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Página 3 - 15 Palabras 101 al 150 de 704

Palabra   |   Descripción

Janto

Una de las Nereidas.

Janto

Natural de Samos, del que se enamoró Alcínoe, enloquecida por Atenea. Ver, Alcínoe.

Janto

En una tradición es el padre de Glaucipe, madre a su vez de Hécuba.

Janto

Hijo de Erimanto. Padre de Psófide.

Janto

Soberano de Tebas. Melanto lo traspasó con su lanza. Ver, Melanto.

Janto

Río de Licia. Estrabón informa de que el nombre original del río era Sibros o Sirbis o Sirbe. Durante la invasión persa el río es llamado Sirbe que significa "amarillo" al igual que la palabra griega "xanthos". El río usualmente tenía una tonalidad amarilla debido a la tierra de la base aluvial del valle. Una leyenda griega dice que el río fue creado por los dolores de parto de Leto, cuyo templo, el Letoon, está en la orilla occidental del río algunos kilómetros al sur de Janto. El Letoon ha sido excavado en el siglo XX, y ha proporcionado numerosos textos licios, griegos y arameos. Un notable texto trilingüe, conocido como el Letoon trilingüe, en las tres lenguas, fue encontrado y contiene una referencia al rey Artajerjes. Ver, Escamandro.

Janto

(siglo VII a.C.). Poeta de la Italia griega o de Sicilia. En el siglo IV a.C., el erudito homérico Megaclides dijo que Estesícoro había adaptado algunas de sus obras, particularmente un poema sobre Orestes. Dice que el ejército griego le cambió a Electra el nombre por el de Laódice porque estaba soltera (álektros).

Janto

"el rubio". Uno de los caballos entregados por los dioses a los Dioscuros. Los otros eran Flógeo, Hárpago y Cílaro. La tradición ha conservado este nombre también, como el de una de las yeguas de Diomedes, rey de Tracia.

Janto de Lidia

o Janto de Sardes (siglo V a.C.). Historiador helenizado de origen lidio, más frecuentemente tratado como logógrafo, que nació y vivió entre el siglo VI a.C. y mediados del siglo V a.C., supuestamente en Sardes, la capital de Lidia. Se cree que nació en el año 503 a.C.. Obtuvo el premio de poesía ditirámbica de Atenas. Además de haber influido seguramente en Heródoto, fue utilizado como fuente fidedigna por Nicolás de Damasco, pero se debate con qué precisión lo hizo, ya que la transmisión puede haber sido indirecta, y citado igualmente por Estrabón. También Plinio el Viejo se hace eco de sus escritos. Su principal aportación a la historiografía es haber tratado de argumentar las tradiciones locales de carácter mítico con hechos geológicos, lingüísticos, racionales y científicos. Utilizando la razón llega así a conclusiones como que la existencia de conchas marinas fosilizadas en las montañas de Anatolia se debe a que esos territorios estuvieron algún día bajo el nivel del mar. )o()o( El Lidíaca: leyendas lidias )o( Se le recuerda por su Lydiaka, Lidiaká, Lidiaca o Lidíaca, una obra en cuatro libros de la que no nos han llegado más que unos pocos fragmentos, donde escribió sobre Lidia, de cuyo nombre proviene el título, al estilo de una serie de obras que fueron escritas en la generación anterior a Heródoto. Esta obra habría sido teóricamente escrita en griego antiguo. Escribió ampliamente sobre la historia de su país, fijándose en sus aspectos legendarios; contemporáneo y colega de Heródoto, aunque algo mayor que él, sus escritos conciernen mayoritariamente a los linajes y hechos de los reyes lidios, que interesaban por su exotismo a los griegos y que no habían sido tratados por el mismo Heródoto. De esta manera describe pormenorizadamente las generaciones de reyes que teóricamente existieron entre la guerra de Troya y Giges, primer rey histórico conocido. Escribió también, quizá inspirándose en Heródoto, aunque pudo haber sido aal revés, sobre las costumbres de su pueblo, su geografía, sus etnias, leyendas, anécdotas y etimologías. )o()o( La Magiká, religión y filosofía persas )o( Estrabón cita el libro Magiká (Relatos sobre los magos), como otro de los escritos de Janto, aunque no se sabe si es un escrito independiente o parte integrante de la obra antes mencionada. En dicho texto, hoy perdido, se mencionaba la costumbre entre los magos de unirse habitualmente en matrimonios consanguíneos. Según Diógenes Laercio, Janto también proporciona una datación para Zoroastro, que corresponde a seiscientos años antes del cruce del Helesponto por Jerjes. En el mismo pasaje se enumera una lista de los magos que sucedieron al fundador del mazdeísmo, a saber, Ostranas, Astrapsicos, Gobrias y Pazatas, si bien dicho elenco, cuya procedencia se desconoce, llega hasta la época de Alejandro Magno, es decir es posterior al propio Janto.

Janto de Sardes

Janto de Lidia (historiador helenizado de origen lidio, más frecuentemente tratado como logógrafo, que nació y vivió entre ….).

Janua

En la antigua Roma era la puerta de la casa. Normalmente se llamaba Foris y tenía un solo batiente, o bien Biforis si tenía dos batientes. Raramente tenía cuatro, en cuyo caso se decía Quadriforis. El dios custodio de las puertas romanas era Jano.

Janual

Torta ofrecida al dios Jano, en las fiestas Januales. Ver, Comida y bebida.

Januales

Fiestas en honor de Jano. Celebrábanse en Roma, el primero de enero, con danzas y otros regocijos públicos. Los ciudadanos, aderezados con sus más ricos vestidos, precedidos de sus cónsules con traje de ceremonia, iban al Capitolio a hacer sacrificios a Júpiter. Se hacían presentes y se felicitaban. Se ponía mucho cuidado en decir algo que no fuese de buen agüero para lo restante del año. Se ofrecía a Jano dátiles, higos, miel y una especie de torta llamada Janual. La dulzura de estas ofrendas era considerada símbolo de presagios favorables para el año.

Januali

Versos que cantaban los salios en honor de Jano. Tenían que ser tan libres como los versos saturninos (dedicados a Saturno).

Janualis

Nombre de una de la puertas de Roma, que se hallaba situada bajo el monte Viminal, denominada así por un pretendido milagro acaecido en esta puerta por la protección de Jano. Macrobio y Ovidio refieren que, sitiando los sabinos Roma, se habían acercado ya a la misma puerta. A pesar de estar bien cerrada a los enemigos, se abrió de repente por sí misma hasta tres veces, sin que se la pudiese cerrarde ningún modo. "La celosa Juno, dice Ovidio, había quitado los cerrojos y todo lo que servía para cerrarla". Instruidos de este prodigio los sabinos e incitados por la hija de Saturno, corrieron en gran número a apoderarse de aquella puerta, pero Jano, protector de los romanos, hizo salir al momento de su templo tan gran cantidad de agua hirviendo, que se ahogaron o quemaron muchos enemigos, obligando a los restantes a ponerse en fuga. "Por esto, añade Macrobio, el senado romano mandó que las puertas del templo de Jano fuesen en adelante abiertas en tiempo de guerra, para indicar que Jano había salido de su templo para volar en socorro de la ciudad y del futuro imperio". Ovidio da a este suceso otra interpretación. Se abre este templo, dice, para pedir al dios el regreso de los soldados que se hallan en el ejército; se cierra en tiempo de paz para que, cerrada la diosa en su asilo, no pueda volver a salir. Un mitólogo moderno, M. de Théis, Viaje de Polycléle, explica este uso de un modo más natural. "Se invocaba a Jano, dice, para obtener la paz, y después de haberla obtenido, cesaban las súplicas, pues no tenían ya objeto".

Januarius

o Ianuarius. Nombre latino del mes de Enero; del dios Janus, Jano (introducido por Numa). Ver, Calendario romano, Calendario italogriego primitivo.

Janucá

o Fiesta de las Luces o Fiesta de las Luminarias. Festividad judía que conmemora la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén y la rebelión de los macabeos contra el Imperio seléucida. Celebrada durante ocho días, la festividad de la Janucá data desde la época de la hegemonía helénica en Israel, que comienza con las conquistas de Alejandro Magno el año 332 a.C., quien a su paso liberó al pueblo judío de la opresión de Persia, quedando Israel como reino-estado independiente. Tras su muerte, el vasto imperio quedó en manos de sus generales que entraron en conflictos bélicos entre sí. Siglos después los griegos seléucidas pretendieron hacerse del dominio de la región, como puede leerse en los libros I y II de los Macabeos, donde esta festividad conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos de la dinastía seléucida, y la posterior purificación del Segundo Templo de Jerusalén de los iconos paganos, en el siglo II a.C.. La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá, uno por cada uno de los días, más un brazo piloto. La festividad acontece el 25 de Kislev del calendario judío, fecha situada entre fines de noviembre y principios de diciembre del calendario gregoriano.

Janún

Rey de los amonitas. Najás, su padre, siempre había mantenido buenas relaciones con David. Por eso, cuando Janún subió al trono, David le envió una misión de buena voluntad. Pero Janún pensó que era un buen momento para hacer una demostración de fuerza y ordenó que raparan a los embajadores de David la mitad de la barba y que les cortaran los vestidos hasta la mitad de las nalgas. David ordenó a sus generales que aplastaran a Janún, y así lo hicieron.

Janus

Divinidad romana, que guarda relación con las puertas. Uno de los dioses indigetes (Ver).

Janzi-Buriash

o Ianzi-Buriash (siglo IX a.C.). Gobernador (ca.850) del país de Allabria, en el territorio de Nirdun, al sur de Urartu, en la época en que era dominado por el monarca asirio Salmanasar III. En la campaña del año 843, llevada a cabo por el rey asirio, la ciudad de Shurdira, el harén, los tesoros y la puerta de oro de algún recinto le fueron confiscados a Janzi-Buriash. Se ha planteado la hipótesis de si este gobernador podría ser identificado con Janzu, de la tribu cassita de Khaban (Khabban), que aparece mencionado en el Obelisco negro de Salmanasar III, pero hasta el momento no existen pruebas para dicha identificación.

Janzu

o Ianzu (siglo IX a.C.). Rey (ca.845) del país de Namri (en los Zagros, al sudeste de Sulaymaniya) y miembro de la tribu cassita de Khabban, que había sido instalado en el trono por el asirio Salmanasar III. Cuando este rey volvió a Namri, en el año 835, Janzu intentó escapar, pero fue capturado y llevado a Asiria con sus dioses, hijos, riquezas y parte de su pueblo. Janzu aparece citado en el Obelisco negro de Salmanasar III. Algunos autores indican que Janzu podría ser identificado con Janzi-Buriash de Allabria.

Janzu

(siglo VIII a.C.). Rey (ca.708) del país de Na'iri (Alta Mesopotamia), coetáneo del rey asirio Sargón II. Desde su capital, Khubuskia, hubo de pagar tributo (caballos, ganado, equipamiento) a los asirios, según se sabe por las inscripciones del citado rey Sargón.

Jao

Epíteto de Plutón.

Japetiónides

Atlas, hijo de Japeto.

Jápeto

Padre de Búfago, a quien tuvo de Tórnax.

Jápeto

Jápeto es uno de los Titanes, hijo de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). Por tanto, pertenece a la primera generación divina y es uno de los hermanos mayores de Crono. Según Hesíodo, casó con Clímene, una de las hijas de Océano y Tetis, de la cual tuvo cuatro hijos: Atlante, Menecio, Prometeo y Epimeteo. Por consiguiente, con él, y por mediación de Prometeo, está relacionado Deucalión, padre de la raza humana después del diluvio universal. Según otras tradiciones, su esposa es Asia, una de las hijas de Océano. También se cita a Asopis, hija de Asopo y nieta de Océano, e incluso a Libia. Zeus precipitó a Jápeto, junto con los demás Titanes, en el Tártaro.

Japetónida

Patronímico de Prometeo, hijo de Jápeto.

Japodes

Iapodi (pueblo que habitaba al norte y hacia el interior de Liburnia, frente a las costas del Adriático y hacia el este de la península de Istria).

Jarajen

Monarca de los blemios.

Jarandas

Nombre del río Éufrates. Ver, Roxana.

Jarbas

Hijo de Amón. Rey númida, había pretendido casarse con Dido, a lo que se había negado la reina. Los númidas, se decía, cabalgaban sin brida ni freno.

Jardane

Esclava de Onfale, tuvo de Hércules un hijo llamado Alceo.

Jardín del Edén

Ver, Dilmun (país del que hablan algunas inscripciones reales y tablillas administrativas sumerias. Fue una antigua comunidad de habla semítica de Arabia mencionada desde ….).

Jardín romano

No es por azar que el primer gran parque cuya existencia se atestigua en Roma sea obra de Lúculo, el vencedor de Mitrídates. Sus campañas contra este rey le habían dado ocasión de recorrer territorios sometidos desde largo tiempo a la influencia de Persia. Ahora bien, los reyes de Persia poseían tradicionalmente vastos dominios de recreo con parques (que se llamaban "paraísos", lo suficientemente grandes para que se pudiese dejar en ellos a fieras en libertad, y en los que ciertas partes estaban dispuestas en forma de bosquecillos, vergeles y floridos jardines. En ellos estaban diseminados pabellones de caza, quioscos, salones de recepción que permitían vivir en medio del jardín. Esta tradición de los "paraísos" no se había esfumado en modo alguno bajo la dominación de los sucesores de Alejandro. Sobrevivirá incluso a la antigüedad y se perpetuará, de dinastía en dinastía, hasta la Persia moderna. Fue en Asia (en Anatolia, en Siria, países en que la moda de los "paraísos", se había extendido muy pronto) donde los generales romanos descubrieron los jardines; fue allí donde encontraron los modelos de las quintas de recreo que bien pronto iban a multiplicarse en Italia. Esta moda de los jardines y de las "villas" de recreo no habría conocido favor semejante si los romanos la hubiesen adoptado tan sólo por afectación y vanidad. No habrían desarrollado este arte, que en Oriente era bastante excepcional y monótono, y no habrían intentado formar de él un cuadro de su vida diaria si no hubiesen sentido confusamente que respondía a una exigencia de su sensibilidad más íntima. La vieja llamada de la tierra, aun sentida por Catón a pesar de las tentaciones "modernas" del rendimiento y de la explotación científica, no había cesado de resonar en el alma de los romanos en el curso de las generaciones siguientes, y los ejemplos de Oriente les ofrecían, de manera providencial, un medio de conciliar las viejas aspiraciones de la raza con el gusto, desde entonces irresistible, de la magnificencia. Como consecuencia, las antiguas villae rusticae se transformaron, se alargaron sus fachadas, se adornaron de pórticos que permitieron disponer de paseos, bien a la sombra durante el verano, bien deliciosamente calentados por los rayos del sol de invierno; los departamentos del amo se abrían ora sobre perspectivas de verdor, ora sobre patios interiores transformados en jardines cerrados. No se suprimen las edificaciones de cultivo, únicamente se las relega a la parte opuesta de los departamentos de recreo; con ello, a la caída de la tarde, los rebaños que regresaban de los pastos desfilaban a lo largo de los setos bien tallados que limitaban el parque, y la presencia, más bien adivinada que realmente sentida, de la campiña real, bastaba para dar "buena conciencia" al propietario orgulloso de no haber desertado de las antiguas virtudes. Este gusto por los jardines, grandemente desarrollado por la conquista de Oriente, no fue de todas maneras importado como una revelación repentina por los generales vencedores. Parece haberse aclimatado primero en Campania, en el curso de una primera etapa. Cada civilización tiene su manera propia de amar a la Naturaleza. Según los tiempos, los hombres se complacen en tal o cual imagen que les encanta, mientras que otro aspecto los deja indiferentes o incluso les repele. Los romanos gustaban más que nada de los bosquecillos umbríos, las fuentes, las cuevas entre rocas, y sus jardineros habían elaborado todo un arte del paisaje "natural", en que el artificio se aliaba con una disposición silvestre bien calculada. Estos paisajes estaban presentados a lo largo de amplias avenidas en las que se gustaba conversar con amigos o ejecutar un ejercicio sabiamente dosificado. Inspirados por los temas favoritos de la pintura helenística, evocaban escenas mitológicas o decoraciones de carácter idílico. Lo más frecuente era que las escenas mitológicas tuviesen como tema episodios sacados del ciclo de Baco, la divinidad por excelencia de las viñas y de los vergeles. Así podía verse el triunfo del dios rodeado de bacantes, con Sileno sobre su asno y muchedumbre de sátiros y ninfas. Los sátiros particularmente, se prestaban muy bien como motivo para las fuentes: su odre entonces no vertía vino, sino agua fresca. Estas representaciones dionisíacas son innumerables en los jardines que conocemos, lo mismo en Roma que en Pompeya. Los escultores se ingeniaban en variar estas imágenes de divinidades rústicas, que no eran entonces simples adornos, sino también poderes reverenciados por una piedad sincera. Pues la Naturaleza está animada por una infinidad de genios, que simbolizan su misterio. La tradición romana se unía en este punto a las creencias griegas, reflejadas por las obras de arte. Las divinidades que se encontraban en los jardines no eran los grandes dioses, las diosas del Olimpo, que pertenecían a la religión oficial y a los cultos de Estado, sino los genios más familiares, los faunos, los silvanos, las ninfas de los bosques, de las fuentes y de los lagos, Baco, Venus y sus cortejos, las Gracias y las Horas. Se les construían capillas que se parecían a los santuarios rústicos esparcidos por los campos, y esto aumentaba la ilusión. El protector titular de los huertos era el dios Príapo, un asiático originario de Lampsaco, sobre el Helesponto, que se decía era hijo de Dionisos y de Afrodita (Venus). Su imagen grosera, tallada a grandes golpes en un trozo de madera, representaba un hombre de pie, cuyo sexo prominente pregonaba la potencia viril. Este dios (diríamos este fetiche) violentamente naturalista había ocupado el lugar en los jardines de la Campania, y después en toda Italia, de los símbolos fálicos más antiguos que, primitivamente, estaban destinados a desviar de las cosechas los maleficios del "mal de ojo". Objeto de burlas, cantado por los poetas con estilo irónico, Príapo no dejaba de estar rodeado de una ferviente veneración en la piedad popular. Se ponía su estatua al lado de las tumbas como una promesa de resurrección y de vida. ¿No era la imagen misma del misterio de la generación, que cumplen lo mismo los granos que los frutos de las plantas y de los árboles y la simiente humana?. Protegida por el dios, la tumba se convertía en surco en el que maduraban los nacimientos futuros. De esta manera el jardín se transfigura; santuario de la religión doméstica, llegaba a simbolizar la Naturaleza entera todopoderosa. Volvemos a encontrar en él aquellas creencias que Catón pretendía prohibir a los labradores de su dominio. A medida que el progreso de la vida urbana tendía a alejar a los romanos del campo, el viejo naturalismo místico de la raza inventaba los medios de volver a encontrar, a todo precio, aquel contacto amenazado. El arte de los jardines y la moda de las "villas" de recreo responden a esta necesidad esencial. Se puede así explicar las formas, en apariencia más extrañas, de un arte llamado a renacer, muchos ss. más tarde, en Italia y en Francia y cuya influencia ha contribuido a producir la magnífica floración de los jardines europeos clásicos, barrocos, y también de los grandes parques "a la inglesa". Todos estos estilos futuros ocultan en sí los gérmenes del jardín romano. Son los jardineros romanos los que han inventado las podas artísticas de los bojes, de los cipreses y, en general, de los arbustos de hojas perennes. En su deseo de embellecer la naturaleza y conseguir que exprese, a traves de las formas plásticas, las ideas estéticas o religiosas, han imaginado dar forma a estas frondosidades y prestarles apariencia de estatuas. Pudo verse así recortado en boj, sobre un césped, toda una cacería con sus bestias, ciervos o jabalíes, sus cazadores sobre sus caballos, sus ojeadores, su jauría; o bien una flota entrando en un puerto con todas las velas desplegadas. Se enseñó a las plantas a revestir armazones de madera, a agruparse armoniosamente en torno a una roca. Del jardín barroco, los parques romanos tenían ya las fuentes, los canales artificiales, los manantiales que brotan del suelo. Era frecuente que se cavase en medio del jardín un largo canal, cruzado por puentes, coronado de ligeros pabellones o de pérgolas. Un canal de esta clase se llamaba un "euripo", en recuerdo del estrecho que separa el Ática de Eubea (tan vivo era, entre los romanos, el deseo de ennoblecer todo lo que formaba el ornato de su vida). Del jardín a la inglesa, en fin, este arte anuncia las innumerables "fábricas", la voluntad de "pintar" paisajes, compuestos como un cuadro. No creemos que se trate de una simple coincidencia: los jardines romanos evocados por los autores (especialmente en las Cartas de Plinio el Joven), representados en los frescos, continuados a veces en Occidente por la tradición italiana o provenzal, en Oriente por los jardines persas o "árabes", han ejercido una influencia directa sobre los del mundo moderno, y no es ciertamente uno de los rasgos menos curiosos de la supervivencia de Roma esta fecundidad de un arte tomado en parte sin duda de Oriente, pero creado de nuevo por los romanos en respuesta a las exigencias más profundas de su sensibilidad. Ver, Paraíso.

Jardines

El jardín de placer, tal como lo conocemos, era un lujo en el mundo antiguo. Para las personas normales la jardinería quería decir el cultivo de frutas y verduras. La ordenación del paisaje no se desconocía en lugares públicos tales como el ágora de Atenas, y el recinto sagrado (témenos) de un templo estaba cultivado en muchas ocasiones. En Persia había parques reales que se imitaron en el mundo helenístico y en Roma, por ejemplo en la Domus Áurea. Pero fue solamente en la villa rústica romana de época tardía o villa (Ver, Arquitectura romana) que el concepto formal de un jardín ornamental se desarrolló con senderos y peristilos, fuentes y pórticos, tal como los describe Plinio el Viejo y como se ilustran en los muros de las casas de Pompeya. Ver, Botánica, Columela, Epicuro.

Jardines colgantes

Según la tradición griega, Nabucodonosor II, rey del Imperio neobabilónico (604-562 a.C.), hizo construir detrás de su palacio de Babilonia magníficos jardines en terrazas en forma de colinas naturales, imitando las montañas medas, para que su esposa, la reina Amitis, hija del rey Ciaxares de Media, no añorara los jardines de su patria de origen.

Jardines de Adonis

o Bateas de Adonis. Sabemos que en Grecia las fiestas de Adonis, celebradas en pleno verano, incluían un curioso rito consistente en sembrar trigo, cebada, lechuga o hinojo en cascos de cerámica o en tiestos poco hondos y exponerlos al sol. La poca profundidad de la tierra hacia que la planta brotara en unos días, pero el fortísimo calor del sol agostaba y marchitaba enseguida esas plantas sin apenas raíz en plena lozanía. Eran los llamados "jardines de Adonis". En la cerámica ática se encuentran representaciones de mujeres que suben a la azotea de su casa estos "jardines de Adonis" para exponerlos allí al sol. Las plantas desecadas eran arrojadas a los manantiales o al mar. Ver, Adonias.

Jardines de Babilonia

Una de las siete maravillas del mundo. Estaban sostenidos con columnas de piedra y arquitrabes de madera de palmera, que la lluvia no pudre jamás, y que lejos de doblarse con el peso, se eleva tanto más cuanto más se carga. Estos arquitrabes estaban bastante cerca los unos de los otros y sostenían un gran peso de tierra, y en el espacio que mediaba entre dichos arquitrabes se metían las raíces de los árboles del jardín. Era tanta la altura de la tierra que había en aquellos techos, que podian crecer muchas especies de árboles, y se encontraban en abundancia toda clase de plantas, legumbres y frutos. Estos jardines se regaban por canales de los cuales, los unos que venían de lugares más elevados eran enteramente derechos, y los otros se formaban con el agua que se sacaba por medio de bombas y otras máquinas. Ver, Alcinoo, Flora, Maravillas del Mundo, Pomona, Príamo, Vertumno.

Jardines de Lamia

Jardines situados fuera de los muros de Servio, en el Esquilino, cerca de los jardines de Mecenas. Fueron construidos por Elio Lamia, cónsul del año 3. Pasaron pronto, en el mismo siglo I, a ser propiedad imperial.

Jardines de Mecenas

"Horti Maecenatis". Creados hacia el año 25 a.C., fueron regalados por Augusto a su gran amigo. Se hallaban en la parte oriental de la ciudad, en el Esquilino. Después de la muerte de Mecenas (8 a.C.) pasaron al dominio imperial. Ver, Jardín romano.

Jardines de Salustio

"Horti Sallustiani". Famosos jardines romanos que se hallaban en las proximidades de la actual Vía Véneto.

Jardines Servilianos

Posesión de Servilio Noniano, en el camino de Roma a Ostia. Hoy, en Italia.

Jared

Patriarca de quien los mahometanos refieren la siguiente fábula: "Gobernaba el mundo, dicen, y era monarca absoluto, por la virtud de un anillo que llevaba, el cual vino después por la sucesión de los tiempos a las manos de Salomón, y le dio el mismo poder que tenía Jared sobre los hombres y sobre los demonios". Jared, según ellos, después de haber combatido contra Satanás, príncipe de los demonios, le hizo prisionero y llevó encadenado por todas las partes a las que iba.

Jarga

o Kharga (en egipcio antiguo Kenmet, en griego Oasis Maior). Oasis en el desierto occidental (líbico), situado a lo largo de grietas de la meseta, al sur de Dakhla, a la altura de Luxor. Suele designarse como "oasis tebano". El templo de Amón de Hibis, mandado construir por Darío I, es el único templo significativo de la época persa. Al noroeste está la necrópolis tardorromano-paleocristiana de El-Bagauat. Al norte, en el Gebel et-Ter, inscripciones rupestres tardías. Al sudeste de la ciudad, el templo de Nadura, de la época de Adriano y Antonino Pío. Hallazgos superficiales neolíticos demuestran la pronta colonización del oasis; faltan investigaciones más precisas. En la carretera al sur hay tres lugares fortificados: Qasr El-Ghuita, con un templo ptolemaico para la tríada de Karnak, Qasr Saiyan con el templo ptolemaico-romano y Qasr Dush (Kysis) con un santuario para Serapis e Isis de la época imperial. Hoy, El Jariyá, Egipto. Ver, Hibis.

Jaríbolo

Uno de los dioses de los palmirios, que se cree era el mismo que Lemus.

Jarmo

Sitio arqueológico prehistórico de Kurdistán y alto Djezireh, en las estribaciones de las montañas Zagros. Las excavaciones revelaron que Jarmo era una comunidad agrícola que se remonta al año 7.090 a.C.. Era contemporáneo de otros sitios neolíticos tan importantes como Jericó en el sur de Levante y Çatal Hüyük en Anatolia. Las excavaciones dieron a luz una pequeña aldea, con una superficie de 12.000 a 16.000 m2, y que ha sido fechada (carbono-14) en 7.090 a.C., para los niveles más antiguos, y en 4.950 a.C. para los más recientes. El sitio consta de doce niveles. Jarmo parece ser de los asentamientos neolíticos más antiguos y permanentes y, aproximadamente, contemporáneo con Jericó o la etapa neolítica de Shanidar. Es probable que su punto más alto haya sido entre 6.200 y 5.800 a.C.. Este pequeño pueblo estaba formado por unas veinticinco casas, con paredes de adobe y techos de barro secados al sol, que descansaban sobre cimientos de piedra, con un plano simple excavado en la tierra. Estas viviendas fueron frecuentemente reparadas o reconstruidas. En total, unas 150 personas vivían en el pueblo, lo que era claramente un asentamiento permanente. En las fases anteriores hay una preponderancia de objetos hechos de piedra, sílex y obsidiana. El uso de este último material, obtenido del área del lago Van, a 200 millas de distancia, sugiere que ya existía alguna forma de comercio organizado, al igual que la presencia de conchas ornamentales del Golfo Pérsico. En el nivel más antiguo se han encontrado cestas, impermeabilizadas con brea, que se pueden encontrar fácilmente en el área. La actividad agrícola está atestiguada por la presencia de hoces de piedra, cortadores, cuencos y otros objetos para la cosecha, preparación y almacenamiento de alimentos, y también por recipientes de mármol grabado. En las fases posteriores se han encontrado instrumentos hechos de hueso, particularmente herramientas de perforación, botones y cucharas. Investigaciones posteriores han demostrado que los aldeanos de Jarmo cultivaban trigo de dos tipos, emmer (trigo con cáscara) y einkorn (triticum boeoticum o triticum monococcum), y un tipo de cebada y lentejas primitivas. Su dieta y la de sus animales, también incluían especies de plantas silvestres, guisantes, bellotas, semillas de algarroba, pistachos y trigo silvestre. Las conchas de caracol también son abundantes. Hay evidencia de que habían domesticado cabras, ovejas y perros. En los niveles más altos del sitio se han encontrado cerdos, junto con las primeras evidencias de cerámica. Con notable nivel técnico, no hay discontinuidad entre el período acerámico y cerámico. Jarmo es uno de los sitios más antiguos en los que se ha encontrado cerámica, que aparece en los niveles más recientes de excavación, y se remonta al VII milenio a.C.. Esta cerámica es artesanal, de diseño simple y con lados gruesos, y tratada con un disolvente vegetal. Era cerámica muy fina, a veces bruñida, cocida en hornos y demostraban gran habilidad para el trabajo de la obsidiana. También conocían el trabajo de metales como cobre y plomo. Hay figuras de arcilla, zoomorfas o antropomorfas, incluidas figuras de mujeres embarazadas que se consideran diosas de la fertilidad, similares a la Diosa Madre de las culturas neolíticas posteriores en la misma región. Los muertos estaban enterrados fuera del poblado y los ritos de enterramiento son desconocidos. Se traía la obsidiana de Turquía. Hoy, Qal'at Jarmo, en las estribaciones de las montañas Zagros, Iraq. Ver, Farro.

Jarnsaxa

"cuchillo de hierro". Segunda mujer del dios Thor y madre de Modhes. Ver, Magnes.

Jarnsaxa

Uno de los gigantes de la mitología nórdica.

Jarra de agua

Corresponde al signo jeroglífico "heset". El agua fue un símbolo de vida, reanimación y limpieza, y por ello se utilizaba en el culto funerario y de los templos en dos sentidos: como ofrenda y para la purificación. Dejando al margen las pequeñas jarras para las ofrendas de agua, leche o vino, los recipientes de las libaciones rituales tenían una forma específica, que reflejan los jeroglíficos. Este tipo de recipiente consistía en un jarro largo y estrecho con la base normalmente menos ancha que la parte superior, y cuando no se utilizaba podía colocarse en un soporte con forma de aro o en una especie de perchero expresamente diseñado. Estas vasijas se elaboraban generalmente con metales preciosos, y podían presentar variaciones respecto de la forma básica, desde la imitación del signo anj (expresando el principio de la vida y la reanimación), a la adición de un pitorro, una tapa con forma de cabeza de animal u otros ornamentos menores. Se han hallado en varias tumbas modelos funerarios de recipientes para las libaciones -como por ejemplo las vasijas para agua, de fayenza, encontradas en la tumba de Tutanjamón- usualmente en materiales menos costosos, y a veces incluso macizos, pues se consideraba que su significado y propósito eran suficientes para que funcionaran mágicamente. En la escritura jeroglífica, en palabras como kebeh, "purificar" o "presentar libaciones", y también en las representaciones halladas en tumbas y templos, la jarra de agua aparece a menudo con una línea sinuosa simbolizando el agua que sale por el cuello. Esto se puede observar en un relieve del templo de Seti I, en Abydos, donde éste ofrece incienso, y derrama una libación de agua ante el dios Amón-Ra, entronizado. La inscripción que se encuentra sobre el rey confirma que se trata de una ofrenda de incienso y una libación, esta última representada por la jarra de agua colocada en su soporte. El jarro también aparece inscrito con frecuencia, junto a otras ofrendas de alimentos, en las superficies de altares o tablas de ofrenda, como en la tabla de ofrendas de Harsiese, de Ajmim, del Período Ptolemaico, actualmente en el Museo Británico, una muestra especialmente clara de esta práctica. En ella dos grandes jarros de agua flanquean ofrendas de alimentos en el centro del registro superior. De estas piezas salen finas líneas de agua que se unen en una corriente que continúa por el saliente de la tabla. A los lados del mismo registro se pueden observar figuras de fecundidad o "del Nilo", que presentan bandejas con jarras de agua, mientras que en las esquinas del registro inferior Harsiese y su pájaro ba o alma reciben libaciones de agua fresca de una divinidad personificada en un árbol, que representa probablemente a Nut o Hathor. El agua -y, por lo tanto, la jarra de agua- podía simbolizar al dios Osiris, de igual manera que la tierra representaba a su esposa Isis, una polaridad que encontraba su expresión simbólica en la inundación del Nilo y, en consecuencia, en la fértil unión del agua y la tierra. Por otra parte, los signos podían invertirse y en la fiesta anual de Osiris encabezaba la procesión la figura de un falo que representaba al dios y una jarra de agua que simbolizaba a su esposa. Lejos de ser toscos símbolos de la reproducción, estos elementos eran también la manifestación de una profunda imaginería cosmogónica. Ver, Recipientes.

Jarrán

Harrán (ciudad situada a 225 millas al este de Nínive, al noroeste de la Alta Mesopotamia, a 44 km al sureste de la actual Sanhurfa, Turquía. Fue un importante centro ….).

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