Enclave de época romana de la Bética, ubicado entre Villalba del Alcor y Manzanilla, que fue un punto estratégico para el comercio durante el Imperio romano. Desde la llegada de los romanos a esta zona del sur peninsular, los romanos fundaron varias ciudades, al tiempo que otras urbes alcanzaron un tremendo desarrollo en esta etapa. Es el caso de Onoba (hoy, Huelva), Ilipla (hoy, Niebla), Arucci (hoy, Aroche) o Tucci (hoy, Tejada la Vieja), entre otras. La ubicación de esta antigua ciudad romana es una de las cuestiones mas debatidas entre estudiosos e historiadores. Se piensa que estaba situada en el Cerro de El Castillo, a 7 Km al norte de Villalba del Alcor y a 9 Km de Manzanilla, en las proximidades de la vía romana que desde Ilipla se dirigía a Iptuci. Este sitio arqueológico se ubica en una meseta en la margen izquierda del río Corumbel, enmarcado entre este río y otro tributario (Arroyo de la Zarza), en una zona de contacto entre las primeras estribaciones del Andévalo Oriental y la Campiña de Tierra Llana. El yacimiento contó con una muralla que rodeaba toda la ciudad, que pudo alcanzar las 14 Ha, una cifra que daba cuenta de las grandes dimensiones del enclave. La muralla circunda el asentamiento y fue construida con fábrica de mampostería trabada con mortero de barro, midiendo el muro externo 1,20 m, mientras que en alzado no supera en la actualidad en ningún punto más del metro de altura, permaneciendo por tanto gran parte del recinto soterrado. La muralla, en el aspecto defensivo se completaba con varias torres de planta cuadrada o rectangular, ubicadas en los puntos más estratégicos. Además, en todo este entorno se ha encontrado bastante material arqueológico, especialmente cuando se trata de actividad constructiva, al igual que objetos cerámicos, aunque en menor cantidad. La importancia de este yacimiento arqueológico ha dejado huella en Manzanilla, donde encontramos numerosas referencias a su pasado romano como Ostur. Del mismo modo, el casco urbano de Manzanilla tiene restos reutilizados como columnas de mármol que sirven de guardaesquinas, o bien tapando calles o adornando los alrededores de la iglesia. En la c/ San Roque hay una fuente rematada por un capitel de mármol, colocado en posición invertida. También a la entrada de la Iglesia hay empotrado un cipo de mármol con un praefericulum tallado en una de sus caras. Pero, sobre todos estos elementos, sin duda, el resto romano más emblemático y conocido de Manzanilla es un pedestal de una estatua con inscripción dedicada a Diana Augusta. Un pedestal de piedra arenisca con molduras en la base y coronamiento, que pondría de manifiesto que Manzanilla fue el epicentro de la veneración de la diosa de la caza y de las ninfas, una característica que fue habitual en todo el valle de Tejada. La importancia de Ostur en la época romana queda certificada al comprobarse que, al igual que Ilipla o Tucci, esta ciudad también acuñó su propia moneda, lo que demuestra la existencia de importantes relaciones comerciales, al encontrarse en un punto estratégico para el intercambio de productos agrícolas y minerales. Unas monedas datadas en los siglos II-I a.C., en las que, curiosamente, aparecen representadas también bellotas e, incluso, un cerdo/jabalí, frente a lo que era habitual en la comarca del sur de la provincia onubense, donde las monedas romanas solían tener la imagen de una espiga de cereal. Estas monedas certificarían, además, que, ya en época imperial, Ostur alcanzó el estatus de municipio. Otros descubrimientos significativos que revelan la importancia que adquirió Ostur se han hallado en Villalba del Alcor, donde, además de monedas y vasijas, han aparecido algunos de los hitos del pasado romano de la zona. Es el caso de un retrato de Agripina, esposa del emperador Claudio, que apareció en la finca de "Las Estaquillas", a dos kilómetros del casco urbano. Estos restos hacen pensar que, en los alrededores del núcleo urbano, y en dirección al Corumbel, existían algunas villas, que vivirían de las minas y su explotación. Otro de los hallazgos que permiten aceptar la hipótesis de un asentamiento romano en la región, es una lápida dedicada a Juno Regina, del año 134 a.C., encontrada en la base del campanario de la Iglesia de San Bartolomé, aunque debe su origen a la ciudad de Ostur, en las inmediaciones de Manzanilla. Este elemento epigráfico, es un pedestal de mármol blanco, empotrado en un muro de la iglesia Parroquial de Villalba del Alcor que porta una larga inscripción dedicada a Juno Regina. Un resto importante a la hora de certificar que Ostur alcanzó el estatus de municipio romano. Hoy, es posible que se trate de Manzanilla, provincia de Huelva, comunidad autónoma de Andalucía, España. Ver, Maxilua.