El término Ancalites se usa para nombrar a una tribu celta que habitaba en el área del valle del Támesis y sus alrededores. Hay poca evidencia de su existencia más allá de los escritos de Julio César en la guerra de las Galias. Existe cierta evidencia de que los ancalites habitaron los alrededores de Henley, Oxfordshire, aunque no ha podido ser realmente comprobado. El nombre de los ancalites probablemente se refiere al tipo de escudo protector preferido por la gente del sudeste en particular, especialmente notable quizás en los emisarios de esta tribu. Ancali se refiere a un escudo pequeño y redondo. Julio César llevó a cabo su segunda invasión a Bretaña en el 54 a.C. con el pretexto de ofrecer ayuda a su aliado, el rey Mandubracio de los trinovantes, después de que el rey Casivellauno lo depusiera, y aunque fue considerada como un éxito, la armada romana sólo llegó a la actual Londres, y realmente no impuso su autoridad. El rey Cassivellauno, de los catuvellaunos, ejerció la mayor oposición a la ocupación romana, organizando incursiones de guerrilla y batallas abiertas. Esto dividió el valle del Támesis en dos, como lo registra Julio César. Cinco emisarios arrivaron al campo romano con propuestas de paz, aunque no está claro si los romanos apreciaron la diferencia entre paz y la rendición. Los romanos pidieron rehenes, pues esto aseguraría la fidelidad de las tribus, pero según los registros los ancalites no entregaron ninguno. Julio César registra a las otras tribus como cenimagni (posteriormente identificadas con los icenos), los segontiaci (identificados con una tribu galesa), los casos (se cree que fueron rebeldes que formaban parte de los catuvellaunos), y los bibrocos, que aún no han podido ser identificados. Cuando los romanos dejaron Bretaña después de derrotar a los catuvellaunos en los alrededores de Londres, los ancalites se encontraron sin aliados. Su tierra natal era fronteriza con los territorios catuvellaunos, los trinovantes y los atrébates, indiscutiblemente tres de los más poderosos reinos celtas en Bretaña, y es altamente probable que fueran absorbidos por uno de ellos, probablemente los catuvellaunos, durante el gran esfuerzo de expansión de Casivellauno después del 55 a.C.. Después de esta fecha no hay, ciertamente, ninguna mención de ellos.