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Página 525 - 1322 Palabras 26201 al 26250 de 66095

Palabra   |   Descripción

Litra

Peso itálico usado en Sicilia por los colonos griegos y que en latín es la libra, equivalente a 218 gr. Ver, Libra romana.

Litoralis

Se encuentra este epíteto, dado a Silvano, en un monumento donde se ve coronado de hiedra con sus cuernos que atraviesan la corona. Quizás era honrado bajo esta forma en las riberas del mar.

Litorales

Deidades del mar. Ver, Glauco.

Litomancia

Adivinación por las piedras. Consistía en hacer chocar muchos guijarros los unos contra los otros, y cuyo sonido más o menos claro o agudo daban a conocer la voluntad de los dioses. Refiérese también a esta adivinación la creencia de los que pensaban que la amatista tenía la virtud de hacer conocer a los que la llevaban los sucesos futuros por medio de los sueños. Ver, Sideritas, Adivinación.

Litobolias

Fiestas que se celebraban en Epidauro, Egina y Trecén, en memoria de Damia y Auxesia, jóvenes cretenses que algunos trecenios apedrearon en una sedición. Para apaciguar sus manes, se instituyó una fiesta en su honor.

Litium

Lupiae (ciudad de los salentinos, en la provincia romana de Calabria Hydruntum, situada en la carretera a Brundisium. Estrabón describe su situación y la ubica a alrededor de ….).

Litis denuntiatio

Citación por escrito para comparecer ante el tribunal, dirigida por el demandante al demandado, que se generalizó en el procedimiento judicial romano a partir de Constantino.

Litis contestatio

Acuerdo alcanzado por los litigantes en un proceso judicial romano respecto a los términos y formalidades que el mismo comportaba para ambas partes. Su objetivo era obligar a las partes en litigio a dejar que la acción procesal siguiera su curso debido.

Litis aestimatio

Evaluación de la suma de dinero hecha por el iudex en Roma que el acusado debía pagar al demandante en caso de condena.

Litirambo

Sobrenombre de Baco. Píndaro confunde con este sobrenombre la palabra dityrambus, dándole por origen el grito de Júpiter a Baco, en el momento que nacía "Lythi zaphén" ("abre la costura"). Ver, Ditirambo.

Litios

Pueblo de la isla de Creta.

Litierses

En Frigia, cántico de los segadores, de siega o de trilla, correspondiente al lino, al maneros o al borimos.

Litierses

Según una leyenda Litierses fue un hijo bastardo del rey Midas, de Frigia, que habitaba en Celene. Acostumbraba a segar las mieses y tenía un apetito enorme. Cuando acontecía que algún extranjero entraba en sus mieses o pasaba por allí, Litierses le daba de beber y comer abundantemente y después le llevaba a las mieses, en las orillas del Meandro, y le obligaba a competir con él a segar. Si se negaba, le mataba. Después, al atardecer, cuando habían acabado su trabajo, envolvía al extranjero en una gavilla, le cortaba la cabeza con una hoz y se llevaba lejos el cuerpo envuelto entre las cañas del cereal. Heracles, cuando era esclavo de Ónfale, acertó a pasar por sus tierras. Aceptó el reto del bandido y, habiéndolo adormecido con un canto, le cortó la cabeza con una hoz y tiró su cuerpo al río. Como, según cuentan, Heracles mató a Litierses por el mismo procedimiento con que Litierses mató a otros, podemos inferir que Litierses solía arrojar al río los cuerpos de sus víctimas. Los segadores de Frigia (el país de Litierses) acostumbraban a cantar, mientras trabajaban, una canción dedicada a la aventura de Litierses, en la que ensalzaban su habilidad como segador: La canción llevaba el nombre de Litierses. Según otra versión de la leyenda, Litierses, hijo de Midas, solía desafiar a la gente a segar con él y cuando los vencía, los trillaba; pero un día encontro un extranjero que le ganó en la siega y le mató.

Lithoprosopon

Theoprosopon (nombre griego de Lithoprosopon, un cabo en el norte del Líbano, situado entre las antiguas ciudades de Botrus y Trípoli. El promontorio crea una barrera que ….).

Lithobolos

Petrobolos (máquina de guerra para arrojar piedras, que en el ámbito romano se denomina ballista).

Lithoboloi monagkones

Ver, Onager (modelo de catapulta utilizada por los romanos en época baja y altoimperial, para lanzar piedras).

Lithobóloi

Lanzadores griegos que tiraban piedras con las manos, a diferencia de los honderos.

Litesio

Sobrenombre de Apolo de Melea o Melia. Se le llama así, dice Esteban de Bizancio, porque en esta ciudad estaba su estatua colocada sobre una piedra.

Lites

"las Plegarias" "las Oraciones". Son, dice Homero, hijas de Júpiter, cojas, arrugadas, van siempre con los ojos bajos, siempre rastreras y humildes. Siguen los pasos de la Injuria, porque la injuria altiva, llena de confianza en sus propias fuerzas y con pasos veloces se les adelanta, y corre la tierra para ofender a los hombres y las humildes Plegarias la siguen para curar los males que ella ha hecho. El que las respeta y las escucha recibe de ellas grandes socorros, le oyen en sus necesidades y llevan sus votos al pie del trono del gran Júpiter. Pero el que las rehusa y las rechaza, experimenta a su vez su terrible ira y ruegan a su padre que mande a la Injuria que castigue este corazón bárbaro e inalterable, y que vengue la repulsa que han recibido. Ver, Plegarias.

Literónidas

Ver, Ninfas ("las doncellas jóvenes". Divinidades inferiores de la naturaleza que moran en arboledas, bosques y cuevas, junto a manantiales, arroyos y ríos; en algunos casos ….).

Liternus

Río de Campania. Hoy, red de canales de Regi Lagni, Città metropolitana de Napoli, región de Campania, Italia.

Liternum

Literno (ciudad romana de Campania, en la costa tirrena).

Literno

o Liternum. Ciudad romana de Campania, en la costa tirrena. La zona ya estaba habitada en tiempos prehistóricos y más tarde por los oscos, que probablemente fundaron una ciudad que más tarde fue ampliada por los romanos en el año 194 a.C. y refundada como Liternum. La ciudad está situada en la orilla sur del lago di Patria, entonces llamado Palus Literna, en la desembocadura del río Clanis, y al norte de Cumas. La ciudad albergó a los veteranos de la Segunda Guerra Púnica, pertenecientes al ejército de Escipión, Publio Cornelio "el Africano", quien se autoexilió aquí voluntariamente, muriendo en 183 a.C.. La ciudad tuvo un notable desarrollo en época de Augusto, pero especialmente entre finales del siglo I y comienzos del II, después de lo cual fue atravesado por la Vía Domitia que, a partir de Sinuessa, el territorio de la actual Mondragone, conectaba con los centros de la costa de Campania y, en particular, con el puerto de Puteoli (hoy, Pozzuoli) donde terminaba la carretera. En 1.932 fueron desenterrados algunos restos de la antigua ciudad pertenecientes al foro, capitolio, la basílica, el teatro, y el altar de Escipión el Africano. Fuera de las murallas de la ciudad se puede ver el anfiteatro, desenterrado en parte en los últimos años. Hoy, cerca del actual Lago di Patria, es una aldea de la comuna de Arenaria di Giugliano de Campania, Città metropolitana de Napoli, a sólo 5 km de la ciudad de Villa Literno, provincia de Caserta, región de Campania, Italia.

Literna

o Palus Literna. Lago de Campania, en la Città metropolitana de Napoli. Hoy, Lago di Patria, provincia de Caserta, región de Campania, Italia.

Literio

Bajo este sobrenombre tenía Pan, en Trecén, una capilla en memoria del beneficio que los trecenios recibieron de él, cuando con favorables sueños indicó a los magistrados de esta ciudad el medio de remediar el hambre que desolaba el país y hasta el Ática.

Literatura ramésida

Aunque la lengua egipcia fue muy pobre en vocabulario filosófico, sí fue extraordinariamente rica en evidenciar las imágenes de la vida, gracias a la riqueza gráfica de sus signos jeroglíficos. Con ellos se elaboró una interesante literatura que tuvo también su cultivo, aunque no su Edad de Oro, en la época ramésida. Dejando a un lado las inscripciones históricas (literatura epigráfica) y determinados textos funerarios (Libros religiosos y del Más Allá), en tal época se redactaron diferentes himnos que conocieron un gran éxito. Hay que recordar los himnos dedicados a Hapy (el Nilo) y a Amón, ambos de sentida expresividad. A ellos se les debe sumar los himnos dedicados a los reyes, verdaderos homenajes a su persona y reinado, puestos, curiosamente, a veces, en boca de los propios dioses. Así, el Himno de la diosa Neith dirigido a Merenptah. No faltaron tampoco cantos dedicados a las más importantes ciudades, como Abidos, por citar un ejemplo. Ahora se conocería el género de la letanía, consistente en el recitado de los nombres, incluso los de carácter secreto, de las divinidades. La más célebre de las letanías es la conocida como Letanía de Ra, que apareció por primera vez en la tumba de Sethi I y que luego sería copiada en las sepulturas de otros ramésidas (Ramsés II, Ramsés III, Ramsés IV y Ramsés IX). De más empaque literario fueron las leyendas que tenían por finalidad averiguar el nombre de los dioses (Leyenda de Ra y de Isis), plantear problemas de tipo moralista (Leyenda de la Vaca del cielo y el nuevo universo) o bien servir de entretenimiento (Leyenda de la destrucción de la humanidad). Por encima de tales textos, los egipcios supieron continuar en la época ramésida con la elaboración de cuentos, de alta calidad literaria, que bajo un argumento sencillo encerraban significados profundos. Podemos recordar EI Príncipe predestinado, de ribetes maravillosos; La verdad y la Mentira, de claro simbolismo moralizante en torno a dos hermanos, y, sobre todo, el magnífico cuento mítico de Los dos hermanos, que narraba las aventuras de Anup y Bata. También la época ramésida supo elaborar poemas, fundamentalmente de carácter amoroso, en los que primaban sobre todo las imágenes literarias, el lirismo y una refinada sensualidad. Tales poemas nos han llegado en papiros o sobre ostraca y, según algunos egiptólogos, estaban destinados a ser recitados con acompañamiento musical de flautas y arpas. También se ha señalado que algunos de ellos influyeron en el Cantar de los Cantares de Salomón.

Literatura judía en griego

Los judíos de la Diáspora cayeron con más facilidad bajo la influencia del helenismo que los de Palestina. En particular la comunidad asentada en Alejandría, que llegó a ser numerosa desde la mitad del siglo II a.C., hizo una importante aportación a los círculos literarios. La mayor parte estaban centrados en la Septuaginta, la traducción al griego de la Biblia que se hizo entonces en beneficio de los judíos que no sabían el hebreo. También se compusieron escrituras apócrifas y libros semicanónicos de profecías. También se realizaron estudios biográficos de personajes como Abraham, Jacob y Moisés. La escritura de historia desde una perspectiva secular está representada en el trabajo de Demetrio, Alejandro Polihistor, Josefo y Justo. La literatura profética aparece en los Oráculos Sibilinos. Filón fue un filósofo dentro de la tradición griega. Ezequiel escribió una tragedia basada en el Éxodo, de la que se conservan 269 líneas y Teodoto escribió un poema épico, Sobre los judíos, del que tenemos 47 líneas. Ver, Aristóbulo de Alejandría.

Literatura funeraria

Si para los egipcios, fue fundamental e imprescindible procurar la no desaparición del cuerpo de los difuntos, así como el seguir ritos funerarios según reglas fijas y dotar a sus deudos de un abundante equipaje material que les permitiera alcanzar un destino feliz en el Más Allá, en el "hermoso Occidente", también lo fue el que pudieran disponer de los medios necesarios para neutralizar cuantas asechanzas y peligros les surgiesen en la vida de ultratumba. De ahí la importancia que dieron a las fórmulas mágicas (sortilegios) en atención al poder que la palabra escrita encerraba en ellos. Tras una larga fase en la cual (puesto que todavía se ignoraba el arte de escribir) los sacerdotes funerarios recitaban los más arcaicos sortilegios funerarios (rememoración de los antiguos hechizos que habían protegido a Osiris) a la muerte de cada rey, se llegó hacia la mitad del Imperio Antiguo, esto es, hacia el 2400, a fijarlos por escrito. La primera gran colección de estas fórmulas destinadas a ayudar al difunto (entiéndase el rey) en el Más Allá fue recopilada por los sacerdotes de Heliópolis e inscrita sobre las paredes de la cámara funeraria de la pirámide del rey Unas, el último soberano de la Dinastía V. En razón del soporte en que fue escrita, esta colección de textos recibió el nombre de Textos de las Pirámides, que constituían, en realidad, largas inscripciones jeroglíficas de contenido muy diverso (himnos, leyendas, encantamientos, fórmulas mágicas, etc.). Su finalidad era la de operar la resurrección gloriosa del rey, la de asegurarle la felicidad en el otro mundo, la de proporcionarle vida eterna. Los Textos de las Pirámides, retomados también en las tumbas de otros reyes de la Dinastía VI, así como en las de dos reinas, dieron paso, a partir de la Dinastía VII y hasta el Imperio Medio, a la otra gran colección de escritos funerarios, denominados por los egiptólogos Textos de los Sarcófagos. Este segundo conjunto de literatura funeraria, de clara inspiración osiríana, fue ya destinado no sólo a los reyes, sino también a los ciudadanos particulares, con lo que se asistía a una ampliación de los privilegios antaño reservados únicamente a los reyes. Tales textos, que conocemos casi en su totalidad gracias a tres papiros en los que fueron recogidos, aprovechan la literatura funeraria anterior, pero la modifican o alteran según las tradiciones locales, dada la amplia difusión territorial que alcanzaron. Los mismos presentan un ritual funerario de transición entre los textos anteriores y los magníficos libros funerarios del Imperio Nuevo. Estos últimos textos, que venían a ser refundiciones de los anteriores con algunos añadidos nuevos, se copiaron en papiros que se depositaban junto a los cadáveres, recibiendo así, por ello, el nombre de Libro de los Muertos. Cada uno de estos ejemplares, de los que se conocen bastantes copias por haber estado en vigencia desde finales de la Dinastía XVII hasta prácticamente el final de la antigua historia egipcia, constituyó el elemento indispensable de todo aquel que aspirase a continuar viviendo en el Más Allá. Mediante su adquisición y colocación junto al cuerpo, cualquier persona, una vez fallecida, podría disfrutar de la compañía de los dioses en la otra vida y ser realmente un nuevo Osiris. Con el paso de los tiempos, la disposición material del Libro de los Muertos fue modificándose, y así de las primeras agrupaciones de fórmulas, dispuestas sin un orden concreto, se pasó, sobre todo durante la Dinastía XXVI, a una especie de canonización de los textos, realzados en muchas ocasiones con soberbias ilustraciones a modo de viñetas. Estos tres conjuntos, Textos de las Pirámides, Textos de los Sarcófagos, Libro de los Muertos, fueron los más importantes, pero no los únicos de la literatura funeraria egipcia. Durante el Imperio Nuevo, en época de Thutmosis I se compuso el Libro de lo que hay en la Duat, en el cual se describe el viaje de Re por el otro mundo durante la noche y que finaliza cuando la barca que transporta al escarabajo, símbolo del devenir, es arrojada por la boca de una serpiente otra vez a la luz del nuevo día. Más tarde, sobre el sarcófago del faraón Horemheb se redactó el denominado Libro de las Puertas, otro texto que describe también el viaje nocturno del sol a través de un mundo subterráneo, dividido en compartimentos que poseen una puerta vigilada por un guardián armado con un cuchillo y que el difunto debe franquear antes de llegar a la región de los espíritus puros. A partir de Setos I aparecieron los llamados Libro del Día y Libro de la Noche, que no alcanzaron mucha popularidad. En ellos el rey es despertado por Horus, quien con la ayuda de los dioses de la comitiva de Osiris logrará coger las manos de Nut, la diosa del cielo. Gracias a las dos barcas solares (mandjet y mensenktet) penetrará durante el día en los Campos de Ialu y durante la noche viajará por el río subterráneo hasta la hora de Re, momento en que este dios hace vivir a los hombres. En la tumba de Mineptah apareció por primera vez el Libro de las Cavernas, libro funerario por antonomasia de los soberanos ramésidas. Se trata de una colección de fórmulas mágicas con las cuales se podía hacer frente a los peligros y aplacar a los dioses de las diferentes cavernas que el difunto debía atravesar en el Más Allá. Todos estos textos y los motivos que los ilustran describen, en realidad, el viaje nocturno del sol por el mundo subterráneo, mundo dividido en doce regiones correspondientes a las horas de la noche, y unidas entre sí por un gran río. El sol navegaba por tales parajes en medio de diversas peripecias. Durante la Época baja, a partir del 716, los cultos funerarios, que no habían perdido su popularidad, motivaron, junto con otras circunstancias (reacción nacionalista frente a los dominadores extranjeros), un verdadero renacimiento de la antigua literatura funeraria. Así, se volvieron a utilizar los Textos de las Pirámides y el Libro de los Muertos, son olvidar el Libro de las Puertas o el Libro de lo que hay en la Duat, además de otros nuevos, como el Libro de las Respiraciones, muy impregnado éste de superstición y magia, y el intitulado Que mi nombre dure íntegro, cuya utilización alcanzó incluso la época ptolemaica y romana (del año 332 a.C. en adelante). Junto a esta literatura funeraria, hay que señalar que determinados rituales litúrgicos (caso del Ritual de la apertura de la boca o del Ritual del embalsamamiento) se colocaban también en las tumbas a fin de que los ritos efectuados sobre los cadáveres siguieran dispensando toda su eficacia gracias a la presencia de los papiros que los contenían.

Literatura Artúrica

Las leyendas artúricas forman parte de un mundo fantástico que recibe abundantes ingredientes del folklore y de la mitología celtas, y que se sitúa fundamentalmente en el país de Gales, en Cornualles, en la Armórica. De origen celta son los nombres de muchos personajes, los topónimos y algunos episodios como la caza del ciervo blanco, o del jabalí del mismo color, que sirven de inicio a los viajes al Más Allá, mundo en el que habitan los muertos llevando a cabo una actividad febril, como si estuvieran vivos. Las hadas, las islas que aparecen y desaparecen, los ríos caudalosos o misteriosas barreras de aire que aíslan los jardines más placenteros..Todo ello crea una atmósfera de ensoñación, maravillosa, que constituye una de las características esenciales de la Materia de Bretaña. Pero no todo es de origen celta. A estos elementos fantásticos se añaden otros que proceden de la realidad inmediata y que dan a las narraciones un aire de verosimilitud: es la visión del mundo como una estructura feudal, con un planteamiento perfectamente cortés... Además, hay otros elementos de origen clásico, transmitidos a través de la cultura europea occidental. Esto no debe extrañar, pues los primeros testimonios de la Materia de Bretaña, relacionados con el rey Arturo, proceden de autores cultos, que escribían en latín y habían tenido una formación eclesiástica. Eran monjes que conocían bien la Biblia y algunos textos profanos, sobre todo los procedentes de historiadores de la tardía latinidad y de algunos poetas, especialmente Ovidio, que figuraba en los programas con las Metamorfosis y con los tratados amatorios. Así pues, la Materia de Bretaña se presenta como el resultado de una mezcla de materiales procedentes de los más variados orígenes, que hacen que el mundo artúrico se convierta en un universo de cierta complejidad interna, en el que no siempre queda clara la evolución de las leyendas. Ver, Rey Arturo.

Litera

Lectica (especie de silla de manos prolongada y cerrada con ventanas y portezuela "a manera de caja de coche", en que se transportaba a ….).

Liteo

Ver, Petreo (epíteto de Posidón. Según la leyenda, Tesalia era una región encajonada entre montañas, que sufría frecuentes inundaciones, al no tener salida al mar las ….).

Litea

Una de las Hiacíntides.

Litavis

o Litauis, o Litaui o Litauia o Letavia o Letauia o Llydaw. Diosa en la mitología celta adorada por los antiguos galos. Su nombre se encuentra en las inscripciones encontradas en Aignay-le-Duc y Mâlain de la Côte-d'Or, Francia, donde es invocada junto con el dios galo-romano Mars Cicolluis en un contexto que sugiere que podría haber sido su consorte. Además, una inscripción dedicatoria en latín de Narbona, Francia, lleva las palabras "MARTI CICOLLUI ET LITAVI" ("A Matte Cicolluis y Litavis"). En Britannia se la conoce como Llydaw en galés moderno, haciéndose eco del uso del nombre Letavia para Bretaña (o parte de ella) en textos latinos.

Litauis

Litavis (diosa en la mitología celta adorada por los antiguos galos).

Litauia

Litavis (diosa en la mitología celta adorada por los antiguos galos).

Litaui

Litavis (diosa en la mitología celta adorada por los antiguos galos).

Litau

Principado establecido por tribus arameas, hacia el curso inferior del Tigris, al sur de la desembocadura del Diyala.

Litargon

Litarba (localidad a unos 55 km al este de Antioquía de Siria).

Litarba

o Litargon. Localidad a unos 55 km al este de Antioquía de Siria. Hoy, El-Terib o El-Athareb, Siria.

Litar

Hacer un sacrificio grato a la divinidad.

Litanobriga

o Litanobrica. Localidad de la Galia Belgique mencionada en el Itinerario de Antonino, entre Caesaromagus (hoy, Beauvais) y Augustomagus Silvanectum (hoy, Senlis). Hay desacuerdo sobre su emplazamiento, que podría situarse en Creil, en Pont-Sainte-Maxence o en Pointpont, en el departamento de Oise, región de Haute-de-France, Francia.

Litanobrica

Litanobriga (localidad de la Galia Belgique mencionada en el Itinerario de Antonino).

Litana silva

Territorio de los boios en la Galia Cispadana, donde éstos vencieron al cónsul romano L. Postumius en 216 a.C.. El cónsul y dos legiones fueron masacradas. Posteriormente, los romanos dirigidos por el cónsul L. Valerius Flaccus, derrotaron a los boios en el mismo lugar en 195 a.C.. El lugar estaba situado entre Bononia y Placentia, pero no se conoce su ubicación.

Lítana

Nombre que los galos daban a una extensa selva del Apenino, al sudeste de Mutina, en el territorio de los galos boyos.

Listra

Colonia romana fundada por Augusto en Licaonia, unos 50 km al sur y un poco al oeste de Iconio. Fue probablemente la ciudad natal de Timoteo. Pablo predicó aquí, en su primer viaje misionero. Después de haber curado a un hombre cojo, los ciudadanos supersticiosos inmediatamente asumieron que él era Hermes (mensajero de Zeus) y Bernabé era Zeus, igual que el dios romano Júpiter. Había un templo dedicado a Zeus cerca de las puertas de la ciudad, y se encontró una estatua de Hermes dedicada a Zeus. Hoy, en el centro sur de la Turquía moderna. Ver, Derbe.

Listim

Nombre, derivado del griego lestai, con el que el Talmud llama a los bandidos de Judea.

Listelado

Técnica de construcción mural con bloques de piedra paralelepípedos alternados con hileras horizontales de tejas o ladrillos.

Lista Sincrónica

Es un listado de reyes asirios a los que se yuxtaponen los nombres de los reyes babilónicos coetáneos. Va separada por líneas, con dos nombres en cada una, y los títulos "rey de Asiria" y "rey de Babilonia". Arranca a principios del II milenio a.C. y llega hasta Asurbanipal (688-627), fecha también de su redacción. Los motivos de la lista no son puramente historiográficos: el documento trata probablemente de defender la tesis de que Asiria y Babilonia eran dos entidades políticas bien diferenciadas y tenían destinos distintos. La redacción coincide con el ocaso rápido del imperio neoasirio y el resurgimiento político babilónico de la Dinastía caldea; en la lista se refleja el temor asirio a una anexión por parte de Babilonia.

Lista Real sumeria

Esta lista proporciona las dinastías y los reyes que reinaron en el país de Sumer desde época remota en que "la realeza bajó del cielo", hasta el reinado de Damiq-ilishu (ca.1.816-1.794), rey de Isin. Fue publicada en 1.939, por el sumerólogo estadounidense Thorkild Jacobsen, que la reconstruyó a partir de quince tablillas distintas. Fue redactada, en su forma mejor conocida, poco después del 2.000 a.C.. Es un documento entre mitológico e histórico dejado por los escribas de Mesopotamia y escrito en sumerio. Se tiene que utilizar con reservas, sobre todo porque no aparecen algunas dinastías importantes, como la de los reyes de Lagash. Las tres Dinastías de Ur, en el III milenio, sí están citadas. Su idea central es que la soberanía es una especie de don divino, otorgado por las divinidades solamente a una ciudad por vez, y que a la caída de una ciudad, el poder se transfiere a otro centro. Las dinastías se colocan siempre una detrás de otra, aunque es historiográficamente evidente que gobernaron simultáneamente en las diferentes ciudades estado. La idea rectora del esquema es probar que no hubo nunca en Babilonia más que un gobierno, y que en ese momento le tocaba gobernar precisamente a la ciudad de Isin. Los datos, por lo general, se reducen a mencionar las ciudades que fueron sedes de una dinastía y sus soberanos respectivos, indicando los años de reinado de cada uno. El comienzo de la Lista coincide con el comienzo mismo de la historia, cuando la institución real, de origen divino, bajó a la primera ciudad digna de tal nombre: Eridu. Tras la quinta mudanza sobreviene el diluvio; cuando la realeza vuelve a bajar del cielo, la ciudad destinataria es la célebre Kish, que se convierte así en heredera de la vieja Eridu. La Lista se acerca poco a poco a la historia: los años de los reinados ya no se cuentan por decenas de miles, sino sólo por centenares, y los nombres de muchos soberanos son históricamente controlables desde otras fuentes. El esquema prosigue impertérrito listando nombre tras nombre y contando sus años, con cifras cada vez más plausibles. Los cambios de dinastía se enuncian invariablemente con la fórmula: (tal lugar) fue derrotado por la armas; su realeza fue llevada a (tal otro). hasta que le toca el turno definitivamente a la ciudad de Isin. Los reyes de Asiria y los de Babilonia también tuvieron este de tipo de listas.

Lista Real de Abidos

Con mucho, la lista más completa de reyes de Egipto. En la Dinastía VI, después de Neferkare II el Niño, menciona una serie de ocho reyes que no se conocen por ninguna otra fuente.

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