(siglo VI a.C.). Según diversos testimonios biográficos habría vivido en la segunda mitad del siglo VI. Heródoto situa a Esopo en Samos, como esclavo de Yadmón o Janto de Samos y compañero de esclavitud de la hetera Rodopis, amante del hermano de Safo, vendida en Egipto por su amo. La creencia de que Esopo era frigio o tracio y su presencia en Samos está también corroborada por el testimonio del historiador Eugaion de Samos, siglo V a.C., que alude a su intervención en la Asamblea. Las referencias de Heródoto a Esopo y ciertas expresiones de Aristófanes, parecen indicar que conocían una obra escrita atribuida a él, o de un autor anónimo que se escondía bajo la figura del protagonista del relato biográfico. Las citas de Aristófanes testimonian la popularidad de esos apólogos, que Sócrates, por ejemplo, se sabía de memoria y versificaba en la prisión en los últimos días de su vida, según cuenta Platón al comienzo del Fedón. Otros autores clásicos, como Heródoto, Antístenes, Jenofonte, Teopompo y Aristóteles, cuentan ocasionalmente alguna fábula. La creación de la estatua de Esopo, obra del escultor Lisipo, en el ágora ateniense fue otra muestra del reconocimiento de esta ciudad al fabulista, cuyos ejemplos recopiló de nuevo, en una edición definitiva para el futuro de la colección, el peripatético Demetrio de Falero, en el último tercio del siglo IV. Probablemente las colecciones anónimas de las fábulas griegas que han llegado hasta nosotros, la más antigua de las cuales, Augustana, no es anterior en su redacción al siglo I ó II de nuestra era, descienden de esa benemérita recolección de ese discípulo de Teofrasto. Son tres las colecciones de fábulas base para las ediciones modernas de Esopo. La primera es la mas antigua y nos acabamos de referir a ella, es la coleccion Augustana, que se sitúa hacia el siglo V d. J.C., aunque, por supuesto, esta fecha no impide que el fondo de la colección pueda ser bastante más antiguo. La segunda colección es la denominada Vindobonense, del siglo VI, y la tercera es la Accursiana que data del IX, si bien alguno se esfuerza por fecharla hacia el XIV, incluso se cree que sea del monje Planudes. Lo mas seguro es que sea del IX, porque sus redactores manejaban aún colecciones en verso, todavía accesibles. Si en el siglo XIV hubieran existido es casi seguro que habrían llegado hasta nosotros. En la estructura de la fábula esópica sencilla pueden distinguirse varios elementos imprescindibles: 1) una situación de base, en la que se expone un cierto conflicto entre dos figuras, generalmente de animales; 2) La actuación de los personajes, que procede de una libre decisión de los mismos, que eligen entre las posibilidades de la situación dada, y 3) la evaluación del comportamiento elegido, que se refleja en el resultado pragmático de su acción, calificada así de inteligente o necia. Este análisis de la secuencia narrativa en tres momentos o en cuatro, distinguiendo entre "exposición, proyecto, actuación y resultado", es decir, subdividiendo el segundo momento en "decisión" y "acción" refleja la sencilla arquitectura lógica de la fábula y su intención moral.