Laomedonte, uno de los primeros reyes de Troya, es hijo de Ilo y Eurídice. Tuvo varios hijos, entre ellos, Príamo, llamado primero Podarces, y Hesíone. Las tradiciones discrepan acerca del nombre de su esposa: Estrimo (o Estrimón), Reo, Placia, Toosa, Leucipe, Zeuxipe. Sucedió a su padre Ilo en el trono de Troya. Mandó construir las murallas de la ciudadela, y para ello recurrió a dos divinidades, Apolo y Posidón, a las cuales ayudó, segun se dice, el mortal Éaco. La leyenda de Laomedonte es la historia de sus perjurios. Negóse a pagar el salario convenido a las divinidades cuyo trabajo había solicitado, lo cual atrajo sobre su país toda clase de calamidades (Ver, Hesíone). Después, cuando Heracles hubo dado muerte al monstruo marino enviado por Posidón en castigo, salvando con ello a Hesíone, Laomedonte se negó también a entregarle en pago los caballos divinos que poseía y que le había prometido. Heracles volvió al frente de un ejército, tomó la ciudad de Troya, ayudado por Telamón, y dio muerte no sólo a Laomedonte, sino también a sus hijos, excepto Príamo (Ver, Heracles). Una tradición más reciente, que transmite Diodoro de Sicilia, cuenta que Heracles había enviado a Telamón e Ificlo como embajadores a Laomedonte, para pedirle a Hesíone así como los caballos ofrecidos. Pero Laomedonte encarceló a los enviados y trató de destruir a los Argonautas, entre los cuales se hallaba entonces Heracles. Todos sus hijos entraron en la conspiración excepto Príamo (Podarces), que se opuso a este proyecto declarando que era conveniente mostrarse equitativo con los huéspedes. Sin embargo, nadie compartió su opinión. Entonces Príamo envió dos espadas a la cárcel donde se encontraban Telamón e Ificlo y les informó de las intenciones de Laomedonte. Armados de este modo, los prisioneros degollaron a sus guardianes y se reunieron con los Argonautas. Éstos atacaron Troya, y Heracles, haciendo prodigios de valor, aseguró la victoria. Mató a Laomedonte, tomó la ciudad, dio muerte a sus enemigos y elevó al trono al joven Príamo, prosiguiendo luego su ruta con sus compañeros en busca del vellocino de oro. Esta tradición es aberrante, ya que los autores, de manera más general, sitúan la toma de Troya en el curso de una expedición independiente de la de los Argonautas. La tumba de Laomedonte se encontraba en Troya, frente a la puerta Escea, y un oráculo había vaticinado que la ciudad no sería tomada mientras esta sepultura permaneciese intacta. A veces se consideraba a Laomedonte como padre de Ganimedes, y Zeus, para compensarlo por el rapto de su hijo, le habría dado, ya un pie de vid de oro, ya unos caballos divinos, precisamente los que había ofrecido a Heracles como premio (Ver, Ganimedes).