Grupo de pueblos indoeuropeos, llamados así por razón de su lengua, establecidos antiguamente en la mayor parte de la Galia, en las Islas Británicas, y en buena parte de España y Portugal, así como en Italia del norte, Suiza, Alemania del oeste y sur, Austria, Bohemia y la Galacia en el Asia Menor. Invadieron Europa a comienzos del año 600 a.C.. Fueron los introductores de una nueva cultura llamada de "La Tène" caracterizada por el uso del hierro y ritos funerarios de inhumación en fosas rodeadas de piedras, formando túmulos. Tipológicamente eran dolicocefálicos, rubios y de elevada estatura y su origen se relaciona más claramente como una división de los pueblos caucásicos que como una parte de los pueblos nórdicos. Desde el punto de vista histórico, los celtas fueron los primeros que formaron en Europa central un imperio entrando en contacto con otros pueblos de los que asimilan otras formas de vida, como fueron los ritos funerarios aportados por las emigraciones procedentes del centro y sureste de Europa que introducen el rito de la cremación de los cadáveres cuyas cenizas se depositan en urnas bajo tierra (cultura de los campos de urnas); la superioridad de sus armas, espadas de hierro, les dotó de un poder dominador, pero se mezclaron con los pueblos conquistados. Durante el período del Hallastatt (650-400 a.C.) dominaron a los ligures en el centro y norte de la Galia, llegaron a las islas Británicas y penetraron también en la península Ibérica, a principios del siglo V a.C. (aunque las primeras manifestaciones célticas se datan en los campos de urnas de Cataluña del siglo IX a.C.), donde vivían fenicios e iberos; en el norte de la península Itálica lucharon contra los etruscos, en la península de los Balcanes derrotaron a los griegos y saquearon el santuario de Delfos, llevando sus conquistas hasta el Asia Menor. Nunca llegaron a formar un estado unitario, pero sí poderosos grupos semifeudales unidos por necesidades de defensa común. Con el desarrollo de La Tène (hacia el año 400 a.C.), los celtas, ahora denominados galos, invaden el valle del Danubio y parte del Asia Menor, pero poco después comienzan a ser derrotados, especialmente, por los romanos que, al extenderse por el Mediterráneo y por Europa, colisionan con el mundo céltico. Durante el siglo III a.C., el Imperio celta perdió su unidad y se desintegró en multitud de reinos independientes, pero no obstante, sus restos en lo que actualmente es Francia, España e Italia, entre otros países, resistieron bravamente a las legiones romanas. En España probablemente entraron por los Pirineos y después de extenderse por el norte y oeste siguieron haciéndolo por el centro y sur siendo rápidamente absorbidos por los indígenas, los íberos, dando lugar a la raza celtíbera. La cuenca alta y media del Duero y los montes de la cordillera Ibérica parecen haber sido los núcleos más importantes del celtismo hispánico, pese a conservarse sus caracteres con mayor pureza en el área del litoral galaico-portugués. Sus caracteres culturales se cifraban en tener una religión panteísta y misteriosa; creían en la reencarnación o transmigración de las almas y en la existencia de otra vida después de la muerte; adoraban a los astros y a dioses superiores que tenían suficiente poder para influir en su destino, adversa o favorablemente. Su culto lo practicaban en la cumbre de una montaña o en la espesura de los bosques, y hacían sacrificios humanos a sus divinidades. Era una raza sumamente belicosa que, en tiempos de paz, se dedicaba a la caza y a la pesca, quedando de las mujeres al cuidado de las faenas agrícolas y domésticas. Las cosechas se repartían por igual entre todos los ciudadanos, y éstos estaban divididos en cuatro categorías sociales que correspondían al sacerdocio, la nobleza o jerarquía guerrera, el pueblo y los esclavos. Ver, Galos (naturales de la Galia, antigua región de Europa, o de Galacia, Anatolia.
)o()o( CELTAS EN ESPAÑA )o(
En España las primeras inmigraciones de pueblos celtas penetraron durante el siglo IX a.C. por el Pirineo oriental y se establecieron en Cataluña y norte de Castellón dando lugar a la cultura llamada de los "campos de urnas". Otros grupos llegaron a Navarra (poblado de Cortes de Navarra) a través de los Pirineos occidentales, estableciéndose en las llanuras que se extienden al valle del Segre. Utilizaban el bronce y el hierro (cultura del Hallastat), practicaban la agricultura cerealista y conocían el uso del arado. La presencia en España de la cultura céltica del hierro, mezclada con la mediterránea ibérica, dará un fructífero resultado, el arte celtibérico, que finalmente perdura hasta la era romana relacionándose con el arte clásico. Ver, Celtiberia, Celtibéricas (Tribus, Guerras).