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Página 923 - 1322 Palabras 46101 al 46150 de 66095

Palabra   |   Descripción

NIMVAR

Ciudad iraní. En la antigüedad era un lugar importante para el zoroastrismo. Hoy, Nimvar, distrito central del condado de Mahallat, provincia de Markazi, Irán.

Nin

o Eresh. Término con el que se denominaba a la reina en Mesopotamia. Su título tenía connotaciones religiosas. Originalmente significó también "señor".

Nin Puabi

Pu-abi ((traducido del acadio como "palabra de mi padre") (ss. XXVII-XXVI a.C.). Reina (ca.2.600) de la ciudad sumeria de Ur que fue enterrada en el ….).

Nin-dingir

(acadio, entum). Personal religioso femenino de los templos sumerios, adscrito a distintas divinidades, cuyo nombramiento recaía en las hijas de los reyes.

Nin-ingir

"señora divinidad" o suprema sacerdotisa, en los templos sumerios.

Nina-Sirara

Ciudad sumeria del estado de Lagash, situada al sureste de esta. Hoy, Zurghul, Afganistán.

Ninatta

Diosa hitita, sirviente de la diosa Ishtar.

Ninazu

Dios secundario del inframundo, en la mitología mesopotámica.

Ninazu

Significa "señor de la adivinación por el agua". Divinidad ctónica, titular de la medicina, especialmente adorado en la ciudad de Eshnunna. Algunos documentos le hacen hijo de la diosa Ereshkigal, otros de Ninlil o de Mamitu. Ver, Hidromancia, Higromancia.

Ninbahar

Ninhursag (en Sumeria, Acadia y Babilonia, antigua Mesopotamia, fue el nombre con el que se conoció a una deidad madre. Ninhursag es el nombre más conocido de ….).

Ninbanda

(ca.2.500 a.C.). De esta reina sumeria consorte, sólo se sabe que fue la esposa de Mes-kalam-dug y luego de Mesanepadda, reyes ambos de Ur.

Nindim

Ninhursag (en Sumeria, Acadia y Babilonia, antigua Mesopotamia, fue el nombre con el que se conoció a una deidad madre. Ninhursag es el nombre más conocido de ….).

Ninecher

o Nineter o Neteren o Ninetyer o Nynetjer (siglo XXIX a.C.). Faraón del Período Tinita y de la Dinastía II (2.890-2.686). Fue probablemente el tercer rey de la dinastía y sucedió a Raneb en el trono. El nombre de Ninecher, que traduce los títulos tanto Horus como Nebty, se halla documentado por sellos localizados en tumbas de Gizeh, Saqqara y Heluán, así como por la Piedra de Palermo y las Listas reales, que lo denominan Banenetjer y Banetjeru respectivamente. Se le ha calculado un reinado de unos 40 años, aunque Manetón, que le llama Binothris, le asigna 47. Algunos acontecimientos de su reinado están recogidos en la Piedra de Palermo. El poder político pasa a depender del Bajo Egipto y las tumbas reales están ahora en Saqqara. Se reorganizó la administración egipcia, controlándose el país mediante censos bianuales. Hay noticias de una serie de luchas internas y de algunas destrucciones, ignorándose el alcance de todo ello. Los enfrentamientos políticos internos desembocan en la descomposición del reino. Hubo de desmantelar las defensas de algunas ciudades del Delta, lo que parece evidenciar la existencia de tensiones latentes entre el Bajo y el Alto Egipto. Durante su reinado sostiene haber levantado muchas construcciones y haber celebrado numerosos festivales. Nineter celebró diferentes ceremonias de "aparición" como Rey del Alto y del Bajo Egipto y otras fiestas religiosas (de la barca, de la carrera de Apis), así como una Fiesta Sed a deducir de una estatuilla de alabastro (15 cm de altura), en la que aparece tocado con la corona blanca. Su tumba hubo de estar en Saqqara y pudiera ser una de las que se piensa que fueron sepultadas o destruidas durante la construcción de la pirámide del rey Unas. En la que se le ha atribuido han aparecido objetos con el nombre de Ruaben, un alto funcionario. Fue sucedido por el rey Uneg, si bien por un documento lo sería por Senedj.

Niñegal

Dios sumerio del mundo inferior, asimilado por el panteón mitannio.

Nineter

Ninecher ((siglo XXIX a.C.). Faraón del Período Tinita y de la Dinastía II (2.890-2.686). Fue probablemente el tercer rey de la dinastía y sucedió a Raneb en el trono. El nombre ….).

Ninetyer

Ninecher ((siglo XXIX a.C.). Faraón del Período Tinita y de la Dinastía II (2.890-2.686). Fue probablemente el tercer rey de la dinastía y sucedió a Raneb en el trono. El nombre ….).

Ninfageta

"jefe de las ninfas". Epíteto de Apolo.

Ninfagogo

El encargado de conducir la novia desde la casa paterna a la de su novio.

Ninfas

"las doncellas jóvenes". Divinidades inferiores de la naturaleza que moran en arboledas, bosques y cuevas, junto a manantiales, arroyos y ríos; en algunos casos también en islas solitarias, como Calipso y Circe. Las ninfas de los montes, los bosques, los prados y las fuentes (llamadas por Homero hijas de Zeus, aunque Hesíodo hace a las ninfas de las colinas y los bosques junto a las propias colinas y bosques, hijos de Gaia), aparecen como los espíritus benevolentes de estos lugares, y llevan una vida de libertad, a veces tejiendo en grutas, a veces bailando y cantando, a veces cantando con Artemisa o deleitándose con Dioniso. Aparte de estas deidades son especialmente Apolo, Hermes y Pan quienes están dedicados a ellas y buscan su amor, mientras los lascivos sátiros están también continuamente a su espera. Están bien predispuestas hacia los mortales y listas para ayudarlos, a veces incluso casándose con ellos. Todas las ninfas, cuyo número es casi infinito, pueden ser divididas en dos grandes clases. La primera abarca todas aquellas que pueden ser consideradas como un tipo de divinidad inferior, reconocida en el culto de la naturaleza. Los griegos antiguos veían en todos los fenómenos ordinarios de la naturaleza alguna manifestación de la divinidad. Fuentes, ríos, grutas, árboles y montañas: todos les parecían cargados de vida, y no eran más que las encarnaciones visibles de otros tantos agentes divinos. Los saludables y beneficiosos poderes de la naturaleza eran pues personificaciones y considerados otras tantas divinidades, y las sensaciones producidas en el hombre por la contemplación de la naturaleza (sobrecogimiento, terror, alegría, placer) se atribuían a la acción de diversas deidades de la naturaleza. La segunda clase de ninfas son personificaciones de tribus, razas y estados, tales como Cirene y otras. Las ninfas de la primera clase deben ser de nuevo divididas en varias especies, según las diferentes partes de la naturaleza de las que sean representativas: )o()o( Ninfas del elemento acuático )o( Aquí debemos mencionar primero a las ninfas del océano, que son consideradas hijas de Océano, y a continuación a las ninfas del Mediterráneo o del mar Interior, que son consideradas hijas de Nereo, por lo que son llamadas Nereidas. Los ríos eran representados por las Potámides, quienes, como divinidades locales, eran bautizadas según sus ríos como Aqueloides, Anígrides, Aminisíades o Pactólides. Pero las ninfas del agua dulce, ya sea de ríos, lagos, arroyos o pozos, son también designadas por el nombre general de Náyades, aunque tengan además sus nombres específicos. Incluso los ríos de las regiones inferiores, el inframundo, se describen con sus ninfas, de ahí las Nymphae infernae paludis y las Avernales. Muchas de estas ninfas presidían sobre las aguas o las fuentes, de las que se creía que inspiraban a aquellos de bebían de ellas, por lo que se creía que las propias ninfas estaban dotadas de poderes proféticos y oraculares y los inspiraban a los hombres, así como que les otorgaban el don de la poesía. Sus poderes, sin embargo, varían con los de la fuente sobre la que presiden, considerándose así que algunas tenían el poder de devolver la salud a las personas enfermas, y como el agua es necesaria para alimentar a la vegetación así como a todos los seres vivos, las ninfas acuáticas eran también adoradas junto con Dioniso y Deméter como dadoras de vida y bendición a todas las criaturas, y este atributo es expresado por una variedad de epítetos. Como su influencia era de esta forma ejercitada en todas las secciones de la naturaleza, aparecen con frecuencia relacionadas con divinidades superiores, como por ejemplo con Apolo, el dios profético y protector de las manadas y rebaños, con Artemisa, la cazadora y protectora del juego, pues ella misma fue originalmente una ninfa arcadia, con Hermes, el fructífero dios de los rebaños, con Dionisos y con Pan, los Silenos y los Sátiros, a quienes se unían deleites y bailes báquicos. )o()o( Ninfas de las montañas y las grutas, a veces también llamadas por nombres derivados de las montañas concretas que habitaban. )o()o( Ninfas de los bosques, arboledas y praderas, donde se creía que a veces se aparecían y asustaban a los viajeros solitarios. )o()o( Ninfas de los árboles, de las que se creía que morían junto con los árboles en los que vivía y con los que habían llegado a existir. )o( La segunda clase de ninfas, que estaban relacionadas con ciertas razas o localidades, tienen normalmente un nombre derivado de los lugares con los que estaban asociadas, como Nisíadas, Dodónidas o Lemnias. Las había que se llamaban Uranias o celestes, que gobernaban la esfera del cielo, otras terrestres o Epígeas. Estas se subdividían en Ninfas de las aguas y Ninfas de la tierra. Las ninfas de las aguas se subdividían en varias clases, a saber: en Oceánides, Nereidas y Melias; las ninfas de las fuentes o Náyades, en Creneas, Pegeas; las de los ríos, o Potámides, y en fin en ninfas de los lagos o estanques o Limníades. Las ninfas de la tierra eran también de muchas clases: a saber; ninfas de las montañas llamadas Oréades, Orestíades u Orodemníades; ninfas de los valles, de los sotos, o Napeas; ninfas de los prados o Limníades, y por último ninfas de los bosques, o las Dríadas y Hamadríadas. Encuéntranse también ninfas con nombres o de su país o de su origen, como las ninfas Fiberíades, las Pactólidas, las Cabiridas, las Dodonias, las Agrosinas, las Literónidas, las Esfragítidas, las Corícides o Coricias, las Anigridas, las Inménides, las Situides, las Amnisíadas, las Helíades, las Herésidas, las Cemistíadas, las Lelegeidas, etc.. En fin, se ha dado el nombre de ninfas no solamente a las damas ilustres, de las cuales se refería alguna aventura, sino también a las simples pastoras y a todas las hermosas que los poetas toman por objeto de sus versos. La idea de las ninfas puede haber nacido de la opinión en que se estaba, antes del sistema de los Campos Elíseos y el Tártaro, de que las almas permanecían cerca de los sepulcros, o en los jardines o bosques deliciosos que habían frecuentado durante su vida. Se tenía un respeto religioso hacia estos lugares; se invocaban las sombras de los que se creía que los habitaban, y se procuraba ganar su voluntad con votos y sacrificios. De aquí nació la antigua costumbre de sacrificar a la sombra de los árboles verdes, pues se creía que las almas se complacían en ir divagando debajo de ellos. Además, se creía que todos los astros estaban animados, lo que se extendió en lo sucesivo a los ríos y a las fuentes, a los montes y a los valles, en una palabra, a todos los seres inanimados a quienes se señalaron dioses terrestres. Se daba también una especie de culto a estas divinidades; se les ofrecían sacrificios de aceite, leche, miel y algunas veces cabras. Se les consagraban también fiestas, como en Sicilia que las celebraban todos los años, según Virgilio. Sin embargo, no se les concedía la inmortalidad, pero se creía que vivían mucho tiempo. Hesíodo le da muchos millares de años de vida. Plutarco determina su numero, arreglando la duración de su vida a nueve mil setecientos veinte años. Las ninfas desempeñan un importante papel en las leyendas. Divinidades familiares a la imaginación del pueblo, intervienen, como nuestras hadas, en muchas narraciones folklóricas. Se encuentran muy a menudo como esposas de un héroe epónimo de una ciudad o un país, véase, por ejemplo, la leyenda de Egina y Éaco, la de la ninfa Taigete, etc.. También intervienen repetidamente en mitos amorosos (Ver, Dafne, Eco, Calisto, etc.). Muchos mármoles antiguos e innumerables inscripciones, prueban que los antiguos sacrificaban a menudo a las ninfas y a los genios de las fuentes, y les dirigían sus súplicas.

Ninfas del Nisa

Ver, Híades (las Híades, grupo de estrellas muy próximo a las Pléyades y cuya aparición coincidía con la estación de las lluvias primaverales (su nombre recuerda "llover") pasaban por ….).

Ninfea

Ciudad griega de Iliria, situada a 3 km de distancia de Lissos. Hoy, en Albania.

Ninfea

Promontorio de Epiro sobre el mar Jonio, en el territorio de Apolonia. "En este lugar sagrado, dice Plutarco, se ven salir continuamente como venas de fuego del fondo de un valle". Dion Casio añade que este fuego no quema la tierra de donde sale, y que ni siquiera la hace árida. Luego habla de un oráculo de Apolo que había en este lugar, y explica el modo como daba las respuestas. El que lo consultaba tomaba incienso, y después de haber orado, lo arrojaba al fuego. Si el suceso debía ser favorable, el incienso era consumido al instante; si lo contrario, se retiraba y huía del fuego. Era permitido hacer a este oráculo toda suerte de preguntas, excepto sobre la muerte y el matrimonio.

Ninfea

o Nenúfar. Los sabios versados en el conocimiento de los monumentos antiguos, han descubierto que la planta que se ve en algunas medallas del Egipto, no es otra que la ninfea, muy conocida en los campos que riega el Nilo. Su flor es la que se ve más frecuentemente en los monumentos egipcios, lo que nace de la semejanza que le concedían estos pueblos con el Sol, a cuya salida se manifestaba sobre la superficie de las agua, al modo que se sumergía en el agua desde luego que se ocultaba, fenómeno común a todas las especies de ninfea. El mayor y primero de los dioses que adoraron dio origen a la consagración de esta flor a aquel astro. De aquí viene también la costumbre de representarla sobre la cabeza de su Osiris sobre la de sus demás dioses, y hasta de la de los sacerdotes de su culto. Los reyes de Egipto, afectando los símbolos de la divinidad, se hicieron coronas de esta flor. Se halla representada también en las monedas, ya naciente, ya descuidada y rodeando su fruta; se ve también con el tronco, como un cetro, en las manos de algún ídolo.

Ninfea

Nombre de la isla de Cos, isla griega del Dodecaneso. Hoy, en Grecia.

Ninfenómene

Sobrenombre de Juno.

Ninfeo

"puerto de las ninfas". Puerto de la isla Nymphaea, junto a la isla de Cerdeña. Hoy, Porto Conte di Alghero, provincia de Sassari, región de Sardegna, Italia.

Ninfeo

Cabo de la península de Acté, situado en su extremidad sudoriental. En sus proximidades se encuentra el monte Athos. Hoy, en Grecia.

Ninfeo

Jefe de una colonia de griegos de Melos, que se estableció en Caria. Casó con Cafena.

Ninfeo

El profuso esplendor de las fuentes se atribuía más o menos a la influencia de diosas fecundas y propicias a las que se daban los nombres de Náyades, Linfas o Ninfas. De una u otra manera, los grandes Lacus que instalaba Roma por todas partes acababan siempre por convertirse en nymphaea. En un principio, eran éstos simples rincones naturales alimentados por una fuente cuyas generosas aguas manifestaban la benevolencia divina, mas poco a poco tales lugares fueron embelleciéndose con los donativos de hombres agradecidos por haber alcanzado fortuna y poder. En el Foro la fuente de la ninfa Juturna, donde Cástor y Pólux abrevaron antaño sus caballos, recibió así muy pronto, además de la estatua de los Dióscuros, una hermosa pila de mármol y paredes con revestimiento reticulado. Cuando el agua primitiva reflejaba aún mejor su misterio brotando en el corazón de una caverna, las gentes se apresuraban a ocultar la piedra bruta bajo una decoración más lujosa. También cerca de Roma, en el fondo del valle de Egeria, se transformó de igual manera la fuente de las Camenas y, así como hoy protestamos contra la excesiva modernización de algunos parajes naturales, Juvenal lamentaba en su día que en "ese bosque del que han expulsado a las Musas, en esas grutas tan distintas de las naturales", se echara ya de menos la proximidad de los dioses: "¡Cuánto más se sentiría la presencia de la divinidad en esas aguas si el césped las ciñera con su verdor y si los mármoles no degradaran la toba original!". En las ciudades, al contrario, aunque el agua proviniera de un acueducto, se quiso a menudo recordar su misterioso origen evocando mediante la arquitectura y el arte la imagen de la fuente o la oscura gruta de donde brotaba el líquido bienhechor. Las grandes fuentes que adornaban las ciudades se elevaron así con frecuencia en forma de medias cúpulas o se dispusieron en planos semicirculares a modo de ábsides y exedras. Mosaicos, pinturas y mármoles policromos iluminaban el agua con sus múltiples reflejos, y las estatuas de los dioses del líquido elemento se erguían mudas a la sombra del hemiciclo o al borde de las reverberantes pilas; podían ser cíclopes o delfines, ninfas o náyades, Afrodita u Océano, dioses marinos o ríos y aun divinidades más específicas como Icovellauna, en Metz, o Nemauso, en Nîmes. Aquellos nymphaea eran monumentos ambiguos: sitios de lujo y frescor, de ensueño y contemplación, no alcanzaban aún el rango de templos, mas tampoco el de meras fuentes y sólo servían para mostrar la belleza, abundancia y misterio de las aguas. Con su hemiciclo y sus pilones a guisa de orquesta, la primitiva gruta se asemejaba de hecho a un teatro sin proscenio, donde la realidad se invertía como un reflejo. Los nymphaea se distinguían siempre por su riqueza y a menudo también por sus dimensiones. El que en la Casa Dorada se extendía ante el basamento del templo de Claudio alcanzaba 170 metros de longitud; los de Mileto y Leptis Magna tenían tres pisos, y Libanios describe así el nymphaeum de Antioquía: "El santuario de las ninfas se eleva hasta el cielo y atrae todas las miradas por el esplendor de sus mármoles, la policromía de sus columnas y la riqueza de sus cascadas. Tales santuarios de ninfas, signos evidentes de refinamiento y cultura, se construían generalmente a lo largo de las arterias más importantes o en los barrios destinados al ocio, donde constituían un complemento de calma y belleza. Aún quedan restos en Pozzuoli, ante el anfiteatro, en Ostia, detrás del teatro y en el decumanus, en Tréveris y en Metz, junto a las termas. Su carácter confusamente sagrado podía asimismo relacionarlos con otras divinidades. En Grecia, se cuidaban con particular esmero todos los que debían su existencia a viejas y venerables leyendas. Por ejemplo, la antigua fuente de Pireno, en Corinto, fue completamente transformada por Herodes Ático que le añadió, hacia el año 150, unos arcos equilibrados tras los cuales se descubren todavía las primeras obras griegas. En Glanum, el nymphaeum completaba el templo de Valetudo; en Nîmes, otro, cuya estructura puede verse aún bajo las construcciones de 1745, se instaló en el emplazamiento de un santuario dedicado a Nemauso. Según los Regionarios, Roma contaba con quince nymphaea en el siglo IV, y lo que aún puede verse de los mismos en los alrededores de la estación Termini da una idea bastante modesta de su antiguo esplendor. Con sus altas ventanas dando al cielo y su cúpula hundida, el seudotemplo de la Minerva sanadora es, después de la pirámide de Cestio y la Puerta Mayor, el primer monumento que se ofrece a la vista del viajero que llega en tren a la urbe: las estatuas que poblaban los nueve ábsides han desaparecido; nada subsiste tampoco de los estucos, mármoles y pórfidos que decoraban el interior, y las paredes de ladrillo ennegrecido, separadas hoy del tráfico intenso de la calle por una pesada verja, no encierran ya otra cosa que piedras secas y papeles grasientos. No lejos de allí se observan todavía, en medio de la plaza de Víctor Manuel II, los corroídos vestigios del nymphaeum que Alejandro Severo hizo levantar, en el año 226, en el punto de llegada del aqua Julia. El monumento, de forma trapezoidal y erguido como un trofeo, poseía un vasto y elevado ábside por donde el agua discurría hasta caer en dos pilones de mármol escalonados. Una columnata decorativa realzaba la belleza del lugar, y en sendos nichos situados en los extremos, se veían hermosas figuras esculpidas que, asociándose a la esbelta estructura del conjunto, valdrían a éste el ser permanentemente llamado "Trofeo de Mario". En 1.590 Sixto V mandó llevarlas al Capitolio, cuya balaustrada siguen aún adornando junto con las estatuas de Cástor y Pólux. En cuanto al magnífico monumento donde las aguas celebraban los triunfos, sólo es hoy un amasijo de ladrillos y cemento. Aquellos suntuosos nyinphaea, cuyo encanto y esplendor sólo podemos imaginar pensando en las hermosas fuentes que en todas partes son sus herederas, rendían homenaje al agua vital haciéndola surgir para el deleite y la belleza.

Ninfeo

o Nymphaeum. Importante núcleo comercial del Reino del Bósforo, situado en la orilla crimea del Estrecho de Kerch, a unos 17 km al sur de Panticapea. Había aquí un asentamiento escita antes de que los colonos griegos establecieran un emporio en el lugar en el siglo VI a.C.. La ciudad emitió su propia moneda y prosperó de forma generalizada en el período de la Antiguedad clásica, cuando su ciudadanía controlaba el comercio de cereales, que eran vitales para el bienestar de toda Grecia. Atenas la eligió como su principal base militar en la región alrededor del año 444 a.C., y Gilón, abuelo de Demóstenes, fue desterrado de Atenas por traicionar a Ninfeo durante la Guerra del Peloponeso. Anexionada al Reino del Bósforo a finales del siglo, la ciudad fue decayendo gradualmente aunque tuvo un breve redescubrimiento en los primeros siglos del I milenio. Desde el siglo II sufrió una barbarización creciente de sármatas hasta que los godos la destruyeron a mediados del siglo III. La ciudad ocupaba una pequeña colina a orillas del mar. La acrópolis contenía un templo dedicado a Afrodita y uno dedicado a los Cabiros. La explanada inferior, a la altura del mar, contenía el santuario de Deméter, erigido por primera vez en el siglo VI a.C. y reconstruido varias veces. Otras ruinas indican que la arquitectura de la ciudad era inusualmente refinada, tal vez la más sofisticada del Reino del Bósforo. Hay una estructura sin parangón en el mundo helénico: se remonta al siglo III a.C. y está hecho de marga rosa. En el lugar se han hallado también figuritas de terracota, instalaciones vinícolas que son las más antiguas de la orilla septentrional del Mar Negro y varios enterramientos de caballos, asociados con los sármatas. Hoy, en Ucrania.

Ninfeo

Ciudad marítima del sur de Iliria, al norte de Dirraquio. Hoy, San Giovanni di Medua, municipio de Alessio, Albania.

Ninfeón

Ver, Bea (ciudad griega situada en la costa oriental del golfo de Laconia, que Estrabón sitúa entre los cabos de Onúgnato y Malea. Durante la ….).

Ninfidio

o Ninphidius (siglo III). Jurista romano, discípulo de Paulo.

Ninfidio Sabino

Gayo (Caius Nymphidius Sabinus) (siglo I). Prefecto de la guardia pretoriana bajo Nerón. Hijo de Ninfidia, hermana del liberto imperial Calisto. Reclamaba ser hijo ilegítimo de Calígula, y ejerció su carrera militar en Pannonia antes de unirse a la guardia pretoriana como tribuno. Participó activamente en la supresión de la conspiración de Pisón, por lo que Nerón lo recompensó con condecoraciones consulares y lo promocionó convirtiéndolo en prefecto del pretorio junto con Tigelino. En el 68, Ninfidio apoyó a Galba, haciendo promesas a las tropas, por su cuenta, en nombre de aquel, y obligó a dimitir a su colega, deseando ser el comandante único de la guardia de forma vitalicia. Cuando Galba se negó a reconocer las promesas de Ninfidio, sus tropas lo abandonaron y lo asesinaron.

Ninfolepto

Cueva de las ninfas fagrítides. En esta cueva había antiguamente un oráculo, de cuyo espíritu estaban poseídos la mayor parte de los habitantes del país, que se llamaban ninfoleptos, esto es, tomados por las ninfas.

Ningal

Ningikuga (diosa de las cañas, en la mitología mesopotámica).

Ningal

Diosa acadia, esposa del dios luna Sin, aunque en el himno a Istanu se la considera esposa del dios Enlil.

Ningikuea

Término que significa "creador del ojo puro". Dios sumerio de las aguas primordiales, creador benéfico de los dioses.

Ningikuga

o Ningal. Diosa de las cañas, en la mitología mesopotámica.

Ningirsu

Señor de Girsu. Este dios sumerio fue titular de la vegetación, de la guerra y de la caza, equiparado desde muy antiguo con Ninurta. Dios protector de Lagash. Ver, Dinastía II de Lagash.

Ningizzida

Dios sumerio de la vegetación o diosa del vino salpimentado. También divinidad infernal, encargada del trono.

Ninguaria

Nivaria (nombre dado por Plinio a una isla de origen volcánico perteneciente al archipiélago canario, que posee una extensión de 2.034 km2 y alcanza ….).

Ninguesirka

Madre biológica de Gilgamesh, esposa de un alto sacerdote de Kumaba.

Ningus

o Nengum. Río de la península de Istria. Hoy, Mirna, condado de Istria, Croacia.

Ninhursag

o Ninkhursag. En Sumeria, Acadia y Babilonia, antigua Mesopotamia, fue el nombre con el que se conoció a una deidad madre. Ninhursag es el nombre más conocido de Ki, y era la Tierra y diosa madre que generalmente aparecía como la hermana de Enlil, pero en algunas tradiciones ella era su consorte. La mayoría de los relatos que hay sobre ella son acadios. Según cuentan las leyendas, ella rompió catorce partes de arcilla primigenia, siete a la derecha y siete a la izquierda y un ladrillo a la mitad, que produjeron los primeros siete pares de embriones humanos o las siete diosas de matriz o de nacimiento, que engendraron a los primeros humanos. Posiblemente nació de la unión de An y de Nammu, o también a veces figura como hija de Kishar. En los primeros días ella fue separada del cielo (An), y sacada fuera por Enlil. Con el nombre de Antu, aparece como progenitora de la mayoría de los dioses, de los Anunaki, los Igigi y los Utukku y con la asistencia de Enki produce la vida animal y vegetal. Ninhursag significa "Señora de las Colinas Sagradas" "Señora de la montaña". Tiene otros muchos nombres; Ki "Tierra"; Nintu "Señora del nacimiento" "Dama de la luz"; Ninmah "Gran Reina", Dingirmah, Aruru "Hermana de Enlil", Uriash, Belit-ili "Señora de los dioses acadios", y como la esposa de Enki, era generalmente llamada Damgalnuna o Damkina. Algunos otros son: Mama o Mami "Madre"; Ninzinak, Nindim, Nagarsagak, Ninbahar, Ninki, Ninmag, Ninsigsig, Mudkesda; Amadugbad, Amaududa, Sagzudingirenako y Ninmenna. Era considerada como la madre de todas las criaturas vivas y madre de Marduk. Fue principalmente una diosa de la fertilidad, en algunos himnos se la identifica como "verdadera y gran señora de los cielos" y que los reyes de Sumer "fueron nutridos por la leche de Ninhursag". La leyenda cuenta que ella creó las colinas y las montañas, y que su nombre lo cambió su hijo Ninurta, de Ninmah a Ninhursag para conmemorar ese hecho. Como Nintu es sentada, por Enki, en el sector importante de la mesa el día del banquete por la celebración de su nueva morada. Como Ninmah, asistió a Enki en la creación de la raza humana. Ella junto a Nammu, modelaron al hombre con arcilla. Aunque al principio aparece mencionada como Belet-Ili, al final es mencionada en el poema épico acadio Atrahasis, poema épico de la creación y el diluvio universal, cuando deciden junto a Enki, que el crecimiento de la población humana, debe ser contenido de alguna manera "más humana" o "menos drástica", que las decisiones tomadas por Enlil, Enki y la diosa de matriz Nintu sean que de allí en adelante un tercio de las mujeres no dará a luz satisfactoriamente, y un demonio Pasittu, "arrebatará al bebé del regazo de su madre". En la cultura acadia ella fue Belit-ili y Mama, y como esposa de Ea, para los acadios contemporáneos de Enki, se la conocía como Damkina. Su prestigio disminuyo en la medida que aumento el de Ishtar, pero su aspecto como Damkina madre de Marduk, el dios supremo de Babilonia, le brindó un lugar seguro en el panteón. El mito de Enki y Ninhursag, se relata en las tablillas que datan de la época de Ur III y paleo-babilonia, de la antigua Mesopotamia. La historia narra como Enki bendijo la paradisíaca tierra de Dilmun, a petición de Ninsikil, él (Enki) hizo que brotara el agua subterránea, y que navíos de Tukric y otros lugares, llevaran oro y piedras preciosas a la mítica ciudad de Dilmun. Luego, el texto sigue narrando la incestuosa historia de Enki, Ninhursag y sus hijas, Ninsar, Ninkurra y Uttu, en la cual Enki tiene relaciones con sus hijas. Ninhursag se venga causándole ocho enfermedades. Más tarde Enlil con ayuda de un zorro trae a Ninhursag, que había perjurado no verle jamás con buenos ojos, hasta el día de la muerte de Enki. Pero finalmente accede a deshacer su conjuro y crea ocho deidades para sanar cada una de sus enfermedades. Es mencionada en el mito de Enki y Ninhursag, estando en Diimun, cuando Enki la ve en la orilla desde el agua, quiere poseerla y ella le dice "ningún hombre me hace suya en el pantano". Pero finalmente accede y dan a luz a Ninsar. También es nombrada con ese epíteto en el relato sumerio de Ziusudra, cuando Enki dice: "Yo quiero (...)(¿no?) la destrucción de mi raza humane, para Nintu quiero atajar la destrucción de mis criaturas".

Ninia

o Ninium. Ciudad de Iliria, en Dalmacia. Hoy, Termas de Knin, condado de Sibensko-Kninska, Croacia.

Ninia

Hijo de Nino y Semíramis.

Ninica

Claudiopolis Ninica (colonia de Cilicia Traquea, en la parte oriental del actual golfo de Antalia, al este de Laertes, que después se llamó Claudiopolis).

Ninium

Ninia (ciudad de Iliria, en Dalmacia).

Nínive

o Ninua. Importante ciudad asiria, descrita en el Libro de Jonás como "ciudad grande sobremanera", que se encuentra en la orilla oriental del Tigris, a lo largo del cual se extiende durante 50 km, con una anchura media de 20 km o más desde el río hasta las colinas del este. La ciudad, que precisaba de tres días para ser atravesada de parte a parte, según testimonia el Libro de Jonás, aparece citada en diferentes libros bíblicos, que la califican de modo desigual, desde "ciudad sanguinaria" a "ciudad de grandeza divina". Toda esta extensa área es ahora una inmensa zona de ruinas. Situada en la confluencia entre el río Tigris y el Khosr, Nínive era un importante punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris. Ocupaba una posición central en las rutas entre el Mediterráneo y el Índico, uniendo así el Este y el Oeste, recibiendo influencias y riqueza de muchos lugares. Llegó a convertirse en una de las más grandes ciudades antiguas de la historia. Nínive es mencionada por primera vez alrededor de 1800 a.C. como un templo dedicado a Ishtar, en buena parte responsable de la temprana importancia que adquirió la ciudad. No hay demasiadas evidencias para decir que Nínive fuera construida por completo por los reyes asirios durante el segundo milenio a.C.. Cuando Senaquerib convirtió a Ninua en la capital del reino a finales del siglo VIII a.C., antes lo fue brevemente Dur Sharrukin, ésta ya era un antiguo asentamiento. Los nombres de monarcas posteriores como Salmanasar I o Tiglath-Pileser I han aparecido en la acrópolis; ambos fueron activos constructores de Assur y el primero de ellos fundó además Calah. Nínive tuvo que esperar hasta los neoasírios, particularmente a partir de la época de Asurbanipal II en adelante, para alcanzar un desarrollo urbanístico mucho mayor. A partir de entonces, sucesivos monarcas mantuvieron y fundaron nuevos palacios, así como templos dedicados a Sin, Nirgal, Inanna, Shamash, Ishtar, y Nabu de Borsippa. Fue Senaquerib el que hizo de Nínive una ciudad realmente magnífica (700 a.C.). Diseñó amplias calles y plazas y construyó el famoso "palacio sin rival", cuyo plano ha sido recuperado en gran parte, de unos 210 x 200 m. Tenía unas 80 habitaciones, muchas de ellas repletas de esculturas en sus paredes. Gran parte de las tablillas de Nínive se encontraron aquí; algunas de las principales entradas estaban flanqueadas por toros con cabeza humana. En ese tiempo el área total de Nínive ocupaba unos 7 km2 y 15 grandes puertas franqueaban el paso en sus murallas. Un elaborado sistema de 18 canales llevaba el agua desde las colinas hasta Nínive. Se han encontrado también algunas partes de un magnífico acueducto erigido por el mismo rey en Jerwan, a unos 40 km de distancia. El esplendor de Nínive duró poco. Alrededor de 633 a.C. el Imperio Asirio empezó a dar muestras de debilidad y los medos atacaron Nínive. Estos volvieron a atacar, esta vez junto a Babilonia y Susa, en 625. En 612, nuevamente, babilonios y medos se volvieron a reunir para el asalto de la ciudad. El asedio duró 3 meses, durante los cuales se emplearon todo tipo de tácticas, como desviar el curso del río Khosr o atacar a la vez por varios flancos para debilitar la defensa asiria. Finalmente, el ataque final se produjo por el cauce ya seco del río. Nínive cayó y fue arrasada hasta los cimientos. El imperio asirio llegó a su final, y los babilonios y medos se repartieron sus provincias. Después de mandar durante más de seis siglos con una tiranía y violencia espantosa, desde el Cáucaso y el Caspio hasta el Golfo Pérsico, y más allá del Tigris hasta Asia Menor y Egipto, la ciudad desapareció como un sueño. Posteriormente y hasta las excavaciones del siglo XIX, los conocimientos sobre el gran Imperio Asirio y su magnífica capital eran casi nulos. Vagos indicios nos llevan a pensar en su poder y grandiosidad, pero definitivamente sabemos muy poco sobre Nínive. Otras ciudades ya muertas, como Palmira, Persépolis o Tebas, dejaron tras de sí ruinas para marcar sus emplazamientos y mostrar su antiguo poder; pero de la imperial Nínive incluso su extensión era una mera conjetura. En la época del historiador griego Heródoto (400 a.C.), Nínive ya era parte del pasado. Y cuando el historiador Jenofonte pasó por el lugar en su Anábasis, incluso el nombre de la ciudad había sido olvidado. Había desaparecido de la vista, y nadie sabía de su importacia. Nunca más se levantó de sus ruinas. En la actualidad, el emplazamiento de Nínive se encuentra señalado por dos grandes montículos, llamados Kouyunjik y Nebi Yunus "Profeta Jonás" así como por los restos de su muralla, una circunferencia de unos 12 km. El primer montículo (Kouyunjik) ha sido explorado en profundidad. Sin embargo, en el otro montículo no se han hecho demasiadas excavaciones debido a la presencia de un santuario musulmán dedicado al profeta Jonás en ese lugar. En el siglo XIX, el cónsul francés en Mosul empezó a buscar en los grandes montículos que había en la otra orilla del río. Los árabes que empleó en esas excavaciones, para su sorpresa, llegaron a una edificación en el montículo de Khorsabad. Investigaciones posteriores del edificio demostraron que se trataba del palacio real de Sargón II, en el cual se exploró en profundidad en busca de esculturas y otras reliquias. En 1847, el británico Sir Austen Henry Layard exploró las ruinas. En el montículo Kouyunjik redescubrió el palacio de Senaquerib, que tenía 71 habitaciones y colosales bajorrelives. De laberínticas plantas y gruesas paredes, eran realzados con gran cantidad de finos relieves que rememoraban crueles combates y arriesgadas cacerías. La Leona herida o el León echando sangre por la boca, son piezas maestras del Arte de todos los tiempos. También desenterró el palacio y la famosa biblioteca de Assurbanipal que contenía 22.000 tablillas. El estudio de la arqueología de Nínive revela el poder y la gloria de la antigua Asiria durante los reinados de Esarhaddon (681-668 a.C.) y Assurbanipal (668-627 a.C.). Los trabajos de exploración los siguieron Botta, George Smith y otros, en los montículos de Nebi Yunus, Nimrud, Kouyunjik y Khorsabad, y numerosos objetos asirios fueron exhumados y transladados a museos europeos. Se descubrieron multitud de palacios, con sus decoraciones y losas esculpidas, revelando la vida y costumbres de este antiguo pueblo, sus formas de guerra y paz, de religión, el estilo de su arquitectura y la grandeza de sus monarcas. Las calles de la ciudad han sido exploradas y se han descifrado las inscripciones en los ladrillos, tablillas y figuras esculpidas. Con ello, los secretos de su historia han podido ser revelados. El más importante de los recientes descubrimientos es la biblioteca de Assurbanipal. Contenía unas diez mil tablillas en cuneiforme en las que se describía la historia, leyes y religión de Asiria. Esto hace que sea uno de los mayores tesoros de la literatura del mundo antiguo. La biblioteca contenía también antiguos documentos acadios, que son los documentos existentes más antiguos jamás encontrados, probablemente de la época de Sargón de Acad. En algunas de las tablillas se hacía mención al posible uso de algo similar al Tornillo de Arquímedes para elevar el agua, junto a otras tablillas que hablaban de jardines. Eso trae la hipótesis de Nínive como un posible emplazamiento de los míticos Jardines colgantes de Babilonia. Habitantes, ninivitas. Hoy, sus restos se encuentran en Kouyunjik, en la desembocadura del Hausar o Jusur, en uno de los suburbios de la actual ciudad de Mosul, en el norte de Iraq.

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