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Página 954 - 1322 Palabras 47651 al 47700 de 66095

Palabra   |   Descripción

Oresa

Acantonamiento romano de la provincia de Syria Euphratensis. Hoy, Tayibé, Siria.

Oresbios

"el que vive en las montañas". Epíteto de Baco.

Oresbius

Sacerdote de Beocia y uno de los capitanes griegos que se hallaron en el sitio de Troya.

Oresídotes

"el que arregla las estaciones". Epíteto de Apolo.

Oresiloipos

"el que abandona las montañas". Epíteto de Baco.

Oresítrofo

"criado en las montañas". Uno de los perros de Acteón.

Oresítrofo

Epíteto de Baco.

Oreskios

"el que se complace en la sombra de las montañas". Epíteto de Baco.

Oresta

Ciudad de Tracia cuya fundación se atribuye a Orestes. Adriano cambió este nombre por el de Adrianópolis. Habiendo caído este príncipe en un exceso de manía, se dice que en esta ocasión fue cuando dio su nombre a esta ciudad, porque se le persuadió que para curarse era necesario que desalojase un furioso y que se pusiese en su lugar.

Orestas

Pueblo que habitaba el territorio situado al este de los paraveos, junto al curso alto del río Haliacmón.

Orestas

Pueblo poco conocido que habitaba en las proximidades del Mar Caspio.

Orestasio

Ciudad griega de Arcadia. Tucídides llama a su territorio Oréstide. Pausanias dice que fue una de las poblaciones pertenecientes al territorio de Ménalo que se unieron para poblar Megalópolis en el año 371 a.C.. Una tradición decía que, cuando los lacedemonios tomaron Figalia, en el año 659 a.C., los habitantes de Figalia que habían sido desterrados consultaron el oráculo de Delfos y la respuesta fue que no conseguirían volver, a no ser que fueran acompañados por cien soldados de Orestasio que además morirían en la batalla. Todos los de Orestasio, cuando supieron la respuesta, se ofrecieron para ser los escogidos para formar parte de la expedición. Finalmente, se cumplió el oráculo puesto que murieron en la batalla, pero consiguieron expulsar a los lacedemonios de Figalia y así los desterrados pudieron regresar a sus hogares. En el ágora de Figalia había un sepulcro común de todos los escogidos de Orestasio, en cuyo honor se rendían sacrificios todos los años. En época de Pausanias, quedaban ruinas de Orestasio a la derecha del camino entre Hemonias y Asea entre las cuales se encontraban unas columnas de un santuario de Artemisa Hierea. De Orestasio era un campeón olímpico del pugilato infantil llamado Telón. Hoy, se ha sugerido que debió estar ubicada cerca de la población actual de Anemodouri, Grecia. )o( MITOLOGÍA.- Fue fundada por Oresteo, uno de los hijos de Licaón, pero luego la ciudad pasó a llamarse Oresteo por Orestes, hijo de Agamenón.

Orestea Dea

Diana, cuya estatua se llevó Orestes del Quersoneso Táurico.

Oresteia

Ver, Megalópolis (literalmente, "ciudad grande". Ciudad de Arcadia, en el Peloponeso, en el valle del Alfeo. La fundación de la Liga Arcadia fue decidida por el estratego tebano ….).

Oresteo

Uno de los hijos de Licaón, según Pausanias.

Oresteo

Localidad de Arcadia, situada a unos 40 km al noroeste de Esparta, en la margen derecha del Alfeo. Hoy, en Grecia. )o( MITOLOGÍA.- Recibió este nombre porque Orestes por orden de Apolo habitó en él un año seguido.

Oresteo

Oresteo, rey de Etolia, era hijo de Deucalión y hermano de Prónoo y de Maratonio. Una de sus perras dio a luz un trozo de madera. Oresteo mandó enterrarlo, y de este tronco brotó una magnífica cepa, que producía grandes racimos. Ante este milagro, Oresteo dio a su hijo el nombre de Fitio (nombre derivado del verbo que significa "brotar"). Este Fitio habría sido el padre del rey Eneo.

Orestes

(ss. V-IV a.C.). Rey de Macedonia, de la Dinastía de los Argéadas.

Orestes

Un jefe de los sátiros que se unió a Dioniso en su campaña de conquista de la India.

Orestes

Capitán troyano, muerto por Polipetes.

Orestes

Griego muerto por Héctor.

Orestes

Hijo de Orestes y Hermíone. Dio su nombre a un pueblo de la Molosia.

Orestes

Hijo de Aqueloo y Perímede, hija de Hipodamante.

Orestes

Troyano muerto por Leonteo.

Orestes

Pueblo de Macedonia. Ver, Argos Oresticón, Oréstide. )o( MITOLOGÍA.- Llamado así de Orestes, porque según una única y extraña leyenda se refugió en esta comarca cuando fue curado de su frenesí.

Orestes

Orestes es hijo de Agamenón y Clitemestra. Su leyenda ha evolucionado, y se ha sobrecargado de episodios, al mismo tiempo que la de su hermana Ifigenia. Sin embargo, los rasgos fundamentales de la misma aparecen ya fijados en los poemas homéricos, donde Orestes aparece como el vengador de su padre (a pesar de que el poeta parece ignorar la inmolación de Clitemestra por su hijo). Con los trágicos, especialmente con Esquilo, Orestes pasa a ser una figura de primer plano. El primer episodio de la vida de Orestes se sitúa, en la leyenda troyana, después de la primera expedición, la que llegó a Misia, al reino de Télefo (Ver, Agamenón, Aquiles). Télefo, que había sido herido por Aquiles, sólo podía ser curado por la lanza del héroe. Trasladóse, pues, a Áulide, donde el ejército griego se había concentrado por segunda vez, y fue detenido por los soldados y tratado como espía. Para salvarse, apoderóse del pequeño Orestes, el menor de los hijos de Agamenón, y amenazó con matarlo si era maltratado. De este modo logró ser escuchado y, finalmente, curado. Los trágicos, particularmente Eurípides, gustan de presentar a Orestes niño en Áulide, adonde fue con Clitemestra e Ifigenia, en el momento en que ésta es sacrificada a Ártemis. Cuando el regreso de Agamenón y su asesinato por Egisto y Clitemestra, Orestes escapa a la matanza gracias a su hermana Electra, que lo lleva en secreto al palacio de Estrofio, en Fócide. Este lo crió junto con su hijo Pílades, y así nació la amistad legendaria que unió a Pílades y Orestes. Existían otras versiones acerca de cómo había sido salvado Orestes: a veces se atribuía el mérito a su nodriza; otras, a su preceptor o, de modo más general, a un viejo criado de la familia. Estrofio era tío político del niño, pues estaba casado con Anaxibia, hermana de Agamenón. Habitaba en la ciudad de Cirra, no lejos de Delfos. Llegado a la edad viril, Orestes recibió de Apolo la orden de vengar la muerte de su padre, matando a Egisto y Clitemestra. En Sófocles, empero, Electra, que ha seguido en contacto con su hermano, es la que le pide que vengue a Agamenón. Orestes, antes de realizar el acto, fue a consultar a Apolo. Entonces el dios le respondió que esta venganza le estaba permitida, y Orestes, acompañado de Pílades, se trasladó a Argos, a la tumba de Agamenón, donde consagró a su padre un bucle de su cabello. Al cabo de poco, Electra acude a visitar la tumba y reconoce el rizo de su hermano. Este medio de reconocimiento, que figura en la versión seguida por Esquilo, pareció muy inverosímil a Eurípides, que se vale de la intervención de un anciano, y también a Sófocles, que utiliza para ello una sortija que había pertenecido a Agamenón y que Orestes muestra a su hermana. Para realizar su venganza, Orestes se hace pasar por un viajero procedente de Fócide, que va a Argos con la misión, encomendada por Estrofio, de anunciar la muerte de Orestes y preguntar si las cenizas del muerto debían ser transportadas a Argos o quedar en Cirra. Clitemestra, libre ya del temor de ver castigados sus crímenes, se entrega a manifestaciones de alegría y envía a buscar a Egisto, que se hallaba ausente. Al llegar éste a palacio, cae muerto bajo los golpes de Orestes. Clitemestra, al oír el grito del moribundo, acude, encontrándose ante su hijo con la espada desnuda. Le suplica que la perdone, le muestra su seno, que lo ha amamantado, y Orestes está a punto de ceder, cuando Pílades le recuerda la orden de Apolo y el carácter sagrado de la venganza. Entonces le da muerte. En Eurípides, Orestes mata a Egisto mientras éste se halla ofreciendo un sacrificio a las ninfas en su jardín. Se da a conocer a los guardias de Egisto, que quieren castigar al asesino, pero no se atreven a poner la mano sobre el hijo de Agamenón. Pronto la locura acometió a Orestes, como ocurría con la mayoría de los homicidas. Pero además, como matador de su propia madre, es perseguido por las Erinias, que empiezan a acosarlo ya desde el día de los funerales de Clitemestra. Cuenta Esquilo que, obedeciendo la orden de Apolo, Orestes buscó asilo en Delfos, en el Ónfalo, la pequeña loma que señalaba el "centro del mundo" en el santuario del dios. Purificólo el propio Apolo. Pero otros muchos santuarios de Grecia se vanagloriaban de poseer el lugar donde Orestes había sido purificado, la piedra en que se había sentado, por ejemplo, en Megalópolis, Arcadia. Sin embargo, esta purificación no lo libró de las Erinias. Su liberación exigía un juicio en toda regla, juicio que se celebró en Atenas, en el lugar en que más tarde debía reunirse el Areópago, del cual esta vista fue, simbólicamente, la primera sentencia. Las tradiciones discrepan en lo que respecta a la persona que lo acusó. Ora son las propias Erinias quienes lo emplazan ante el tribunal ateniense; ora es Tindáreo, padre de Clitemestra; ora Erígone, hija de Egisto y Clitemestra. En vez de Tindáreo que, según se dice, había ya muerto en esta época, los mitógrafos antiguos designaban a veces a Perileo, primo de Clitemestra, que era hijo de Icario, el hermano de Tindáreo. La mitad de los jueces se pronunció por la condena, y la otra mitad, por la absolución. Por tanto, fue absuelto, pues Atenea, que presidía el tribunal, unió su voto a los segundos. En agradecimiento, Orestes le erigió un altar en la colina del Areópago. Se atribuye al paso de Orestes por Atenas el origen del "día de las jarras", durante la fiesta ateniense de las Antesterias. El rey Demofonte (o, según otros, Pandión II), que reinaba a la sazón en Atenas, vio con gran disgusto la venida de Orestes. Por la mancha que había contraído al matar a su madre, no quería permitirle participar en la fiesta ni entrar en el templo, pero tampoco deseaba tratarle de un modo ofensivo. Entonces ideó mandar cerrar el templo y servir, en el exterior, sobre mesas separadas, una jarra de vino a cada uno de los asistentes. Esta costumbre dio origen a la fiesta de las jarras. Existía otra tradición, puramente argiva, que no situaba el juicio de Orestes en Atenas, sino en Argólide. Según ella, Éax y Tindáreo habían mandado comparecer a Orestes ante el pueblo de Argos, el cual lo condenó a muerte, dejando a su elección el género de ejecución, mientras que el pueblo de Micenas lo había condenado sólo al destierro. Pero la versión de Esquilo es, con mucho, la más difundida. Una vez absuelto, Orestes preguntó a Apolo qué debía hacer, y la Pitia le respondió que se curaría por completo de la locura si iba a Táuride a buscar la estatua de Ártemis. Y aquí se desarrolla el nuevo episodio de la leyenda de Orestes: sus aventuras con Pílades y el retorno de Ifigenia. Este mito ha sido tratado por Eurípides en su Ifigenia en Táuride. Al llegar a Táuride, Orestes y Pílades fueron apresados por sus habitantes, quienes tenían la costumbre de apoderarse de todos los extranjeros para sacrificarlos a su diosa. Conducidos a presencia de Toante, rey del país, son llevados luego a Ifigenia, que es la sacerdotisa de la divinidad. Ifigenia los desata, los interroga acerca de su patria y no tarda en reconocerlos. Entonces Orestes le explica el motivo de su viaje a Táuride y la orden recibida de Apolo. Ifigenia resuelve ayudarle a apoderarse de la estatua de Ártemis, cuya guarda le está encomendada, y escapar con él. Al efecto, convence al rey Toante de que ella no puede sacrificar al extranjero, obligado a abandonar su patria por haber dado muerte a su madre, sin antes haber purificado en las aguas del mar tanto la víctima como la estatua. Toante se deja persuadir, e Ifigenia se encamina a la orilla con Orestes y Pílades, a poca distancia del navío de su hermano. Alejando a los guardas escitas con el pretexto de mantener secretos los ritos de la purificación, se embarca con Orestes, Pílades y la estatua. Sin embargo, Posidón arroja, el barco a la costa, y Toante está a punto de apoderarse de él, cuando Atenea, apareciéndosele, le ordena abandonar la persecución. Orestes y los suyos llegan al Ática, donde erigen un templo a Ártemis. Sobre otro episodio de este regreso de Táuride, ver, Crises. La última parte de la leyenda de Orestes se refiere a su establecimiento en Argólide y su matrimonio. Siendo todavía niño, su padre lo había prometido con su prima Hermíone, hija de Menelao y Helena. Pero en Troya, Menelao había retirado su palabra y había prometido a Hermíone con Neoptólemo. A su regreso de Táuride, Orestes se trasladó a casa de Hermíone, mientras Neoptólemo estaba en Delfos, adonde había acudido para consultar el oráculo, y la raptó. Contábase también que había matado a Neoptólemo en Delfos, por consejo de Hermíone. Con este objeto habría provocado un motín, durante el cual cayó su rival. Con Hermíone, Orestes tuvo un hijo llamado Tisámeno. Reinó en Argos y sucedió a Cilarabes, que había muerto sin hijos, ver, Anaxágoras, y también en Esparta, como sucesor de Menelao. Poco antes de su muerte, una epidemia asoló el país. Fue consultado el oráculo, y éste declaró que la plaga cesaría si se reconstruían las ciudades destruidas durante la guerra de Troya y se tributaba a los dioses de estas ciudades los honores de que habían sido privados. Por eso, Orestes envió colonias a Asia Menor, con la misión de reedificar dichas ciudades. Orestes murió a edad muy avanzada, noventa años, según se dice, después de setenta de reinado. Enseñábase su tumba en Tegea, donde se le tributaban honores divinos. Se contaba en Roma que Orestes había muerto en Aricia, uno de los lugares donde se pretendía volver a encontrar el culto de Ártemis Táurica, y que sus huesos habían sido trasladados a Roma, y enterrados bajo el templo de Saturno.

Orestes el Panonio

(?-476). General y patricio romano. Padre del emperador romano Rómulo Augústulo. Por dar el imperio a su hijo, destronó a Julio Nepote, y fue decapitado por Odoacro en 476, en la ciudad de Placentia.

Orestia

Oréstide (región occidental del reino de Macedonia, hacia el nacimiento del río Haliacmón y al sur del lago Ocrida, fronteriza con ….).

Orestíades

Oréades (según la mitología griega las Oréades son las ninfas terrestres "Epigeas", que custodian y protegen las grutas y las montañas. Una de las ….).

Orestíalas

Oréades (según la mitología griega las Oréades son las ninfas terrestres "Epigeas", que custodian y protegen las grutas y las montañas. Una de las ….).

Oresticón

Ciudad de la provincia romana de Macedonia, a unos 70 km al sur de Locnidos.

Orestide

Comarca de Macedonia al oeste de Eordea, en el curso alto del Haliacmón.

Oréstide

Distrito de Arcadia. Estaba en el camino que desde Megalópolis conducía a Palantio y Tegea. Hoy, en Grecia. Ver, Orestasio.

Oréstide

u Orestia. Región occidental del reino de Macedonia, hacia el nacimiento del río Haliacmón y al sur del lago Ocrida, fronteriza con las tribus ilirias y habitada por los orestes. Formó parte de Macedonia hasta que en el año 196 a.C. se independizó. Estaba situada al este del Pindo y limitaba con la tribu macedonia de los paraves. Eordea estaba al noreste y Elimia al sureste. El origen del pueblo de los orestes (orestai), según el historiador ateniense Tucídides era quizás epirota. Se cree que fueron unificados junto con otras tribus epirotas por el príncipe Antíoco para prestar ayuda a la expedición del comandante espartano Cnemos y los ambraciotas contra Acarnania (429 a.C.). Después fueron incorporados al reino de Macedonia. Durante la segunda guerra macedónica, entre Filipo V de Macedonia y Roma, los orestes fueron los primeros en rebelarse contra el rey macedonio. Al final de dicha guerra (196 a.C), el Senado romano reconoció la independencia de Oréstide, como pueblo libre y amigo de Roma. En el 168 a.C. fue incorporada al territorio romano e incluida probablemente en el cuarto distrito regional (méris) de Macedonia, la Alta Macedonia. De esta región era nativo el diádoco Pérdicas uno de los generales de Alejandro Magno.

Orestión

Lugar donde murió Orestes como consecuencia de la mordedura de una serpiente.

Orestos

Pueblo macedonio que vivía en la cuenca del río Haliacmón, en el curso septentrional del río, en el Epiro.

Oretani

Oretanos (pueblo prerromano que habitó las tierras que van desde Sierra Morena hasta la cuenca del Anas).

Oretania

Región ibera habitada por la tribu de los oretanos, que en época posterior al siglo VII a.C. presenta influjos celtíberos reflejados en los restos de cerámica que llegaría hasta ellos fruto del comercio con esta región, la zona septentrional, que abarcaba la zona oriental de Sierra Morena en torno a las ciudades actuales de Linares y La Carolina y la parte suboriental de la Meseta, en torno a las ciudades actuales de Montiel, Valdepeñas y Almagro. Políticamente la región se sitúa en la mitad sur de la actual provincia de Ciudad Real y el norte de la provincia de Jaén. Los enclaves prerromanos oretanos eran fortalezas de colina (oppidum) que debían organizarse en confederaciones en momentos de crisis. Aparece mencionada en distintas fuentes clásicas (Estrabón, Polibio y Ptolomeo), narrando la fuerte resistencia de los oretanos contra los cartagineses Amílcar Barca y Asdrúbal el Bello, hasta que Aníbal Barca logró casarse con la princesa Himilce y unir la Oretania a sus posesiones (ver, Oretanos). La capital de la región meridional era Cástulo, la segunda ciudad en importancia, que en época romana recibió el nombre de Castulonenses Caesarii Iuvenalis, por su lealtad al partido de Julio César. Esta ciudad se convirtió en la más importante de Oretania por su situación geográfica y su desarrollo económico y minero. Otra ciudad importante fue Tugia (Toya). En la región meridional de la Oretania, tenían como capital a Oria (Oretum Germanorum) (en las cercanías de Zuqueca, cerca de Granátula de Calatrava) y como ciudad principal el Cerro de las Cabezas (Valdepeñas), cuyos habitantes suponían el uno por ciento de la población de toda la península Ibérica. También destacaban Gemella Germanorum (Almagro), Lacurris (Alarcos), así como Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente) como núcleos urbanos más importantes. Otras ciudades igualmente destacadas fueron: Sisapo, Munda, Libisosa y Salaria, estas dos últimas fundadas o refundadas por Augusto, según algunos autores, que en todo caso adquirieron categoría de colonias romanas. También aparecen citadas otras ciudades tales como Aemiliana, Mirobriga, Salica, Lupparia, Cervario, Biatia y Lacurris. Destacaba la riqueza minera de la zona, que estimuló el comercio con los fenicios y los cartagineses. Posteriormente se convirtió en uno de los centros de aprovisionamiento de Roma, a la que proporcionaba minerales y aceite. La zona estuvo poco romanizada, pero se potenció como en ningún otro lugar de Hispania la creación y el mantenimiento de vías de comunicación con el fin de favorecer la salida de sus productos. Las vías cruzaron toda la Oretania, siendo la más importante la que comunicaba Cástulo con Córdoba, la Corduba Castulone. Ver, Oretanos.

Oretanos

u Oretani. Pueblo prerromano que habitó las tierras que van desde Sierra Morena hasta la cuenca del Anas (hoy, Guadiana), correspondiente a las actuales provincias de Ciudad Real y noreste de Badajoz, oeste de Albacete y al sur del Saltus Castulonensis, correspondiente al norte de Jaén. Estas gentes, originarias de Sierra Morena y el borde de la Meseta, controlaban el desarrollo por influjo turdetano, con grandes centros de más de 10 Ha como Sisapo (La Bienvenida), Lacurris (Alarcos, Ciudad Real) o el Cerro de las Cabezas (Valdepeñas), que controlaban amplios territorios y las vías de comunicación y que, al menos en época tardía, pudieron estar bajo el dominio de un único soberano, lo que explicaría el matrimonio de Aníbal con la princesa oretana Himilce. La intensa iberización de los oretanos se produce ya en época orientalizante, a juzgar por sus cerámicas. Sus santuarios son los más ricos del mundo ibérico. En Alarcos han aparecido estelas con figuras zoomorfas y existía un arte de gran calidad al servicio de las élites refinadas y poderosas, como lo indican las cerámicas, los bronces y los mismos tesoros argénteos, tan frecuentes en la zona de Sierra Morena. Pero el interés principal del mundo oretano se centra en su papel intermediario en los procesos de transculturación ocurridos en estas tierras por la transmisión de elementos culturales y étnicos entre turdetanos, bastetanos, contestanos, carpetanos, vetones, lusitanos y celtas. Si por una parte explican su temprana y profunda iberización, por otra se celtizaron intensamente. Así se explica que la ciudad de nombre céltico Mirobriga (cerca de Capilla, Badajoz) sea considerada por Plinio como túrdula y por Ptolomeo en una ocasión turdetana y en otra oretana, lo que da idea del complejo mosaico étnico de estas zonas. Lo mismo se deduce de la referencia de Plinio de que los celtas de la Beturia, que corresponde a las mismas tierras, procedían de celtíberos de Lusitania. También existe cierta confusión con la ciudad de Laminium calificada por Ptolomeo como carpetana cuando, independientemente de dónde se la sitúe, debió ser oretana. Por último, Plinio denomina a la ciudad epónima como Oretum Germanorum, lo que parece confirmar la presencia de elementos célticos infiltrados por estas zonas en épocas diversas pero probablemente tardías, como pastores, mineros, mercenarios y, finalmente, como clase dominante. A partir de lo expuesto se podría decir que existían dos Oretanias: una al sur de Sierra Morena de etnia ibera, con capital en Cástulo; otra al norte, los oretanos germanos (Oretani Germani), de influencia céltica. Sierra Morena, más que una frontera, fue una línea montañosa que unía ambas etnias, gracias a la existencia de numerosos santuarios de sus proximidades. Las fuentes clásicas ya diferenciaban dos Oretanias: Plinio, ya citado arriba; Polibio también distinguía entre estas dos Oretanias, haciendo referencia a unos oretanos ibéricos al sur de Sierra Morena; Ptolomeo asimismo hacía referencia a ello, hablando de una Oretania Germánica al norte. Igualmente cabe destacar que estos mismos autores clásicos han incluido el territorio que comprendería la Oretania dentro de los pueblos celtíberos, por ejemplo en este pasaje de Estrabón "Pasando la Idubeda se llega en seguida a la Celtiberia, que es grande y desigual, siendo su mayor parte áspera y bañada por ríos, ya que por esta región va el Anas (Guadiana)". En este mismo pasaje se hace referencia a que dicho río nacía en la Celtiberia. Posidonio hacía igualmente referencia a que el río Anas y el Tagus (Tajo) discurrían por Celtiberia: "Los Pirineos separarían Galia de Iberia y Celtiberia, región por la que discurren el Anas y el Tagus". Aquí también se incluiría a los carpetanos como un pueblo celtíbero. El territorio de la Oretania Germánica sería el comprendido al norte de Sierra Morena, en las provincias de Ciudad Real, noreste de Badajoz y oeste de Albacete. La capital de los oretanos iberos sería Cástulo, mientras que la de los oretanos germanos sería Oretum Germanorum, siendo otras ciudades importantes Gemella Germanorum (Almagro), Miróbriga (Capilla), Lacurris (Alarcos - Ciudad Real), Sisapo (La Bienvenida), Laminium y Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente), todas ellas correspondientes a los oretanos germanos. Los oretanos vencieron al cartaginés Amílcar aproximadamente en el año 230 a.C. cuando estaba sitiando Heliké (ciudad de ubicación desconocida; se baraja la hipótesis de Elche de la Sierra, entre otras). Himilce, hija de un soberano oretano, se casó con Aníbal para sellar un pacto entre oretanos y púnicos, en el contexto del tratado del Ebro entre romanos y púnicos. Ver, Cerro de las Cabezas.

Oretes

(siglo VI a.C.). Sátrapa de Lidia (ca.540-ca.520 a.C.), nombrado por Ciro II. Administrativamente, incluía también la circunscripción de la Jonia. Aprovechando el período de sublevaciones a que tuvo que hacer frente Darío I, tras su ascensión al trono, trató de reforzar su posición en el oeste e independizarse del poder central. Sus propósitos expansionistas le llevaron a matar a Polícrates de Samos. Poco después lo harán conquistar la satrapía de Dascilio, con lo cual consiguió tener a sus órdenes, toda la zona occidental de Anatolia, desde la Propóntide hasta Pamfilia. Mató a un mensajero de Darío, para poder argüir ignorancia, quien supuestamente solicitaba a Oretes la ayuda necesaria para poder atacar a los países insurrectos (Media, Asiria, Armenia y Capadocia) desde dos frentes, cosa que iba en contra de los planes del sátrapa de Sardes. Darío hizo matarlo. Su muerte tuvo que producirse con posterioridad al 27 de noviembre de 521 a.C., fecha en la que Darío consiguió ver sofocadas todas las rebeliones que se habían producido en el imperio. Ver, Sátrapas persas de Lidia.

Oreto

Oretum Germanorum (oppidum y capital de los oretanos).

Oretum Germanorum

u Oreto u Oria. Oppidum y capital de los oretanos. Hoy, Sta. María de Oreto, cerca de Granátula de Calatrava, provincia de Ciudad Real, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España. Ver, Oretanos.

Oreus

Uno de los sobrenombres de Baco, tomado del culto que se le tributaba en las montañas.

Oreus

Centauro muerto por Hércules.

Orexartes

Jaxartes (río de Asia Central, de 2.212 km de longitud, que desemboca al noreste del mar de Aral. El primer tramo lleva el nombre de Narym, antes de alcanzar la depresión de ….).

Orfe

Hija de Dión, rey de Laconia, y de Anfítea. Hermana de Licas y de Caria, a la que Apolo, por la hospitalidad recibida de ella, había dado como don el poder adivinatorio. Cuando Dionisio, huésped en su palacio, se prendó de la pequeña Caria siendo correspondido, Orfe, por el privilegio adivinatorio del que gozaba, conoció la relación ilícita y junto con su hermana Licas se las ingenió para separar a los dos enamorados. Dionisio, furioso por la intromisión, le quitó el don de la videncia y, como insistían en espiar a Caria, impidiéndole encontrarse con el dios, Dionisio las llevó a un bosque y las transformó en nogales. Más tarde Caria sufrió la misma suerte. Ver, Dión.

Orfe

Cierta clase de pescado. Elio cuenta que en el golfo de Mira, en Licia, había orfes que los sacerdotes de aquellos lugares mantenían con la carne de los becerros inmolados. Se sacaban presagios del modo como cogían la carne o la rechazan.

Orfebrería

La orfebrería es el trabajo artístico realizado sobre utensilios o adornos de metales preciosos, o aleaciones de ellos. Los metales que constituyen los objetos de orfebrería propiamente dichos, son eminentemente la plata y el oro o una mezcla de ambos, el electrum. )o()o( HISTORIA )o( Con el oro y la plata se fabricaban, ya desde la prehistoria, utensilios muy variados como vasijas, piezas de adorno, joyas, monedas o estatuas, siguiendo el estilo, la ornamentación y el gusto propios de la época y de la nación que los elaboraba, como puede observarse recorriendo las principales civilizaciones. Las técnicas empleadas en el trabajo del oro fueron muy sencillas al inicio. El martillado en frío proporcionaba láminas e hilos que podían adoptar formas diferentes. Posteriormente, pero aún en una época temprana, se utilizaron el calentado y la fusión. Los avances técnicos supusieron una diversificación de las formas. En la península Ibérica, a partir del Bronce Final se documentan las piezas compuestas y las primeras aleaciones provocadas. Ver, Edad de los Metales. )o()o( TÉCNICAS DE FABRICACIÓN )o( )o( Fusión del material bruto: Obtenido el metal, se prepara en bruto fundiéndolo en un crisol a 1.061 °C para eliminar impurezas; posteriormente se vierte en un recipiente y se deja fundir. )o( Martillado y batido: Separado el metal del recipiente, se realiza el batido o martillado. Para el batido se necesita interponer un material flexible (cuero, tela, etc.) entre el metal y la herramienta para obtener láminas finas y evitar huellas o roturas. El martillado supone golpear directamente el metal para darle forma de lámina, o de lingote. Al martillar o batir las piezas, estas cambian de dureza y ductilidad debido a las transformaciones sufridas en su microestructura, por lo que se hace necesario el recocido una o varias veces para evitar que se quiebre la lámina. )o( Cortado y acabado: El cortado se realiza a través del simple doblado, marcando la línea de corte con una incisión. El acabado generalmente se practica por la cara externa o visible de la pieza y consiste en una limpieza o pulido por fricción o abrasión, valiéndose por ejemplo de arena. )o( Almas de bronce u otro metal, chapados y dorados: El dorado con panes de oro ya era una técnica empleadas por los egipcios en el III milenio a.C.. El tratamiento de superficie más espectacular es el conocido como "mise en couleur", que consiste en eliminar la capa superficial de cobre haciendo aflorar el oro, empleando una solución ácida del jugo de ciertas plantas y el calor. Este procedimiento era adecuado cuando el contenido de oro era alto. Si las piezas eran de baja ley se utilizaba una solución corrosiva de origen mineral, hablándose entonces de "refinación artificial", que permitía jugar con diferencias acusadas de color. )o( Uniones mecánicas y ensambles )o( Se documentan sobre todo: )o( 1. Soldadura sin aporte de material soldante: basada en los distintos puntos de fusión de los elementos a unir. )o( 2. Soldadura por difusión en fase sólida: calentando por debajo del punto de fusión. )o( 3. Soldadura con aporte de aleación soldante: de composición Au-Ag-Cu (Oro¬Plata-Cobre). )o( 4. Vaciado a la cera perdida: consiste en realizar un modelo inicial en cera de un núcleo con la forma deseada. que se recubre de arcilla: de este modo. al derretirse y quedar eliminada la cera del interior cuando se vierte el oro fundido. se consigue un molde de fundición hueco que, al solidificarse, reproduce la forma del núcleo. )o()o( TÉCNICAS DECORATIVAS )o( Remetido y embutido: El repujado se fundamenta en la realización de motivos con un cincel de punta roma para evitar que se corte la lámina, o bien con punzones que permitan curvar el metal sobre sí mismo y definir grietas profundas desde el reverso, para que salgan en el anverso. Si la pieza se trabaja por el anverso sobre un cuerpo ya en relieve, se trata de un "embutido", técnica que requiere trabajar sobre un soporte blando aunque consistente para que la lámina se mantenga fija. )o( Puntillado: Esta técnica decorativa se realiza con un cincel desde el reverso de la pieza. obteniendo motivos a base de puntos en relieve por el anverso. )o( Decoración incisa: Se consigue mediante la incisión con un buril sobre la pieza y bajo un soporte firme que sujete el objeto. )o( Estampado: Consiste en presionar a golpe de martillo con un punzón metálico sobre el reverso de una lámina; en el extremo del punzón se halla el dibujo que se quiere reproducir en relieve. Cuando el punzón deja su marca solo por una cara del metal se llama "estampación por impresión", mientras que cuando deja un relieve por una cara y un hueco por otra se denomina "estampación repujada". )o( La Filigrana: Es un esquema decorativo diseñado mediante hilos que se sueldan a una lámina de base. Para fabricar los hilos hay dos métodos: en un caso, se parte de una lámina cortada en tiras estrechas que se enrollan sobre sí mismas sujetándolas por un extremo, lo que les deja marcas helicoidales de retorcimiento; y en el otro, se realiza un fundido previo en molde para obtener la forma de hilo y despues se martillea hasta obtener la sección deseada. Se llama "filigrana sentada" cuando los hilos se sueldan sobre una base, y "filigrana al aire o calada" cuando los hilos se unen entre sí, sin base. )o( Granulado: Se basa en el mismo principio, y en él los hilos se sustituyen por pequeñas esferas de oro. Consiste en soldar pequeños gránulos o esferitas de oro a una superficie formando diversos motivos. Generalmente "filigrana" y "granulado" se combinan entre sí, y a veces también con otras técnicas, alcanzando una gran complejidad compositiva. )o()o( ORFEBRERÍA EGIPCIA )o( El tesoro de Zaqaziq, las joyas de las princesas Ita y Khnumit, el tesoro de Tutankhamon, los de Psusennes, de las tumbas invioladas de Tanis y otros muchos, sin mencionar los hallazgos aislados, nos han dado una cantidad considerable de alhajas egipcias. El estudio de los procedimientos de joyería demuestra que eran sumamente perfeccionados. Los joyeros disponían de instrumentos muy semejantes a los de los modernos, pero no poseían el torno, que permite mucha mayor rapidez en la ejecución. Sabían cincelar, repujar, grabar, incrustar, etc.. Fabricaban esmaltes, y conocían la doradura. Utilizaban la plata, el oro, el electrum, entre los metales, y las piedras preciosas y semipreciosas: ágata, ónice, amatista, berilo, cornalina, calcedonia, feldespato verde, hematita, lapislázuli, malaquita, cuarzo, turquesa... Sabían imitar las piedras preciosas u obtener colores que no encontraban en la naturaleza fabricando vidrios coloreados. En la época antigua, las alhajas presentan una especie de severidad elegante. La doble pluma del halcón de Hieracómpolis es sobria y bella a la vez. En el Imperio Nuevo, la finura de las diademas femeninas encontradas en Dashur es maravillosa: rosetones y florones de oro engastados de lapislázuli, de jaspe rojo y de feldespato verde, o una fina filigrana de hilo de oro cortada con seis cruces de Malta y cuajada de flores rojas y azules. Los pectorales reales con el nombre de Sesostris o de los Ammenemes son unas veces sumamente ligeros y otras más pesados, pero se ofrecen siempre cargados de símbolos en su irisado de oros y colores. La inaudita riqueza de las joyas de Tutankhamon superan a todo lo imaginable. Se olvida la pesadez de los pectorales al ver los fulgores de los oros y la brillantez de los lapislázulis, de las turquesas, de las cornalinas y de los jaspes, embutidos en el oro con refinado arte. El menor detalle era objeto de cálculo; cada piedra, cada metal tenía su valor propio, al que añadían su sentido los motivos, llenos de misterio para los profanos. Las formas que nos han llegado consisten en collares, pulseras, ajorcas, diademas, anillos, pendientes y pectorales. Pero las empuñaduras de los puñales, los lunares de oro, los colgantes, los amuletos e incluso algunos juegos de vajilla de oro cincelado pertenecen, por sus procedimientos de fabricación, a la joyería. Ver, Nielado, Ataujía.

Orfeo

El mito de Orfeo es uno de los más oscuros y más cargados de simbolismo de cuantos registra la mitología helénica. Conocido desde época muy remota, ha evolucionado hasta convertirse en una verdadera teología, en torno a la cual existía una literatura muy abundante y, en gran medida, esotérica. No se puede decir que el mito de Orfeo no haya ejercido una influencia cierta en la formación del cristianismo primitivo y está atestiguado en la iconografía cristiana. Orfeo es considerado unánimemente como hijo de Eagro, pero las tradiciones discrepan acerca del nombre de su madre. Lo más corriente es hacerlo pasar por hijo de Calíope, la más elevada en dignidad de las nueve Musas. A veces, en vez de Calíope se menciona a Polimnia, o bien, aunque más raramente, a Menipe, hija de Támiris. Orfeo es de origen tracio. Es, pues, como las Musas, vecino del Olimpo, donde con frecuencia es representado cantando. En los monumentos figurados lleva el traje tracio. Los mitógrafos lo presentan como un rey de esta región: de los bistones, de los odrisos, de los macedonios, etc.. Orfeo es el cantor por excelencia, el músico y el poeta. Toca la lira y la "cítara", cuyo invento se le atribuye a menudo. Cuando no se le reconoce este honor, se le concede por lo menos el de haber aumentado el número de cuerdas del instrumento, que primero habrían sido siete y pasaron a ser nueve, "por razón del número de las Musas". Sea lo que fuere, Orfeo sabía entonar cantos tan dulces, que las fieras lo seguían, las plantas y los árboles se inclinaban hacia él, y suavizaba el carácter de los hombres más ariscos. Orfeo participó en la expedición de los Argonautas, pero, más débil que los demás héroes, no rema; actúa de "jefe de maniobra", dando la cadencia a los remeros. En una tempestad tranquiliza a los tripulantes y calma los elementos con sus cantos. Como es el único iniciado en los misterios de Samotracia, suplica a los Cabiros, dioses de estos misterios, en nombre de sus compañeros, a los cuales persuade de que se hagan iniciar a su vez. Su misión principal fue cantar mientras las Sirenas intentaban seducir a los Argonautas, y logró retener a éstos al superar, con acentos más dulces, a las magas. En el poema Argonáuticas órficas se le atribuían además otras hazañas: conjurar los peligros por medio de operaciones mágicas, etc.. En resumen, Orfeo fue el sacerdote de los Argonautas. El mito más célebre relativo a Orfeo es su descenso a los infiernos por el amor de su esposa Eurídice. Según parece, se desarrolló sobre todo como tema literario en la época alejandrina, y el libro IV de las Geórgicas de Virgilio, nos da de él la versión más rica y acabada. Eurídice es una Ninfa (una Dríade) o bien una hija de Apolo. Paseando un día por la orilla de un río de Tracia, fue perseguida por Aristeo, quien intentó violarla. Al correr por la hierba le mordió una serpiente y murió. Orfeo, inconsolable, descendió a los Infiernos en busca de su esposa. Con los acentos de su lira encanta no sólo a los monstruos del Tártaro, sino incluso a los dioses infernales. Los poetas rivalizan en imaginación para describir los efectos de esta música divina: la rueda de Ixión deja de girar; la roca de Sísifo queda en equilibrio; Tántalo olvida su hambre y su sed, etc. Hasta las mismas Danaides dejan de llenar su tonel sin fondo. Hades y Perséfone acceden a restituir a Eurídice a un marido que da tales pruebas de amor, pero ponen una condición: que Orfeo vuelva a la luz del día, seguido de su esposa, sin volverse a mirarla antes de haber salido de su reino. Orfeo acepta y emprende el camino. Ha llegado casi a la luz del sol cuando le asalta una terrible duda: ¿No se habrá burlado Perséfone de él? ¿Le sigue realmente Eurídice?. Y se vuelve. Pero Eurídice se desvanece y muere por segunda vez. Orfeo trata de recuperarla nuevamente, pero esta vez Caronte permanece inflexible y le impide el acceso al mundo infernal. Desconsolado, ha de reintegrarse a los humanos. La muerte de Orfeo ha dado origen a gran número de tradiciones. Según la más corriente, fue muerto por las mujeres tracias. Pero los motivos que le valieron su odio varían: a veces, éstas están envidiosas por su fidelidad a la memoria de Eurídice, fidelidad que interpretan como un insulto. Se decía también que Orfeo, no queriendo comercio con las mujeres, se rodeaba de muchachos, y se llegaba a afirmar que había inventado la pederastia; su amigo habría sido Calais, hijo de Bóreas. O bien, finalmente, que Orfeo, a su regreso de los Infiernos había instituido unos misterios basados en experiencias recogidas en el mundo subterráneo, pero había prohibido que fuesen admitidas en ellos las mujeres. Los hombres se reunían con él en una casa cerrada y dejaban las armas en la puerta, hasta que una noche se apoderaron de ellas las mujeres, y, cuando los hombres salieron, asesinaron a Orfeo y a sus adictos. Otra explicación se buscaba en una maldición de Afrodita. En efecto, cuando la riña de esta diosa con Perséfone por causa de Adonis, había debido someterse, por orden de Zeus, al arbitraje de Calíope, la cual había fallado que las dos divinidades tendrían consigo a Adonis una parte del año, alternativamente. Afrodita se había indignado mucho con esta decisión y, no pudiendo vengarse directamente de Calíope, inspiró a las mujeres tracias una violenta pasión por Orfeo. Pero éstas, no queriendo cedérselo mutuamente, lo destrozaron. Una tradición completamente distinta pretendía que Orfeo había sido muerto por Zeus, con un rayo. Zeus estaba irritado por las revelaciones místicas hechas por Orfeo a los iniciados en sus misterios. Cuando las mujeres tracias, en la versión más corriente de la muerte de Orfeo, hubieron despedazado su cadáver, arrojaron los trozos al río, que los arrastró hasta el mar. La cabeza y la lira del poeta llegaron así a Lesbos, cuyos habitantes tributaron honores fúnebres a Orfeo y le erigieron una tumba. Se pretendía que de esta tumba salía a veces el son de una lira; por eso la isla de Lesbos fue la tierra por excelencia de la poesía lírica. También enseñaban la tumba de Orfeo en otros lugares; por ejemplo, en Asia Menor, en la desembocadura del río Meles. Se contaba al respecto que, a la muerte de Orfeo, se había declarado una peste en Tracia. Consultado el oráculo, éste respondió que era un castigo por el asesinato del poeta y que, para librar al país de la epidemia era preciso recuperar la cabeza de Orfeo y tributarle honras fúnebres. Tras larga búsqueda, unos pescadores acabaron por encontrarla, varada en la desembocadura del Meles, sangrante aún y cantando, como cuando estaba viva. Acerca de la tumba de Orfeo existía en Tesalia una curiosa leyenda. Esta tumba. según se decía, se encontraba en otro tiempo en Leibetra, y un oráculo de Dioniso tracio había predicho que si las cenizas de Orfeo veían el sol, la ciudad sería devastada por un cerdo. Los habitantes se burlaron del vaticinio, creyendo imposible que un cerdo asolase su ciudad. Pero he aquí que, un día de verano, a la hora de la siesta, un pastor se quedó dormido sobre la tumba del poeta y, en su sueño, penetrado por el espíritu de Orfeo, se puso a cantar con melodiosa voz himnos órficos. Al oir esta música, los trabajadores de los campos interrumpieron su labor y acudieron en masa a la sepultura. Fue tal el tumulto, que las columnas del monumento se quebraron, aplastando el sarcófago que contenía las cenizas del héroe. A la noche siguiente desencadenose una violenta tempestad, crecieron las aguas del río Sys (que en griego significa "cerdo"), que bañaba la ciudad, y la inundación destruyó sus principales monumentos. De este modo se cumplió el oráculo misterioso. Después de la muerte de Orfeo, su lira fue transportada al cielo, donde quedó convertida en constelación. El alma del poeta pasó a los Campos Elíseos, donde, revestida de un largo ropaje blanco, sigue cantando para los bienaventurados. En torno a este mito se formó la teología órfica. Creíase que de su descenso a los infiernos, en busca de Eurídice, Orfeo había traído informes sobre la manera de llegar al país de los bienaventurados y evitar todos los obstáculos y trampas que esperan al alma después de la muerte. Existe toda una literatura de poemas apócrifos atribuidos a Orfeo, poemas que van desde breves fórmulas populares, que se inscribían en placas y se enterraban con los muertos, hasta Himnos, una Teogonía y un extenso poema épico, Argonáuticas, al que ya se ha hecho alusión. Orfeo pasaba a veces por ser el fundador, junto con Dioniso, de los misterios de Eleusis. Una tradición, referida de diversas maneras, pretendía que Orfeo era antepasado de Homero y de Hesíodo.

Orfeotelestes

Nombre de ciertos intérpretes de los misterios más profundos.

Página 954 - 1322 Palabras 47651 al 47700 de 66095

 

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