas, pero acudían pocos pretendientes. Decidió entonces celebrar juegos, fijando como premios sus propias hijas. Los pretendientes quedaban dispensados de aportar los presentes de rigor. De este modo se casaron con jóvenes del país, con los cuales engendraron la raza de los dánaos, que vino a sustituir a la de los pelasgos. Más tarde, fueron muertas, así como su padre, por Linceo, que vengó así a sus hermanos. En los Infiernos, su castigo consistió en esforzarse eternamente en llenar un tonel sin fondo. Ver, Dánao, Amimone.