"la Buena Diosa". Divinidad romana vinculada al culto de Fauno. Identificada con otras diosas de entorno naturalista como Maia, Ops, Fauna y Fatua. En su culto conservó rasgos agrarios. La influencia griega que sufrió después la identificó con Damia, divinidad de Egina con culto parecido al de Deméter. Su rasgo mas característico era el de diosa de la fecundidad femenina. Su leyenda, bastante escueta, tiene por objeto explicar ciertas particularidades del culto. En una primera versión, Bona Dea es hija de Fauno. Amada por su padre, negóse a acceder a sus deseos y él no pudo obtener nada, ni siquiera cuando la hubo embriagado. Entonces la flageló con varas de mirto (esto, como explicación de que el mirto fuese excluido de su templo). Por fin, transformada en serpiente, consiguió unirse a ella. Otra versión hace de Bona Dea la esposa de Fauno, mujer habilísima en todas las artes domésticas, muy pudorosa, hasta el extremo de que nunca salía de su aposento y que no veía a otro hombre sino a su marido. Un día, encontró una jarra de vino, se lo bebió y se embriagó. Su marido le pegó tal paliza con ramas de mirto que le ocasionó la muerte, y después, acosado por los remordimientos, le tributó honores divinos. En Roma Bona Dea tenía el santuario al pie del Aventino. Allí, en un bosque sagrado, las mujeres y doncellas celebraban todos los años los misterios de la "Buena Diosa", de los cuales estaban excluidos los hombres. Hércules, eliminado también, se vengó instituyendo en su Gran Altar, situado a poca distancia, ciertas ceremonias a las que no podían asistir las mujeres (Ver, Hércules). En ellas se sacrificaba una cerda, se bebía vino, que sin embargo era llamado leche y se tomaba en recipientes especiales para miel destinados a ocultar la presencia del vino, cuyo consumo estaba prohibido a las mujeres. La música y la danza eran importantes en su ritual lo que conduciría seguramente a conductas licenciosas. Así debía ser en diciembre donde la fiesta no se celebraba en el templo de la diosa sino en la casa de un magistrado, que originariamente debió ser el propio palacio real, en los que participaban las vestales. La fiesta se hizo célebre por el escándalo que en el años 62 a.C., provocó la intromisión de Clodio, disfrazado de mujer, en los rituales que se celebraban en la casa de César, que era entonces pretor, y cuya esposa se convirtió en la principal víctima del suceso. Sus fiestas se celebraban en las calendas de mayo y en los primeros días de diciembre. Ver, Damium.