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Palabra   |   Descripción

Filobia

Mujer de Perseo. Favoreció los amores de Laódice, hija de Príamo y Acamante. Ver, Acamante, Laódice.

Filobasileus

"rey de la tribu". En Atenas cada una de las cuatro antiguas tribus tenía a su frente un filobasileus que pertenecía a la casta de los eupátridas. Eran magistrados que tenían sobre cada tribu la misma inspección que el Basileus en toda la república, esto es, la intendencia de los sacrificios públicos y el culto religioso. Estos desaparecieron con la reforma de Clístenes.

Filo

Hija de Alcimedón o Alcimedonte, capitán griego. Habiendo tenido un hijo de Hércules, su padre hizo exponer a la madre y al hijo. Una urraca que oía continuamente los lamentos del niño supo imitarlos tan bien que, pasando un día Hércules por aquel paraje y oyendo los gritos de la urraca, que creyó eran de un niño, se dirigió al paraje de donde salían y reconoció a la madre y al hijo, a quienes libró del peligro en que se hallaban. Pausanias.

Filo

Ciudad griega de Tesalia. Estrabón la ubicaba en el distrito de Tesaliótide y añadía que se trataba de un lugar donde se localizaba un templo de Apolo Filio. También la cita Esteban de Bizancio. Hoy, en Grecia.

Filius familias

Hijo, en el mundo romano. Persona alieni iuris, nacido de iustae nuptiae y sometido a la potestas del pater familias, salvo que este muera o lo emancipe. No puede tener propiedades y debe obtener el consentimiento del pater familias para unirse en matrimonio, salvo en derecho justinianeo. Ver, Peculio, Emancipatio.

Filitas de Cos

o Filetas de Cos (siglo IV a.C.). Gran poeta y erudito griego, a juzgar por lo que de él se cuenta, pues no es mucho lo conservado. Hijo de Télefo. Se convirtió en tutor de Ptolomeo II cuando era todavía niño y estaba en la isla. Pudo haber enseñado a Teócrito, Zenódoto de Éfeso y Hermesianacte. No es seguro si abandonó Cos por algún período de tiempo. Escribió hexámetros, poesía elegíaca y epigramas. Su obra ejerció gran influencia en la poesía helenística y romana, sobre todo en Calímaco y Propercio, aunque nos ha llegado poco de ella. Se poseen los títulos de cinco obras en verso: Deméter, Hermes, Télefo, Epigramas y posiblemente Bagatelas. También escribió prosa: se conservan treinta fragmentos de una obra titulada Glosas misceláneas. Puede haber una conexión con el personaje de Filitas de la novela de Longo, Dafnis y Cloe. Una estatua de bronce le conmemoraba en Cos.

Filisto

o Philistos (ca.430-356 a.C.). Político e historiador siracusano, amigo y partidario de los tiranos Dionisio I y Dionisio II. Ayudó al primero a conseguir el poder en el 406, sirviéndole a continuación como consejero y gobernador de Siracusa, ostentando el puesto de comandante de la guarnición de Ortigia durante muchos años. Sin embargo, en el 386 se enfrentó a él por motivos personales y tuvo que exiliarse en compañía de Leptines, hermano de Dionisio, con cuya hija Filisto se había casado en contra de la voluntad del tirano. Vivió en el Epiro, en donde escribió su Historia de Sicilia (Sikeliká), en trece libros. Reclamado por Dionisio II en 366, se convirtió en su principal apoyo contra la influencia reformista de Dión, a quien logró expulsar (366). Mientras Dionisio estaba en Italia, él vigilaba la ruta marítima desde Grecia, pero Dión lo eludió y consiguió desembarcar en Sicilia. El año siguiente, cuando Heráclides dio a Dión refuerzos navales, Filisto fue derrotado y murió, quizá suicidándose. Su Historia fue ampliamente respetada. En cierta medida sigue los métodos de Tucídides. Aunque se ha perdido, salvo muy escasos fragmentos, sabemos que fue usada como fuente por Diodoro Sículo y a ella se refieren Plutarco, Dionisio de Halicarnaso y Pausanias.

Filistión

(siglo IV a.C.). Médico y escritor de obras médicas, netural de Locris. Fue maestro de Eudoxo de Cnido. Galeno lo adscribió a un grupo de médicos sicilianos y consideró que seguía la teoría de Empédocles de los cuatro elementos, a cada uno de los cuales él oponía una cualidad relacionada: a la tierra, la humedad; al agua, la sequedad; al aire, el calor, y al fuego, el frío. Pensaba que la enfermedad estaba provocada ya sea por una falta de equilibrio entre los elementos dentro del cuerpo, por daños externos, o por dificultades con la respiración, que él veía como un sistema de refrigeración. Escribió libros sobre la dieta y otros tratamientos, pero no nos ha llegado ninguna obra suya. Es posible que conociera a Platón, que se piensa que tomó de él sus ideas sobre patología expuestas en el Timeo.

Filisteos

o Sirios palestinos. Posiblemente se trate de uno de los Pueblos del Mar que invadieron las tierras del Mediterráneo oriental en torno al año 1.200 a.C., tal vez los Peleset nombrados en los anales egipcios. Se instalaron en la franja costera cananea desde Ecrón a Egipto, entre Siria, el Mediterráneo y la región de Jopé, al oeste de Palestina. Su organización política es considerada como una pentarquía, pentápolis o pentafederación de ciudades con centros de gobierno en Ashdod, Gaza, Ascalón, Gath y Ecrón, cada una de las cuales disponía de su príncipe o seren. Su religión se basaba en el culto a Dagón y Ba'al bib o "Señor de las moscas" (el Belcebú de los textos bíblicos). Fueron enemigos de los israelitas en la época de los Jueces. Con la monarquía y la hegemonía del rey David se inició su decadencia hasta su desaparición como comunidad política, no sin antes dar nombre a la totalidad del país, Peleshetet, Palestina. Ver, Siria Palestina.

Filisco

Poeta trágico griego, natural de Corfú, inventor de una nueva especie de verso.

Filisco

Fílico de Corcira ((siglo III a.C.). Poeta y dramaturgo griego de Corcira, situada en el mar Jónico, que pasó su vida en Alejandría, en donde se convirtió en miembro ….).

Filisco

(siglo IV a.C.). Discípulo milesio de Isócrates que, al igual que su maestro, escribió panfletos políticos, y también un manual de retórica y una biografía de Licurgo. Se conservan algunos fragmentos de su obra.

Filisco

(siglo IV a.C.). Escritor de la Comedia Media cuyas obras se basaban en los mitos. Ha llegado hasta nosotros un fragmento en papiro de su obra El nacimiento de Zeus.

Filisco

(siglo IV a.C.). Filósofo cínico de Egina que estudió con Diógenes el Cínico en Atenas y escribió tragedias que se han perdido.

Filis

Filis es la heroína de una historia de amor cuyo héroe es unas veces Acamante, otras, su hermano Demofonte, hijos de Teseo. A su regreso de Troya, Acamante (o Demofonte) fue arrojado, con algunas naves, a la costa de Tracia, en la desembocadura del Estrimón. Allí lo acogió el rey del país, llamado Fileo, o Cíaso, o Licurgo, hijo de Driante, o Telo. Este rey tenía una hija, Filis, que se enamoró del joven príncipe y se casó con él. Según otras versiones, él le prometió casarse, pero le dijo que tenía que volver a Atenas para arreglar sus asuntos antes de reunirse con ella definitivamente. Filis se avino a esta separación, pero entregó a su prometido una arquita con el ruego de que no la abriese; contenía, dijo, objetos sagrados del culto de Rea. El joven no tenía que abrirla hasta el momento en que hubiese perdido toda esperanza de volver a su lado. Llegó la fecha convenida para el retorno, pero Filis se quedó sola. Nueve veces bajó de la ciudad al puerto para ver si llegaba su amante, pero siempre en vano. En recuerdo de estos nueve viajes, se llamó al lugar "las Nueve rutas". Cuando desesperó de recuperar al que amaba, Filis se ahorcó. En Creta, donde se había establecido Demofonte (o Acamante), casándose con otra mujer, el olvidadizo amante abrió la arquita el mismo día del suicidio de Filis. Salió de ella un espectro que asustó a su caballo. Éste se encabritó, y el joven cayó sobre su espada y se mató. Se contaba también que Filis había sido transformada en árbol: un almendro, que no tenía hojas. Demofonte volvió a Tracia cuando ya había muerto la joven y se enteró de su transformación. Entonces abrazó el estéril almendro y éste reverdeció, echando hojas. De ahí viene, se decía, el nombre griego de las hojas que, llamadas antes "petala", fueron designadas en lo sucesivo con el nombre de "phylla". Otra versión sostenía que sobre la tumba de Filis habían plantado unos árboles que, en la estación de su muerte, perdían las hojas. A los amores de Filis y Demofonte se atribuían dos hijos: Acamante y Anfípolis.

Filis

Nombre de la principal ciudad de la isla de Samos, según Jámblico y la mención en un escolio, de fecha incierta, al poema Alexipharmaca de Nicandro.

Filirides

Filireio (Quirón, hijo Fílira).

Filírida

Patronímico del centauro Quirón, hijo de Fílira.

Filireio

o Filirides. Quirón, hijo Fílira.

Fílira

Fílira es la madre del centauro Quirón. Fue amada por Crono y sobre este particular existen dos versiones. Según una, el dios, por temor a los celos de su mujer Rea, se transformó en caballo y se unió a Fílira en esta forma. Por eso Quirón fue un ser doble, mitad hombre mitad caballo. La segunda versión dice que Fílira, por pudor, rechazó al dios, y se transformó en yegua para escapar de él. Pero el dios adoptó la figura de un caballo y la violó. Quirón nació en el monte Pelión, en Tesalia, en una gruta del cual se estableció su madre con él. Más tarde lo ayudó a educar a los niños que se le confiaban, especialmente Aquiles y Jason. Fílira veló por Aquiles en sus primeros años.

Fílira

Esposa de Nauplio el Joven y madre de Palamedes.

Fílira

Esposa del dios-río Peneo. Ver, Creúsa (náyade tesalia), Lapitas.

FILIPPOVKA

Yacimiento funerario que se halla en la confluencia del Ilek, en los Urales, a unos 4 km al norte del pueblo homónimo y a 100 km al oeste de Orenburg, y se eleva ligeramente con respecto a la región circundante. El yacimiento funerario está formado por veinticinco kurgan de tierra, hemisféricos. Estos kurgan fueron construidos por antiguos nómadas pertenecientes a la cultura sármata.

Filippos

Filipo.

Filippos

Filipos (Filipos es una fundación del rey Filipo II, en Macedonia oriental. Antes se llamó Crénides (latín, Crenides), es decir, lugar de las fuentes, por las ….).

Filipos

o Filippos o Philippi o Philippoi. Filipos es una fundación del rey Filipo II, en Macedonia oriental. Antes se llamó Crénides (latín, Crenides), es decir, lugar de las fuentes, por las diversas fuentes del río Angites. Estaba en el valle del monte Orbelos, en el borde norte de la marisma que ocupaba en la antigüedad toda la llanura que lo separaba del monte Pangeo al sur. Cerca había minas de oro, especialmente las de Asyla. Estaba cercana al río Gangas. El objetivo de esta fundación era tanto tomar el control de las minas de oro vecinas como establecer una guarnición en un punto de paso estratégico: el sitio controlaba la ruta entre Anfípolis y Neápolis, un segmento de la gran carretera real que atravesaba de este a oeste, Macedonia. y que será más tarde reconstruida por los romanos bajo el nombre de Vía Egnatia. Filipo II dotó a la nueva ciudad de importantes fortificaciones, que cortaban en parte el paso entre las marismas y el Orbelos, y envío allí colonos. Hizo emprender el saneamiento de las marismas, de lo que da testimonio al escritor Teofrasto. Filipos conservó una verdadera autonomía dentro del reino macedonio: una ciudad con sus propias instituciones políticas (ecclesia del demo). El descubrimiento de nuevas minas de oro cerca de la ciudad, en Asyla, contribuyó al enriquecimiento del reino de Filipo II, que estableció allí un taller monetario. La integración definitiva de la ciudad en el reino macedonio tendría lugar bajo Filipo V. La ciudad fue a pesar de todo de tamaño modesto (¿2.000 habitantes?): cuando los romanos destruyeron definitivamente el reino argéada de Macedonia en 167 y lo dividieron en cuatro estados distintos (merides), fue Anfípolis y no Filipos la designada como capital del estado de Macedonia oriental. No se conoce nada o casi nada de la ciudad en esta época, excepto el recinto, el teatro, los cimientos de una casa bajo el foro romano, un pequeño templo y sobre todo un heroón (templo consagrado a un héroe). Este monumento recubre la tumba de un tal Exekestos quizás situada en el ágora, y ligada al culto del héroe fundador de la ciudad. Hacia el 400 pasó a Tasos. Después pasó a Filipo II que explotó las minas y obtenía 1000 talentos al año. Después de la conquista macedonia de Anfípolis, Pidna y Potidea la ciudad fue agrandada y fortificada para defenderla de las tribus tracias. Fue visitada en algunas ocasiones por San Pablo. Cuando Macedonia fue dividida en dos provincias por Teodosio el Joven, Filipos fue la capital de Macedonia Prima. La ciudad reaparece en las fuentes con ocasión de la guerra civil romana que siguió al asesinato de Julio César: sus herederos Marco Antonio y Octavio se enfrentaron a los partidarios de la República, Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, en una doble batalla decisiva en la llanura al oeste de la ciudad en octubre de 42. Los vencedores fueron Marco Antonio y Octavio, que licenciaron una parte de sus veteranos, probablemente de la legio XXVIII, los cuales se instalaron en la ciudad, refundada como colonia romana bajo el nombre de Colonia Victrix Philippensium. Augusto le dio entonces, (41) el rango de colonia (Colonia Victrix Philippensium) con derecho italiano. Recibió un territorio que englobaba la totalidad de la llanura de Drama hasta el puerto de Neápolis (Kavalla) que estaba también incluido, así como las antiguas ciudades de Oisime y Apolonia. En 30, Octavio reorganizó la colonia y procedió a un nuevo licenciamiento de veteranos, quizás de pretorianos y de italianos: la ciudad tomó el nombre de Colonia Julia Philippensis, convertido en Colonia Augusta Julia Philippensis después de enero de 27, cuando Octavio recibió él mismo el nombre definitivo del Senado. A continuación de este licenciamiento, y quizás despúes del primero, el territorio de Filipos fue centuriado y distribuido a los colonos. La ciudad mantuvo sus límites macedonios, materializados por el recinto, y su plano no es más que parcialmente revisado con la implantación del foro un poco al este del emplazamiento probable del ágora. La colonia conoció un resurgimiento importante ligado a la riqueza de que le aportó su rico territorio y su posición privilegiada en la Via Egnatia. Esta riqueza se tradujo por un marco monumental particularmente imponente respecto al tamaño del área urbana: el foro se ordenó en dos terrazas de una parte y otra de la calle principal en varias fases entre Claudio I y los Antoninos, el teatro es agrandado y dispuesto para recibir los juegos romanos. Una abundante epigrafía latina testimonia esta prosperidad. El desarrollo del cristianismo en Filipos está bien atestiguado, sobre todo por una carta de Policarpo de Esmirna dirigida a la comunidadd filipense hacia el 160, y por la epigrafía funeraria. La primera iglesia atestiguada en la ciudad es de tamaño modesto y corresponde probablemente al origen de una casa de oración: esta Basílica de Pablo, identificada por una inscripción de un pavimento de mosaico, está datada hacia el 343, por la mención del obispo Porfirio, cuya presencia está atestiguada en el concilio de Sárdica ese año. En el siglo V, las murallas de la ciudad son reconstruidas para hacer frente a la inseguridad creciente en los Balcanes. En 473 fue asolada por los godos que causaron miles de muertes. Debilitada por las invasiones eslavas de finales del siglo VI que arruinaron la economía agraria de Macedonia, así como probablemente por la gran peste de 547, la ciudad fue casi totalmente destruida por un seísmo hacia 619, del que no se levantará. Algunas planificaciones testimonian el mantenimiento de una actividad muy reducida en el siglo VI. La ciudad no es más que un pueblo. Actualmente pueden contemplarse sus ruinas al pie de los montes Drama, a 13 km al noroeste de Kavala. Conserva las ruinas de un teatro del siglo XV a.C.; termas del siglo III; basílicas del Bajo imperio.

Filipopolis

Shahba (ciudad de Siria, un poco al sureste de la Traconítida, ubicada a 87 km al sur de Damasco en el Jabal Druso, antes en la romana provincia de Arabia Pétrea).

Filipopolis

Teba (ciudad probablemente situada en la Ptiótide. Perteneció a la Liga Etolia. En 217 a.C., Filipo V tomó la ciudad, la denominó ….).

Filipopolis

Ciudad fortificada de Tracia en el curso alto del río Hebro (hoy, Maritsa). Está situada en las tierras bajas de Tracia, a la orilla del río Maritsa y de las siete colinas. Su historia se remonta a 6.000 años atrás, muy anterior a Atenas o Roma, lo que la convierte en una de las ciudades europeas que ha estado habitada durante más tiempo. Conocida como Eumolpia, en el año 342 a.C. fue conquistada por el rey Filipo II de Macedonia, que cambió el nombre de la ciudad a Philippopolis (Filipopolis). Más tarde se hizo independiente bajo el dominio de los tracios, que la llamaron Pulpudeva (traducción de "Philippopolis"), hasta que fue incorporada al Imperio romano. Su nombre cambió a Trimontium "ciudad de las tres colinas" y se convirtió en la capital de la provincia de Tracia. Su pleno desarrollo urbano se alcanzó bajo los Severos. Ganó el status de ciudad en el siglo I. Trimontium fue una encrucijada importante para el Imperio romano, ya que las carreteras más importantes de los Balcanes pasaban por la ciudad. Luciano dijo de ella que era "la más grande y más bella de todas las ciudades". Acogía las reuniones del koinón de Tracia, lo que le daba prestigio y honores. Condecorada con el título de metrópolis en el 196, se convierte en neocora en el 218, con ocasión de la visita de Heliogábalo. La época romana fue un período de crecimiento y excelencia cultural. Las antiguas ruinas nos hablan de una ciudad vibrante, con numerosos edificios públicos, templos, termas, teatros, estadio y anfiteatro. La ciudad tenía una avanzada red de aguas y alcantarillado. Se defendió con una doble muralla. A comienzos del siglo XXI, sólo una pequeña parte de la antigua ciudad ha sido excavada. Hoy, Plovdiv, capital de la provincia de Plovdiv, a unos 152 km al sureste de Sofía, Bulgaria.

Filipon

Juan (ss. V-VI). Discípulo de Ammonio, que enseñó gramática en Alejandría. Escribió unos comentarios sobre Aristóteles y un tratado defendiendo la eternidad del mundo contra Proclo.

Filipo V

(237-179 a.C.). Hijo de Demetrio II, rey de Macedonia, y heredero de la corona desde los nueve años de edad, quedó bajo la regencia de su tío Antígono III Dosón. Le sucedió en 221, a los diecisiete años de edad, y rápidamente dio impresión de energía y fuerza. Tras llevar a cabo una campaña contra los ilirios (Ver, Escerdilaidas), Filipo se encontró con Arato de Sición, y a instigación suya lideró las tropas de la Liga Helénica en la guerra social contra Etolia y sus aliados, Esparta y Élide. La guerra terminó victoriosamente en el 217 con la paz de Naupacto, que ofreció a Filipo la oportunidad de atacar el norte y arrebatar Iliria y la costa dálmata a los romanos, que se hallaban inmersos en la Segunda Guerra Púnica. Filipo fue animado por el exiliado Demetrio de Faros a embarcarse en la Primera Guerra Macedónica. Coetáneo de Aníbal, recibió una embajada de éste cuando se hallaba el púnico en Capua (215), ofreciéndole una alianza contra los romanos, que Filipo aceptó aunque no supo aprovecharla en todas sus consecuencias. Ello dio ocasión a Roma de intervenir directamente en la política exterior macedonia, desencadenándose al año siguiente la llamada "Guerra de Iliria" o Primera guerra macedónica (214-205), en la que se disputaba el control sobre el territorio de la futura provincia romana de Dalmatia. Perdió su flota adriática en el 214, cuando Levino llevó una fuerza romana a Apolonia, pero por tierra tuvo más éxito. Filipo se volvió hacia el Peloponeso, donde castigó severamente a Mesenia y ofendió a la Liga Aquea. En el 212, el equilibrio de poderes se desniveló en su contra cuando Roma se alió con Etolia y Pérgamo: Filipo apoyó entonces a los aqueos en su guerra contra Esparta y demostró su habilidad al resistir el ataque de los etolios y romanos. Los romanos se retiraron en el 207 y Filipo saqueó Thermum, la capital de Etolia. La guerra finalizó cuando los etolios pidieron la paz en el 206 y Roma, en la paz de Fenice en el 205, aceptó los términos que aseguraban a Filipo el acceso al Adriático, en un momento en que Roma estaba ocupada con Aníbal (Segunda guerra púnica). Filipo se volvió a continuación hacia el Egeo, donde utilizó a un pirata, Dicearco, como su almirante para atacar los barcos y las posesiones en Asia Menor del joven rey egipcio Ptolomeo V Epífanes. El grado de implicación de Antíoco III Megas, rey seléucida, con quien Filipo había firmado un tratado en el 203, es incierto. Al mismo tiempo, el rey de Macedonia cometió el error de querer tomar el reino de Pérgamo, cuyo rey Átalo I, que ya había vencido a Cartago, tenía firmado un pacto con Roma. Rodas, una formidable potencia naval, y Átalo I de Pérgamo derrotaron a Filipo en las batallas de Quíos y Lade en el 201, no sin sufrir grandes pérdidas. Átalo y los rodios decidieron enviar una embajada a Roma (201), en el mismo momento en que ésta, tras la victoria de Zama sobre Aníbal, acababa de vencer a Cartago en la 2ª guerra púnica. Poco después, a los enemigos de Macedonia se unió Atenas, recelosa del poderío naval que estaba logrando en el Egeo. Roma, pues, tras pedir en vano a Filipo V que abandonara las conquistas hechas a expensas de Egipto, declaró la guerra a Macedonia, empezando así la 2ª guerra macedónica. Es de destacar que en la declaración de guerra del pueblo romano a Filipo V no influyó sólo la presión de Pérgamo, Rodas, Atenas y Egipto, sino sobre todo el rencor acumulado a causa de la antigua alianza de Filipo V de Macedonia con Aníbal durante la 2ª guerra púnica y que había llevado a Roma al borde del desastre. Mientras Roma desembarcaba en los Balcanes (200), contando con la alianza de Esparta y de la Liga Etolia, la Liga Aquea se mantuvo neutral. Filipo V, por su parte, recabó la ayuda de su aliado Antíoco III pero éste, demasiado ocupado en su guerra contra Egipto, no se la mandó. Una fuerza armada romana, mandada por Publio Sulpicio Galba se enfrentó decididamente a los ejércitos de Filipo en Otobolo, venciéndole. En el año 198, Tito Quincio Flaminio llegó a Grecia, derrotando a Filipo en Cinoscéfalos (197), lo que le supuso la total sumisión a Roma. Para obtener la paz, Filipo V tuvo que renunciar a su hegemonía sobre Grecia y entregar su escuadra y rehenes, entre ellos su hijo menor, Demetrio. Sin embargo, Macedonia no fue suprimida como Estado, pretensión esta de la Liga Etolia que no fue tenida en cuenta, provocando su disgusto. De hecho, Roma en esta época practicaba la política de evitar la total derrota y destrucción de sus enemigos, prefiriendo mantenerles "vivos" pero debilitados. Esta política ya había sido utilizada con respecto a Cartago al terminar la 2ª Guerra Púnica, y ahora sería también aplicada en Grecia con el objetivo de mantener en ella la anarquía. Al mismo tiempo, de todos modos, Roma no dejó de proclamar ostentosamente la libertad de los griegos, en el momento de abandonar el país las ultimas tropas romanas (196). Filipo se dio cuenta de su debilidad y cooperó con Roma en sus tratos con los griegos, prestando su ayuda contra Nabis de Esparta en el 195 y luego contra la alianza de Antíoco con los etolios en el 192 y en los años siguientes. Filipo ayudó a los Escipiones a cruzar su reino con los ejércitos en el 190, con lo cual su deuda con Roma quedó cancelada y se le devolvió a su hijo. Durante los cinco años siguientes dedicó su atención a lograr la prosperidad de Macedonia, revitalizando la economía con la reapertura de las minas, la emisión de moneda y la reorganización de las finanzas públicas. Pero después del 185, sospechando que Roma podría interferir de nuevo, Filipo hizo valer su supremacía en los Balcanes, valiéndose tanto de la diplomacia como de la fuerza (campañas de los años 184, 183 y 181). En el 180 estallaron las diferencias entre sus hijos Perseo y Demetrio por la amistad de este último con Roma, que fomentó sus esperanzas de suceder a su padre en el poder, y Filipo, de mala gana, ejecutó a Demetrio por traición. Filipo murió al año siguiente en Anfípolis mientras planeaba una futura irrupción en Iliria. Al igual que Filipo II, fue un brillante general, pero incapaz de mantener una política constante, y se encontró con un poder que no supo utilizar. Ver, Segunda guerra púnica.

Filipo IV

(siglo IV-III a.C.). Rey de Macedonia, de la casa de Antípatro, hijo de Casandro y Tesalónica. Proclamado en 297 "rey de los macedonios". Muerto en Elatea en 296. Reinó sólo cuatro meses, muriendo de enfermedad. Su prematura desaparición causó una profunda crisis dinástica, protagonizada por sus hermanos Antípatro y Alejandro, que terminaría con la entronización de Demetrio Poliorcetes. Ver, Antipáter.

Filipo III

(ca.358-317 a.C.). Llamado Arrideo, hijo de Filipo II de Macedonia y Filina, una danzarina tesalia. Mantuvo siempre una tensa relación con la reina Olimpíade, esposa de Filipo II, quien intentó por todos los medios asegurar el trono a su hijo Alejandro. Fue considerado mentalmente incapaz, por lo que Alejandro III Magno no lo mató cuando subió al trono, como hizo con algunos de sus otros hermanos. Sin embargo, en junio del 323, a la muerte de Alejandro, el ejército lo proclamó rey a la par que al hijo de Alejandro; pero no fue más que un instrumento en manos de hombres más listos, como Pérdicas, Antípatro y Poliperconte. Pérdicas, como regente, hizo que se casara con su medio sobrina Eurídice, quien en un golpe de Estado en el 317 expulsó a Poliperconte; a su vez, ella fue depuesta por otro golpe efectuado por Olimpíade. Ésta, en el otoño de ese año, asesinó a Eurídice y a Filipo.

Filipo II

(389-336 a.C.). Rey de Macedonia, tercer hijo de Amintas II y de Eurídice, nacido en Pela en 389. En el año 367, Pelópidas lo hizo rehén suyo y se lo llevó a Tebas; permaneció tres años en Beocia, donde Epaminondas le enseñó política y estrategia militar, conocimientos que el joven Filipo empleó después para someter a Grecia. A la muerte de sus hermanos Alejandro II, a manos de un usurpador, y Pérdicas III, combatiendo con los ilirios en 360, Filipo fue nombrado regente del reino en el año 359 en nombre de su joven sobrino Amintas, hijo de Pérdicas, y se proclamó rey en el 355. A partir de ese momento, Filipo inició una política de engrandecimiento de Macedonia; comenzó con la unificación de los pequeños principados semiindependientes de la región, favoreció la expansión de la cultura griega y apoyó el desarrollo del comercio. Llevó también a cabo una importante política de conquistas en Tracia y Tesalia; se ganó el favor de Atenas, que se vió obligada a entregar a Filipo Pidna a cambio de Anfípolis, lo que no era más que una estrategia para asentar su poder. Filipo inició también una reforma importante del ejército popular macedonio, al que por medio de una férrea disciplina y de nuevas disposiciones tácticas consiguió convertir en uno de los más poderosos del momento. Organizó un ejército de ciudadanos macedonios, la mayoría de clase baja, a quienes entrenó en el uso de una nueva pica alargada dentro del contexto de la falange (una formación militar flexible que se usaba conjuntamente con la caballería). Este ejército consiguió una importante victoria sobre los ilirios en el lago Licnitis, y Filipo absorbió a los Estados independientes de la Alta Macedonia, poniéndolos bajo su reinado. Al mismo tiempo, desplegó una hábil política exterior, con la que logró aprovecharse de las disensiones internas entre las diferentes ciudades-estado griegas. En esta política de conquistas, el rey macedónico fundó una ciudad fortificada en Crenides (Tracia), en 356, a la que llamó Filipos, con lo que se inició la costumbre de poner los nombres de los soberanos a la nuevas ciudades, algo que se haría popular con Alejandro y con los Diádocos. Por otro lado, los excelentes rendimientos de las minas de oro de Pangeo, recién conquistadas, hicieron aún más fuerte la política de Filipo, pues pronto su oro pudo competir con el de los persas. Su política expansionista le llevó a extender los dominios de Macedonia, que alcanzó la costa tras vencer en sucesivas luchas a los ilirios, alargar su frontera hasta Tracia y someter la ciudad griega de Metone en el 354, en donde perdió un ojo a consecuencia de un flechazo. En su deseo de expansión hacia el este, Filipo entró necesariamente en conflicto directo con los atenienses, aunque en un principio intentó una penetración pacífica. Desde luego, el enfrentamiento tuvo mucho que ver con la enemistad del gran orador Demóstenes, que con sus encendidos discursos convenció a los griegos para luchar contra el monarca macedonio. Filipo decidió finalmente participar en la Guerra Sagrada y arremeter contra los calcídicos. Fue expulsado de Tesalia en el 353 por Onomarco de Fócide, pero lo derrotó ayudado por Licofrón de Feras, y lo mató al año siguiente en la batalla del Campo de Croco. El resultado de esto fue la adquisición de Tesalia y de su excelente caballería por Filipo. Al mismo tiempo, consiguió que los habitantes de Eubea se rebelasen contra Atenas (349-348). Ese mismo año, Olinto cayó en su poder y, tras esa ciudad, gran parte de las demás villas de la Calcídica. Tras estos sucesos, Filipo firmó la paz con Atenas (Paz de Filócrates) en la primavera del 346. Por otra parte, a Filipo se le pidió que encabezara una fuerza anfictiónica contra Fócide, aliada de Atenas. Ocupó las Termópilas e impidió que los refuerzos atenienses les llegaran a los de Fócide; sometió a estos, destruyó sus ciudades y envió a muchos de ellos a asentarse en Tracia. Retrasó su ratificación de la paz hasta julio y luego se hizo con el puesto de Fócide en el Consejo de la Anfictionía de Delfos. Gracias a estas victorias y a su agudeza como político, Filipo se introdujo de una manera efectiva en la vida de Grecia; de hecho, el famoso orador Isócrates dio a conocer por esta época su epístola a Filipo, en la que invitaba a al rey a dirigir a todos los griegos contra los persas. Después de lograr esa representación en la anfictionía de Delfos, Filipo se dirigió a Tracia y al Quersoneso; hacia el 340 había sometido a los ilirios dardanios y taulacios y conquistó la Tracia Odrisia. También intervino en el Peloponeso para apoyar a los mesenios contra Esparta y envió mercenarios a Eubea. Atenas respondió en el 341 invadiendo Eubea y expulsando a los gobiernos de Eretria e Histiea. A continuación, la Liga Helénica, dirigida por los ateniense y apoyada por los persas gracias a la política desplegada por Demóstenes, logró algún descalabro de Filipo en Perinto y Bizancio; sin embargo, Filipo no sufrió mucho en aquellas derrotas y, durante su incursión por el territorio griego, causó algunos daños a las poblaciones del Quersoneso. Por fin, Filipo, robustecido tras sus victorias en el Danubio, consiguió vencer a los griegos en Queronea. Esta última victoria le sirvió para asentar su dominio sobre Grecia (338), a la que ofreció una constitución federal mediante la formación de la Liga de Corinto, de la que él mismo se nombró hegemón. En lo sucesivo estaba prohibido todo cambio constitucional y se prohibía a los Estados griegos declararse la guerra unos a otros: solo Esparta y Creta escaparon a este control. El congreso decidió atacar a Persia y encargó a Filipo que encabezara la expedición. En otoño del 336, después de que una avanzadilla cruzara hasta Asia, Filipo fue asesinado en Egas, por un joven macedonio llamado Pausanias, cuando se celebraba la boda de Cleopatra, la hija que tuvo con Olimpíade, y Alejandro de Molosia. Filipo se había casado unos meses antes con una mujer también llamada Cleopatra, sobrina del noble macedonio Atalo; por esta razón, Olimpíade había partido furiosa a su hogar, en el Epiro. Su hijo Alejandro III se quedó en Iliria hasta que se le llamó, poco antes de la muerte de su padre. Debió de producirse algún tipo de reconciliación entre Filipo y Olimpíade, pues esta acudió a la boda. Filipo se había casado sucesivamente con Fila (hacia el año 360?), de quien tuvo un hijo llamado Caranos, muerto en el año 336; también contrajo matrimonio con Audata (hacia el año 358) de la que nació Kinané, muerta en el año 316 (a su vez casada en el año 327 con Amintas, hijo de Pérdicas III de Macedonia, según Diodoro XIX, 52, 2). Con Filina tuvo a Filipo Arrideo, llamado Filipo III de Macedonia en los años 323-317. De Olimpia, hija de Neoptolemo, rey de Molosia, con la que contrajo matrimonio en el año 357, nacieron Alejandro Magno y Cleopatra, que en el año 336 contrajo matrimonio con Alejandro, rey de Molosia, padres de Neoptolemo, rey de Epiro. De Nicesípolis de Faro, en el año 353 nació la princesa Tesalónica, esposa de Casandro, rey de Macedonia de 316 a 298, padres de Antípatro. No tuvo hijos con Meda, hija del rey Cotelas de los getas, con la que se casó en el año 339, pero sí de Cleopatra, sobrina de Átalo de Macedonia, de la que nació la princesa Europa, muerta en el año 336. A pesar de los tintes negativos con que describe su figura el gran orador ateniense Demóstenes, Filipo se presenta como uno de los más grandes soberanos del mundo antiguo. Así nos lo describen el orador Isócrates y el historiador Éforo, quienes lo veían como un gran líder para el mundo griego. De igual modo, el también historiador Teopompo llegó a afirmar que Europa no había producido nunca un hombre tan grande como Filipo. Filipo fue un organizador brillante, un general audaz y un diplomático extremadamente astuto, que no vaciló en conseguir por caminos sinuosos lo que no podía lograr de otra manera; Demóstenes le dirigió virulentos ataques y le acusó de trampas y sobornos (Filípicas). De igual modo, nos han llegado noticias y comentarios sobre su falta de moderación en su vida privada, sobre todo en lo referente a su relación con las mujeres, con lo que se ganó fama de adúltero. De todos modos, Filipo consiguió algo que nunca nadie había logrado antes: la unificación de toda la Península Balcánica bajo el mando macedónico, con lo que puso los fundamentos para los grandes éxitos de su hijo y sucesor Alejandro Magno. Ver, Olimpíade, Basilikoi páides.

Filipo II

(siglo I a.C.). Rey de Siria (67-66), hijo de Filipo I. Con la ayuda árabe consiguió alejar del trono a Antíoco XIII, pero pronto fue a su vez expulsado por una sublevación, viéndose relegado a un pequeño dominio sobre Cilicia. Candidato en el año 57 al trono de Egipto, sus pretensiones fueron frustradas por los romanos.

Filipo II

Marco Julio Severo (siglo III). Nacido en 237 e hijo de Filipo el Árabe. Fue nombrado por su padre, primero César y, luego, Augusto. Poco después del 249, en que murió su padre en la batalla de Verona, fue asesinado por los pretorianos. Ver, Filipo I.

Filipo I

(ss. II-I a.C.). Rey de Siria (94-83). Príncipe de la familia de los seléucidas. Hijo de Antíoco VIII y Cleopatra Trifaina. Dominó en una parte de Siria junto a su hermano Demetrio III, hasta que en el 88 éste se alzó contra él fracasando en el intento. Mantuvo continuas luchas con su primo Antíoco X y a continuación contra su hermano menor Antíoco XII. En el año 83 perdió el reino ante Tigranes de Armenia y murió poco después en su reducto de Cilicia.

Filipo I

Marco Julio, "Filipo el Árabe" (Marcus Iulius Verus Philippus) (siglo III). Era hijo de Julio Marino, que fue asesinado durante el imperio de Filipo. Siendo gobernador de Mesopotamia, acompañaba a Gordiano III en su campaña pártica del 242 y fue nombrado prefecto del pretorio en sustitución de Timesiteo. Conspiró contra Gordiano III, lo asesinó y fue proclamado emperador (244). Con la proclamación de Filipo (244-249), de nuevo un ecuestre ocupaba el trono imperial de Roma, el tercero en menos de treinta años, en correspondencia con el protagonismo alcanzado por los viri militares en la administración del Imperio. Filipo procedía del Haurán, una región de Arabia y había seguido una carrera estrictamente militar como su hermano Prisco, a quien confió la prefectura del pretorio. Deseoso de tener el apoyo del ejército, el nuevo emperador no reparó en medios para lograr títulos militares: concertó una paz con los persas que, aunque incluía la cesión de Osroene y Armenia, le valió los títulos de "Persicus y Parthicus Maximus". Llevó a cabó diversas campañas en la zona danubiana contra cuados y carpos, al término de las cuales se proclamó Germanicus y Carpicus Maximus. Pero adoptó también otras medidas que le enfrentaron no sólo con una parte del Senado, sino también con algunos sectores del ejército: en 246 nombro "césar" a su hijo Filipo "el Joven", que sería elevado a "Augusto" al año siguiente; proclamó "Augusta" a su esposa, Maria Otacilia, e incluso forzó al Senado a declarar divus a su padre Marino, un hecho sin precedentes tratándose de un personaje irrelevante en la vida pública romana; además fue conciliador con las minorías religiosas y, particularmente, con los cristianos, por lo que los textos edesiásticos le considerarían luego el "primer emperador cristiano"; no obstante, la celebración del milenario de la fundación de Roma el 21 de abril del 247 fue realizada con juegos y espectáculos de la más pura tradición pagana. Por su parte, en el ejército fronterizo surgieron los levantamientos ante la presión bárbara de los godos y otros pueblos a los que Filipo había negado el pago de los tributos estipulados: en Capadocia, Jotapiano; en el Danubio, Pacaciano, y en Siria, Uranio se proclamaron emperadores, probablemente más con la intención de fundar reinos independientes que como auténticos "usurpadores" disputando a los emperadores legítimos el gobierno del Imperio. Mientras que Prisco restablecía sin excesiva dificultad la situación en Oriente la península balcánica fue ocupada por los godos devastando el territorio y saqueando las ciudades. Filipo encomendó la campaña gótica a Decio, entonces prefecto de Roma y uno de sus más próximos colaboradores. La victoria de Decio en las fronteras concluyó con la proclamación de éste como "emperador" por las tropas danubianas, título al que en vano pretendió renunciar para reconciliarse con Filipo, puesto que éste decidió enfrentarse con su rival a su llegada a Italia. La confrontación cerca de Verona a finales del 249 se saldó con la muerte de Filipo. Ver, Prisco, Shahba.

Filipo I

(ss. VII-VI a.C.). Rey de Macedonia (609-569). Hijo de Argeo y tercer soberano de la Dinastía de los Argéadas. Murió en la guerra contra los ilirios y le sucedió su hijo Eropo I.

Filipo I

(siglo V a.C.). Rey de la región de Macedónide y hermano de Pérdicas II. Tras la batalla naval de Corcira, en el 432 a.C., los atenienses concertaron una alianza con él y con Derdas, primo de ambos y rey de Elimia, para hacer frente a Pérdicas, el cual se enemistó con Filipo. Cuando los atenienses se encontraron con que Potidea y las otras cidudades de Tracia ya se habían sublevado y que sus fuerzas eran inferiores a las de Pérdicas, renunciaron a sofocar la rebelión y se dirigieron a encontrarse con Filipo y los hermanos de Derdas, pues seguramente Derdas había muerto. Pero luego llegaron a un acuerdo con Pérdicas, así los atenienses podían combatir a los calcídicos sublevados y Pérdicas enfrentarse a sus adversarios internos. Filipo I murió probablemente, entre el otoño del 429 a.C. y el invierno del 428 a.C. Entonces Sitalces, considerando que Pérdicas le había engañado, al no reconciliarle con los atenienses y restaurar a Filipo en su reino, se propuso establecer en el trono de Macedonia a Amintas, hijo de Filipo. Ver, Macedónide.

Filipo el Árabe

Filipo I ((siglo III). Era hijo de Julio Marino, que fue asesinado durante el imperio de Filipo. Siendo gobernador de Mesopotamia, acompañaba a Gordiano III en su ….)).

Filipo de Tesalónica

(siglo I). Poeta griego, conocido como autor de algunos epigramas; se le cree posterior al siglo de Augusto.

Filipo

Lucio Marcio (Lucius Marcius Philippus) (siglo I a.C.). Hijo de Filipo, el cónsul del 91 a.C.. Fue el padrastro de Octavio. Gobernó Siria del 61 al 59 y fue cónsul en el 56. Permaneció inactivo durante las guerras civiles y en marzo del 44 intentó, junto con su esposa Atia, hablar con Octavio para que no aceptara la herencia de su tío, Julio César, pero más tarde Filipo le ayudó a cumplir los legados. En enero del siguiente año, Filipo fue enviado por el Senado en una embajada a Marco Antonio a la Galia Cisalpina: los términos que trajo a su vuelta desagradaron a Cicerón.

Filipo

Quinto Marcio (Quintus Marcius Philippus) (229-164 a.C.). Nieto de Q. Marcio Filipo, el cónsul del 281. Pretor en Sicilia en el año 188. Cónsul en el 186. Junto con su colega Albino, Sp. Postumio, Filipo suprimió los ritos de Dionisio (Bacanales) y fue derrotado en una batalla contra los ligures. Fue enviado en el 183 a Grecia como embajador y proporcionó un informe hostil a la Liga Aquea. En el 172 regresó a Grecia para obtener apoyo para la guerra de Roma contra Perseo (la Tercera Guerra Macedónica). Engañó a Perseo prometiéndole que Roma no le atacaría hasta que hubiera enviado una embajada para negociar con el Senado. Como cónsul en el 169, Filipo dirigió un ejército contra Macedonia, pero se tuvo que retirar a causa de la falta de suministros en Grecia, donde había rechazado los refuerzos ofrecidos por Polibio en nombre de la Liga Aquea. En el 164, Filipo fue censor junto con L. Emilio Paulo Macedónico. La Historia de su detractor Polibio es responsable de su mala reputación.

Filipo

Lucio Marcio (Lucius Marcius Philippus) (ss. II-I a.C.). Político y orador, nieto tanto de Filipo, Quinto Marcio, el cónsul del 186 a.C. como de Apio Claudio Pulcher. Como político romano, fue un hábil superviviente. Tribuno de la plebe ca.104, fue elegido cónsul para el 91 tras un intento anterior. Lideró la oposición a las propuestas de Druso, M. Livio para reformar la estructura del Senado y conceder a los itálicos el estatus de ciudadanos. Más adelante, tras haber sido elegido augur, hizo invalidar la nueva ley por haber sido aprobada contra los auspicios. En el 86 desempeñó la censura junto con Perperna y, a pesar de su anterior oposición, registró a itálicos como nuevos ciudadanos. Se unió a la defensa del joven Pompeyo, que había sido acusado de las prácticas corruptas realizadas en realidad por su padre, y se unió a Sila a su regreso a Italia, conquistando Cerdeña para él. Tras la muerte de Sila, Filipo se opuso a Lépido, Marco Emilio y propuso un mando especial para Pompeyo contra Sertorio. Filipo intentó persuadir al Senado para que se anexionara Egipto, en conformidad con el testamento de Ptolomeo XII Alejandro II, que había muerto en el 80, aunque no tuvo éxito. Filipo llegó a ser un anciano hombre de estado en el régimen silano. Intervino activamente en las sesiones senatoriales durante los años 78 a 76, destacando por sus cualidades oratorias. Fue uno de los oradores más admirados de Cicerón, de quien dijo que obtuvo los más altos cargos del Estado sin el concurso del dinero.

Filipo

o Herodes Filipo (Philippos / Philippus) (ss. I a.C.- I). Tetrarca (4 a.C.-34) de la región nordeste del lago de Genesaret (Iturea, Traconítide, Gaulanítide, Batanea y Auranítide). Hijo de Herodes el Grande y Cleopatra de Jerusalén, y hermanastro de Herodes Antipas. A la muerte de su padre recibió de Augusto territorios en el sur de Siria, al este del Jordán. Se trataba de un estado tampón entre la provincia de Siria al norte y el reino de Nabatea al sur. Su gobierno, al contrario que el de sus familiares, fue totalmente pacífico, y lo centró en la fundación y construcción de ciudades: Betsaida (Julia) y Paneas (Cesarea de Filipo), gobernando con gran justicia y equidad. Fue el primero que hizo acuñar monedas de oro con los bustos de los emperadores Augusto y Tiberio. Hizo reconstruir la antigua Paneas, a la que dió el nombre de Cesarea. Ya mayor se casó con la joven Salomé, hija de su hermanastro Herodes Filipo y de Herodías, que intervino en el episodio de Juan el Bautista. A su muerte en Julia, su territorio se anexionó a Siria (33-34 al 37), hasta que Calígula se lo asignó a Agripa.

Filipo

(siglo IV a.C.). Famoso médico de Alejandro Magno.

Filipo

(siglo IV a.C.). Astrónomo de Opunte (Lócride) que confeccionó un calendario astronómico. Fue alumno de Platón, y Diógenes Laercio asegura que copió las Leyes de Platón en papiro y que escribió un Apéndice a las Leyes, que, sin embargo, es más probable que sea del propio Platón.

Filipo

(siglo I a.C.). Rey de Siria muerto en el año 57 a.C.. Era hijo de Antíoco VIII y fue despojado del trono por Tigranes, rey de Armenia.

Filipis

Amazona muerta por Hércules.

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