o Nísibis o Nizibis. Fortaleza defensiva en el noreste de Mesopotamia. Fue refundada por los sucesores de Alejandro Magno con el nombre de Antioquía de Migdonia, y es mencionada por primera vez en la descripción que hace Polibio de la campaña de Antíoco I contra Molón. El historiador griego Plutarco sugirió que la ciudad había sido poblada por descendientes de espartanos. Como muchas otras ciudades situadas en los territorios en los que los romanos se enfrentaron contra los persas, Nísibe fue frecuentemente conquistada y reconquistada por ambas potencias. Fue tomada por Lúculo tras un largo asedio del hermano de Tigranes II de Armenia, y de nuevo conquistada en 115 por Trajano, quien por esta conquista recibió el sobrenombre de Parthicus, "conquistador de los partos". Después fue perdida y de nuevo recuperada contra los judíos durante la Guerra de Kitos. Perdida en 194, fue de nuevo reconquistada por Septimio Severo, que hizo de ella su cuartel general y reestableció una colonia. El rey sasánida Sapor I conquistó la ciudad, fue expulsado de ella y regresó de nuevo en la década de 260. En 297 se incorporó al Imperio romano por un tratado con Narsés, que Galerio juzgó demasiado moderado. Desde entonces, mantenía el monopolio del comercio entre el imperio persa y el romano. El historiador latino del siglo IV Amiano Marcelino tuvo sus primeras experiencias bélicas en su juventud a las órdenes del gobernador de Nísibe, Ursicino. Desde 360 hasta el siglo V, fue el campamento de la Legión I Parthica. A causa de su importancia estratégica en la frontera persa estaba fuertemente fortificada: Amiano la llama "ciudad inexpugnable" y "bastión de las provincias". En 363, Nísibe fue devuelta a los persas tras la derrota del emperador Juliano. En esa época la población de la ciudad fue forzada por las autoridades romanas a abandonarla para trasladarse a Amida. Los habitantes de Nísibe trataron de convencer al emperador Joviano de que estaban preparados para defender su ciudad frente a los persas, pero Joviano les dio solo tres días para la evacuación. Amiano Marcelino fue testigo presencial de este suceso. En sus escritos, condena a Joviano por ceder la ciudad sin lucha, un punto de vista seguramente en sintonía con la opinión pública romana. Nísibe tuvo un obispo cristiano desde el año 300. El primero fue Beb, muerto en 309. Durante los asedios de la ciudad por Sapor II, su obispo fue Santiago, o Jacobo. Fue la ciudad natal de Efrén el Sirio, que permaneció en la ciudad hasta su entrega a los persas por Joviano en 363. Más tarde, el obispo de Nísibe fue el metropolitano de la provincia de Beit-Arbaye. En 410 tenía seis sedes sufragáneas y a mediados del siglo V era la sede episcopal más importante de la iglesia persa, tras Seleucia-Ctesifonte, y muchos de sus obispos nestorianos y jacobitas alcanzaron fama por sus escritos: Barsumas, Osee, Narsés, Jesusyab, Ebed-Jesus. La primera escuela teológica de Nísibe, fundada tras la introducción del cristianismo en la ciudad, se cerró cuando la ciudad fue cedida a los persas. Efrén el Sirio, poeta, comentarista, predicador y defensor de la ortodoxia, se unió al éxodo general de los cristianos y reestableció la escuela en la más segura ciudad de Edesa. En el siglo V la escuela fue un centro del cristianismo nestoriano, y fue cerrada por el arzobispo Ciro en 489; los maestros y alumnos expulsados regresaron una vez más a Nísibe, bajo la protección de Barsumas, que había sido educado en Edesa, bajo el patronazgo de Narsés, que estableció los estatutos de la nueva escuela. Hoy, Nusaybin, provincia de Mardin, en el sudeste de Turquía.