o Lambrica o Lansbrica o Lanobrica. Poblado fortificado, uno de los de mayor tamaño entre los localizados en el territorio de Galicia. Del resultado de los estudios arqueológicos se puede observar un período de ocupación continuada que abarca desde el siglo II a.C. hasta el siglo II. Se ubica al lado del dominante monte de San Trocado, de 550 m, en el que también se encontraron restos de un castro de un período inicial de la cultura castreña. Atendiendo a su tipología, se puede afirmar que se trata de un yacimiento correspondiente a la etapa final de la cultura castreña, en la que el proceso de romanización configuró una sociedad con una cultura definida, la conocida también como cultura galaico-romana, en la que el sistema social preexistente está en un proceso de cambio y adaptación al sistema romano, de modo que ambas culturas se mezclan. Su nombre original (Lansbricae) apareció en una de las tres inscripciones encontradas. La ciudad se sitúa en un punto de difícil defensa natural, por lo que necesitó de fuertes y extensos dispositivos de defensa. Desde el emplazamiento se tiene una amplia vista de los valles que la rodean y mantiene contacto visual con los castros de Santa Ádega y el de Trelle, así como la Sierra de San Mamede, el monte Faro, la Pena Corneira o los altos do Vieiro, por lo que el dominio sobre el territorio estaba garantizado, junto con la cercanía a las tierras de fácil cultivo y a la explotación minera de Laias, donde la obtención de oro tuvo gran importancia. Se trata de un castro de grandes dimensiones, a imagen y semejanza de los castros del sur de Galicia y el norte de Portugal. El castro se estructura en dos recintos amurallados de forma elíptica casi concéntricos, con un ligero alargamiento en el eje noreste - suroeste, y unas dimensiones de 294 m del eje este-oeste y de 420 m del eje mayor. De este modo, la superficie intramurallas es de 95.900 m2 distribuidos en 8.750 m2 de acrópolis y 87.150 m2 de anteacrópolis. Dos son los recintos amurallados; el exterior, reforzado con una tercera muralla con su foso y un parapeto (en el lado oeste) a excepción del lado este, que es más pronunciado. La acrópolis está delimitada por una muralla conformada por material granítico de la zona, contando con un espesor medio de 3 m. En su parte superior podría haber existido un paseo de ronda enlosado al que se accedería por medio de pasos situados lateralmente en el interior de la muralla y por escaleras de diversa tipología. Esta muralla dispone de aperturas, en forma de puerta. El segundo recinto o anteacrópolis esta delimitado en casi su totalidad (a excepción del sureste y del levante) por dos murallas con sus respectivos fosos excavados, y reforzadas en algunas zonas con un parapeto exterior. Estas murallas se abren en 3 puertas, al oeste, al este y al sur. Todas ellas cuentan con torreones de flanqueo, algunos de ellos con cuerpos de guardia. La tercera línea de muralla arranca desde casi la puerta oeste exterior y llega 60 m más allá de la puerta sur, cerrándose sobre la segunda muralla. En las puertas de entrada, el acceso a la acrópolis se realizaba por medio de escaleras, lo que impediría la posibilidad de que los carros tuviesen acceso directo a ella. Hay una fuente aljibe que se encuentra situada al lado de la puerta oeste de la anteacrópolis, y es una de las construcciones más singulares de las encontradas en el yacimiento. Son muy poco numerosos los hallazgos de armas. Se ha encontrado una variada relación de objetos de adorno realizados en bronce: alfileres, prendedores de pelo, colgantes, fíbulas y fivelas. En las diversas excavaciones se han encontrado monedas de bronce con una cronología que va desde los primeros años del siglo I, procedentes de las cecas del valle medio del río Ebro o de Mérida, y un tesorillo de monedas también de bronce de mediados del siglo IV. También se han hallado varias inscripciones. Lejos de la vision de los castrenos como pueblos beligerantes, los habitantes de este poblado desarrollaron una gran variedad de actividades económicas y productivas, principalmente basadas en la caza, ganadería, agricultura y minería, sin olvidar la realización de elementos de vestido (actividad textil) y de adorno (orfebrería). La actividad minera pone de manifiesto la importancia de la localización del poblado en relación con la explotación de los yacimientos de Barbantes o Laias en el ayuntamiento de Cenlle o A Grova. donde se ha constatado la existencia de labores mineras desde la antigüedad. Los restos cerámicos son los elementos más abundantes de los encontrados en el yacimiento. Por su tipología y características se dividen en dos grandes grupos: cerámica de producción local, con representación de vasijas grandes tipo olla, destinadas al almacenamiento y vasijas de menor tamaño para su uso en el fuego; cerámica de procedencia foránea: esta cerámica permite situar al castro en los circuitos comerciales de la época. Se encontraron fragmentos de un grupo heterogéneo de recipientes, desde los de gran tamaño. para el transporte principalmente de vino y garum, hasta las vasijas finas de mesa de cerámica bracarense y terra sigillata. Hoy, Castra de San Cibrao de Las, términos municipales de Punxín y San Amaro, provincia de Ourense, comunidad autónoma de Galicia, España.