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Palabra   |   Descripción

Plutón

o Dite. Plutón, "el Rico", es un sobrenombre ritual de Hades, dios de los infiernos. Se le ha asimilado al dios latino Dis Pater, que, como él, era en su origen un dios agrario, porque toda clase de riqueza procede del suelo. Hermano de Júpiter y Neptuno, fue el tercer hijo de Saturno, o Cronos, y de Ops o Rea. Tuvo la suerte de los demás hermanos, esto es, que Saturno le devoró. Júpiter, salvado por su madre, hizo tomar un brebaje a Saturno que le obligó a arrojar de su seno lo que se había tragado. De este modo Plutón volvió a ver la luz del día. Hizo cuanto estuvo de su parte para hacer triunfar a su hermano de los Titanes, y después de la victoria, en el reparto del imperio del mundo tocó a Plutón la región de los infiernos. Según Diodoro de Sicilia esta fábula estaba fundada en que Plutón había establecido el uso de tributar a los muertos los honores fúnebres. Otros han creído, tal vez con más fundamento, que fue tenido como el rey de los infiernos, porque vivía en un país muy hondo, con respecto a Grecia, y porque hacía trabajar a sus vasallos en las minas, que por esta razón habitaban por decirlo así en el centro de la tierra, puesto que el Océano, en cuyos bordes reinaba, era tenido por lugar cubierto de tinieblas. Finalmente porque los pueblos de esta, comarca ennegrecidos por el humo de las minas y viviendo bajo tierra, pasaron fácilmente a la vista de los mercaderes fenicios y griegos, por demonios y su país por los infiernos. Los que confundían a Plutón con Serapis, reconocían en los rasgos con que se ha pintado, tan pronto el sol de invierno, como este calor subterráneo, este fuego central, que da la vida a toda la naturaleza. Era tan disforme y su reino tan triste, que ninguna mujer quería partir con él su imperio, de modo que se vió obligado a robar a Prosérpina, hija de Dio o de Ceres. Este dios era generalmente odiado y muy temido, así como los demás dioses infernales, porque se le creía inflexible, por lo mismo no se le erigían templos, ni altares ni se componían himnos en su honor. El culto que los griegos le tributaban se distinguía por ceremonias particulares. El sacerdote hacía quemar incienso entre los cuernos de la víctima, la ataba y le abría el vientre con un cuchillo, llamado secespita, cuyo mango era redondo y el pomo de ébano. Le dedicaban particularmente las piernas del animal. No podía sacrificársele sino en medio de las tinieblas, y tan sólo víctimas negras, cuyas cintas eran del mismo color. Estaban reservados para sus sacrificios el ciprés, el narciso y el culantrillo. Era particularmente honrado en Nisa, en Opunte y en Trecén, donde tenía altares, en Pilos y entre los eleos tenía un templo, que no se abría más que una vez al año y en el cual tan sólo podían penetrar los sacrificadores. Epiménides, según dice Pausanias, había hecho colocar su estatua en el templo de las Euménides. Estaba representado, contra el uso común, bajo una forma agradable. El culto de Plutón no fue menos célebre en Roma y en los pueblos de Italia. Los romanos, no solamente le colocaron en el número de los doce dioses principales, si no que también entre los ocho escogidos únicos que podían ser representados, en oro, plata, o marfil. Tenía en Roma muchísimos sacerdotes victimarios, y varios de los llamados Cultrarii, que estaban consagrados a Plutón. En los primeros tiempos, el Lacio le había inmolado hombres, pero cuando las costumbres se morigeraron se sustituyeron a los hombres por toros negros, carneros y otros animales del mismo color. Estas víctimas debían ser sin tacha, no mutiladas ni estériles. Pólux nos dice que se le ofrecían siempre en número par, mientras que las que se sacrificaban a los otros dioses eran en número impar. Las primeras se reducían enteramente a cenizas, de modo que los sacerdotes nada de ellas reservaban, ni para sí, ni para el pueblo, pues les estaba prohibido comer de la carne de la víctima dedicada al dios de los infiernos. Antes de inmolarla se abría un hoyo para recibir la sangre, y en él se derramaba también el vino de las libaciones. Los sacerdotes griegos llevaban la cabeza descubierta durante todos los sacrificios, pero los romanos, que la tenían cubierta en los que ofrecían a los dioses celestes, se la descubrían por Plutón, que les inspiraba un temor más religioso y una veneración más profunda. Entre estos últimos era un gran crímen el que los asistentes hablasen, cuando se le invocaba, y el silencio reinaba, sobre todo, durante el tiempo de la inmolación y cuando el fuego sagrado consumía las victimas. Para ofrecerlas a los dioses del cielo y de la tierra era absolutamente necesario lavarse todo el cuerpo, pero Plutón se contentaba con la aspersión y bastaba purificarse las manos y el rostro. Roma celebraba fiestas en su honor el doce de las calendas de julio. Mientras duraban, tan sólo su templo estaba abierto, y se le consagraba todo lo que era de mal augurio. Los pueblos de Italia temían de tal modo a Pluton que una parte del suplicio de los grandes criminales consistía en dedicárselos. Después de este acto religioso todo ciudadano que encontraba el culpable podía quitarle impunemente la vida. Rómulo adoptó esta costumbre, y una de sus leyes permitía dedicar a Plutón el cliente que engañara a su patrono y el ingrato que hacía traición a su bienhechor. Se vio con frecuencia a varios generales ofrecerse a Plutón por la salud de sus tropas. Macrobio nos ha conservado la fórmula de una de estas dedicatorias sublimes, dictada ordinariamente por el sumo pontífice. Plutón tenía en Italia, en el monte Soractes, un templo común con Apolo, así es que los faliscos creyeron deber honrar a la vez al calor subterráneo y al sol. Los pueblos del lacio y de los alrededores de Crotona habían consagrado al monarca infernal el número dos. Pitágoras lo ha considerado por esta razón, como un número desgraciado y los romanos, siguiendo esta doctrina, consagraron a Plutón el segundo mes del año, y de este mes el segundo día fue aún más particularmente designado para ofrecerle sacrificios y votos. Los galos que según la doctrina de sus druídas se vanagloriaban de descender de Plutón, contaban los espacios del tiempo no por los días, sino por las noches. Además de la multiplicación de nombres que Plutón tenía entre los griegos y los romanos, los sármatas lo adoraban bajo el nombre de Lacton, los suecos con el de Tuistón y muchísimos pueblos antiguos con el de dios negro, expresado en su lengua por la palabra Zéerneboch. Plutón finalmente, era el protector de algunas comarcas de Francia, donde se le edificó un templo cerca de París o Lutecia, en el monte Leucostsio, hoy día arrabal de Saint-Jacques. Plutón es comunmente representado robando a Prosérpina y llevándola desmayada por el terror, en un carro que debe conducirla a su reino. Se le pinta casi siempre con barba espesa y rostro severo y con un casco que le regalaron los cíclopes, cuya propiedad consistía en hacerle invisible. Cuando llevaba esta armadura se le daba el sobrenombre de Orco el tenebroso. Según Higinio, iba vestido con ella en el momento de arrebatar a Prosérpina, bien que los artistas modernos cuando le suponen en aquel acto no le dan más que una corona. Platón, Favorino y Erasmo tan sólo han visto en el caso alegórico de Plutón una niebla espesa y negra que podía ocultar los objetos. En cuanto a la corona, los unos la han formado de ébano, cuyo color oscuro anuncia al dios de las tinieblas. Los otros de culantrillo, planta que nace en los lugares húmedos y profundos. Se ha empleado con frecuencia el narciso que, particularmente consagrado a Prosérpina y a los manes era propio para ceñir las sienes de su soberano. Algunas veces lleva en la cabeza un vaso semejante al de Serapis, pero encorvado de lo alto como una cucúrbita. Cuando los dioses querían resucitar a un mortal, lo encargaban a Plutón, quien hacía caer de su urna algunas gotas de néctar sobre el mortal favorecido, y éstas tenían la doble propiedad de resucitarle o hacerle dios. Ésta circunstancia daba a Plutón el renombre de dios saludable. Claudiano, que ha reconocido este poder en el dios de las sombras, le invoca como árbitro de los destinos humanos, como el dueño de la fertilización y de la reproducción de los gérmenes, como aquel que puede finalmente terminar los días o alargarlos según le plazca. Este dios aparece con frecuencia sentado en un trono de ébano o de azufre, teniendo un cetro en la mano derecha. Los antiguos no concedían esta señal de poder más que a los reyes de la Tierra, por lo mismo lo dieron a este dios en calidad de rey subterráneo. El cetro era negro para expresar que Plutón mandaba en los lugares oscuros. Cuando no llevaba cetro, tenía en la mano una horquilla de dos puntas o bien una pica. El primer atributo anuncia que el dios está irritado y que sabe castigar a los criminales. La pica designa que está aplacado y que recibe favorablemente a las sombras virtuosas. Algunas veces se le pinta con las llaves para denotar que las puertas de la vida se cierran y no vuelven a abrirse a los que descieden a su imperio. Orfeo es el que le da este atributo y de este modo estaba representado en la Elida. Píndaro le da una pértiga, como a Mercurio, para conducir las sombras. Posee también una espada terrible, pero raramente en los monumentos se le representa con ella. Pluton, a ruegos de Júpiter, la utilizó una vez para salvar la inocencia: Peleo, atado en un árbol en el monte Pelión, expuesto al furor de las fieras por orden de Acasto, rey de Yolcos, vio sus lazos rotos por el monarca de los infiernos, y este dios le prestó la espada para castigar a Astidamia que había injustamente acusado a su esposo de haber intentado seducirla. Se le ve con frecuencia en un carro de apariencia antigua, tirado por cuatro caballos negros y fogosos que se llamaban, según Claudiano, Orfneo, Aetón, Nicteo y Alastor. El primer nombre derivaba del orfnos, el tenebroso; el segundo significaba el águila, porque su carrera era rápida; el tercero venía del nombre de la noche y designaba la oscuridad; el cuarto un corcel extenuado de fatiga. El carro del dios, según Homero, era de oro, y esta magnificencia convenía al señor del oro y de las minas subterráneas que lo producen. Los romanos, que habían señalado a cada divinidad principal, el cuidado y conservación de una parte del cuerpo, designaban a Plutón el espaldar. Los pueblos de Italia le consagraban lámparas como a monarca de un imperio tenebroso. Uno de los atributos que se colocan con más frecuencia a su alrededor es el ciprés, cuyas ramas sombrías y lúgubres parecen consagradas a la melancolía y el dolor. A los dedicados a Plutón los coronaban con estas ramas y sus sacerdotes llevaban siempre los vestidos sembrados de sus hojas. Además del ciprés, del narciso, del culantrillo y de las hojas del avenuz que le estaban consagrados, se contaba también el satirión, planta que los antiguos llamaban serapión, porque la colocaban en los altares de Serapis del mismo modo que en los de Plutón. Al anverso de una medalla de Gordiano Pío se ve una figura de Jovis Ditis, doble divinidad adorada bajo la forma de una sola, la cual representaba, de un lado a Júpiter, que manda en el cielo y en la tierra y de otro a Plutus o Plutón, que preside todos los lugares tenebrosos. Así también bajo estos dos diferentes sentidos se representa a este dios en otras medallas con un águila en la mano derecha o bien con el cerbero a sus pies, y algunas veces una estrella para designar su omnipotencia en los cielos. Ver, Deméter, Hades.

Plutonia

Entradas al mundo de los muertos localizadas generalmente en pozos o en cuevas que incluían las tumbas de los héroes.

Plutonio

Se llamaba así, del nombre de Plutón, el abismo cuya profundidad no podía medirse, tal como los que se veían en Asia cerca de Laodicea y los subterráneos que exhalaban vapores mefíticos, como los de Timbra, ciudad de laTróada, y en Italia en el territorio de los nirpinos.

Pluvialis

o Pluvius o Hietio o Pluvio. Apelativo que se daba a Júpiter en los períodos de sequía, para implorar el beneficio de la lluvia restauradora.

Pluvio

Pluvialis (apelativo que se daba a Júpiter en los períodos de sequía, para implorar el beneficio de la lluvia restauradora).

Pluvius

Pluvialis (apelativo que se daba a Júpiter en los períodos de sequía, para implorar el beneficio de la lluvia restauradora).

Plyntéria

Plinterias (fiestas atenienses a mitad de junio en honor de Atenea Polias, protectora de la ciudad. Llevaban la estatua de la diosa al mar para lavarla, pero la ….).

Pneferos

Ver, Peteese y Pihor (sus nombre egipcios son Padisut y Paheri Par Hor. Los griegos, Peteese o Petesuchos y Pneferos o Pihor. En la mitología egipcia, son dos personajes divinizados de forma curiosa, ya que ….).

Pnitágoras

(Pnytagoras) (siglo IV a.C.). Rey de Salamina de Chipre, hijo de Pnitágoras y nieto de Evágoras I. Accedió al trono en el año 351, cuando la isla se sublevó contra los persas y su primo Evágoras II, partidario de estos últimos, fue expulsado. Pero los persas enviaron un ejército mandado por el ateniense Foción y el propio Evágoras que restableció la situación, aunque Pnitágoras supo conservar el poder aceptando la soberanía persa (350), si bien no es menos cierto que a regañadientes. Después de la batalla de Issos reconoció a Alejandro Magno como señor de Asia y colaboró en la conquista de Tiro, obteniendo en recompensa algunos territorios. Murió en el año 332 y fue sucedido por su hijo Nicocreón.

Pnix

Colina de Atenas situada al oeste de la Acrópolis y del Areópago, y en la cumbre de la cual se tomó la costumbre de reunir la Ecclesía (en lugar de reunirla en el Ágora), a partir de 500 a. J. C., aproximadamente. En el curso del siglo V los asistentes se agrupaban en la pendiente suave de la colina, mirando hacia el norte, mientras que la tribuna del orador se encontraba en una terraza artificial, cara al sur, por lo tanto, mirando al mar. Según Plutarco (Vida de Temístocles, 19), los Treinta Tiranos, en 404-403, modificaron completamente esta orientación, colocando la tribuna en lo alto de la colina, de cara al norte, por lo tanto mirando hacia el interior de las tierras, con la idea de que la obsesión del mar era demasiado favorable a la democracia. De hecho, la instalación primitiva fue cambiada a finales del siglo V mediante la construcción en la pendiente de la colina de un muro de sustentación semicircular que servía de apoyo a importantes terraplenes destinados a acoger al auditorio, desde este momento mirando hacia el sur. Una tercera modificación, en la segunda mitad del siglo IV, no alteró esta orientación, pero agrandó el auditorium, desplazó ligeramente la tribuna y permitió construir dos pórticos en lo alto de la colina. Es este tercer estado aquel cuyos vestigios son visibles hoy día. Ver, Atenas.

Pnoco

Hija de Ixión y Nefele. O de la Nube que se asemejaba a Juno.

Po

o Bodincus o Bodencus. Río del norte de Italia de 652 km de longitud, que fluye de oeste a este, desde los Alpes cocios al mar Adriático, donde desemboca cerca y al sur de la ciudad de Venecia. Recorre bajo tierra un corto trecho a poco de nacer. De ahí la creencia de que irrumpía del Hades. Ver, Eridán, Erídano, Padus.

Población

Muchos artistas se han valido de la historia de Deucalión y Pirra para designar la Población. Una hermosa estatua de Tasart representa a Pirra, que escapada del diluvio universal, ha tirado, obedeciendo al oráculo, por encirna de su cabeza los huesos de su abuela, esto es, unas piedras tomadas aquí como huesos de la tierra, a fin de que se tornasen en criaturas humanas. Pirra interesa al espectador por el sentimiento de ternura que expresa a la vista del primer niño que nace. Este niño debe hacerse lo más grande posible, de manera que pueda abrazar a su madre, rodeada de muchos otros niños. Dos de ellos ayudan a salir a uno de sus hermanos, todavía unido a la piedra.

Población griega

La naturaleza de los testimonios sobre la cuestión es tal que las estimaciones de la población de las ciudades-estado griegas sólo pueden ser aproximaciones muy groseras. La mayor parte de los registros se refieren al pago de impuestos y otros deberes cívicos que atañían exclusivamente al grupo de los ciudadanos varones adultos. Como de costumbre, Atenas proporciona el cuadro más completo, pero incluso en este caso se basa en información inadecuada y poco fiable. Todos los varones de dieciocho años se registraban en su deme y los registros de los demes eran los listados básicos para controlar la asistencia a la ecclesía. Se establecían listas para los que eran susceptibles de servir en el ejército, los metecos se listaban en su deme y pudo haber existido un impuesto por cabeza sobre los esclavos. Alguna de estas informaciones se conserva y proporciona la base para las siguientes cifras que son estimaciones groseras para el conjunto del Ática. )o()o( 480 a.C. )o( 15.000 hoplitas )o( 140.000 ciudadanos )o( ? metecos )o( ? esclavos )o( ? Total )o()o( 431 a.C. )o( 25.000 hoplitas )o( 172.000 ciudadanos )o( 28.000 metecos )o( 110.000 esclavos )o( 335.000 Total )o()o( 425 a.C. )o( 16.500 hoplitas )o( 116.000 ciudadanos )o( 21.000 metecos )o( 80.000 esclavos )o( 233.500 Total )o()o( 400 a.C. )o( 11.000 hoplitas )o( 90.000 ciudadanos )o( ? metecos )o( ? esclavos )o( ? Total )o()o( 323 a.C. )o( 14.000 hoplitas )o( 112.000 ciudadanos )o( 42.000 metecos )o( 106.000 esclavos )o( 274.000 Total )o( Para algunos otros estados en el período clásico sólo se disponen de números concernientes a los hoplitas: Esparta, 3.000; Arcadia, 6.000; Beocia, 7.000; Argos tenía tantos ciudadanos como Atenas el año 400 pero menos metecos y esclavos. Corinto era menos de la mitad que Atenas. En Occidente, Siracusa era equivalente a Atenas. La población total de las ciudades griegas de Sicilia pudo haber sido de 750.000. En Roma todos los ciudadanos varones adultos tenían que registrarse en el censo. Las cifras que se conservan del período republicano sugieren las siguientes aproximaciones: siglo V a.C., 120.000; siglo IV, 160.000; mitad del siglo III, 300.000. Como la operación administrativa del censo sólo se podía hacer en Roma, a medida que crecía el territorio romano el margen de error se incrementaba. La cifra para el año 125 a.C. de 394.736 se basa probablemente en el registro de propiedades incluida en la legislación de Tiberio Graco. Tras la extensión de la ciudadanía a toda Italia situada al sur del río Po, la cifra llegó a 900.000 el año 70 a.C.. En el 28 a.C., cuando Augusto se encargó del censo con Agripa, un procedimiento más eficaz dio una cifra de 4.063.000, aunque ésta podía haber incluido los ciudadanos de Galia Cisalpina y otros fuera de Italia. El último año para el que se conservan cifras del censo (47 d.C.) se obtuvieron alrededor de seis millones, según Tácito. Bajo el Imperio se conocen las cifras para varias ciudades provinciales, si bien podían haber incluido no sólo el área rural, sino también los alrededores rurales. La población libre de Alejandría, según Diodoro, superaba los 300.000. Antioquía y Cartago tenían un tamaño similar y Éfeso quizá llegaba a los 250.000. La propia Roma probablemente albergaba alrededor de un millón de habitantes libres. No existen cifras de esclavos, pero en Pérgamo dice Galeno que había tantos esclavos como ciudadanos varones. En lo que se refiere a la población total del Imperio cualquier cifra es meramente especulativa, pero una estimación de 54 millones para el año 14 no es irracional.

Pobreza

Divinidad alegórica hija del Lujo y la Ociosidad. Plauto la hace hija del Desarreglo porque este vicio conduce a la pobreza. Otros son de la opinión que es la madre de la industria y las artes. Se la pinta pálida inquieta, desaliñada, en actitud de una persona que pide limosna, o que espiga en un campo después de la siega. Otras veces como a una furia hambrienta y de aspecto feroz, cuyas facciones denotan la desesperación. Le Poussin, en su cuadro de la vida humana la pinta revestida de un vestido muy viejo y coronada con ramas, cuyas hojas secas son el símbolo de la pérdida de los bienes. En el triunfo de la Pobreza pintado por Holbein está representada bajo la figura de una vieja flaca, sentada sobre una gavilla de paja, su carro roto en varios pedazos tirado por un caballo y un asno macilentos. Delante del carro marchan un hombre y una mujer con los brazos cruzados y semblante triste. Todas las demás figuras que acompañan al carro son otras tantas imágenes de la miseria, que dan mayor realce a la expresión general del cuadro. Ver, Indigencia, Penia.

Pocrinium

Mutatio situada a lo largo de la ruta Augustonemetum (hoy, Clermont) a Augustodunum (hoy, Autun). Esta estación estaba situada, según la Tabla de Peutinger, entre Aquae Borvonis Nisincii (hoy, Bourbon-Lancy) y Ariolica (hoy, Arilly-sur-Loire). Hoy, se desconoce su emplazamiento, aunque podría encontrarse en Digoin, departamento de Saona y Loira, región de Bourgogne-Franche-Comté, Francia.

Podadera

Atributo de Silvano.

Podaga

Dios de la Lluvia, muy venerado por los eslavos. También gobernaba la agricultura, la crianza de animales domésticos y la caza.

Podagra

Sobrenombre de Diana considerada como diosa de la caza, bajo cuya calidad presidía los lazos y las redes.

Podágra

o Podostrabé. Cepo o traba para que se enganchen las patas de los animales. Igual que la pedica dentata de los romanos. Consiste en un aro de madera que sostiene un armazón, en el cual hay colocados clavos de madera y hierro alternativamente; dentro del marco hay una soga, y atado a ella por una cuerda hay una traba. Se coloca todo ello en el suelo, camuflado bajo hierbas. Cuando salta la trampa, al pisarla la fiera, la soga se enreda en sus pies, la traba estorba sus movimientos y, en todo caso, por el rastro que deja en el suelo, indica el camino de la huída. Plutarco dice que la inventó Aristeo.

Podalirio

Podalirio es el hermano de Macaón, y, como él, hijo del dios médico Asclepio. El nombre de su madre es unas veces Epíone, otras, Lampetia. Podalirio y Macaón figuran entre los pretendientes de Helena y, como tales, participan en la guerra de Troya. Como los dos eran muy hábiles en el arte de la Medicina, desempeñaron en la campaña un importante papel no sólo como combatientes, sino también como médicos. Mientras Macaón pasaba por haber sido sobre todo un cirujano, Podalirio era principalmente médico. Se le atribuían numerosísimas curaciones: habría curado a Acamante y Epeo, que se habían causado graves heridas en un combate de boxeo cuando los juegos fúnebres celebrados en honor de Aquiles, y también a Filoctetes. Podalirio sobrevivió a su hermano y lo vengó. Después de la victoria, partió de Troya con Calcante, Anfíloco, Leonteo y Polipetes, y llegó a Colofón por vía terrestre. A la muerte de Calcante, en esta ciudad, se trasladó a Grecia y preguntó al oráculo de Delfos dónde debía fijar su residencia. El oráculo le respondió que eligiese un país de tal naturaleza que no tuviese que temer nada si el cielo caía a su alrededor. El país que satisfizo esta condición resultó ser el Quersoneso cario, que se halla completamente rodeado de montañas. En él, pues, se estableció Podalirio. Sobre su ida a Caria se contaba otra leyenda arrojado a la costa por una tempestad, Podalirio habría sido salvado por un cabrero, que lo condujo ante el rey del país, Dameto. Pero ocurría que la hija del rey, Sirna, había caído desde el tejado de palacio, y el monarca aceptó agradecido el ofrecimiento de Podalirio de cuidarla. El médico curó a la joven, se casó con ella y recibió como presente la península caria, donde fundó la ciudad de Sirno. También existía en Italia, al pie del monte Drío, un santuario consagrado a Podalirio, y, en la cima, otro dedicado a Calcante, que pasaba por haber sido fundado por Podalirio. Quienquiera que sacrificase a uno u otro un carnero negro y durmiese en la piel del animal, tenía sueños proféticos.

Podandos

o Padyandus o Paduandus o Podandus o Podyandos. Aparece asimismo en fuentes antiguas equivocadamente como Opodanda, Opodandum, y Rhegepodandos. Ciudad de Cataonia, en el extremo sur de Capadocia, en la moderna Turquía. La ciudad estaba localizada aproximadamente a cuarenta kilómetros al sureste de Faustinópolis, cerca el puerto de los montes Tauro conocido como las Puertas Cilicias. Ampliada por el emperador Valente (364-378), la ciudad aparece en los itineraria, pero su nombre adopta formas diferentes: Paduandus (Tabula Peutingeriana), Podandos (Itinerario de Antonino), Mansio Opodanda (Itinerario de Jerusalen) y Rhegepodandos (Hierocles, autor del Synecdemus). El lugar lo describe Basileos como uno del los detestables de la tierra. Se afirma que su nombre proviene de un arroyo cercano. Debido a la semejanza de nombre, la tradición identifica Padyandus con Pozanti, afirmación que los estudiosos modernos no aceptan por completo.

Podandus

Podandos (aparece asimismo en fuentes antiguas equivocadamente como Opodanda, Opodandum, y Rhegepodandos. Ciudad de Cataonia, en el extremo sur de Capadocia, en la moderna Turquía. La ciudad estaba ….).

Podarces

Hija de Dánao, casada con Eneo.

Podarces

Podarces era el nombre que llevaba en su juventud el rey Príamo.

Podarces

Nombre de un hijo de Ificlo que acompañó a su hermano Protesilao a Troya y, a la muerte de éste, le sucedió en el mando del contingente tesalio de Fílacas. Mató a la amazona Clonia, y fue muerto, a su vez, por Pentesilea. Los griegos le tributaron honores especiales y le consagraron una tumba aparte.

Podarge

"blanca de patas". Podarge es una de las Harpías. Unida al dios del viento, Céfiro, dio el ser a dos caballos: Janto y Balio, los corceles de Aquiles. Pasaba también por ser la madre de los dos caballos de Diomedes (o de los Dioscuros), Flógeo y Hárpago.

Podargo

Conductor del carro de Héctor.

Podasima

Una de las hijas de Egipto.

Podásimo

Uno de los hijos de Egipto. Se casó con la danaide Temistágora, quién le asesinó en su noche de bodas.

Poder

Cratos. Ver, Palante, hijo de Crío y Euribia.

Podere

Ropaje talar que acostumbraban a llevar los sacerdotes judíos cuando se hallaban de servicio en el templo. Se llamaba también ropaje de gloria. Josefo dice que tenía cuatro colores que representaban los cuatro elementos. Ver, Vestido, calzado y complementos.

Poderes de Augusto

Los poderes de Augusto, con los que inauguró el Principado, se basaban en el consensum universarum o aceptación general. Manteniendo jurídicamente en Roma la apariencia de un gobierno republicano, dominó todos los ámbitos: el religioso, con los títulos de Augustus (16-1-27 a.C.); Pater Patriae (10 a.C.) y Pontifex Maximus (12 a.C.). Al Senado con el titulo de portavoz, el primero que hablaba en las sesiones. Al pueblo, con la potestas tribunicia, que le hacia inviolable y sacrosanto. Al ejército con el imperium militar, domi militiaeque, y a las provincias con el Imperium proconsular, maius (mayor que el del otro cónsul) y ad infinitum.

Podes

Podes es un troyano, íntimo amigo de Héctor. Fue muerto por Menelao cuando los combates en torno al cuerpo de Patroclo.

Podio

)o()o( Plataforma (Podium). )o()o( Pedestal en que descansan varias columnas. )o()o( En Roma, asiento y tribuna dispuestos alrededor de la arena del circo y el anfiteatro, reservados a los dignatarios.

Podiocelsum

o Podium Celsium. Asentamiento celta de la Galia Narbonense, que como indica su nombre era una "fortaleza de madera construida en una colina". Los romanos la llamaron Podium Celsium. Hoy, Puycelsi, departamento de Tarn, región de Occitania, Francia.

Podium

Un elemento común a la práctica totalidad de los templos romanos era el podium, sobre el que se elevaba la construcción religiosa, acentuando en mayor medida su majestuosidad y sensación de dominio espacial. Ver, Podio.

Podium Aniciense

Anicium (localidad de la Galia, habitada inicialmente por la tribu celta de los vellaves).

Podium Celsium

Podiocelsum (asentamiento celta de la Galia Narbonense, que como indica su nombre era una "fortaleza de madera construida en ….).

Podostrabé

Podágra (cepo o traba para que se enganchen las patas de los animales. Igual que la pedica dentata de los romanos. Consiste en un aro de madera que ….).

Podyandos

Podandos (aparece asimismo en fuentes antiguas equivocadamente como Opodanda, Opodandum, y Rhegepodandos. Ciudad de Cataonia, en el extremo sur de Capadocia, en la moderna Turquía. La ciudad estaba ….).

Poean

Padre de Filoctetes.

Poeantiades

Filoctetes, hijo de Pean.

Poecilotronos

"el que tiene muchos tronos o residencias". Epíteto de Venus.

Poedicum

Población romana de Noricum. Hoy, Bruck an der Mur, estado de Estiria, Austria.

Poema de Atrahasis

o Poema del Muy Sabio. Durante mucho tiempo sólo se habían conocido unos fragmentos sueltos del Poema del Muy Sabio, pero desde hace varios años, gracias a una serie de hallazgos afortunados, disponemos de las dos terceras partes, unos 800 versos, más de lo que hace falta para entender su sentido y su alcance. Nuestros manuscritos más antiguos datan aproximadamente de 1700 antes de nuestra era, y el poema se debió de componer poco antes, en Babilonia. No sólo contiene "el relato más antiguo del diluvio", que nos permite hacernos una idea mejor de este fenómeno tal como lo "vieron" y pensaron los que lo incluyeron en sus escritos, sino que es una composición admirable, tanto por su estilo como por su pensamiento, una de esas obras literarias arcaicas que, por su tenor, su amplitud de miras y su inspiración, merecen ser conocidas.

Poema de Cosroes y Shirin

Es una epopeya novelesca escrita por el poeta persa Nizami (siglo XII), que cuenta los amores entre el rey sasánida Cosroes II Parviz (590-628) y la cristiana Shirin ("la Dulce"), con la que se casó. Ella ejerció una gran influencia en Persia, y su nombre, como el de la legendaria Semíramis, está vinculado a muchos castillos y obras de arte.

Poema de Pentaur

Llamado así por el nombre del copista, que cuenta la supuesta victoria en Kadesh del faraón Ramsés II. Pentaur se había inspirado en una composición poética análoga. Partes de Poema de Pentaur están grabadas en las paredes de los templos de Karnak, Abu Simbel y Ramesseum y en los pilonos de entrada del templo de Luxor.

Poema del Muy Sabio

Poema de Atrahasis (durante mucho tiempo sólo se habían conocido unos fragmentos sueltos del Poema del Muy Sabio, pero desde hace varios años, gracias a una serie ….).

Poema heróico

Se representa coronado de laurel y teniendo una trompeta para designar que su objeto es noble y grande. Tiene varios libros a sus pies, como la Ilíada, la Eneida, la Odisea, etc.. Ver, Poema pastoral.

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