El término griego significa "el que está a la cabeza", "el que manda", "el que gobierna". Se llama arconte tanto al jefe de una asociación como a un magistrado puesto a la cabeza de la ciudad. En plural, arcontes designa, cuando el término se toma en sentido lato, al conjunto de los magistrados de una ciudad; cuando está tomado en sentido estricto, a ciertos magistrados cuyo título preciso es ese. El sentido lato es frecuente en las inscripciones y los textos literarios: cuando un reglamento de procesión habla de arcontes al lado de los efebos y de los niños se trata de todos los magistrados de la ciudad. Con el paso del tiempo esa palabra vaga se convirtió en el título llevado por ciertos magistrados. En Atenas, por ejemplo, cuando la autoridad del rey se debilitó y los nobles quisieron situar sus representantes a su lado a la cabecera del Estado, esos primeros magistrados fueron llamados, naturalmente, arcontes, es decir, jefes. El Arconte epónimo daba su nombre al año, y ostentaba en la época aristocrática el poder ejecutivo y entendía en todos los asuntos de derecho familiar, mientras que el polemarco se ocupaba de la guerra y de los extranjeros. La realeza vitalicia desapareció, y el rey se convirtió, también él, en un Arconte-rey y/o Arconte basileus designado por un año. A estos tres arcontes primitivos vinieron a añadirse los seis tesmotetes (thesmothetai). A partir del siglo VII a.C., Atenas tiene nueve arcontes; el secretario de los Tesmotetes creado tras la reforma de Clístenes jamás llevó ese título. Los arcontes atenienses fueron designados por elección hasta 487-486 a.C.. En esta fecha, la elección fue reemplazada por el sorteo entre quinientos candidatos escogidos previamente por los demos. Este cambio disminuyó sus poderes: numerosas competencias suyas pasaron a los estrategos. En la época de Pericles, los arcontes sólo tenían funciones religiosas o judiciales: entendían los asuntos que dependían de ellos y los introducían ante el tribunal. Así, el primer arconte introduce las acciones que conciernen a las sucesiones, los huérfanos y las viudas; continúa dando su nombre al año y organizando el calendario y ciertas fiestas religiosas como las Grandes Dionisíacas y no tiene ya responsabilidades políticas. La apertura del Arcontado a la clase de los zeugitas en 457-456 a.C., fue un símbolo democrático y no un acontecimiento político. El arconte existía en otras partes además de en Atenas. Era siempre epónimo. Está atestiguado desde el siglo VI a.C. en ciudades como Delfos y Tebas. En Tasos, los tres arcontes eran los magistrados supremos de la ciudad. El arconte existía también en todas las ciudades beocias: cuando Eretria entra en la Confederación Beocia, a finales del siglo IV a.C., imita a las ciudades beocias designando un arconte. Un arconte federal está atestiguado en Beocia a partir del siglo IV a.C., pero sin duda es mucho más antiguo. Este jefe de la nación beocia era, ante todo, un magistrado religioso. Ver, Basileus.