(ca.570-485 a.C.). Poeta lírico de Teos, Jonia. Dejó su isla nativa hacia el 545, cuando esta fue amenazada por los persas, y se fue, junto con sus compatriotas, a fundar la colonia de Abdera en Tracia. En cierto momento fue requerido en Samos por el tirano Polícrates, que quería que enseñara música a su hijo. En su voluptuosa corte, pasó el mejor tiempo de su vida cantando el amor y el vino en graciosas poesías, inaugurando el género llamado anacreóntico en su honor. Estaba con Polícrates en el 522 cuando este murió víctima de la astucia persa. Anacreonte fue entonces llamado a Atenas por Hiparco, hijo del tirano Pisístrato. A la muerte de Hiparco, se retiró a Tesalia. En Atenas se pierden los datos biográficos del poeta. Según la tradición, murió a los ochenta y cinco años de edad atragantado con un grano o pasa de uva. Anacreonte es el típico poeta cortesano, amable, frívolo y brillante. Se le han echado siempre en cara todos los excesos del epicurismo y de la embriaguez, pero no le han faltado defensores y entusiastas. Su ciudad natal le levantó una estatua y esculpió su efigie en las monedas. En Atenas fue honrado con una estatua en la Acrópolis. Su poesía fue editada por Aristarco en seis libros. Incluye himnos, canciones de amor, poemas convivales, epigramas, versos de dedicatoria y epitafios, que generalmente están escritos en metros sencillos. Su obra la componen canciones, yambos y elegías, de las que sólo nos han llegado algunos fragmentos y escasas piezas íntegras, poniendo de manifiesto una imaginación muy viva y humor, y a menudo referidas al tema del placer. En el siglo II a.C. se escribieron, imitando su estilo, poemas a los que se llamó Anacreónticas.