Divinidad alegórica hija de Júpiter y Temis. Aristófanes le da por compañeras a Venus y las Gracias. Los atenienses le consagraron un templo y le levantaron estatuas. Más celebrada fue aún entre los romanos, que le erigieron en la calle Sagrada el más grande y el más magnífico templo que se levantó en Roma. Este templo, iniciado por Agripina y concluido por Vespasiano, recibió los ricos despojos que este emperador y su hijo se habían llevado del de Jerusalén. En el templo de la Paz era donde se reunían los que profesaban las bellas artes para disputar sus prerrogativas, a fin de que en presencia de la divinidad, desapareciese todo desabrimiento en sus disputas. Los enfermos, según cuenta Galiano, depositaban toda su confianza en esta diosa y ellos o sus amigos le dirigían sus votos para el restablecimiento de su salud, así es que la numerosa concurrencia en el templo ocasionaba a veces algunas desazones. Antes de Vespasiano la Paz tenía en Roma altares, un culto y estatuas. Representábanla con ademán dulce y llevando en una mano un cuerno de la abundancia y en la otra un ramo de olivo. Algunas veces teniendo un caduceo, una antorcha vuelta hacia abajo, algunas espigas de trigo y llevando en su seno a Pluto niño aún. En una medalla de Augusto lleva en una mano un ramo de olivo y en la otra una antorcha encendida con la cual da fuego a un trofeo de armas. En otra de Servio Galba se representaba sentada en un trono teniendo en una mano un ramo de olivo y apoyando la izquierda en una clava, de la cual, como Hércules, se ha servido para castigar la audacia de los malvados. En una de Vespasiano está rodeada de olivos y se le dan por atributos un caduceo, un cuerno de la abundancia y un manojo de espigas. Una de Tito la representa como Palas, que en una mano tiene una palma, recompensa de las virtudes, y en la otra una hacha de armas, terror de los culpables. En otra medalla de Claudio, es una mujer que se apoya en un caduceo, en el que hay ensortijada una espantosa serpiente y que se cubre los ojos con la mano, para no ver como derrama su veneno. Una lanza en la mano de la figura, o una clava de Hércules, anuncia una paz adquirida por el valor y a fuerza de armas. En un bajorrelieve de la villa Albani, la Paz está figurada por una mujer que tiene un caduceo. Se le dan también grandes alas como a Victoria. Los sacrificios, sin efusión de sangre, tributados a esta diosa, están indicados por las piernas de un animal puestas sobre una mesa. La conclusión de una Paz puede ser representada por el templo de Jano, cuyas puertas se cierran en este caso. "Podría, dice el célebre Winckelman, tomarse la imagen de una paz asegurada por el amor, y consolidada por un matrimonio entre las partes beligerantes, de este hermoso dístico latino: "Militis in galea nidum fecere columbae". Sus soldados esculpieron un nido de palomas en el casco, y la inscripción "Apparet Marti quam sit amica Vénus!", muestra cuán amiga es Venus de Marte. De dos personas que concluyen la paz, la una podría llevar un caduceo y la otra un tirso cuya punta, cubierta de hojas, indicaría que no está destinada a herir. Ver, Pacalias.