"el Grande" (ss. II-I a.C.). Rey (95-55) de Armenia. Nació hacia el 140 a.C. y era probablemente hijo de Artabazo II de Armenia (una traducción complicada hace que no se sepa con seguridad si era hijo o sobrino). Hacia el final del reinado del rey parto Mitrídates el Grande (123-88), Armenia fue invadida por los partos. El rey Artabazo II (123-95) fue derrotado y su hijo Tigranes fue hecho prisionero. A la muerte de Artabazo, su hijo Tigranes heredó el reino, pero para obtener la libertad tuvo que ceder 70 valles y comarcas fronterizas; después de liberado subió al trono. Parece que lo primero que hizo fue establecer un distrito militar para defender el norte, en la Gogarene, distrito que fue confiado a un bdeachkh (el título era "bdeachkh del lado de Masgath"). Después no tardó en atacar la Armenia Sofene, donde era rey Artana, que había recuperado Tomisa a los capadocios por compra, ya que Capadocia necesitaba financiación para su guerra con el Ponto. Artana murió en la lucha y el reino de Sofene llegó a su fin. Mitrídates VI Eupator del Ponto quiso conquistar Capadocia en el 99 a.C., por lo que buscó la alianza de Armenia. Mitrídates dio a su hija Cleopatra de unos 15 años, como mujer de Tigranes, que las fuentes dicen que tenía el triple de edad o sea unos 45 años. Hacia el 94 ó 93, Tigranes envió tropas a Capadocia, expulsó Ariobarzanes I y colocó en el trono al joven hijo de Mitrídates, Ariarates X, bajo la regencia de Gordios o Gordiano, pero el romano Sila restauró al año siguiente a Ariobarzanes I. Sila además firmó un tratado con los partos que reconocía al río Éufrates como frontera entre la zona de influencia de partos y romanos. Durante un tiempo Tigranes no pudo continuar la guerra, pero durante la guerra social en Roma renovó la alianza con su suegro Mitrídates. En el 90 invadieron otra vez Capadocia y depusieron a Ariobarzanes restaurando nominalmente a Ariarates X. Pero terminada la guerra social, un ultimátum romano impuso la evacuación, y Ariobarzanes fue restituido una vez más (89); pero al año siguiente volvió a ser depuesto, esta vez sin intervención de Tigranes. Aprovechando estos hechos Tigranes invadió el país Adiabene, antes de Asiria, y avanzó hacia Arbelas y Nínive. Los armenios llegaron a las puertas de Ecbatana (Hamadán), la capital de los partos, y el palacio del sátrapa de Media fue quemado. Para obtener la paz, el rey parto Artabano tuvo que devolver los setenta distritos cedidos por Armenia en el 95 y además la Mesopotamia del norte, básicamente Gordiene, Adiabene, Arzanene (país de Ardzen, el alto Tigris), Migdonia (región de Nísibe) y Osroene (Osrhoene o país de Edesa), regidas por dinastas o sátrapas que conservaron el poder bajo el nuevo soberano. El dinasta de Media Atropatene consideró prudente hacer homenaje al rey armenio y emparentó con él casándose con una hija de Tigranes. Parece que sin embargo los georgianos y los albanos aceptaron algún tipo de dependencia de Tigranes hacia el 84. Comagene también reconoció la soberanía de Tigranes seguramente en el 84. Siria, donde el poder seléucida estaba en descomposición después de la muerte de Antíoco XII, y los jefes árabes se habían hecho con el poder en algunos lugares (los nabateos hasta Damasco, el jeque Sampsikermaos en Emitida, y otros en ciudades más al interior); Antioquía, Seleucia y alguna otra ciudad se habían proclamado repúblicas. Un partido del país llamó a Tigranes y éste no se lo pensó y envió su ejército a Siria. El rey séléucida Filipo se refugió en Cilicia, y se cree que hasta allí fue perseguido, capturado y ejecutado por Tigranes hacia el 83 a.C.. Cilicia y las regiones adyacentes quedaron ese año sometidas. Siria fue constituida en uno de los cuatro virreinatos en que se dividió administrativamente Armenia, conociéndose el nombre de un virrey: Megadates. La república de Antioquía se sometió a Tigranes el mismo año, pacíficamente, pero Seleucia resistió. La princesa seléucida, Cleopatra V Selene, viuda de Antíoco X, resistió por un tiempo en Ptolemais (Acre), pero finalmente, en el 71, la ciudad fue ocupada por Tigranes y Selene hecha prisionera. Por la misma época obligó a rendirse las ciudades fenicias que no lo habían hecho. En cambio no intentó nada contra los nabateos de Damasco ni contra los asmoneos del país de los judíos. En la década de los setenta, Tigranes representaba la mayor fuerza del Próximo Oriente y sus dominios se extendían por Mesopotamia, Fenicia, Siria, Cilicia y Armenia, además de otras regiones menores; como prueba de su poder asumió el título universalista de Rey de Reyes. En ese tiempo hizo construir una nueva capital en el centro de sus dominios, que llevó el nombre de Tigranocerta, cuya ubicación es dudosa: para Estrabón en Migdonia, para Eutropio en Arzanene, y hay quien piensa que sería la futura Martirópolis (Mayyafariqin) entre Arzanene y Sofanene. La ciudad fue poblada con adiabenos (asirios) y gordianos (kurdos). También llevó muchos habitantes de Mazaca, la capital de Capadocia, capturados en un ataque al país en 78 ó 77, y de la colonia griega de Soli, en Cilicia. En el verano del 72, el rey Mitrídates VI Eupator del Ponto, expulsado por los romanos, se refugió en Armenia, reino de su suegro. Tigranes le dio un castillo y una guardia (otoño del 71) pero no le fue a ver. Durante 20 meses Mitrídates permaneció en el castillo, hasta la primavera del 69. Un enviado romano, Apio Claudio, cuñado del general Licinio Lúculo (conquistador del Ponto), pidió su entrega en el 71. Tigranes llamó a Apio Claudio a Antioquía, donde él tenía que volver (se encontraba en Fenicia sometiendo las últimas ciudades hostiles). Durante su estancia, Apio tomó contacto con el rey Zarbienos de la Gordiene y algún otro dinasta, y con los jefes griegos de algunas ciudades de Siria. Al llegar Tigranes a Antioquía recibió un ultimátum: o entregaba a Mitrídates, o Roma declararía la guerra. Tigranes consideró deshonroso entregar a su pariente, y rehusó el ultimátum aunque quería evitar la guerra (finales del 71 o principios del 70). Enterado Tigranes de los contactos con Apio, el rey de Gordiene fue ejecutado y sus fortalezas ocupadas (Sareisa, Satalia, Pinaka y otras). En la primavera del 69 Tigranes se entrevistó con Mitrídates, a quien encargó reconquistar el Ponto mientras el ejército armenio invadía el Asia Menor (Licaonia). Pero antes de comenzar la guerra ya el general Lúculo había iniciado la ofensiva con ayuda de Ariobarzanes de Capadocia, atacando Melitene, cruzando el Éufrates en Tomisa, y entrando en la Sofene para avanzar en dirección hacia Tigranocerta. Tigranes envió un cuerpo de ejército bajo el mando del general Mitrobarzanes, que fue aniquilado por el legado romano Sextilis. Tigranes entonces se retiró hacia el norte, en la propia Armenia, junto con todas las tropas dirigidas por el gobernador de Siria, Magadates, dejando la zona al sur del Tigris defendida por su hermano Gura en la fortaleza de Nísibe, y su lugarteniente Mankaios en Tigranocerta. Lúculo llegó ante Tigranocerta, y ocupó las cercanías y algún palacio fuera ciudad, pero los mercenarios griegos y cilicios resistieron con coraje y usaron nafta en llamas, versión armenia del fuego griego. Mientras ya estaban llegando a la región del Lago Van las fuerzas enviadas por sus vasallos: los reyes de Adiabene y Atropatene con sus ejércitos, y numerosos contingentes de iberos, albanos y árabes. Al mismo tiempo Mitrídates marchaba hacia la región con sus leales, precedido por su general Taxila, que aconsejó a Tigranes no arriesgar en una sola batalla y hacer pequeños combates, y, aprovechando la superioridad de la caballería armenia, cortar las líneas de suministro a los romanos; el rey no lo escuchó y avanzó hacia Tigranocerta. Una vanguardia de seis mil hombres rompió las lineas romanas con una nube de flechas y entró en la ciudad sitiada llevándose a la reina y el tesoro, volviendo a pasar por las líneas romanas. Lúculo, enterado de la llegada del rey armenio, dejó ante la ciudad seis mil hombres bajo el mando de su lugarteniente Murena y con el resto, unos doce mil y tres mil caballeros, salió a buscar a Tigranes. El combate decisivo tuvo lugar el 6 de octubre del 69 a orillas del Tigris, probablemente un poco más arriba del lugar de confluencia del Centrites (Bohtan). Tigranes mandaba el centro, la derecha era del rey de Atropatene (yerno de Tigranes) y la izquierda del de Adiabene. Lúculo, con una brillante estrategia, obtuvo una victoria completa y Tigranes y los suyos se retiraron, dándose por perdida Siria y la región al sur del Tigris. Los mercenarios griegos y cilicios de Tigranocerta desertaron y Lúculo hizo su entrada y permitió el regreso a casa de todos aquellos que lo querían, especialmente los griegos. Los dinastas locales tuvieron que aceptar el protectorado romano, entre ellos el rey de Comagene, Antíoco. Los romanos pasaron el invierno en la Gordiene. Nísibe todavía resistía bajo la dirección del griego Calímaco. Tigranes recorrió Armenia y reunió un nuevo ejército para pasar al ataque en la primavera del 68. Oficiales griegos instruyeron con rapidez a cuarenta mil soldados y treinta mil caballeros, armenios, iberos y gente de Media, entre otros. Aprovechando los saqueos de los templos y santuarios que hacían los romanos, se pudo dar a la lucha un carácter de defensa de la nación y de la religión. En la primavera del 68 Lúculo decidió atacar Artaxata, en el corazón de Armenia, y salió de Migdonia hacia aquella ciudad un poco tarde, en verano, y tuvo problemas de suministros sobre el terreno debido al clima. Tigranes, acompañado de Mitrídates, rehusaron la batalla frontal, y con la caballería intentaban evitar el abastecimiento de los romanos. Para forzar el combate Lúculo subió el Arsan (Murad Su ) hacia Artaxata. Cerca de un río próximo a Manazkert los armenios presentaron batalla y emplearon la que después fue llamada táctica de los partos, consistente en retroceder rápidamente, girar hacia los perseguidores y atacarles con flechas. Tigranes y su yerno el rey de Atropatene, presentaron batalla frontal y Mitrídates atacó a los romanos por la retaguardia. Lúculo contuvo a Tigranes e hizo huir a los atropatenes; Mitrídates también fue rechazado. Finalmente Lúculo pudo conservar el campo y los armenios perdieron cinco mil hombres, pero después de la batalla los romanos quedaron muy debilitados. El verano estaba terminando y en su avance hacia el norte el frío se hizo sentir. El avance no llevaba a ninguna parte (Artaxata estaba todavía lejos) y pronto las aguas se helaron y la comida faltó, la gente del país era hostil y las fuerzas armenias y sus aliados los atacaban en puntos estratégicos. Las legiones amenazaban con amotinarse y Lúculo tuvo que ordenar la retirada. En otoño se presentó ante Nísibe, que finalmente fue conquistada. Los armenios avanzaron hacia la región del Tigris y ocuparon los distritos al norte, evitando la rendición de la legión dirigida por Fanni (Fannius), que sólo fue salvada por la llegada de Lúculo. A finales del 68, Mitrídates, con ocho mil soldados, la mitad armenios, entraba en el Ponto y le reconquistaba fácilmente con unos meses de combate (primavera del 67). A principios de este año, el rey de Atropatene fue enviado contra Capadocia donde combatió a las guarniciones romanas que fueron aniquiladas; en verano ya dominaba una buena parte del país. Tigranes tuvo mala suerte con los hijos que había tenido de su esposa Cleopatra: el mayor Zariadres al frente de megistans armenios descontentos se había sublevado en una fecha no suficientemente establecida (probablemente el 69) y había muerto en combate. El segundo, enterado de que su padre se había caído del caballo, lo dio por muerto y se proclamó rey, siendo más tarde desheredado por su padre. El tercero, Tigranes el joven, se sublevó en el 67 y fue derrotado, teniendo que huir refugiándose en la corte del rey parto Fraates III, casándose con una hija suya (66). Entonces Fraates decidió invadir Armenia y restaurar a su yerno; llegó hasta Artaxata pero no la pudo conquistar y antes de que llegara el invierno se retiró con buena parte de sus tropas y dejó el resto a su yerno para que continuara el asedio. Al marchar el grueso del ejército parto, el rey armenio se presentó cerca de la ciudad y deshizo las fuerzas de su hijo, que huyó y se entregó al general romano Cneo Pompeyo, sucesor de Lúculo en Asia Menor, a quien se ofreció para guiarle por Armenia, oferta que Pompeyo aceptó. Pompeyo pasó del Éufrates al Araxes avanzando hacia Artaxata. Cerca de la ciudad Tigranes pidió negociar y se presentó voluntariamente en el campo de Pompeyo. Su confianza obtuvo recompensa, porque Pompeyo le puso la corona y le dijo que no había perdido un reino sino que había ganado la amistad de Roma. Tigranes renunció formalmente a Siria, Comagene, Osroene, Migdonia y pagó una indemnización de guerra, y Armenia fue declarada reino amigo de Roma. Pompeyo, en cambio, castigó al hijo traidor, al que había prometido el reino de Sofene, que no aceptó contento, y lo encarceló, dando Sofene al rey de Capadocia. Pompeyo, con la neutralidad de Tigranes, pudo derrotar a los albanos del bajo Jura (invierno del 66), a los iberos (65) y envió tropas bajo el mando de su lugarteniente Afranius, a proteger la Gordiene, provincia que formaba parte de Armenia y que los partos reclamaban. Tigranes reinó bajo protección romana hasta su muerte hacia el 55 a.C., cuando tenía unos 85 años. Le sucedió su hijo Artabazo III.