o Amatuwana. Ciudad de Siria, en la orilla izquierda y en el curso medio del Orontes, al sureste de Larisa. El antiguo asentamiento de Hamath fue ocupado desde el Neolítico temprano hasta la Edad del Hierro. Los restos del Calcolítico han sido descubiertos por los arqueólogos en el monte en el que estuvo la antigua ciudadela. La excavación tuvo lugar entre 1.931 y 1.938. Aunque la ciudad parece no mencionarse en fuentes cuneiformes antes del I milenio a.C. el lugar parece haber sido próspero alrededor de 1.500 a.C., cuando presumiblemente era una dependencia amorita de Mitanni, un imperio a lo largo del Éufrates en el noreste de la actual Siria. Mitanni fue derrocado posteriormente por los hititas, que controlaban todo el norte de Siria después de la famosa batalla de Kadesh contra el Egipto de Ramsés II, cerca de Homs en 1.285 a.C.. El lugar también muestra signos de asentamientos asirios y arameos. Con el cambio de milenio, el viejo y centralizado Imperio hitita habia caído, y Hamath fue capital de uno de los prósperos estados sirio-hititas conocidos, que comerciaba extensamente particularmente con Israel y Judá. Cuando el rey asirio Salmanasar III (858-824 a.C.) conquistó el norte de Aramea llegó a Hamath (asirio, Amat o Hamata) en 835 a.C.. Esto marca el comienzo de las inscripciones asirias relacionadas con el reino. Irhuleni de Hamath y Hadad'ezer de Aram-Damasco, lideraron una coalición de ciudades arameas contra los ejércitos invasores asirios. Según fuentes asirias, fueron enfrentados por 4.000 carros, 2.000 jinetes, 62.000 soldados de a pie y 1.000 camellos árabes en la batalla de Qarqar. La victoria asiria parece haber sido poco más que un empate, aunque Salmanasar III continuó hacia la orilla e incluso tomó un barco. En los años siguientes, Salmanasar III no pudo conquistar Hamath o Aram-Damasco. Después de la muerte de Salmanasar III, los antiguos aliados Hamath y Aram-Damasco rompieron, y Aram-Damasco parece haberse apoderado de parte del territorio de Hamath. Una inscripción aramea de Zakkur, rey dual de Hamath y Luhuti, habla de un ataque de una coalición que incluye a Sam'al bajo Ben-Hadad III, hijo de Hazael, rey de Aram-Damasco. Zakkur fue asediado en su fortaleza de Hazrak, pero fue salvado por intervención del dios Baalshamin. Más tarde, el estado de Sam'al gobernó Hamath y Aram. En 743 a.C. Tiglat-Pileser III tomó varias ciudades en el territorio de Hamath, distribuyó los territorios entre sus generales y sacó a la fuerza a 1.223 habitantes seleccionados al valle del Alto Tigris y exigió tributo del rey de Hamath, Eni-Ilu (Eniel). En 738 a.C., Hamath se encuentra entre las ciudades nuevamente conquistadas por tropas asirias. Mas de 30.000 nativos fueron deportados a Ullaba y reemplazados por cautivos de las montañas de los Zagros. Después de la caída del reino del norte de Israel, el rey de Hamath Ilu-Bi'di (Jau-Bi'di) encabezó una revuelta fallida de las recién asiladas provincias asirias de Arpad, Simirra, Damasco y Samara. Nombrándose como el "destructor de Hamath", Sargón II arrasó la ciudad ca.720 a.C., recolonizó a 6.300 asirios, y desolló vivo a su rey en Asiria. Tambien se llevó a Nimrud el mobiliario de sus reyes adornado con marfil. Los pocos informes bíblicos afirman que Hamath fue la capital de un reino cananeo cuyo rey felicitó al rey David por su victoria sobre Hadad'ezer, rey de Soba. En las instrucciones de Dios a Moisés, Hamath se especifica como parte de la frontera norte de la tierra que será de los hijos de Israel como herencia cuando entren en la tierra de Canaán. Al parecer, Salomón tomó posesión de Hamath y su territorio, y edificó ciudades de tiendas. El Libro de los Reyes nombra la "entrada de Hamath", o Lebo-Hamat, como la frontera norte de Israel en el momento de la dedicación del primer templo en Jerusalén. La zona fue perdida posteriormente, pero se dice que Jeroboam II, rey de Israel, restauró el territorio de Israel desde la entrada de Hamath hasta el mar de Araba, el mar Muerto. La derrota de Asiria contra Hamath hizo una profunda impresión en Isaías. El profeta Amós nombró a la ciudad como "Hamath la Grande". En la segunda mitad del siglo IV a.C., la región quedó bajo la influencia de la cultura greco-romana, y después de las culturas semitas y persas. La campaña de Alejandro Magno desde el 334 al 323 a.C. trajo a Siria el dominio helénico. Como el país estaba en las rutas comerciales desde Asia hasta Grecia, Hamath y muchas otras ciudades sirias volvieron a enriquecerse mediante el comercio. Después de la muerte de Alejandro Magno, sus conquistas en Oriente Próximo se dividieron entre sus generales, y Seleuco Nicátor se convirtió en gobernante de Siria y fundador de la Dinastía seléucida. Bajo los seléucidas hubo un renacimiento de Hamath. A los arameos se les permitió regresar a la ciudad, que pasó a llamarse Epifaneia del Orontes, después del seléucida Antíoco IV Epífanes. La dominación seléucida comenzó a declinar en los siguientes dos siglos, y las dinastías árabes comenzaron a tomar el control de las ciudades en esta parte de Siria, incluida Hamath. Los romanos encontraron poca resistencia cuando invadieron Siria bajo Pompeyo y la anexaron en el 64 a.C., con lo que Hamath pasó a formar parte de la provincia romana de Siria, gobernada desde Roma por un procónsul. Hamath fue una ciudad importante durante los períodos griego y romano, pero quedan muy pocas evidencias arqueológicas. En el 330 d.C., la capital del Imperio romano se trasladó a Bizancio, y la ciudad continuó prosperando. En época bizantina, Hamath fue conocida como Emath o Emathoùs. El gobierno romano de Bizancio propició que la religión cristiana se fortaleciese en todo el Cercano Oriente, y se construyeron iglesias en Hamath y otras ciudades. El historiador bizantino Juan de Epifanía nació en Hamath en el siglo VI. Hoy, Hama, famosa por sus diecisiete norias utilizadas para regar los jardines, que según se afirma a nivel local datan de 1.100 a.C., en el centro-oeste de Siria, a 213 km al norte de Damasco y 46 km al norte de Homs. Es la capital provincial de la Gobernación de Hama, Siria.