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Palabra   |   Descripción

José de Arimatea

(san) (siglo I). Un rico seguidor de Jesús que, tras la crucifixión, pidió a Pilato que le entregara el cuerpo del crucificado para envolverlo en un sudario limpio y proceder a su entierro. Según Juan, que es quien narra este episodio de forma más detallada, la actuación de José venía motivada por su temor a lo que pudieran hacer los judíos. Contando con la ayuda de Nicodemo, ungió el cuerpo y lo depositó en una tumba nueva que había en el huerto donde se había producido la crucifixión; el lugar fue elegido precisamente por su proximidad. La supuesta visita de José a Inglaterra, a Glastonbury en concreto, es una invención de finales de la Edad Media. En la Francia del siglo XIV, la viuda de un caballero, impulsada por la necesidad de dinero, exhibió un sudario de lino que, supuestamente, era el que había utilizado José para envolver el cuerpo de Jesús. En el siglo siguiente, dicho sudario fue legado al duque de Saboya y, desde entonces, ha permanecido en posesión de sus herederos: los reyes y ex-reyes de Italia. En el siglo XVI fue colocado en una capilla especial en Turín, la nueva capital de Saboya y Piamonte. Con respecto a sus orígenes, se ha especulado con la posibilidad de que llegara a Francia como parte del botín extraído de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada (1204). De las muchas incógnitas que rodean a esta enigmática reliquia, quizá la más difícil de despejar sea la de su posible identificación con el Mandylion, un paño que, según se decía, conservaba una imagen que guardaba cierta similitud con la de Jesús, y que apareció por vez primera en Éfeso, para ser luego trasladado a Constantinopla en el siglo VI. Fiesta el 17 de Marzo

Josefo

Tito (?) Flavio (Titus (?) (Flaouios Iosepos / Flavius Josephos) (37/38-ca.100). Historiador judío y apologista de Roma. Josefo era hijo de Matatías, de familia noble, miembro de la casta sacerdotal y pariente de los asmoneos. Nuestro conocimiento sobre él proviene en exclusiva de sus escritos. En su juventud estudió las tres escuelas "filosóficas" de los judíos, rechazando finalmente a los saduceos y esenios en favor de los fariseos. Josefo pasó tres años en el desierto con un eremita esenio llamado Banos. En el 56 comenzó su educación como fariseo y en el 64 participó en la comisión enviada a Roma para intentar obtener la libertad de algunos sacerdotes judíos que habían sido enviados allí para ser juzgados algunos años antes por el procurador Félix. Josefo obtuvo la ayuda de la esposa del emperador Nerón, Popea, y tuvo éxito en su misión, pero quedó muy impresionado por el poder de Roma y llegó a la convicción de que Dios favorecía a los romanos por el momento y que sería inútil resistirse a ellos. Tras su vuelta a casa, Josefo argumentó contra la rebelión, pero aun así fue puesto por el Sanedrín al mando de Galilea al comienzo de la revuelta del 66, donde fracasó en su intento de poner freno a los extremistas. En la guerra, su actitud fue ambigua: fue asediado en Jotapata, y en el 67, tras eludir un pacto de suicidio entre los líderes, fue capturado por los romanos y se salvó profetizando que Vespasiano llegaría a emperador, lo que sucedió en el 69. Josefo permaneció al lado de Tito durante el asedio de Jerusalén y fracasó en sus intentos de convencer a los sitiados para que se rindieran. En la toma de la ciudad salvó la vida de algunos de sus amigos. Se le recompensó con tierras en Judea y acompañó a Tito a Roma, donde el emperador lo nombró ciudadano romano y le concedió una pensión y una casa en la capital. Siguiendo las costumbres romanas y tomando el nombre de Flavio en honor del nuevo emperador, Josefo se estableció en Roma y escribió los cuatro libros de su Guerra de los judíos, primero en arameo para los judíos de Mesopotamia. Más tarde, entre el 75 y el 79, Josefo escribió una versión griega en siete libros. Esta obra cubre el período entre el 170 a.C. y el 70 y es una fuente histórica de incalculable valor, especialmente para la época en que vivió Josefo. Parece que este tuvo acceso a los registros de campaña (commentarii) de Vespasiano y Tito, al tiempo que consultaba a otros que habían sido testigos de los hechos que describe; él mismo fue testigo de muchos. Josefo incluyó un relato de la victoria romana sobre los judíos. Como al principio sabía poco griego, fue ayudado en su trabajo por asistentes griegos. La obra fue traducida más adelante al latín y al eslavo antiguo. Antiquitates Iudaicae (Antigüedades judías), acabada en el 93, es una historia más completa de los judíos, desde la "creación" hasta el 66. Estaba dirigida fundamentalmente a los lectores griegos, judíos y gentiles, según el modelo de las antigüedades romanas de Dionisio de Halicarnaso, y se basa en numerosas fuentes. Los primeros diez libros se basan en las Escrituras hebreas. Su relato de la época macabea es más completo que en su obra anterior. Josefo parafrasea la carta de Aristeas, que pretende describir el proceso de traducción de la Septuaginta, y adaptó el Libro segundo de Esdras y el Libro primero de los Macabeos, inspirándose mucho en las obras de Nicolás de Damasco para los últimos setenta y cinco años a.C.. Josefo añadió a su último trabajo una breve Vida en la que se defiende contra la acusación lanzada por Justo de Tiberíades, entre otros, de haber provocado la rebelión judía. Escribió también dos libros titulados Contra Apión (Ver, Apión) en los que defendía a los judíos de los ataques de los griegos y afirmaba la antigüedad del judaísmo en comparación con la cultura helénica. Josefo era notoriamente descuidado aportando pruebas estadísticas. Sus obras fueron muy interesantes para los cristianos de todas las épocas y conservadas por la Iglesia; pero su referencia favorable a Jesús en sus antigüedades fue adornada posteriormente por un interpolador cristiano. Las referencias de su última obra demuestran que vivió al menos hasta el 93.

Joshua

Josué.

Josías

o Yoshiyyahu o Iosías (siglo VII a.C.). Rey (ca.640-609) de Judá. Hermano y sucesor de Amón y nieto de Manasés. Subió al trono a la edad de ocho años. Era biznieto de Ezequías. Atrapado entre Asiria y Egipto, trató de salvar su reino de la amenaza de los primeros aliándose con los segundos, una política nada oportuna que concluyó en fracaso. Su muerte, ocurrida en la batalla de Megiddo contra el faraón Uahemibre Necao II, en el 609, fue considerada por los judíos como una gran catástrofe. Este faraón puso en su lugar al rey Joaquín y Judá se convirtió en un reino títere de Egipto. La elegía de Jeremías por Josías se encuentra en el libro apócrifo de Esdras. Su reinado se caracterizó por su acendrada fe y culto religioso de Yahveh, para lo cual efectuó una restauración del Templo de Jerusalén, durante la cual fue hallado el Libro de la Ley, en realidad, una parte del Deuteronomio. Josías adoptó con entusiasmo este código, que se suponía escrito por el mismo Moisés, confiriéndole prácticamente un rango constitucional, que llevó a la práctica el Sumo sacerdote Helcías. Si bien sus inmediatos sucesores dieron marcha atrás con respecto a tales innovaciones, tras el Cautiverio, los líderes del retorno (Esdras y Nehemías), así como otros profetas posteriores (Ageo, Zacarías y Malaquías), crearían un nuevo Israel fundado en la autoridad de la Ley y en los libros mosaicos (el Pentateuco). El temprano entusiasmo que mostró Josías por la Ley le convierte en un precursor de ese estado teocrático. Supo practicar una política independentista y aprovechar la situación crítica de Asiria para recuperar parte de territorios de Galilea e incluso apoderarse de otros enclaves filisteos. En el año 609 luchó contra el faraón Nekao II, aliado a los asirios, siendo derrotado por el egipcio en la llanura de Megiddo, en donde fue malherido. Llevado a Jerusalén, murió poco después. Judá pasó otra vez a dominio egipcio. El reino de Judá no sobreviviría mucho a Josías. De reino títere de Egipto pasó a convertirse en una provincia de Babilonia. Nabucodonosor saqueó Jerusalén durante el reinado de uno de sus monarcas y depuso luego al sucesor de aquél. Sedecías, el último rey de Judá, fue llevado cautivo a Babilonia (587). El reino fundado por Roboam dejó de existir, pero su estirpe regia (la casa de David) continuó y, en la persona de Zorobabel, retornaría a Jerusalén cincuenta años después. Ver, Cronología de Judá.

Josué

(siglo VI a.C.). Nombre del primer Gran Sacerdote después del regreso del exilio de Babilonia. Estaba al lado de Zorobabel a la cabeza de los exiliados que regresaron a Jerusalén en el 537 a.C. y se ocupó de la restauración del Templo.

Josué

Libro de. Libro de la Biblia, incluido entre los "Profetas anteriores", cuya acción se sitúa a continuación de la relatada en el Pentateuco, esto es, desde la muerte de Moisés hasta la conquista del país de Canaán (capítulos 1-12), y el reparto del territorio entre las diversas tribus de Israel (capítulos 13-21, seguidos de apéndices). Se trata de una "historia" narrada bajo la óptica de una concepción teológica muy clara, que ve en estos hechos el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a los Patriarcas en el Pentateuco asegurándoles la posesión de esas tierras para ellos y sus descendientes. Al igual que en los "cinco libros de Moisés", la historia de la formación de este libro es muy compleja y, probablemente, se realizó a partir de hilos narrativos similares. En su redacción final parecen haber dominado ideas parecidas a las recogidas en el libro del Deuteronomio, aplicadas a materiales más antiguos después del destierro de Babilonia (587 a.C.): Dios es fiel a su alianza y las desgracias de Israel son el castigo de sus infidelidades.

Josué

o Yehoshua o Iesous o Iosue(finales siglo XIV a.C.). Sucesor de Moisés y "siervo de Yahveh". Hijo de Nun, de la tribu de Efraím. Se llamaba Oseas, pero Moisés se lo cambió por el de Josué. Su papel en la saga que narra la salida de los israelitas de Egipto y su viaje a la Tierra Prometida es sólo inferior al de Moisés. Si durante 40 azarosos años Moisés condujo a la generación del Éxodo desde el Mar Rojo hasta la ribera oriental del Jordán, correspondería a Josué conducir a la generación siguiente a la otra orilla del Jordán, derrotar a reyes, pueblos y ciudades y, finalmente, dividir la Tierra Prometida entre las doce tribus de Israel y los levitas. Tras la muerte de Moisés, Dios habló a Josué y le dijo que se apoderara de todo el país que se extendía entre el "gran mar" (el Mediterráneo) y el Éufrates. Pese a que las tribus de Rubén y Gad, así como la mitad de la tribu de Manasés, habían recibido asignaciones de tierras al este del Jordán, sus guerreros acompañaron a sus tribus hermanas cuando Josué cruzó el Jordán por el norte, no muy lejos del Mar Rojo, y comenzó la primera de sus campañas. Durante esta fase, que sería también la principal, se produjo en primer lugar la captura de Jericó, en el valle al oeste del río, y de Ay, en las colinas que se extendían más hacia occidente. Luego, descendiendo hacia el sur a lo largo de una cadena de montes, se sometió a los gabaonitas (los naturales de Gabaón), haciendo uso para ello de una mezcla de diplomacia, fuerza y engaño. Derrotó a continuación a la confederación de reyes que encabezaba el monarca de Jerusalén y, finalmente, se llevaron a cabo una serie de operaciones de limpieza que condujeron a los israelitas aún más al sur hasta llegar a Gaza. La segunda fase de la campaña de Josué se desarrolló en el norte, al oeste del Mar de Galilea, donde derrotó a una liga formada por los cananeos. Aunque, en teoría, todas estas tierras seguían perteneciendo al imperio egipcio, en la práctica Egipto tenía sobre ellas un poder meramente nominal, de modo que los adversarios de Josué fueron en realidad una amalgama de pueblos vagamente relacionados entre sí. La principal desventaja a la que tenía que hacer frente Josué era la carencia de máquinas de asedio y de carros. Pero contaba con algo a su favor: la derrota que Moisés había infligido en la orilla oriental del río a los reyes Sijón y Og había hecho que cundiera la inquietud y el desaliento en las tierras occidentales, de modo que la moral de los enemigos de Josué antes de que se enfrentara a ellos era más bien baja. Antes de cruzar el río, Josué envió a dos espías a Jericó. Estos se alojaron en casa de una prostituta, de nombre Rajab, que, comprendiendo que el futuro sería de los israelitas, decidió asegurárselo, escondiendo primero a los espías en el tejado de su casa y ayudándoles luego a huir por una cuerda que había dejado caer desde su ventana que, por una feliz coincidencia, daba a las murallas de la ciudad. Los espías, tras garantizarle que la protegerían cuando cayera la ciudad (como así ocurrió), llegaron hasta Josué provistos de una información muy alentadora. El arca de la alianza, escoltada por los levitas, fue transportada hasta el río, que inmediatamente se secó, permitiendo que lo cruzaran 40.000 guerreros. Un miembro de cada una de las tribus cogió una piedra de en medio del curso del río y se la entregó a Josué, que erigió con ellas un monumento en Guilgal. Una vez alcanzada la orilla occidental, era imprescindible cumplir un requisito previo: Josué ordenó que toda la hueste fuera circuncidada. Los israelitas que habían partido de Egipto estaban circuncidados, pero durante los cuarenta años de marcha por el desierto no se habían realizado circuncisiones, de lo que se deduce que, dado que Josué y Caleb eran los únicos israelitas que habían cruzado tanto el Mar Rojo como el Jordán, el resto de sus compañeros aún seguían sin circuncidar. Superado este inconveniente, Josué avanzó sobre Jericó. Durante seis días consecutivos, los israelitas, transportando el arca y provistos de trompetas hechas con cuernos de carnero, estuvieron desfilando frente a las murallas hasta completar una vuelta cada día. Al séptimo, completaron siete vueltas y, una vez concluidas, hicieron sonar las trompetas y empezaron a gritar. Las murallas se desmoronaron al instante. Esta milagrosa victoria hizo que la moral de los israelitas subiera como la espuma y contribuyó a hundir aún más la de sus enemigos. Sin embargo, la conquista de la siguiente plaza fuerte (la ciudad de Ay) no resultó tan sencilla, y se vio precedida de un revés, fruto de un exceso de confianza. El primer ataque fue rechazado. Ocurría que un israelita había cometido un sacrilegio al apropiarse de parte de los despojos de guerra comunales. Cuando se descubrió al culpable, un tal Akán, tanto él como toda su familia fueron lapidados y luego quemados. Se reemprendió entonces el asalto y la ciudad cayó en sus manos tras haber hecho salir a sus defensores mediante una estratagema. La ciudad fue sometida al saqueo, su monarca fue ahorcado y 12.000 de sus habitantes fueron asesinados. Josué se dirigió entonces al sur, hacia las ciudades de los gabaonitas, con los que es probable que ya hubiera entablado negociaciones antes del asedio de Ay. Estableció con ellos un pacto, consiguiendo así separarles de sus vecinos y, a continuación, alegando que le habían engañado haciéndole creer que sus tierras se encontraban mucho más alejadas de lo que en realidad estaban, los denunció y los redujo a la condición de ciudadanos de segunda a perpetuidad, "leñadores y aguadores de la casa de mi Dios". Sus pueblos hermanos, indignados por la deserción de los gabaonitas, formaron una coalición para castigarlos: una liga de cinco reyes, encabezada por Adoni Sédeq, de Jerusalén. Pero Josué les hizo frente y los derrotó en una larga batalla, que conseguiría ampliar aún más al ordenar al sol que permaneciera inmóvil. Tras liquidar a todos aquellos reyes, Josué completaría su conquista de las tierras altas aniquilando a otras poblaciones y arrasando varias ciudades más. A partir de entonces, estuvo en condiciones de elegir entre desplazarse hacia el sur, donde se encontraban las ciudades de los filisteos, o hacia el norte, en dirección a Samaria y Galilea. Decidiría hacer ambas cosas. Al sur, invadió las tierras bajas hasta la altura de Gaza, aunque deteniéndose justo antes de alcanzar las principales ciudades costeras de los filisteos. Al norte, se enfrentó contra una liga cananea, liderada por Yabín, el rey de Jasor, y, una vez más, obtuvo un triunfo completo, al conseguir que los carros cananeos se metieran en un paso estrecho donde no podían maniobrar, para luego abalanzarse sobre ellos. Esta victoria le valió el control de todas las tierras que se extendían entre el Mar de Galilea y la costa, excluidas las principales ciudades costeras de los fenicios. El número de reyes a los que derrotó Josué tras cruzar el Jordán alcanzó la cifra de 31. En un sentido histórico más general, Josué y los israelitas conquistaron y redujeron a servidumbre a la mayor parte de los pueblos que habían llegado a estas tierras durante los ss. XVII y XVI a.C., y tan sólo la franja costera quedó fuera de su dominio. La historia de los dos siglos siguientes se caracterizaría por sucesivos intentos por parte de estos pueblos para hacer que se volvieran las tornas, así como por las campañas de los jueces de Israel, cuyo objetivo era mantener o recobrar el dominio israelita sobre este territorio. A la conquista de Josué le siguió el asentamiento de las tribus. En Silo (que sería el gran centro sagrado de los israelitas hasta que David trasladó el arca de la alianza a Jerusalén, su nueva capital), Josué y Eleazar, el hijo de Aarón, dividieron la tierra conquistada por lotes para distribuirlos entre nueve tribus y media (las tribus de Rubén, Gad y la mitad de la de Manasés, ya habían sido instaladas al este del Jordán). A los levitas, en lugar de otorgarles un territorio, se les asignaron 48 ciudades junto con sus alrededores, esparcidas por las tierras de las doce tribus "con los pastos correspondientes para sus ganados y sus haciendas". Igualmente, se establecieron seis ciudades de asilo, tres a cada lado del río, donde un hombre que hubiera cometido un asesinato podía refugiarse para escapar a la venganza hasta que fuera oportunamente juzgado. A Josué se le entregó la ciudad de Timnat Séraj, junto al monte Efraím, donde moriría y sería enterrado a los 110 años de edad. Antes de morir, recordó a los israelitas los dones que Dios les había otorgado, les imploró que conservaran su fe y les advirtió de que los pueblos que vivían en su tierra (sojuzgados pero no exterminados) constituían una amenaza para ellos.

Jotam

o Joatam o Jotham o Yotam o Ioatham o Ioathan (siglo VIII a.C.). Rey (740-736) de Judá. Fue hijo de Ozías y de Jerushá, y coetáneo del rey israelita Peqah. Fue durante mucho tiempo corregente con Ozías. En su corto reinado de cuatro o cinco años, se enfrentó a los ammonitas con éxito, imponiéndoles un tributo. Asimismo, realizó trabajos de fortificación en Jerusalén y en otros puntos de Judá. Aunque fue un buen gobernante, toleró sacrificios paganos, lo que le motivó las críticas de los profetas de su época. De Jotam ha llegado un anillo con su sello y nombre. Fue sucedido por su hijo Asaz. Ver, Cronología de Judá.

Jotapata

Ciudad de Galilea. Fue defendida por Josefo en 67, durante cuarenta y siete días. En el asedio, resultó herido el emperador Vespasiano de un flechazo en el pie.

Jotapiano

Marco (Marcus F. Ru(..) Iotapianus) (siglo III). General romano en Capadocia, con el emperador Filipo el Árabe. Se proclamó Augusto con el apoyo de su ejército. A mediados del año siguiente fue asesinado por sus soldados.

Jotes

En la mitología nórdica, gigantes que poseían el don de la adivinación. Moraban en el Jotunheim, sobre las costas del Océano. Veneraban los ríos.

Jotham

Jotam ((siglo VIII a.C.). Rey (740-736) de Judá. Fue hijo de Ozías y de Jerushá, y coetáneo del rey israelita Peqah. Fue durante mucho tiempo corregente con Ozías. En su corto reinado de ….).

Jotun

En la mitología nórdica, los gigantes eran una raza mitológica con fuerza sobrehumana, descritos como la oposición a los dioses, a pesar que frecuentemente se mezclaban o incluso se casaban con ellos. Su fortaleza es conocida como Utgard, y está situada en el Jotunheim, uno de los nueve mundos en la cosmología nórdica, separado de Midgard, el mundo de los hombres, por altas montañas y densos bosques. Cuando viven en otro mundo que no sea el suyo, parecen preferir cuevas y lugares oscuros. El primer ser viviente formado en el caos primitivo conocido como Ginnungagap fue un gigante de monumental tamaño llamado Ymir. Cuando él durmió, un hijo gigante y una hija gigante crecieron de su axila, y sus dos pies procrearon y dieron a luz a un monstruo de seis cabezas. Supuestamente, estos tres seres dieron nacimiento a la raza de hrímþursar (gigantes de la escarcha o gigantes de hielo), quienes poblaban Niflheim, el mundo de la niebla, frío y hielo. En cambio, los dioses claman su origen de Buri. Cuando el gigante Ymir fue posteriormente asesinado por Odín, Vili y Ve, los nietos de Buri, su sangre (agua) inundó Niflheim y mató a todos los gigantes, excepto al que es conocido como Bergelmir y su esposa, que luego repoblaron su raza. Los gigantes representan las fuerzas del caos primitivo y de la indomable, destructiva naturaleza. Su derrota a manos de los dioses representa el triunfo de la cultura sobre la naturaleza, aunque por el costo de la eterna vigilancia. Heimdall mira perpetuamente el puente Bifröst desde Asgard al Jotunheim, y Thor frecuentemente hace una visita al mundo de los gigantes para asesinar a cuantos pueda de su clase. Como una colectividad, los gigantes son atribuidos generalmente con una apareciencia espantosa: garras, colmillos y características deformes, aparte de un tamaño horroroso. Algunos de ellos pueden incluso tener varias cabezas o una forma totalmente no humanoide; como Jörmundgander y Fenrir, dos de los hijos de Loki, vistos como gigantes. Con mal aspecto, tienen poca inteligencia; las Edda más de una vez asemejan su temperamento al de un niño. Aún cuando son nombrados y descritos más detalladamente, a menudo se les da características opuestas. Increíblemente viejos, llevan la sabiduría de otros tiempos. Son los gigantes Mimer y Vafpruonir que Odín busca para obtener el conocimiento pro-cósmico. Muchas de las esposas de los dioses son gigantes. Niörd está casado con Skadi, Geror es consorte de Freyr, Odín gana el amor de Günlodh, e incluso Thor, el gran asesino de su raza, ama a Jarnsaxa, madre de Magnes. Como tales aparecen como dioses menores, que se puede decir del gigante del mar Aegir, mucho más conectado con los dioses que con los del Jotunheim. Ninguno de estos tema a la luz, y en comodidad, sus casas no difieren mucho de aquellas de los dioses. Una clase de los gigantes eran los gigantes de fuego (o muspeli), que residían en Muspelsheim, el mundo del calor y el fuego, gobernados por Surt "el negro" y su reina Sinmore. Fornjót, la encarnación del fuego, era otro de su clase. El rol principal de los gigantes de fuego en la mitología nórdica es causar la destrucción final del mundo incendiando el árbol del mundo Yggdrasil al final del Ragnarök, cuando los gigantes del Jotunheim y las fuerzas del Niflheim lanzarán un ataque a los dioses, y matarán a casi todos exceptuando unos pocos. En tiempos tardíos, los gigantes era comúnmente conocidos como trolls en Escandinavia. No pueden soportar el sonido de las campanas de las iglesias, y por lo tanto deben vivir alejados de la civilización, en las montañas en un bosques más remotos. Cuando a veces viajan a la civilización, su principal objetivo parece ser acallar este clamor arrojando grandes piedras a las iglesias. Los gigantes son sin embargo vistos como una raza del pasado, cuyos restos todavía pueden ser vistos en el paisaje. Saxo Grammaticus atribuyó el eregimiento de dólmenes a los gigantes, y una gran roca que yace al parecer al azar en el campo, de hecho un vestigio de la Glaciación, era llamada un "lanzamiento de los gigantes". Este concepto sobrevivió en el folklore hasta una fecha tardía, manifestado por un historia del folclore sueco, de acuerdo a la cual un gigante en tiempos pretéritos arrancó dos pedazos de tierra, formando los lagos Vänern y Vättern, y los tiró en el Mar Báltico, donde se volvieron las islas Gotland y Öland, respectivamente.

Jotun-Hugnir

Ver, Thor (en la mitología nórdica, una de las principales divinidades del panteón germánico. Primer hijo de Odín y de Friga. Dios del Trueno y de la Guerra. La más ….).

Jotunheim

Ver, Asgard (en la mitología germana y escandinava, sede de los dioses Ases; es una fortaleza situada en el centro del universo).

Jou

Verdadero nombre de Júpiter, del cual Jovis es el genitivo. Los celtas o los galos llamaban a este dios Jou, joven, para significar que no envejecía. Le estaba consagrado el monte Jou, en los Alpes, llamado, por los latinos mons Jovis. El día de la semana que llevaba su nombre, Dies Jovis, se pronuncia aún en las provincias meridionales de Francia Di-Jou.

Jovia

Ciudad de Pisidia, vecina de Termeso. Hoy, en Turquía.

Jovialia

Fiestas que celebraban los latinos en honor de Júpiter. Correspondían a las llamadas por los griegos Dialias. Ver, Diasias.

Joviano

Flavio (ca.332-364). Emperador romano entre los años 363-364, nació en Singidunum (Belgrado), en Pannonia. Había sido pretor doméstico del emperador Juliano y sirvió en su campaña en Persia. La inesperada muerte de Juliano planteó de nuevo un problema sucesorio, pero ante todo puso al descubierto problemas que habían permanecido latentes durante décadas, como la manifiesta división del ejército imperial en dos facciones dominantes: una asiática y otra gala. Reunidos los jefes del ejército decidieron nombrar a Flavio Joviano, un simple oficial de origen ilirio que ocupaba el puesto de primicerius domesticorum. Las razones de esta propuesta no son claras, pero apuntan hacia una falta de consenso, de un lado, y hacia la búsqueda de un candidato imparcial no comprometido directamente con ninguno de los sectores del ejército, de otro lado, aparte de la condición de "cristiano" del nuevo emperador. En efecto, parece que la propuesta de Joviano se produjo tras la negativa de Salutio Secundo, un militar galo amigo de Juliano a quien éste había confiado la prefectura del pretorio de Oriente, en aceptar el nombramiento pretextando razones de edad. Seguramente fue él mismo quien propuso a Joviano como una solución de compromiso para evitar el vacío de poder, si no una auténtica guerra civil. Además Joviano tenía el mérito de haber sido penalizado por Juliano por su condición de cristiano cuando era un simple tribuno. En estas circunstancias, el nuevo emperador tenía ante sí dos misiones importantes. La primera, concertar la paz con los persas: se concluyó un tratado que, aun no correspondiéndose con los éxitos militares de Juliano, resultaba menos lesivo para los romanos que mantener una guerra permanente en la frontera oriental; se les cedió el territorio que había ganado Diocleciano en el 297 y se abandonaron las ciudades de Nisibis y Singara. La segunda era en realidad una batalla política: lograr el reconocimiento del nuevo emperador en Occidente, misión que fue confiada a su suegro, Luciliano, y a un oficial panonio llamado Valentiniano, el futuro emperador, mientras que Joviano se encargaba personalmente de dirigir la retirada del ejército imperial hacia Asia Menor. En tan sólo nueve meses de reinado Joviano puso en práctica un programa de reformas tendentes a devolver a la sociedad imperial la estabilidad interna perdida durante las últimas décadas en las que se habían extremado las posiciones de paganos y cristianos. Por esta razón Joviano se mostró tolerante con ambos grupos, no anulando los privilegios otorgados por Juliano, pero devolviendo a los cristianos los bienes que les habían sido recientemente confiscados. Esta conducta política fue celebrada por unos y otros hasta el punto de que en 364 la emisión de medallones senatoriales de propaganda política con motivos paganos (contorniati) es realmente desorbitada, mientras que la tolerancia con paganos y cristianos es enfatizada por Temistio ante el Senado de Constantinopla. Cuando Joviano volvía a Constantinopla murió de repente, probablemente envenenado, en Dadastana (Bitinia), tras ocho meses de reinado, el 17 de febrero del 364.

Jovianos

Ioviani (guardia imperial de los emperadores romanos, establecida por Diocleciano).

Jovineanicas

Asentamiento romano de la Galia Aquitania. Hoy, Gibiniarques, comuna de Puycornet, departamento de Tarn-et-Garonne, región de Occitania, Francia.

Joviniano

(siglo IV). Heresiarca y monje de Milán. Sus doctrinas fueron refutadas por san Agustín, y condenadas por el Concilio de Milán, y por san Ambrosio. Predicaba que todos los bautizados que conservaran el bautismo tendrían igual recompensa en el cielo; negaba la virginidad de María después del nacimiento de Jesús; decía que el cuerpo de Cristo había sido fantástico, y que ninguna clase de penitencia era provechosa al alma.

Jovino

(?-370). Cónsul y guerrero romano que murió en 370. Había abrazado la religión cristiana en tiempo de Juliano el Apóstata, y después de la muerte de éste se hizo sospechoso a Joviano, que le quitó y le devolvió enseguida el cargo de general de caballería en las Galias. Su favor se aumentó en tiempo de Valente y Valentiniano. Derrotó a los germanos en Châlons, y embelleció la ciudad de Reims, edificando entre otras obras un templo en el que fue sepultado.

Jovino

(ss. IV-V). Emperador de Maguncia (?-412). Fue un usurpador galo que se hizo proclamar emperador en Maguncia, en el año 411, y extendió su dominación desde el Rhin al Mediterráneo. Los francos le obligaron a retirarse al Mediodía de la Galia, donde fue derrotado y asesinado por Ataulfo, rey de los visigodos.

Jovio

Sobrenombre de Hércules, hijo de Júpiter. Diocleciano había tomado también este nombre.

Jovis dies

"día de Júpiter". Nombre latino del Jueves. Ver, Calendario romano, Calendario italogriego primitivo.

Joyería

La mayor parte de las joyas griegas conservadas proceden de contextos funerarios y son brazaletes, botones, diademas, pendientes, collares, broches, anillos, etc.. El oro se ha conservado mejor que cualquier otro metal, aunque también se utilizaba la plata, así como materiales menos valiosos tales como el bronce, el hierro y el estaño. La mayor parte de las técnicas, tales como la filigrana, granulación, entalle, repujado, se adquirieron sin ninguna duda del contacto con Egipto y Mesopotamia. Nuestro conocimiento de la joyería antigua se completa con las referencias que aparecen en literatura e inscripciones, especialmente en los inventarias de los templos en cuyos listados de ofrendas las joyas siguen un desarrollo similar a los que se refieren a otras artes, variando desde las formas simples y estilizadas hasta los diseños más complejos y realistas. Los modelos helenísticos conformaron la joyería del mundo romano, en donde la simplicidad caracterizaba el gusto exquisito durante el Alto Imperio. Los niveles de artesanía decayeron, pero los efectos de color se lograron mediante el uso de piedras diferentes. Escritores tales como Petronio y Plinio el Viejo polemizaban contra la depravación moral simbolizada en los metales preciosos, las gemas y ungüentos que entonces estaban de moda entre las clases provinciales y de libertos. En el Bajo Imperio tanto los hombres como las mujeres acostumbraban a llevar cinturones pesadamente enjoyados, así como hebillas y broches de considerable esplendor. Ver, Vestido, calzado y complementos, Vestido.

Juan

(san) (siglo I). Hijo de Zebedeo, pescador y uno de los doce apóstoles. Aunque se le ha identificado con Juan el evangelista, dicha identificación carece de fundamento. Junto con sus hermanos Santiago y Pedro, pertenecía al círculo de discípulos de Jesús que se hallaba más unido al maestro. Jesús le llamaba su "discípulo amado" y le encargó que cuidara de su madre María tras la crucifixión.

Juan

Autor del cuarto Evangelio y, probablemente, de las tres epístolas que aparecen bajo el nombre de Juan en el Nuevo Testamento, pero no (a pesar de una temprana y persistente atribución) del libro del Apocalipsis. Aunque su contribución a la formación del cristianismo casi puede compararse por su importancia con la realizada por Pablo, ni su personalidad ni el significado de su aportación están tan bien definidos como los de aquél. Vivió hasta edad muy avanzada, con gran probabilidad en Éfeso, donde se dice que murió. Su Evangelio es a la vez distinto y similar a los otros tres. Su estructura es la misma: una sección narrativa sobre el proceso, la muerte y la Resurrección de Jesús, precedida de una serie de viñetas sobre los hechos, dichos y enseñanzas que antecedieron a esos acontecimientos culminantes. Sin embargo, difiere en algunos detalles, así como en su alcance y estilo. Algunas de estas divergencias de detalle no dejan de ser sorprendentes: a diferencia de lo que ocurre en los otros tres Evangelios, el ministerio de Jesús no se limita casi exclusivamente a Galilea (Juan habla de algunas visitas realizadas a Jerusalén antes de la Pasión); en ningún momento menciona la Transfiguración, la angustiada oración en el huerto o la Última Cena; es el único que hace referencia a una presentación previa de Jesús ante Anás, el antiguo sumo sacerdote, y sitúa la crucifixión un día antes que el resto de los evangelistas. El carácter sorprendente de estas diferencias se debe a que sólo existen cuatro Evangelios canónicos y, en todos los casos, el de Juan constituye la excepción. Sin embargo, mucho más significativo resulta el hecho de que el marco de referencia del Evangelio de Juan sea mucho más amplio y completamente distinto al de los demás. Mateo, Marcos y Lucas sitúan la Pasión de Jesús en el contexto de su vida terrenal y (Mateo en especial) en relación con la posición que ocupa Jesús en las genealogías, profecías y expectativas mesiánicas de la tradición judía. El marco de referencia de Juan, sin embargo, es mucho más amplio y está expresado asimismo con un lenguaje de una sofisticación mucho mayor. Del mismo modo que Pablo amplió el alcance del mensaje cristiano para extenderlo a los gentiles, Juan lo llevó aún más allá al enmarcarlo dentro del plan general de Dios: "En el principio existía la Palabra...". La Palabra, o el Logos, es el plan de Dios que antecedió a la creación, y, por ello, el relato que hace Juan del ministerio y la Pasión de Jesús encuentra un lugar dentro de un plan diseñado por Dios desde antes de la creación y que sólo concluiría con el final de los tiempos. En mucha mayor medida de lo que ocurre con los otros evangelistas, Juan, por su pensamiento y por su propio estilo literario, interpretó la fuerza sobrecogedora que posee la historia de Jesús sub specie aeternitatis, recurriendo para ello a una serie de nociones filosóficas, tanto hebreas como griegas, con las que estaban familiarizadas las gentes cultas de la época y que, hasta cierto punto, empezaban ya a adquirir una difusión más amplia. Las diferencias entre Juan y los otros evangelistas no se limitan tan sólo al lugar que ocupa Jesús en el plan de Dios, sino que inciden también sobre la propia naturaleza de Jesús: todos los textos que se pueden utilizar para sostener que Jesús creía en su propia naturaleza divina se encuentran en el cuarto Evangelio, los que apuntan más bien en la otra dirección, en los tres restantes. Nunca ha resultado sencilla la comprensión de Juan.

Juan

Destinatario de la revelación angélica del Apocalipsis, el último libro de la Biblia. Si bien una tradición tan antigua casi como la propia era cristiana lo identifica con las figuras de Juan el apóstol y Juan el evangelista, las investigaciones de los expertos tienden a distanciarse de forma radical de semejante conclusión. Según él mismo dice, vivía exiliado en la isla de Patmos, en el Dodecaneso.

Juan Bautista

(san) (Yohanan / Ioannes) (siglo I). Precursor y anunciador del Mesías que, según los Evangelios cristianos, era primo de Jesús de Nazaret, a quien, según se dice, Juan había bautizado en el río Jordán ca.34. Era hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel. Nació unos pocos meses antes que Jesucristo, en la localidad de En-Karim, no lejos de Jerusalén. Este personaje, enaltecido por su propio padre como "precursor del Mesías", aparece en el desierto, tras haber vivido muy probablemente en la comunidad esenia, predicando el bautismo como vía para el perdón de los pecados, acción que realiza en el Jordán, bien en Betania, bien en Ennón hacia el año 28-29 de nuestra era. Por el Evangelio de san Juan se conoce su encuentro con Jesús, así como la inquietud que provocó su actuación en el propio Herodes Antipas, a quien le reprendía públicamente su adulterio con la mujer de su hermano y a un tiempo sobrina suya, llamada Herodías. Herodes lo hizo encarcelar en la fortaleza de Maqueronte y finalmente ejecutar para contentar a Salomé, la cual, instigada por su madre Herodías, había pedido como recompensa la cabeza del Bautista. Juan el Bautista fue enterrado por sus seguidores. Hubo noticias de que Juan había resucitado. Leyendas posteriores cuentan que su cabeza fue llevada a Constantinopla en el siglo IV, para ir a parar más tarde a manos del rey francés Pipino. En la Iglesia ortodoxa es más normal llamarle el Precursor (de Jesús) que el Bautista. Su seguidor Apollos llevó su mensaje a la diáspora judía y se enfrentó con Pablo de Tarso. Su fiesta se celebra el 24 de junio.

Juan Crisóstomo

(san) (350-407). Padre de la iglesia griega, obispo de Constantinopla. Nació hacia el año 350 en Antioquía, y murió en Comana (Capadocia). El sobrenombre de "Crisóstomo" "boca de oro", data del siglo VI, y le fue dado por sus extraordinarias dotes de orador. Sus obras son esencialmente comentarios al Génesis, a los Salmos, a Isaías y a otros textos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Dejó también homilías, discursos, opúsculos y cartas. Juan Crisóstomo representa, junto con Basilio y Gregorio Nacianceno, a los maestros del pensamiento de la iglesia oriental. Es de especial relevancia el aspecto moral y pastoral de sus escritos, porque expone estos temas en un contexto cultural helenista de sabor cínico-estoico, moderado por la experiencia de monaquismo austero de Juan Crisóstomo. La riqueza de su pensamiento está en la doctrina basada en la mejor cultura griega. En filosofía, como en el resto de su doctrina, sus maestros son Melecio y Diodoro. En la exégesis bíblica prefiere explicaciones de tipo histórico-literal antes que alegóricas, más propias de la escuela alejandrina. Fiesta el 27 de Enero.

Juan de Antioquía

Acreditado como autor de una historia desde Adán hasta el 610, no se sabe nada de su persona ni de la época en que vivió. De su obra se han conservado sólo fragmentos.

Juan de Giscala

(siglo I). Judío natural de Giscala, Galilea superior. Fue uno de los jefes que defendieron a Jerusalén contra Tito. Para librarse del hambre se hizo bandolero, y tras reunir una partida de cuatrocientos hombres ofreció sus servicios al historiador Josefo, que le encargó fortificar Giscala. Quiso luego asesinar a Josefo, para reemplazarle en el gobierno de Galilea. Sitiado en Giscala por Tito, se refugió en la capital judía huyendo de la tropa romana, ya que en una ocasión Vespasiano, cuando era comandante del Ejército romano en Judea y antes de ser elevado a la púrpura, ordenó a su hijo Tito, al frente de un grupo de caballería (mil hombres), dirigirse contra la población de la que era originario el rebelde judío. Éste decidió huir a Jerusalén y refugiarse tras sus muros. Una vez en la capital y en connivencia con zelotes e idumeos, estos últimos habían sido llamados a Jerusalén en apoyo de los primeros para aplastar al sector moderado del sumo sacerdote Anano (Anán, Hanan), que estaba a punto de controlar la situación en la capital, Juan de Giscala junto con Simón Bar Giora, el "hijo del prosélito" (Bargioras en Tácito), se convirtió en líder de la milicia judía que Luchó contra las legiones de Tito, hijo de Vespasiano. Este acontecimiento es para Josefo una desgracia, ya que con desesperación el narrador contempla cómo la capital judía queda a merced de los más extremistas. Entre abril y septiembre del año 70 los judíos refugiados tras los muros de Jerusalén, unos 20.000, hacen frente a las tres legiones de Tito: V Macedonica, X Fretensis y XV Apollinaris. A ellas se sumó un total de 23 cohortes y seis alas de caballería auxiliar, A este contingente se añadieron tropas de príncipes clientes (Agripa, rey judío, Antíoco de Comagene, Soaemo de Emesa y Malco II de Nabatea) hasta integrar una poderosa fuerza de unos 65.000 hombres. En el momento en el que las tropas de Tito se aproximaban a Jerusalén la capital judía estaba desde hacía tiempo en manos de tres facciones: 1ª) La más numerosa era la de Simón Bar Giora con 50 oficiales y unos 10.000 combatientes, a los que se añadían unos 5.000 idumeos (y diez oficiales) que permanecían aún dentro de la ciudad; 2ª) Los partidarios de Juan de Giscala con 20 oficiales y unos 6.000 hombres. Simón controlaba la Ciudad Alta y la mayor parte de la Baja, mientras que Juan de Giscala controlaba una parte de la Ciudad Baja y la zona exterior al Templo; 3ª) Eleazar, hijo de Simón, quien con el apoyo de algunos colaboradores, unos tales Judas, Simón y Exequias, y rivalizando con Juan de Giscala conseguirá hacerse con el interior del Templo. Esta era la facción menos numerosa (2.400 hombres) que, no obstante, será posteriormente absorbida por la de Juan, cuandoTito se sitúe ante las puertas de Jerusalén. Así, Simón y Juan de Giscala, un tándem que rivaliza entre sí, son los que controlan Jerusalén en el momento en el que aparecen Tito, sus legiones, auxiliares y tropas aliadas. De las legiones romanas anteriormente citadas, la X Fretensis era la que contaba con las máquinas de artillería mejores y más potentes y había asentado su campamento en el Monte de los Olivos, junto al barranco Cedrón. Simón Bar Giora había colocado sobre las murallas (o en alguna parte de las mismas) las máquinas de guerra que los judíos habían arrebatado a Cestio Galo, gobernador de Siria, en la desastrosa campaña del 66. Los ingenios pertenecían a la XII Fulminata, legión que aunque no fue disuelta su prestigio quedó muy mermado tras la derrota. Al parecer, además, el caudillo judío se habría servido también de otras máquinas que los rebeldes arrebataron a la guarnición romana de la Torre Antonia antes de ser masacrada su guarnición. Tito había iniciado el ataque a la capital por la parte de la muralla donde ésta presentaba menor altura, posiblemente al nordeste del antiguo palacio de Herodes el Grande, donde se encontraba el monumento a Juan Hircano. Los judíos, al principio, adiestrados en el manejo de las máquinas de guerra, no hicieron buen uso de las mismas por falta de pericia. Los seguidores de Simón se habían distribuido por la muralla desde el sepulcro del mencionado Juan Hircano hasta la actual puerta de Jafa, mientras que los de Juan de Giscala se habían colocado en las cercanía a la Torre Antonia, junto al pórtico norte del Templo y la tumba de Alejandro Janeo (no localizada). Los romanos encuentran serias dificultades a la hora de avanzar en la Ciudad Nueva, donde la masa de los sitiados, apareciendo en cantidad cada vez mayor, obliga a replegarse a los atacantes. Tito había penetrado con un grupo de soldados escogidos (seleccionados de diferentes cohortes y centurias), pero muy a su pesar tuvo que dar la orden de retirada ante el acoso masivo de los judíos en un entramado urbano de casas apelmazadas. Grupos de arqueros, estratégicamente situados en las esquinas de las callejuelas con su nube de proyectiles, posibilitaron la retirada del grupo de avance. Durante tres días los judíos sostienen la presión romana en esta zona de la ciudad. Cuando la tropa romana inicia la construcción de los primeros terraplenes, sobre los que ascenderán las torres de asedio, tanto frente a la Antonia (V Macedoníca) como frente al monumento de Juan Hircano (XV Apollinaris), los milicianos de Juan de Giscala y de Simón Bar Giora tratan de impedírselo disparando con sus máquinas de guerra desde posiciones elevadas. Josefo dice que los rebeldes tenían en su poder un número considerable de máquinas de guerra, cuyo manejo además habían perfeccionado debido a la práctica diaria. Los hombres de Juan de Giscala destruyen el terraplén levantado frente a la Torre Antonia y los de Simón Bar Giora hacen lo propio con los terraplenes de las otras dos legiones (V Macedonica y XV Apollinaris). En salidas temerarias, grupos de judíos consiguen quemar máquinas romanas de asedio. Acto seguido este revés obliga a Tito a decidir en consejo de Guerra aislar a los sitiados mediante un muro de bloqueo de 39 estadios (unos 6,5 Km). Los legionarios lo levantan en tres días. Elevado el muro y tras los acontecimientos posteriores (ataques nocturnos en la Antonia, control de los pórticos del Templo e incendio del mismo), provocan el quebranto y la progresiva desmoralización de los sitiados, quienes ven cada vez más próximo su fin. Juan de Giscala será capturado en las galerías subterráneas, donde se había refugiado junto con otros compañeros cuando ya no podían hacer frente al enemigo en el exterior. Capturado por los romanos, fue condenado a cadena perpetua. Simón Bar Giora, refugiado también en otra galería, se entregó a un grupo de soldados, Fue reservado para el triunfo de Tito en Roma, y al concluir el mismo, ejecutado probablemente en el Tullianum, estancia inferior de la cárcel Mamertina, al noroeste del Foro.

Juan Hircano

Hircano I ((siglo II a.C.). Tercer hijo de Simón Macabeo, el fundador de la dinastía de los Asmoneos, a quien sucedió tras ser asesinado (134) por Ptolomeo, hijo de ….).

Juan Lido

(ss. V-VI). Erudito nacido hacia el 490, sirvió en la administración bajo Justiniano. Escribió una composición sobre los cargos de la República y el Imperio, otra sobre los presagios y una tercera sobre los meses, las fiestas y costumbres, la ordenación de los días y el cómputo del tiempo (De mensibus).

Juan Marcos

(siglo I). Primo de Bernabé. Se unió a Pablo y a Bernabé en Jerusalén y les acompañó a su regreso a Antioquía y durante parte del viaje misionero que realizaron a Chipre. Pablo y Bernabé discutieron a causa de Juan Marcos, pues Bernabé quería llevarlo en su siguiente viaje, mientras que Pablo se oponía a ello, alegando que no había aguantado hasta el final en el viaje anterior. Pablo y Bernabé se separaron; el primero marchó con Silas y el segundo con Juan Marcos. Más tarde, sin embargo, Pablo y Juan Marcos se reconciliarían. Se ha especulado con la posibilidad de que este último sea el autor del Evangelio de Marcos.

Juáncana

Ojáncana (en la mitología cántabra la ojáncana o juáncana es la mujer del ojáncano, y al igual que él, un personaje sanguinario con el mismo aspecto aterrador pero es aún más perverso ya que ….).

Juba

(ss. I a.C.-I). Historiador que nació ca.50 a.C. y murió en el año 13. Fue un prolífico compilador, de cuya obra sólo se poseen algunos fragmentos. Escribió una Historia de Libia.

Juba I

(siglo I a.C.). Rey de Numidia (60-46), hijo y sucesor de Hiempsal II, que es conocido a través de los autores cesarianos por su arrogancia y crueldad. En su juventud visitó Roma en una embajada y fue despreciado por Julio César. Juba alimentó su resentimiento contra César y apoyó a Pompeyo en la guerra civil. Cuando Curión entró como legado de César en África en el 49 a.C. y decidió anexionar su reino, Juba se opuso y barrió a las tropas de este en la batalla de Bagradas, en la que Curión fue asesinado. Tras la batalla de Farsalia, en agosto del 48, Juba se embarcó en una política de anexión de la provincia de África alentado, según afirmó él mismo, por Quinto Metelo Escipión. Catón se negó a admitirlo en Utica; fue atacado y cercado por Sittio y por el rey Bocco II, pero pudo unirse al republicano Metelo Escipión para oponerse a César en la batalla de Tapso en el 46. Juba escapó tras la derrota y, al carecer de apoyo, se mató en un pacto suicida junto con Marco Petreyo.

Juba II

(ss. I a.C.-I). Rey de Mauritania, hijo de Juba I. César lo capturó siendo un niño tras la batalla de Tapso en el 46 a.C. y lo hizo desfilar en su desfile triunfal. En el 30, Octavio, que lo había retenido en su corte y le había concedido la ciudadanía romana, lo nombró rey cliente de Numidia. Más tarde lo casó con Cleopatra Selene, hija de Antonio y de Cleopatra VII. Pero en el 25, Augusto anexionó Numidia a la provincia de África y a Juba le dio a cambio Mauritania y parte de Getulia. Los gétulos, que se rebelaron ca. 6, fueron reducidos con la ayuda del gobernador romano de África, Cosso Léntulo. Durante el reinado de Juba, Augusto fundó doce colonias romanas en la costa, incluida Tingis (Tánger). En el 17, Juba cooperó en la derrota del rebelde Tacfarinas. Tras la muerte de Cleopatra, Juba se casó con Glafira. Fue sucedido por el hijo de su primer matrimonio, Ptolomeo el Mauritano. Juba fue un hombre muy culto que escribió en griego libros sobre temas históricos, geográficos, literarios, artísticos y botánicos, ninguno de los cuales se conserva, y que sirvieron como fuente a Plinio el Viejo y Plutarco, entre otros. Juba alentó la propagación de la cultura grecorromana por Mauritania. Creó hermosas colecciones artísticas guardadas en sus dos ciudades principales, Cesarea (previamente llamada Iol), en la costa, y Volubilis, en la cordillera del Atlas. Juba fomentó el desarrollo de la tintura, la púrpura getúlica. Envió una expedición a explorar las islas Canarias. Murió ca. 23. Ver, Mauritania.

JUBAIL

Ciudad en la provincia oriental de la costa del Golfo Pérsico, de Arabia Saudita. El primer asentamiento humano se remonta al menos a 7.000 años, cuando la civilización de Dilmun se expandía al norte y al sur de la costa del Golfo Pérsico.

Jubal

Ver, Tabal (reino luvita de la parte sur-central de Anatolia, en la Capadocia central. Parece que el reino de Tabal surge por primera vez después del colapso del Imperio hitita. El rey ….).

Jubal

Ver, Ada, Jabel (hijo de Lamec o Lamack y de Ada, pastor de la familia de Caín, que vivió en las primeras edades del mundo).

Jubayl

Biblos (fue una de las ciudades fenicias más importantes durante varios milenios. Biblus romana, llamada por los ….).

Jubbah

Ciudad de Arabia Saudita, situada a unos 350 km al norte de la actual Riad. La ciudad fue construida alrededor de 7.000 años a.C..

Jubileo

Solemne fiesta que celebraban los hebreos cada cincuenta años.

Judá

Judá era uno de los doce hijos de Jacob, el cuarto de los hijos que le había dado Lía, y el que obtuvo más éxito de todos ellos. En los anales de la historia israelita su importancia supera con mucho a la del resto de sus hermanos carnales: Rubén, Simeón, Leví, Isacar y Zebulón. El linaje real que engendró se remonta a la seducción de su nuera Tamar, una cananea, cuyo hijo, Peres, sería uno de los antepasados de David. El territorio tribal de Judá se encontraba al oeste del Mar Muerto y comprendía la cueva de Makpelá, en Hebrón (el lugar donde se hallaban enterrados Abraham, Isaac y Jacob) así como la ciudad de Jerusalén, que más tarde sería reconstruida por David. Gracias a la absorción de elementos cananeos, esta tribu llegó a ser muy importante. La historia y la estirpe de David están muy unidas a esta tribu y su territorio. La zona pasaría de ser uno de los doce territorios tribales a convertirse en uno de los dos reinos que se crearon cuando, muerto Salomón, su reino se dividió en Israel y Judá.

Judá

Desierto de Palestina que el Antiguo testamento cita en su conjunto o en algunas de sus partes. Es una meseta de estepa estéril y sin agua, de una anchura de 20 a 30 km y de una longitud de 100 a 110 km, atravesado por colinas de forma cónica y barrancos profundos. La comarca al sur de Hebrón, en hebreo Negeb, está cubierta de ruinas y las colinas, con frecuencia, horadadas por cavernas. La roca calcárea blanca y permeable que cubre el suelo, deja penetrar el agua que, cuando no es recogida en las cisternas, corre por el lecho de los valles. Entre Yutta, Dura y Yekin, el suelo se inclina unos 150 m y forma una meseta situada a 800 m de altura, dividida en dos partes por el gran valle que se extiende de Hebrón a Beerseba, y más lejos, al oeste, hasta Guerar.

Judá

Uno de los dos reinos constituidos por las tribus del sur de Palestina como consecuencia de la división del reino de Salomón ocurrida a su muerte, hacia 931 a.C.. Se componía de las tribus de Judá y Benjamín. Hasta el siglo VIII a.C. el reino de Judá tuvo un papel relativamente poco importante. Se sucedieron, entre otros, los reinados de Roboam (931-913 a.C.), de Josafat (870-848 a.C.) y de Atalía (841-835 a.C.), caracterizado este último por una crisis religiosa y social. Durante el reinado de Ozías (781-740 a.C.), Judá disfrutó de una cierta prosperidad económica. Tras producirse la caída de Samaria (722 a.C.), por el rey asirio Sargón II, Ezequías (716-687 a.C.) llevó a cabo una profunda reforma religiosa del reino e intentó una restauración nacional. Aliado con Egipto, se vio obligado, sin embargo, a pagar a Asiria un gravoso tributo en 701. Durante el reinado de Josías (640-609 a.C.) se produjo la caída de Nínive (612 a.C.), sustituyendo Babilonia a Asiria. En el reinado de Sedecías (598-587 a.C.) Jerusalén cayó en manos de Nabucodonosor (587 a.C.), con quien terminó el reino de Judá; el templo, dedicado a JHVH y símbolo de la religión judía, fue destruido y parte de la población fue deportada a Babilonia. Con el tiempo Judá se convertiría en la provincia romana de Judea, de donde procede el nombre de "judíos". Ver, Cronología de Judá.

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