o Queirón. El más célebre, juicioso y sabio de los centauros. Es hijo del dios Crono y de Fílira, hija de Océano. Por tanto, pertenece a la misma generación divina que Zeus y los Olímpicos. Para engendrarlo, Crono se había unido a Fílira en figura de caballo, lo cual explica su doble naturaleza. Quirón, que nació inmortal, vivía en el monte Pelión, de Tesalia, en una caverna. Cuando fue mayor se retiró a los montes y los bosques, en los cuales cazando con Diana, adquirió el conocimiento de lo simple y de las estrellas. Vivía este centauro antes de la conquista del vellocino de oro y del sitio de Troya. Era buen amigo de los hombres, prudente y benévolo. Protegió particularmente a Peleo cuando sus aventuras en la corte de Acasto, defendiéndolo contra la brutalidad de los demás centauros. También dio a Peleo el consejo de casarse con Tetis, y le enseñó la manera de obligarla a este matrimonio, impidiéndole se metamorfosease. Cuando la boda, le regaló una lanza de fresno. También le confió Peleo a su hijo Aquiles después de separarse de su mujer. Su gruta vino a ser la escuela más famosa de toda Grecia. Céfalo, Esculapio, Melanión, Néstor, Anfiarao, Peleo, Telamón, Meleagro, Teseo, Hipólito, Palamedes, Ulises, Muesteo, Diómedes, Cástor y Pólux, Macaón y Pedaliro, Antíloco, Eneas y Aquiles, el más célebre de todos, del cual como abuelo materno tomó un cuidado particular, fueron, según Jenofonte, sus discípulos. Se pueden aún juntar a éstos los nombres de Baco, Fénix, Cócito, Aristeo, Jasón y su hijo, Medea, Áyax y Protesilao. Se dice que el propio Apolo recibió sus lecciones. Su enseñanza comprendía la música, el arte de la guerra, el de la caza, la moral y la medicina. Pues Quirón fue un médico célebre, e incluso practicó la cirugía. Cuando a Aquiles, aún niño, le fue quemado el tobillo a consecuencia de las operaciones de magia que su madre había efectuado sobre él, Quirón cambió el hueso perdido por otro sacado del esqueleto de un gigante. El fue también quien compuso el calendario que sirvió a los Argonautas en su expedición. Baco, el griego, parece haber sido el discípulo favorito de Quirón, quien le enseñó las orgías, las bacantes y todas las ceremonias del culto de Baco. Según Plutarco, Heracles aprendió en su escuela la medicina, la música y la justicia. Condujo el talento de la música hasta el punto de sanar las enfermedades con los sones de su lira y el conocimiento de los cuerpos celestes, hasta saber evitar o prevenir sus funestas influencias hacia la humanidad. Se le atribuyen varias obras, entre ellas uno de los preceptos en verso para la instrucción de Aquiles, y un tratado de las enfermedades de los caballos. Apolodoro dice que vivió hasta después de la expedición de los Argonautas, en cuya época tenía algunos nietos. En la guerra que Heracles hizo a los centauros, éstos, esperando mitigar el furor del héroe con la presencia de su antiguo maestro, se retiraron a Malea, donde Quirón vivía en su retiro. Sin embargo Heracles no dejó de atacarles y, habiéndose desviado una de sus flechas untada con la sangre de la hidra de Lerna, hirió la rodilla de Quirón. Éste trató de aplicarse una pomada, pero las llagas causadas por las flechas de Heracles eran incurables (Ver, Filoctetes). Quirón se retiró a su cueva deseoso de morir, sin lograrlo, pues era inmortal. Finalmente, Prometeo, que había nacido mortal, se avino a cederle su derecho a la muerte, y así Quirón encontró el descanso. Fue ascendido al cielo como la constelación Sagitario, localizada en la elíptica del Zodíaco y que se puede ver desde el hemisferio norte, o según otras fuentes Centaurus. Algunas fuentes especulan con que Quirón fuese originalmente un dios tesalio, posteriormente subsumido en el panteón griego como un centauro.