o Eeropea "cara brumosa". Minos tenía un hijo, Catreo, que, a su vez, fue padre de tres hijas y un hijo. Las hijas se llamaban Aérope, Clímene y Apemósine; el muchacho, Altémenes. Catreo había consultado al oráculo, preguntándole cómo moriría. La respuesta fue que moriría a manos de uno de sus hijos. El hombre guardó secreta la predicción, pero no pudo evitar que Altémenes tuviese conocimiento de ella. Éste huyó en seguida con su hermana Apemósine, y Catreo, por su parte, entregó Aérope y su hermana Clímene a Nauplio, el viajero, con orden de venderlas en el extranjero. Nauplio condujo a las dos doncellas a Argos, donde la primera casó con Plístenes, rey del país. De esta unión nacieron Agamenón y Menelao. Según otra tradición, Catreo entregó a Aérope a Nauplio, no por temor a que lo matase, sino porque ella se había dado a un esclavo; y encargó a Nauplio que la arrojase al mar. Además, según esta versión, Aérope no se había casado con Plístenes, sino con Atreo, el cual habría sido el padre de Menelao y Agamenón. Al objeto de conciliar las dos tradiciones, se ha imaginado que Atreo era el hijo (o el padre) de Plístenes, y que ella se casó primero con éste y, a su muerte, con Atreo; y que los niños, hijos de Plístenes, fueron educados por Atreo. Durante su matrimonio con Atreo, se dejó seducir por su cuñado Tiestes, a quien dio secretamente el cordero de oro que aseguraba a su marido el poder real (Ver, Atreo). Pese a ello, Atreo logró conservar la corona gracias a la intervención de Zeus, y, para castigar a su mujer, la arrojó al mar.