En la tradición romana, Latino, rey de los Aborígenes, el pueblo más antiguo de Italia, es el héroe epónimo de los latinos. Desde muy pronto su leyenda fue helenizada y relacionada con el ciclo troyano, cuando la formación del mito romano de Eneas. Sin embargo, ciertos mitógrafos y especialmente Virgilio, se han esforzado en conservarle su carácter indígena. Por eso, sobre el origen de Latino existen dos tradiciones distintas: la tradición "helenizante" lo presenta como un hijo de Circe y Ulises, o bien un nieto de Ulises, en cuyo caso, su padre es Telémaco, y su madre, Circe, (Ver, Telémaco). Por el contrario, la tradición latina lo presenta como hijo del antiguo dios indígena Fauno y de la diosa de Minturnas, Marica. Finalmente, con el desarrollo de la leyenda de Hércules, otra genealogía vino a superponerse a las dos anteriores: cuando Heracles regresó del país de Geriones, trajo consigo una joven hiperbórea, que había recibido de su padre como rehén. A su paso por Italia, la dio en matrimonio al rey de los Aborígenes, Fauno. Esta joven se llamaba Palanto, y es evidentemente considerada como la epónima del Palatino, o de Palanteo (la primera Roma, la aldea palatina fundada, según se dice, por Evandro). Al casarse con Fauno, Palanto, que se había unido a Hércules, estaba encinta, y tuvo un hijo, que fue el rey Latino. Existen variantes que presentan a Hércules engendrando a Latino con la esposa del rey Fauno, o con la hija de éste. La tradición no es menos compleja en lo referente a las aventuras de Latino. Dos grandes sistemas legendarios se encuentran frente a frente. En uno de ellos, Latino acoge hospitalariamente a Eneas cuando éste desembarca en la costa del Lacio; en el otro lo combate. Se contaba, por ejemplo, que había cedido espontaneamente a los inmigrantes una superficie de tierra (de 680 hectáreas, si hay que dar crédito a un fragmento de Catón conservado por Servio en su comentario a la Eneida). Además, le había ofrecido la mano de su hija Lavinia. Pero los troyanos, al parecer, efectuaron incursiones de pillaje en los territorios circundantes, hasta el extremo de que Latino hubo de combatirlos, para lo cual se alió con el rey de los rútulos, Turno. En el curso de una batalla decisiva perecieron Turno y Latino. La capital de los Aborígenes, que, según esta versión, se llamaba Laurolavinium, fue tomada, y Eneas pasó a ocupar el trono. Los dos pueblos, los Aborígenes y los inmigrantes troyanos, se fusionaron en uno solo, que en memoria del rey adoptó la denominación de Latino. Según el segundo sistema, Eneas abordó en la costa latina dos años después de la toma de Troya y comenzó inmediatamente a edificar una ciudad. El rey del país, Latino, que estaba ya en guerra contra los rútulos, acude en seguida a la cabeza de un nutrido ejército y trata de impedir que la colonia troyana se instale en su territorio. Al anochecer llega a las cercanías del campamento troyano, y al ver a los compañeros de Eneas armados a la manera griega y dispuestos en línea de batalla, decide no entablar combate hasta el día siguiente. Pero durante la noche ve en sueños a una divInidad indígena que le advierte que es de interés para él aliarse con los extranjeros. Por su parte, Eneas es invitado por sus propios dioses Penates a concertar un pacto con Latino, y así, a la mañana siguiente, queda decidida la alianza. Los Aborígenes ceden parte de su territorio a los troyanos, y éstos, en pago, se comprometen a ayudarles contra los rútulos. Eneas se casa con Lavinia y da a la nueva ciudad el nombre de Lavinio. Pero este matrimonio provoca la guerra contra Turno, quien, en esta versión, no es un rútulo, sino, al parecer, un tirreno, sobrino de la reina Amata, esposa de Latino. En el combate subsiguiente mueren Latino y Turno, y Eneas, como esposo de Lavinia, pasa a ser rey de los Aborígenes. Como en la versión precedente, el nuevo pueblo es llamado latino. En la Eneida, Virgilio ha presentado una versión que concilia estas dos variantes. En ella Eneas es bien recibido por Latino, a quien los adivinos han aconsejado que otorgue la mano de su hija a un héroe extranjero. Cuando los emisarios de Eneas llegan a su capital, el rey comprende que el oráculo debe cumplirse y, espontáneamente, ofrece al forastero la mano de Lavinia. Pero antes de que pueda concertarse solemnemente la alianza entre Latino y los troyanos, se produce un accidente. En el curso de una cacería, Ascanio, hijo de Eneas, mata a un ciervo domesticado, lo cual origina un combate entre los troyanos que acompañan al joven y unos pastores aborígenes, indignados por esta muerte. Amata, que deseaba la mano de Lavinia para Turno, rey de los rútulos, y el propio Turno, incitan a Latino a declarar la guerra a los troyanos, pero este se niega y se recluye en el fondo de su palacio, mientras Juno en persona abre las puertas del templo de la guerra, el templo de Jano que, en Roma, permanecía cerrado en tiempo de paz y no se abría sino al romperse las hostilidades, con lo cual Virgilio traslada a la ciudad de Latino una costumbre romana, y Turno, subiendo a la ciudadela, iza la bandera que llama al pueblo a las armas. En la guerra que se desencadena Latino se mantiene al margen, limitándose a mandar pedir a los troyanos una tregua para enterrar a los muertos, y a tratar de disuadir a Turno de su propósito de desafiar a Eneas en combate singular. A la muerte de Turno, concierta la paz con los troyanos. Dos testimonios nos permiten conocer una leyenda según la cual el rey Latino desapareció durante una batalla librada contra el rey de Cere, Mecencio, y se convirtió en el dios Júpiter Latino, al que en la época histórica rendía culto la confederación latina en la montaña que domina el lago Nemi.