u Ortygia. Isla y fortaleza de Siracusa, sede original de la ciudad. Su fundación fue el año 734 a.C. y se inició en la isla de Ortigia. La llamaron Sirako "pantano", nombre de una laguna o marisma que existía en los alrededores. Existe otra teoría que afirma que el nombre no es de procedencia griega sino fenicia, cuya traducción aproximada sería "roca de las gaviotas". La ciudad de Siracusa fue consagrada a Ártemis, uno de cuyos sobrenombres era Ortigia. La documentación arqueológica ha confirmado la existencia de un asentamiento indígena en el corazón de Ortigia, sustituido luego por el hábitat griego. La isla de Ortigia estaba flanqueada por dos óptimos puertos: el puerto Pequeño o Lakkios al norte y el puerto Grande al sur. Fue fuertemente fortificada por Dionisio I, pero las fortificaciones fueron destruidas en 343 a.C. por Timoleón, porque la fortaleza había sido el lugar que había permitido el dominio de los tiranos locales. Excavaciones realizadas en Ortigia han sacado a la luz, por debajo del templo jónico de la segunda mitad del siglo VI a.C., viviendas que se fechan en los últimos decenios del siglo VIII a.C., y por tanto, atribuibles a los primeros colonos. El hallazgo de niveles de ocupación datables a fines del siglo VIII a.C. en el área de Ortigia, como, por ejemplo, los 34 pozos excavados en 1891, que se relacionaron con un gran número de pequeñas casa arcaicas, había hecho suponer que la primitiva estructura de la ciudad griega se había limitado sólo a Ortigia, a partir de la cual se habría ido extendiendo progresivamente en épocas sucesivas. Ortigia estaba atravesada, al menos desde mediados del siglo VIII a.C., por un sistema de calles ortogonales, constituido por un eje norte-sur correspondiente a las actuales calles de Dion y Roma. Este eje debía de quedar cortado por arterias más pequeñas y girar hacia el oeste siguiendo la dirección del istmo. Esta estructura primitiva todavía hoy puede reconocerse en parte. Poco después del puente que une la isla de Ortigia a tierra firme, se hallan las grandes ruinas del templo de Apolo. El culto de este templo ha sido identificado en base a una inscripción incisa en la cara de la grada más alta del lado este. La construcción del templo data del primer cuarto del siglo VI a.C.. El templo es muy parecido al de Apolo de Corinto, metrópoli de Siracusa, aunque presenta algunas variantes locales y es, sin duda alguna, el templo dórico períptero más antiguo de Sicilia. La parte superior del templo estaba decorada con bellísimas terracotas arquitectónicas. En los lados sur y oeste, a poca distancia del templo, hay restos del muro que delimitaba la zona sagrada propia de este santuario. La atribución del culto a Apolo, se dedujo por la inscripción de la cella, pero existe la referencia de Cicerón, de que en un pasado el edificio se había atribuido también a Artemisa, o quizá a ambas divinidades. Muy probablemente, el templo dedicado a Artemisa citado por Cicerón no ha sido aún identificado, o tal vez coincidiría con el gran templo jónico, del que sólo se conservan los cimientos. Sin duda el culto a Artemisa era muy importante en Siracusa, ya que Tito Livio nos recuerda que la fiesta de Artemisa era la celebración principal de la ciudad y duraba tres días. El templo de Zeus Olímpico, muy parecido al Apolonion tanto por la planta como por las terracotas arquitectónicas, se levantaba en un santuario situado fuera de la ciudad, cerca de la desembocadura del Ciane. Se fecha alrededor del 560 a.C. y presenta características típicamente sicilianas, como la doble hilera de columnas en la fachada. Por Diodoro Sículo se sabe que alrededor del año 491 a.C., tras la victoria de Heloros, Hipócrates de Gela acampó cerca de este templo, y Pausanias refiere que en el 414 a.C., los atenienses acamparon en el mismo lugar. En memoria de la victoria de Himera, se erigió en Siracusa un templo grandioso, el Athenaion. Se levantaba justamente en el centro de Ortigia, donde hoy se encuentra la catedral, que ha englobado y conservado el gran templo dórico. Se erigió entre el 480 y 470, sobre un templo dórico datable hacia mediados del siglo VI a.C.. Es un gran templo períptero dórico de 22 por 55 m, construido de piedra arenisca local, con seis columnas en los lados cortos y catorce en los largos, y con revestimientos arquitectónicos de mármol de las Cícladas. El templo, mandado construir por Gelón tras la victoria contra los cartagineses, no buscaba la grandiosidad, sino una sólida distribución de los volúmenes y la perfección de la forma: es exactamente igual al templo de la victoria construido en Himera en el mismo período. Todas las riquezas y tesoros de arte del templo, fueron completamente saqueados por Cayo Verres. Ver, Siracusa.