Cécrope es uno de los reyes míticos del Ática. El primero, según la tradición legendaria más corriente. Nació del mismo suelo del Ática, que tomó entonces el nombre de Cecropea, del suyo propio, mientras que antes llamábase el país "Acte". Casó con Aglauro, hija de Acteo, al que a veces se considera como el primer rey del Ática. Tuvo de ella cuatro hijos: un varón, Erisictón (Ver), y tres hembras, que desempeñan un papel en el mito de Erictonio (Ver, Aglauro). Cécrope tenía una naturaleza doble: la parte superior del cuerpo era humana, y la inferior, de serpiente, indicando así que era hijo de la Tierra. Bajo su reinado, los dioses se disputaron las ciudades sobre las cuales querían extender su dominio. Atenas era codiciada a la vez por la diosa Atenea y por Posidón. Presentóse éste en el Ática, y de un golpe de tridente hizo brotar en medio de la Acrópolis un "mar" de agua salada. Llegó luego la diosa que, tomando a Cécrope por testigo, plantó un olivo en la cumbre de la colina. Entonces Zeus, para zanjar la cuestión, designó a varios árbitros; ora se dice que fueron Cécrope y Cránao, ora los doce dioses. Los jueces decidieron en favor de Atenea porque Cécrope atestiguó que había sido la primera en plantar un olivo en Atenas. Posidón, presa de cólera, envió una inundación que cubrió toda el Ática. Bajo el reinado de Cécrope, que fue un príncipe pacífico, la civilización hizo en el Ática sus primeros progresos. Cécrope enseñó a los hombres a edificar ciudades y a enterrar los muertos. A veces se le atribuye tarnbién la invención de la escritura, así como la de los censos. Ver, Autóctonos.