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Página 813 - 1322 Palabras 40601 al 40650 de 66095

Palabra   |   Descripción

Esdrelón

Ver, Jezreel ((hebreo, Yizre'el). Ciudad y fortaleza israelita originalmente dentro de los límites de la tribu de Isacar, y más tarde dentro del reino del norte de Israel. Antes de la ….).

Esdras y Nehemías

Libros de. Originariamente los libros de Esdras y Nehemías eran uno solo, incorporado a la obra del cronista. Más tarde sucede la separación, la colocación en la Biblia hebrea y en los Setenta de Esdras y Nehemías antes de las Crónicas y la división de Esdras en dos partes; más tarde el segundo libro recibe el nombre de Nehemías. El autor del conjunto es el mismo de las Crónicas. Ha utilizado las siguientes fuentes: listas de personas y lugares conservados quizá en el archivo del templo o en algún archivo civil. Algunas ya estaban incorporadas a las memorias de Esdras y Nehemías. También un relato en arameo sobre la construcción del templo, que el autor recoge sin traducir. Su fecha de composición más probable es hacia el año 400 a.C.. Al interrumpir la narración con la primera actividad de Esdras, parece considerar que los años siguientes no había traído acontecimientos decisivos. Así comienza el gran silencio histórico, que se extiende hasta el tiempo de los seléucidas.

Esdras

o Ezra (ss. V-IV a.C.). Funcionario-consejero para asuntos judíos en la cancillería del rey persa Artajerjes II. Sacerdote, erudito y uno de los principales artífices de la supervivencia de la religión e identidad del pueblo judío. La restitución de los judíos de Babilonia a Jerusalén, que a finales del siglo VI a.C. promoviera Ciro y liderara Zorobabel, había resultado un tanto titubeante e incompleta. Esdras sería el líder de una segunda oleada: con carácter más decidido, fue enviado, ya anciano, desde Persia a Judá con poderes para la organización religiosa y para imponer al pueblo judío la Ley de Moisés reformada y promulgada en Babilonia bajo la dirección del propio Esdras y que llegaría a ser la carta magna del judaísmo, cosa que efectuó en Jerusalén en el año 398 a.C. en el transcurso de una asamblea ante las autoridades persas de dicha ciudad. Tras ello fue llamado otra vez a Persia, ignorándose sus últimos hechos. Creía de forma casi fanática en la suprema importancia de atenerse a la letra de la Ley y dio a la restauración un cariz marcadamente religioso. En lugar de una monarquía, instauró en la ciudad de David y Salomón el sumo sacerdocio, a la vez que otorgaba un carácter cuasiconstitucional a la llamada Ley mosaica o judaica. Por todo ello, las generaciones venideras verían en él a un segundo Moisés. El nombre de Esdras aparece asociado a dos libros de los Apócrifos. Esdras 1, es, en lo sustancial, una obra histórica que abarca el mismo marco temporal que Crónicas 2, Esdras y Nehemías, además de ser la versión griega más antigua de los acontecimientos que se narran en esos libros. Esdras 2, una recopilación bastante posterior, consta de una visión del Hijo de Dios y una serie de debates nocturnos con el arcángel Uriel, en los que éste explica los fantásticos sueños del autor. Se trata de un ensayo futurista de carácter apocalíptico, centrado de forma particular en los Éskhatos, las Cuatro Postrimerías del fin de los Tiempos: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria. Ver, Zorobabel, Nehemías.

Escyras

Río de Laconia. Hoy, en Grecia.

Escutarios

Ver, Gentiles (eran parte de las tropas personales del emperador Juliano de las Scholae Palatinae, reclutadas ….).

Escus

Oescus (ciudad de Moesia inferior, al noroeste de la ciudad búlgara actual de Pleven, cerca de la aldea de Gigen, en la desembocadura ….).

Escultura romana

Los primeros escultores que trabajaron en Roma fueron etruscos. Su gusto por trabajar el bronce, por vestir sus estatuas y por esculpir estatuas de figuras públicas fue compartido por los romanos. Pero desde el siglo II a.C. los artistas griegos acudieron a Roma, en donde ricos patronos les encargaron la copia de originales griegos pues estaban obsesionados por el deseo de exhibir los logros externos de una cultura helénica. Como resultado, la iconografía religiosa griega se adoptó íntegramente en Roma y la escultura nunca fue globalmente más allá de la adaptación de modelos griegos. Sin embargo, la escultura arquitectónica se desarrolló de la forma griega del relieve conmemorativo, siguiendo una moda propiamente romana. Los escultores romanos sustituyeron la temática mitológica de sus predecesores griegos con la representación de acontecimientos históricos. Éstos aparecieron por primera vez en la base de la estatua de Emilio Paulo levantada en Delfos, en la que se muestran episodios de la batalla de Pidna, el tema siguió vigente a lo largo de la historia de Roma y se puede observar en monumentos como el Ara Pacis, las columnas de Trajano y de Marco Aurelio, y en todos los arcos de triunfo de la capital y el Imperio. La otra forma en que los escultores romanos, o más bien escultores griegos trabajando al servicio de romanos, lograron diferenciarse fue en el retrato individual. Sus rasgos más característicos eran un extremado realismo combinado con un curioso énfasis en los detalles menos atractivos del modelo. En tiempo de Augusto hubo un regreso a retratos más idealizados, pero el realismo reapareció con los Flavios y de nuevo en el siglo III. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Escultura griega

Nuestro conocimiento de la escultura griega deriva de los trabajos originales, que se conservan en apreciables cantidades, de las copias romanas, de las descripciones en la literatura, especialmente en Plinio el Viejo y Pausanias, y de las inscripciones, especialmente las bases de estatuas y las dedicatorias. La mayor parte tenían que ver con la religión o conmemoraciones. Las imágenes de culto se necesitaban para las cellas de los templos o los santuarios y escenas religiosas o mitológicas en relieve para la decoración de los templos. Las victorias atléticas y militares tenían que celebrarse, los muertos tenían que ser recordados y desde el siglo V a.C. se ordenó esculpir los retratos de las figuras públicas. Los materiales empleados normalmente eran la piedra (mármol o caliza), bronce, madera, terracota y para las estatuas crisoelefantinas una combinación de oro y marfil. Las esculturas de piedra generalmente estaban pintadas y con frecuencia se añadían accesorios (como los ojos, joyas, armas, riendas) hechos con otros materiales. La producción de esculturas monumentales de piedra en Grecia en el Período Arcaico, parece haber comenzado hacia la mitad del siglo VII. El contacto de los griegos con el este se incrementó después de la conquista de Egipto por Asiria el año 672 a.C. y la influencia egipcia es evidente en la estatuaria. Un tema favorito era el kouros u hombre joven desnudo de pie, de tamaño natural o mayor, en una posición erguida con los puños cerrados y el pie izquierdo ligeramente adelantado. La equivalente femenina (koré) estaba vestida con una vestimenta apretada. También se representaban figuras sentadas y caminando ambas siguiendo de cerca los modelos egipcios. Pero la tendencia al realismo en el retrato de la anatomía humana se hizo cada vez más pronunciado de tal modo que hacia el siglo V la escultura había perdido buena parte de su sabor oriental. La escultura arquitectónica siguió una progresión similar y ofrecía el marco para una composición más ambiciosa. Episodios mitológicos como la historia de los argonautas, el juicio de Paris y batallas entre dioses y gigantes, eran los temas favoritos de un friso narrativo que podía extenderse en torno a un edificio. Las acróteras generalmente adoptaban la forma de animales fabulosos como esfinges, grifos o gorgonas. Las tumbas estaban señaladas por una piedra esculpida a veces coronada por una esfinge, si bien con posterioridad una simple palma reemplazó a la esfinge. Al comienzo del Período Clásico la figura masculina erguida había evolucionado hacia una postura más realista en trabajos como el auriga de bronce de Delfos y el bronce que representa a Poseidón (o Zeus) caminando en Atenas. La cima de este desarrollo hacia la armonía anatómica está representada en el trabajo de Policleto, quien, como Mirón, apreciaba las posturas atléticas. Pero el escultor más famoso del siglo V y quizá de toda la antigüedad fue Fidias, a quien Pericles encargó la supervisión de todos los trabajos de la Acrópolis ateniense. Sus estatuas crisoelefantinas de Atenea para el Partenón y de Zeus para Olimpia se han perdido, pero las esculturas del Partenón conservadas atestiguan la calidad de su genio. Un trabajo de calidad similar fue hecho en toda Grecia por discípulos y sucesores de Fidias tales como Agorácrito, Alcámenes y Peonio. La escultura en el siglo IV a.C. estuvo dominada por el trabajo de tres artistas: Praxíteles, Scopas y Lisipo. El primero está representado por un importante trabajo que se conserva, el Hermes de Olimpia, que atestigua los logros de la época, aunque alguno duda sobre su autenticidad. La relajada majestad del siglo V fue reemplazada por una humanidad más personálizada por medio de una intensidad de la expresión que se puede observar también en las lápidas funerarias áticas del siglo IV. Un realismo todavía mayor, algunas veces tendente a lo melodramático, caracteriza a la escultura del Periodo Helenístico. Vestidos en movimiento, cuerpos torcidos y expresiones de angustia en los relieves de Pérgamo del siglo II contrastan con la contención de las épocas anteriores. en la misma época las tendencias clasicistas de artistas como Eubulides y Policles, mantienen las tradiciones del siglo V vivas y fueron muy admirados por los patronos romanos. Los orígenes micénicos de la escultura griega son bien conocidos. Durante los "siglos oscuros", algunos marfiles, terracotas o pequeños bronces son los únicos testimonios de que las artes plásticas sobrevivían en el mundo helénico, A partir del siglo VII a.C., los testimonios se multiplican: estatuas y relieves "dedálicos", decoraciones en bronce de utensilios o armas, grandes vasos de terracota con relieves, estatuitas de terracota, mientras que reaparece la escultura monumental (templo A de Prinias en Creta). Los primeros nombres históricos de escultores se unen a la tradición de Dédalo (Dipoinos y Scilis). A finales del siglo VI, kuroi colosales de mármol muestran la virtuosidad de los escultores de las Cícladas o del Ática. En el siglo VI, la producción de los talleres de la Jonia, de las islas, del Peloponeso y del Ática es de una gran riqueza: decoraciones monumentales de la Acrópolis de Atenas, del templo de Artemisa en Corfú, métopas "siciónicas", después tesoro de Sifnos en Delfos, arquitrabe esculpido de Asos en Tróade, cornisa y columnas esculpidas de Éfeso, a lo que responden en Occidente los conjuntos de Selinunte y del Heraion del Silaris (cerca de Pestum). A manera de ofrenda, han erigido kuroi y korés en todos los santuarios (series de Atenas, de Delos, de Samos, de Delfos, del Ptoion en Beocia). Los pequeños bronces y las terracotas votivas hormiguean. Textos y sobre todo inscripciones (firmas de artistas) nos dan a conocer un gran número de nombres de escultores: desgraciadamente la correspondencia se establece raramente entre un nombre y una obra conservada. Tectaios y Angelión (Apolo de Delos), Baticles de Magnesia (trono y Apolo de Amiclea, cerca de Esparta), Teodoros de Samos, después, a finales de siglo Canacos de Sicione, Endoios y Antenor, en Atenas, son los artistas más conocidos. Hacia 500, el Tesoro de los atenienses en Delfos, y el monumento de las Harpías en Xantos en Licia, después los frontones del templo de Afaia en Egina representan los últimos conjuntos decorativos del arcaismo. Con el "estilo severo", después de Maratón, la escultura griega alcanza su primera madurez, desde antes de Fidias, entre 490 y 450, aproximadamente. Hageladas de Argos, Onatas de Egina, Calamis, Critios de Atenas, Pitágoras de Regio, después Mirón de Eeuteras crean obras maestras que en gran parte nos escapan. Admirables obras anónimas nos permiten imaginárnoslas: el Auriga de Delfos, el Poseidón de Histiea, el Efebo rubio o el Efebo llamado de Critios. Un conjunto monumental como los frontones y las metopas del templo de Zeus en Olimpia (debidas sin duda a Peonios de Mendé) ha conservado toda su amplitud. Desde este momento la historia de la escultura griega puede seguir la de los escultores, aunque no siempre sea fácil hacerlas coincidir. Fidias y Policleto señalan el apogeo del primer clasicismo con Alcameno, Agorácrito, Cresilas, émulos o discípulos de Fidias. Mientras los santuarios se pueblan de ofrendas y las necrópolis de estelas funerarias, la noble gravedad del estilo de Fidias y la perfección concertada de Policleto se imponen en todos los talleres. Pero se manifiestan nuevas tendencias: manierismo del ateniense Calímacos, dulzura amable de su compatriota Cefisodoto... En el siglo IV, géneros nuevos se expansionan como el retrato, poco practicado antes, en el que se ilustra Silanion, el retratista de Platón. Sobre todo grandes maestros imponen su sensibilidad y su visión plástica a toda la época ulterior: Scopas, que sabe traducir la inquietud o la languidez; Praxíteles, que expresa el abandono y la voluptuosidad tranquila; Lisipo, en fin, maestro poderoso y multiforme que pertenece ya a la época helenística. Otros artistas han dejado nombres casi tan famosos: Leocares, Brixias, Timoteos, colaboradores de Scopas en el Mausoleo de Halicarnaso. No se puede tampoco olvidar el artesanado de los pequeños bronces y de las terracotas: estas últimas han heeho célebre la población beocia de Tanagra. Los escultores griegos han trabajado la madera (para la técnica crisoelefantina), la terracota (se han descubierto grandes estatuas de terracota en Olimpia y en Pestum), el bronce, la piedra calcárea y el mármol. Este último material, que el suelo griego proporcionaba en abundancia, permitió la ejecución de grandes decoraciones esculpidas arquitecturales, estelas votivas y funerarias y también, conjuntamente con el bronce, estatuas innumerables. Se guardará siempre en el espíritu que en la escultura griega la policromía es la regla: todas las estatuas de mármol estaban pintadas. Tal como aparecen hoy día, blancas y desnudas, habrían parecido tristes y sin vida a los grandes artistas de otros tiempos. Ver, Antenor, Antígono de Caristo, Cares de Lindos, Crésilas, Damofón, Endoios, Eufranor, Leocares, Silanión, Timoteo, Escuela de Escultura de Afrodisias, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Escultura coroplástica

Coroplastia (arte de fabricar figurillas o relieves de barro, moldeándolos y cociéndolos. El artista que se dedica a este arte es ….).

Escultores

Se recogen aquí los nombres de los escultores que aparecen en este Diccionario, de origen griego, romano, egipcio, etc. y de diferentes siglos: Acestor, Acradas, Afrodisio, Agarócrito, Agasias, Agesandro, Alcámenes, Alcimedón, Alco, Alipo, Amicleo, Anaxágoras, Andrón, Andróstenes, Anfión, Anfistrato, Anjhaf, Antenor, Antífanes, Apelas, Apolodoro el Insensato, Apolonio de Atenas, Apolonio de Rodas, Arcesilao de Roma, Arcesilao de Grecia, Árdalo, Aristandro de Paros, Aristeo, Arístides, Aristocles de Ática, Aristocles de Cidonia, Aristodemo, Aristogitón, Aristomedes, Aristonidas, Aristono, Ascaro, Atenis, Atenodoro de Arcadia, Atenodoro de Rodas, Aulanio Evander, Auta, Baticles, Bek, Bión de Mileto, Bryaxis, Búpalo de Quíos, Calamis, Calímaco, Calón de Egina, Canacos de Sicione, Cares de Lindos, Cleoetas, Cleómenes, Cleón de Sicione, Crésilas de Cidón, Critio de Atenas, Crisótemis, Critón, Ctesiscles, Damófilo, Damofonte, Dédalo de Atenas, Dédalo de Sicione, Demetrio, Dinómenes, Diógenes, Dipenes y Escilis, Dipoinos, Egineta, Endoios, Escopas, Eubulides, Eufranor, Eutélidas, Euticrates, Eutíquides, Evandro Aulanio, Fidias, Firómaco, Fradmón, Geladas, Giciadas, Glaucias, Gorgaso, Hageladas, Hatiay, Hegesias, Heliodoro, Hipatodoro, Hiram, Inkaf, Ipuky, Ipy, Irtisen, Khaemhese, Learco, Leocares, Leptines, Lisipo, Lisístrato, Men, Menéstrato, Mikón, Mirmécides, Mirón, Náucides, Nebamun, Nesiotes, Niankhptah, Onatas, Pasiteles, Peonios de Mendé, Perilo, Pirrómaco, Pitágoras de Samos, Policles, Policleto, Polidoro, Praxíteles, Ptahpehen, Roicos, Scilis, Silanión, Taurisco, Thutmosis, Timoteo, Userwer, Vulca, Zenodoro.

Esculapio

Dios romano de la medicina y la curación, equivalente al griego Asclepio. Ver, Asclepio (los griegos, en caso de enfermedad, se dirigían, naturalmente, a sus dioses. El dios local, fuese el que fuese, representaba un ….).

Esculapias

Fiesta romana en honor de Esculapio. Ver, Epidaurias.

Esculano

Aes (nombre de la divinidad que preside la fabricación de la moneda de cobre).

Escuela Sabiniana

Era una de las dos escuelas más importantes de derecho que había en Roma durante los siglos I y II. Estaba formada por juristas que se dedicaban al derecho como profesión, a diferencia de la escuela proculeyana que lo consideraba como un ejercicio libre de la nobleza. Los sabinianos tomaron su nombre de Sabino Masurio, pero luego fueron conocidos como casianos, por uno de los estudiantes de Sabino, Casio Longino. Los sabinanos basaban sus dictámenes en la doctrina de Gaio Ateio Capito, instructor de Sabino y un simpatizante del conservatismo en el reinado de Augusto.. Uno de los hechos más reprochables en la actitud de los sabinianos eran sus reflexiones legales conservadoras, según la escuela opositora a ellos, los proculeanos. La rivalidad entre ellos terminó cuando se unieron a finales del siglo II. El más famoso estudiante y director de la escuela fue Salvio Juliano.

Escuela Neoplatónica

La funda Plutarco el Grande quien la dirige hacia 432. La instala en su propio domicilio. Esta es una costumbre muy común en la antigüedad tardía según las noticias aportadas en las Vidas de los Sofistas de Eunapio de Sardes y en el Discurso XVIII de Himerio. Se halla en la denominada impropiamente Casa de Proclo pues este último filósofo sólo es el segundo director de la Escuela tras Siriano. Dos testimonios avalan esa identificación. Uno es el hallazgo de un probable busto de Plutarco el Grande. El otro se debe a Marino de Neápolis quien sucede a Proclo a la cabeza de la Escuela Neoplatónica de Atenas. Marino escribe una biografía de su antecesor, costumbre muy habitual entre los directores de aquella Escuela. Allí se dice que a Proclo le gustaba mucho el emplazamiento de la Escuela por hacerse visible desde la Acrópolis, haber sido la vivienda de Plutarco el Grande y su proximidad al Teatro de Dionisio y al Templo de Asclepios. Ello induce a situar la sede de la Escuela Neoplatónica de Atenas en el camino situado en la ladera meridional de la Acrópolis. Los caracteres de la Escuela Neoplatónica de Atenas son en primer lugar su absoluta oposición al cristianismo. Es necesario citar su cultivo de una mística pagana con supuestas apariciones a sus maestros de los viejos dioses. En tercer término su financiación es privada por medio de subvenciones de particulares llamadas en griego "diadoxika". Sus maestros conceden gran importancia a la Retórica como paso previo a la estricta docencia filosófica. Como toda escuela que se precie sus directores forman una línea sucesoria que recibe el nombre de cadena de oro y a sus miembros se les llama los diádocos. Cada diádoco escribe la vida de su inmediato predecesor. Ya hemos visto como Marino de Neápolis escribe la de Proclo a la vez que Damascio de Siria, diádoco en 529, redacta una Vida de Isidoro. Así la Escuela Neoplatónica de Atenas crea una hagiografía pagana visible en la continua aplicación a Proclo del adjetivo divino. Esa hagiografía pagana se inserta en el mismo espíritu que informa otros escritos importantes del paganismo como la Vida de Apolonio de Tiana por Filóstrato, la Vida de Pitágoras que se debe a Jámblico y las mencionadas Vidas de los Sofistas de Eunapio de Sardes. Hasta 529 la cadena de oro de la Escuela Neoplatónica se halla formada por los siguientes personajes: su mismo fundador Plutarco el Grande; Siriano que florece hacia 450; Proclo quien continúa practicando los Misterios de Eleusis de forma privada y clandestina y al que su biógrafo Marino de Neápolis considera capaz de provocar lluvia en tiempo de sequía dentro de la mejor tradición taumatúrgica pagana iniciada con Apolonio de Tiana; y Marino de Neápolis, recipendiario de supuestas apariciones de Démeter, señal de que continúa practicando los ritos eleusíacos, Pan y Asclepios y defensor en su Comentario al Timeo de Platón de la doctrina de la eternidad del mundo, totalmente inconciliable con la idea cristiana de la creación, por medio de unos argumentos simiIares a los que Macrobio emplea en el Comentario al Sueño de Escipión. Después de Marino de Neápolis el diádoco es Siriano. La cadena de oro se cierra con Damascio de Siria quien acentúa todavía más la idiosincrasia mística de la Escuela en su Tratado de los Principios. El mejor exponente de la ideología anticristiana de la Escuela Neoplatónica de Atenas es Simplicio de Cilicio, contemporáneo de Damascio de Siria. En su Comentario al Enchiridion de Epícteto, Simplicio defiende frente a la doctrina cristiana del perdón de los pecados la idea tomada del Gorgias de Platón del castigo implacable y ejemplar de los daños que pueda sufrir el pecador. También Simplicio de Cilicia enjuicia en forma desfavorable los cultos cristianos de hombres muertos, en concreto de Cristo y los mártires, y los contrapone a la divinidad del cielo que es hostil a cualquier liturgia fúnebre. En este sentido Simplicio recoge una corriente pagana que condena la veneración de las reliquias de los mártires por los cristianos. En los ss. IV y V, esas críticas aparecen en Ammiano Marcelino y todos los discípulos de Jámblico quienes preconizan que el troceamiento de un cadáver a fin de transformar sus partes en objetos de devoción es una profanación siniestra y una impureza repugnante. La Escuela Neoplatónica de Atenas es respetada hasta la subida al trono de Justiniano en 527. Aquel emperador desea extirpar el paganismo pues Procoplo de Cesarea dice que Justiniano desea asegurar a sus súbditos no sólo la seguridad del cuerpo, sino también la salvación del alma. En 527 una constitución imperial veta a los paganos y a sus hijos el ejercicio de cargos públicos y les impone la obligación de aprender la fe ortodoxa (Código de Justiniano I,5,1 2). Dos años más tarde Justiniano promulga otras dos constituciones. Por la primera obliga a los paganos a hacerse instruir en las creencias cristianas so pena de confiscación de bienes (Código de Justiniano I,5,1 8,4). A través de la segunda despoja a los paganos de la facultad de enseñar (Código de Justiniano I,1 1,10,2). A esta medida se refiere la Cronografía de Juan Malalas cuando dice que bajo el consulado de Flavio Decio (529) Justiniano promulga un edicto dirigido a los atenienses por el que prohibe la enseñanza de la Filosofía. Además Justiniano, en aplicación de estas medidas, lanza una persecución en Constantinopla que afecta a altos funcionarios criptopaganos. En torno a 529 se aprecian rastros de cristianización en Escuela de los Sofistas. Se ocultan estatuas intactos en pozos, lo que no se observa en los edificios del entorno. El ocultamiento de las esculturas de los antiguos dioses es una práctica muy común por los paganos en momentos en que se sienten perseguidos por las autoridades cristi anas. Así han aparecido la Venus Capitalina, la Afrodita de Milo, la Minerva de Poitiers y el Hércules Mastaï del Vaticano.

Escuela judía de Alejandría

Ver, Alejandría (Egipto).

Escuela Jónica

Escuela de Mileto (escuela filosófica fundada en el siglo VI a.C.).

Escuela eleática

Enseñanza griega de filosofía presocrática, que tuvo su apogeo en los siglos V y IV a.C.. El nombre proviene de la ciudad griega de Elea, en el sur de Italia, hogar de Parménides y Zenón, máximos exponentes de la miswma; otro miembro fue Jenófanes. El pensamiento eleático se opone tanto a la filosofía materialista de los milesios como al planteamiento de la base mutable primigenia de las cosas formulada por el filósofo griego Heráclito. Según los eleáticos, el universo es en esencia una unidad inmutable, no existiendo el tiempo, siendo una unidad imperecedera y que está más allá de la cognición proporcionada por los sentidos humanos, pues, nuestros sentidos nos engañan. Sólo a través de la reflexión filosófica, afirmaban, se puede alcanzar la verdad última. Las observaciones sensoriales ofrecen tan solo una visión limitada y distorsionada de la realidad. Los eruditos difieren en si la escuela fue fundada por Jenófanes o por Parménides. Muchas de las doctrinas eleáticas se basaron en las enseñanzas de Jenófanes, mientras que Parménides desarrolló sus doctrinas dentro de un sistema de metafísica, es decir, hablando del ser y del no ser. Según este último, la apariencia del movimiento y la existencia en el mundo de objetos distintos son mera ilusión: solo parecen existir, apoyando este punto con las paradojas de Zenón de Elea. Las ideas de Pitagoras y Parménides en realidad nunca supusieron la base del idealismo que caracterizaría después a la filosofía griega y en particular al sistema metafísico de Platón. Sin embargo, al margen de su tendencia metafísica, los planteamientos contra la dialéctica cumplieron un rol estimulante en el avance de ella, centrando la posibilidad de significar lógicamente la condición contradictoria del movimiento.

Escuela de Mileto

o Escuela Jónica. Escuela filosófica fundada en el siglo VI a.C. en la colonia griega de Mileto, en la costa egea de Jonia (Asia Menor). Sus miembros fueron Tales, Anaximandro y Anaxímenes, los tres, ciudadanos de Mileto. Sobre Tales no se tienen referencias escritas de su obra, de Anaxímenes se ha perdido todo y de Anaximandro sólo se conserva un pequeño fragmento. Principalmente se ocuparon de temas relacionados con la naturaleza. Tales admitía que el principio (arché) de todo era el agua, para Anaxímenes era el aire, y para Anaximandro era el ápeiron, lo indeterminado. En este mismo siglo Mileto alcanzó la cima de su desarrollo económico, político e intelectual. Introdujo nuevos puntos de vista contrarios a las opiniones prevalecientes de la época sobre cómo estaba organizado el mundo: mientras que estas daban a la voluntad de dioses antropomórficos la responsabilidad sobre los fenómenos naturales, los milesios presentaron una visión de la naturaleza en términos de entidades metodológicamente observables, con lo que puede considerarse a la suya la primera filosofía científica. Durante el siglo XII a.C. en Asia Menor se crearon numerosas colonias debido a la invasión dórica que generaba emigraciones por todas las islas. En esta zona se crearon ciudades como Samos, Éfeso o la propia Mileto que al estar en una zona marítima tenían mucho contacto mercantil y comercial. Durante el siglo VI a.C. llegó también a la isla la filosofía de la mano de Tales de Mileto que fue su máximo exponente. )o()o( Revuelta jónica )o( En 546 a.C. el rey Creso de Lidia fue derrotado por el rey persa Ciro, pasando desde entonces su reino y las ciudades griegas a formar parte del Imperio persa. Darío I, sucesor de Ciro, gobernó las ciudades griegas con tacto pero apoyó el desarrollo comercial de los fenicios, que formaban parte de su imperio desde antes, y que eran rivales tradicionales de los griegos. Además, los jonios sufrieron duros golpes, como la conquista de su floreciente suburbio de Naucratis, Egipto, la conquista de Bizancio, llave del Mar Negro, y la caída de Síbaris, uno de sus mayores mercados de tejidos y un punto de apoyo vital para el comercio. De estas acciones se derivó un resentimiento contra el opresor persa. El ambicioso tirano de Mileto, Aristágoras, aprovechó este sentimiento para movilizar a las ciudades jónicas contra el Imperio persa, en el año 499 a.C. Aristágoras pidió ayuda a las metrópolis de la Hélade, pero solo Atenas, que envió 20 barcos y Eretria con cinco naves, acudieron en su ayuda. El ejército griego se dirigió a Sardes, capital de la satrapía persa de Lidia, y la redujo a cenizas, mientras que la flota recuperaba Bizancio. Dario I, por su parte, envió un ejército que destruyó al ejército griego en Éfeso y hundió la flota helena en la batalla naval de Lade. Tras sofocar la rebelión, los persas reconquistaron una tras otra las ciudades jonias y, despues de un largo asedio, arrasaron Mileto. Murió en combate la mayor parte de la población, y los supervivientes fueron esclavizados y deportados a Mesopotamia. De esta manera terminó la Escuela de Mileto aunque su filosofía se extendió por todas las ciudades de Jonia. )o()o( Miembros )o( Los milesios, tambien llamados "físicos", se preocupan por determinar el principio último y también el substrato que permanece invariable ante todos los cambios y el fin, o "telos" al que todo vuelve, llamado arché, la naturaleza última de la realidad, planteándose por lo tanto el problema de la unidad en la diversidad. )o()o( Tales )o( Tales de Mileto (ca.625-546 a.C.) fue el iniciador de la indagación racional sobre el universo. Se le considera el primer filósofo de la historia, y el fundador de la escuela jonia de filosofía, según el testimonio de Aristóteles. Fue el primero y más famoso de los Siete Sabios de la Antigüedad, el sabio astrónomo, y tuvo como discípulo y protegido a Pitágoras. Es aparte uno de los más grandes astrónomos y matemáticos de su época, hasta tal punto que era una lectura obligatoria para cualquier matemático en la Edad Media y contemporánea. Sus estudios abarcaron profusamente el área de la geometría, álgebra lineal, geometría del espacio y algunas ramas de la física, tales como la estática, dinámica y óptica. Su vida está envuelta en un halo de leyenda. Tales habría enunciado, de acuerdo con la escasa información de los testimonios, las tres tesis filosóficas siguientes: )o( 1. Que la fuente o principio de todas las cosas (arché) es el agua. )o( 2. Que todas las cosas, incluso las aparentemente inanimadas, tienen vida: "todo esta lleno de démones" (tesis del hilozoísmo). )o( 3. Que el cambio y la generación se explican por medio de la condensación y de la rarefacción. )o()o( Anaximandro )o( Anaximandro de Mileto (ca.618-610-ca.548-545 a.C.), fue discípulo y continuador de Tales. Se le atribuye un libro sobre la naturaleza, pero su pensamiento llegó a la actualidad mediante comentarios doxográficos de otros autores. Se le atribuye un mapa terrestre, la medición de los solsticios y equinoccios por medio de un gnomon, trabajos para determinar la distancia y tamaño de las estrellas y la afirmación de que la Tierra es cilíndrica y ocupa el centro del universo. La respuesta dada por Anaximandro a la cuestión del arché puede considerarse un paso adelante respecto a Tales. El arché es ahora lo ápeiron (de "a-"privativa, y "peras", límite, perímetro), es decir, lo indeterminado, lo ilimitado, que es precisamente, el concepto de lo que se va buscando. Lo que es principio de determinación de toda realidad ha de ser indeterminado, y precisamente ápeiron designa de manera abstracta esta cualidad. Lo ápeiron es eterno, siempre activo y semoviente. Esta sustancia, que Anaximandro concibe como algo material, es "lo divino" que da origen a todo. )o()o( Anaxímenes )o( Anaxímenes de Mileto (586-528 a.C.), hijo de Eurístrato. Fue discípulo y compañero de Anaximandro, coincidiendo con él en que el principio de todas las cosas (arché) es infinito; aunque, a diferencia del ápeiron de su mentor, nos habla de un elemento concreto: el aire. Esta sustancia, afirmaba, se transforma en las demás cosas a través de la rarefacción y la condensación. La rarefacción genera el fuego, mientras que la condensación el viento, las nubes, el agua, la tierra y las piedras; a partir de estas sustancias se crea el resto de las cosas. Podría explicarse el cambio de estado del aire mediante el flujo entre dos polos, lo frío y lo caliente; pero varios fragmentos nos muestran que Anaxímenes pensaba inversamente, y creía que lo caliente y lo frío eran consecuencia y no causa de la rarefacción y la condensación respectivamente.

Escuela de los Sofistas

Se sitúa en el areópago de Atenas. Esta colina rocosa se halla encima del Ágora. La leyenda sitúa allí el juicio de Ares por los demás olímpicos a causa del asesinato de uno de los hijos de Poseidón. Una de sus cuevas guarda el viejo templo de las Euménides, las diosas de la venganza. Las excavaciones en el areópago durante el bienio 1970-1971 han descubierto un palacio. Aquí se aloja la Escuela de los Sofistas. Este edificio tiene unas dimensiones de 35,50 m de norte a sur y 41 m de este a oeste. Los arqueólogos sacaron a luz veinticuatro habitaciones (muchas de ellas de gran tamaño), dos patios con peristilo, dos patios de servicio más pequeños y unos baños particulares en la esquina sureste del palacio. Los componen tres habitaciones que sirven respectivamente de frigidarium, tepidarium y caldarium. Dos manantiales excavados en la propia Colina del Areópago abastecen de agua este palacio al que también se conoce por Casa del Manantial o Casa de la Fontana.

Escuela de Escultura de Afrodisias

Ver, Afrodisias (ciudad de Caria).

Escuela de Alejandría

La denominación Escuela de Alejandría, de filosofia antigua, se emplea en dos sentidos: Se da este nombre a la filosofia judaica de Filón, quien vivió en Alejandría en el siglo I, e interpretó la Biblia aplicando los métodos del platonismo estoico. Es la escuela filosófica de los pensadores cristianos alejandrinos, o vinculados a esta ciudad, de los siglos II y III, cuyas ideas tienen una poderosa influencia en toda la teología del cristianismo primitivo. Los principales representantes fueron Clemente de Alejandría, filósofo cristiano griego, y Orígenes, Padre alejandrino de la Iglesia. En un sentido más amplio, también reciben el nombre de escuelas de Alejandría a las escuelas filosóficas y científicas que surgieron en la ciudad durante los primeros siglos a.C. e influyeron en otras ciudades con ideas eclécticas y del neopitagorismo pagano. Destacaron Aristarco de Samos, astrónomo y matemático griego, Hiparco de Nicea, astrónomo, geógrafo y matemático griego, Claudio Ptolomeo, geógrafo y matemático greco-egipcio, Diofanto, matemático greco-egipcio, Eratóstenes, matemático, astrónomo y geógrafo griego, Ammonio Saccas, fundador del neoplatonismo, y Filón de Alejandría, filósofo judío greco-egipcio. Ver, Escuela judía de Alejandría.

Escuela

El término "escuela" proviene del griego antiguo (skholé) por mediación del latín schola. Curiosamente el significado original en griego era tranquilidad, tiempo libre, que luego derivó a aquello que se hace durante el tiempo libre y, más concretamente, aquello que merece la pena hacerse, de donde acabó significando "estudio" (por oposición a los juegos) ya en el griego de Platón y Aristóteles. En el período helenístico pasó a designar a las escuelas filosóficas, y de ahí, por extensión, tomó el significado actual de "centro de estudios".

Escudras

Tracios.

Escudra

Satrapía persa que abarcaba Tracia y Macedonia. La capital de esta satrapía, que habría pasado a formar parte del Imperio con posterioridad al año 512 a.C., era Sestos.

Escudo hoplita

Aunque ya en época de Homero, durante el siglo VIII a.C., e incluso desde antes, los campos de batalla helenos presenciaron batallas entre masas compactas de infantería, no fue sino a principios del siglo VII a.C. cuando apareció la falange hoplita, una combinación única de formación rígidamente mantenida, táctica de combate cuerpo a cuerpo, nuevo armamento específicamente diseñado para tal fin, y composición social del ejército a base de ciudadanos de la recién nacida polis. Este sistema táctico iba a dominar la guerra en Grecia durante los siguientes ss., hasta época de Alejandro Magno, y en el intervalo iba a mostrarse capaz de vencer a enemigos tan temibles como el persa. La unidad básica de la falange de época arcaica y clásica, una comunidad cívica en armas (no confundir con la falange macedonia y helenística, muy diferente), era el hoplita, ciudadano más o menos pudiente, capaz de costearse una pesada panoplia que garantizaba su protección en el tipo de combate especialmente letal al que se dirigía. Aunque se ha dicho muy a menudo que el hoplita tomaba su nombre del escudo o hoplon, lo cierto es que esta palabra se refiere a armas en general; el término técnico griego era aspis. En todo caso, el escudo era, junto con la lanza o dory, el arma más significativa de la panoplia de un hoplita. Estaba formado por un gran cuenco circular y un borde muy reforzado casi plano, alcanzando un diámetro total de unos 90-110 cm; tomaba, pues, la forma de un gran plato sopero con base redondeada. Se construía con láminas de madera (por ejemplo, de álamo) curvadas y encoladas entre si. El interior se forraba con cuero fino; el exterior podía ir cubierto por una delgada lámina de bronce de no más de 0,5 mm de grosor, puramente decorativa, o ir simplemente pintado y decorado con un motivo de lámina de bronce. Su grosor no era uniforme: la madera oscilaba entre 0,9 cm en el centro y 1,8 cm en los bordes. El peso oscilaba en torno a los 6,5-8 kg, lo que en cierto modo desmitifica la supuesta pesadez del aspis: el escudo romano imperial en forma de teja pesaba también entre 7 y 7,5 kg, y algunos ejemplares llegan a los 10 kg. La concavidad interior y el amplio borde del escudo tenían una función importante: el hoplita podía apoyarlo sobre su hombro izquierdo, descargando así peso de su brazo en combates prolongados; además, podía empujar mejor con él, y con todo su propio peso detrás, para desequilibrar al rival (othismos). Ya en el siglo VII lo describía gráficamente el poeta Tirteo: "el pecho y los hombros/tras la amplia curva del ancho escudo". Durante las marchas, el escudo se llevaba colgado de los hombros por una correa o telamon, y a menudo iba cubierto con fundas protectoras de tela o cuero. El rasgo más distintivo del aspis era su sistema de agarre, único en el Mediterráneo antiguo: en lugar de agarrar una empuñadura central, el aspis se embrazaba pasando primero el antebrazo izquierdo por una gran embrazadera central de lámina de bronce (porpax) remachada al inte-rior del escudo y empuñando luego con la mano una agarradera de cuero en el borde del escudo (antiIabé). Este sistema es mucho más descansado (parte del peso cae sobre el antebrazo, parte sobre el hombro y muy poco sobre la muñeca), seguro (si los dedos sueltan el antilabé, el escudo no se cae) y reparte bien los golpes del enemigo (que no repercuten sólo sobre la muñeca, sino sobre todo el antebrazo). Sin embargo, tiene también inconvenientes: escasa movilidad en un combate individual y ágil; y dificultad para soltarlo, pues hay que apoyarlo primero en el suelo; por tanto, en caso de huida, soltar el escudo podía ser difícil, mientras que replegarse con él sería un verdadero estorbo. En estas condiciones, se entiende que para los antiguos griegos perder el escudo fuera signo de deshonra: implicaba una huida a todo correr. De ahí, también, el aforismo espartano en el que la madre ordenaba a su hijo que volviera con el escudo o sobre él, esto es, vencedor o cadáver, a hombros de sus compañeros y con el escudo como parihuela. En resumen, el portador del escudo hoplita sacrificaba movilidad y protección lateral para ganar enormemente en protección frontal. Otra peculiaridad de este gran escudo circular es que aparentemente desperdicia superficie útil, pues toda la mitad izquierda sobresale sin proteger al portador. En realidad, el aspis sólo se entiende cabalmente en una formación bien alineada; es entonces cuando tamaño, forma y empuñadura del escudo cobran todo su sentido: la mitad izquierda de un escudo protege el flanco derecho del compañero de la izquierda, mientras que la propia derecha, mal cubierta por el escudo propio, es protegida por la parte del escudo que sobresale del camarada de la derecha. La falange es así como las escamas de un pez: invencible mientras cada escudo permanezca en su sitio, protegiendo no sólo al portador sino a sus vecinos. La solidaridad, la cohesión de grupo no es sólo deseable, es imprescindible tanto en la victoria como en la derrota, porque la fuerza de los escudos unidos es muy superior a la de cada uno de ellos individualmente. También se entiende mejor en esta formación el rígido sistema de agarre: no se trata de esgrimir el escudo individualmente para parar golpes, sino de presentar un frente continuo y sólido. Plutarco informa de que los espartanos no despreciaban a quien perdía su casco, pero sí su escudo, "porque se revisten de éstos [cascos] para su propio beneficio, pero del escudo en beneficio del frente común". En relación con todo esto, los propios clásicos como Tucídides observaron un fenómeno curioso: las falanges, al avanzar, tendían a desviarse hacia la derecha, pues cada guerrero procuraba instintivamente cobijar su flanco menos protegido tras el escudo de su compañero de ese lado. Los generales trataron en ocasiones de obtener ventaja táctica aprovechando este fenómeno psicológico. Ya hemos dicho que la metálica superficie exterior del escudo no era realmente una protección, sino una decoración; aunque a veces el espectáculo de cientos de escudos moviéndose a la vez a una orden dada, y reflejando los rayos del sol, podía asombrar y atemorizar a los bárbaros orientales, como cuenta Jenofonte en Anabasis. Los escudos solían llevar símbolos pintados o recortados en lámina broncínea. A menudo, son verdaderos emblemas heráldicos de un héroe o de su familia, como un águila con alas extendidas, un triskeles, o el Eros de Alcibíades que escandalizó a la sociedad ateniense de su época. Otras veces, símbolos protectores como una fiera cabeza de Gorgona que, simbólicamente, petrificaría al enemigo. Otras, alusiones religiosas como un tridente, símbolo de Poseidon. Sólo la orgullosa Esparta eliminó pronto los símbolos individuales, sustituidos por una gran lambda, la L inicial de Lacedemonia, cuya sóla visión en los campos de batalla bastaba para atemorizar a sus enemigos. Con el tiempo, otras ciudades siguieron el ejemplo, y comenzaron a aparecer letras o símbolos que caracterizaban una polis, por ejemplo la sigma de Sición, o la maza de Hércules en Tebas. Los escudos eran así, en la práctica y también psicológicamente, consustanciales al hoplita, parte de su identidad guerrera. No es, pues, extraño que figuren entre las armas que más a menudo aparecen depositadas en santuarios griegos, bien como ofrendas, bien como orgullosos símbolos de victoria, caso del escudo espartano tomado en 425/4 a.C. en la batalla de Esfacteria, y que durante ss. adornó, para orgullo de sus habitantes, la Stoa Poikilé del Ágora de Atenas. Un combatiente podía formar en la falange sin coraza, grebas e, incluso, sin espada, pero el escudo y la lanza eran necesarios, no sólo individualmente, sino como parte funcional del colectivo humano y táctico en el que se integraba.

Escudo de Eneas

Obra divina destinada al héroe troyano. Descrito con detalle en la Eneida.

Escudo

Broquel (era en otro tiempo el arma más distinguida, y los poetas antiguos se esmeraron en detallar las empresas y jeroglíficos que adornaban el ….).

Escudo

Ver, Scutum ((plural, Scuta). Al contrario que la coraza o el casco, el escudo es un arma defensiva activa, porque el portador puede ….).

Escuadrón

Isla. Ver, Epitagma (con los soldados de infantería ligera griegos o peltastas, se formaba ….).

Escua

Oscua (asentamiento situado al sur de la península Ibérica. Los asentamientos permanentes más antiguos de la zona corresponden a Oscua, fundada por fenicios y habitada por ….).

Escrúpulo

Venticuatroava parte de la onza (uncia), algo más de un gramo (1,137 gr).

Escritura silábica

Escritura silábica (Lineal A y B) de las culturas minoica y micénica, cuyos signos están esquematizados. La escritura silábica Lineal B es considerada ya como griego y, por tanto, se trata de una lengua indoeuropea. Se halló principalmente en Micenas, Tirinto, Eleusis, Orcómeno y Tebas, pero son las tablillas de Pilos las que ofrecen una mayor seguridad de datos, al estar mejor excavadas y estudiadas. Fue descifrada por el arquitecto inglés M. Ventris y el filósofo y lingüista J. Chadwick en el año 1.952. El Lineal A, más antiguo, aún no se ha descifrado. El incendio que destruyó algunos palacios micénicos a finales del siglo XIII a.C. proporcionó los documentos que hoy se conocen como tablillas del "lineal B" o escritura micénica. Como el lenguaje de las tablillas no es otro que una forma primaria del griego, ha sido posible finalmente conocer con detalle su contenido tras varias tentativas de desciframiento. Las tablillas contienen principalmente listas de nombres de personas (posiblemente contribuyentes), inventarios de bienes o tierras y ofrendas cotidianas hechas a los dioses. Todo parece indicar que este archivo servía para ejercer un rígido control fiscal "desde palacio" sobre los contribuyentes. Pero es arriesgado definir la verdadera finalidad de este control por dos razones. La primera es que no se trata de una escritura exclusivamente palacial, sino que ejemplares del "Lineal B" han sido hallados también fuera del palacio de Pilos en la llamada "Casa de los Mercaderes". La segunda es que el contenido de algunos documentos no evidencia ningún interés fiscal, sino más bien parecen textos de carácter cultual, que incluyen en ocasiones imprecaciones a los dioses. De todos modos el considerable número de tablillas halladas, en relación con las escasas del "Lineal A", se reparten de forma muy desigual: unas 3.000 proporcionó el palacio de Cnossos en un nivel estratigráfico en torno al 1400 a.C.; otras 1.250 el de Pilos y solamente unas 50 el de Micenas en niveles correspondientes a las últimas décadas del siglo XIII, si bien las otras 20 tablillas conocidas, procedentes del de Tebas, aparecieron en un estrato datado en torno al 1320 a.C. El hecho fortuito de que dichas tablillas no hubieran sido cocidas todavía en el momento del incendio preservó su destrucción. Este hecho, aparentemente anecdótico, plantea algunas cuestiones históricas. No está claro el porqué estas piezas de arcilla no fueron cocidas y archivadas como el resto. Dos hipótesis pueden aproximarse a la explicación. Una, que el contenido de las tablillas salvadas por el incendio no tenía interés archivístico y por ello no se procuró su conservación; si la hipótesis es correcta, la interpretación de la "sociedad micénica" a partir de los datos contenidos en ellas podría no ser ajustada a la realidad. otra, que fueron "escritas" poco antes de la destrucción, bien porque no diera tiempo a su cocción o bien porque registraran datos cotidianos y de escaso interés para la administración palacial. En ambos casos, sin embargo, la "realidad" recogida en estos documentos es concreta e inmediata y resultaría abusivo generalizarla al conjunto del mundo micenico. Ver, Lengua griega.

Escritura egipcia

Escritura jeroglífica basada en ideogramas que evolucionó posteriormente hacia un complicado sistema de símbolos mitad ideográficos, mitad fonéticos, formado por consonantes aisladas,sin vocales. La escritura, como sistema de signos que traduce la comunicación verbal de un pueblo se elaboró en Sumer, junto con Egipto, hacia el año 3.000 a.C. La lengua del antiguo Egipto evolucionó de manera bastante homogénea en cuatro períodos: el Clásico, el Nuevo, el Demótico y el Copto. Normalmente, los signos se marcaban con un pincel sobre un papiro dibujando esquemáticamente el objeto que se representaba. Existían varios tipos de escritura, pero las más usadas eran la escritura hierática, para temas religiosos, y la escritura demótica, usada para los asuntos administrativos y de la vida común. El conocimiento de la escritura jeroglífica pudo hacerse a través de las investigaciones de Champollión sobre la Piedra Rosetta, descubierta en el año 1821 durante las campañas de Napoleón en Egipto.

Escritura cuneiforme

Las primeras tablillas de arcilla escritas proceden de Uruk (Irak) y fueron realizadas hacia el 3.300 a.C. Los signos eran pictogramas que, en el plazo de algunas centurias, sufrieron un proceso de simplificación y abstracción hasta convertirse en un sistema silábico reflejado por signos de apariencia triangular, similares a cuñas, de ahí el nombre que se le asignó en el siglo XVIII de escritura cuneiforme. Se considera, en efecto, que el nacimiento de la escritura hay que situarlo a partir de las tablillas de arcilla del 3.300 a.C. en escritura cuneiforme sumerio-acadia. Este tipo de escritura, perfectamente implantado hacia el 2.500 a.C., se usaba para expresar la lengua sumeria-acadia, pero con el tiempo fue el adoptado por los imperios babilonio y asirio. Durante el imperio persa de Darío, hacia el 500 a.C., se ideó un nuevo sistema de escritura, pero también cuneiforme, cuyo uso siguió dándose hasta el 65 a.C., fecha que se adjudica a la inscripción cuneiforme más "moderna" conocida. La utilidad de este sistema quedó eclipsada con la aparición del alfabeto, cuya rápida expansión por toda Mesopotamia, el Oriente Próximo y por todo el Mediterráneo generó nuevos sistemas gráficos mucho más simples y sencillos de aprender. Con todo, el uso de la escritura cuneiforme aún tuvo rebrotes dentro del propio sistema alfabético, ya que entre el 1.400 y 1.200 a.C. todavía se usaba en Ugarit (Siria) un tipo de escritura cuneiforme pero cuyos signos representaban sonidos consonánticos, en número de treinta, incluso menos, veintisiete en algunos casos. Siendo un sistema derivado del alfabeto protocananeo como los demás, sin embargo, es paralelo al fenicio y constituye un grupo especial en la historia del alfabeto, precisamente por la utilización de signos cuneiformes. La mayoría de las inscripciones están realizadas en tablillas de arcilla sobre las que se grababa cuando estaban aún blandas en el proceso de secado de la cocción. Se escribía en columnas de arriba abajo y de izquierda a derecha, pero se daba la vuelta completa a la tablilla y se comenzaba en la parte contraria y de derecha a izquierda, de modo que para continuar leyendo había que girar la pieza. Los signos se trazaban con un palo de caña fino, a modo de estilo, en punta, y romo por la cara contraria para borrar o anular los trazos. Sin embargo, hacia el tercer milenio la forma de escritura cambió y comenzó a hacerse horizontal en lugar de vertical, aunque seguían trazándose las divisiones de columnas, y a escribirse exclusivamente de izquierda a derecha. No obstante, en las inscripciones en piedra se mantuvo el sistema antiguo hasta el segundo milenio, como ocurría en el código de Hammurabi, el rey de Babilonia (1.792-1.750 a.C.). Junto al sistema de escritura silábico de transcripción de textos, está también representado el sistema numérico. Ya en las tablillas de Uruk aparecen representadas anotaciones numéricas, gracias a las cuales se sabe que en Mesopotamia se utilizaba un sistema sexagesimal. A lo largo de la evolución del sistema gráfico, la representación numérica evolucionó también hasta convertirse en simples combinaciones de cuñas, donde el valor de los números dependía, al igual que en el sistema decimal actual, de la posición que ocuparan. La particularidad más notable era que el número 0 no lo anotaban, simplemente dejaban un espacio vacío. García de Silva y Figueroa (Zafra, 1.551-1.623), embajador de Felipe II de España ante el sha de Persia Abbas el Grande, con la ayuda de las descripciones de los escritores griegos y romanos, logró identificar en 1.618 las ruinas de la antigua ciudad de Persépolis, la capital de Darío y los reyes persas aqueménidas, cerca de la actual Shiraz. Encontró en esas ruinas numerosas inscripciones que no se parecían a ninguna de las conocidas hasta el momento: arameas, griegas, árabes o hebreas, o, por supuesto, latinas, sino que tenían una extraña forma triangular, como pirámides u obeliscos en miniatura y parecían todas idénticas entre sí. Sugiere que los signos cuneiformes habían sido una escritura. La primera inscripción cuneiforme se publicó en 1.657, pero la mayoría de los estudiosos pensaron que se trataba de dibujos ornamentales u otros signos mejor que escrituras. Incluso hubo algunas hipótesis curiosas como la de que serían huellas de patas de pájaros que se habrían posado sobre las superficies de arcilla, cuando aún estaba blanda, o la de Thomas Hyde que, en 1.700, pensó que se trataría de dibujos del arquitecto de Persépolis sobre posibles variaciones de combinación sobre un elemento, ya que, según él, todos los signos eran distintos. En cualquier caso este Hyde fue el que acuñó la expresión "cuneiforme", haciendo referencia a la forma de cuña "cunaetae" de la mayoría de los signos. El nombre exacto que se les dio a estos signos fue el de ductuli pyramidales seu cuneiformes. El alemán Engelbert Kämpfer publicó nuevas copias en 1.712 apuntando la posibilidad de que pudiera haber diferentes signos de escritura y, finalmente, en 1.770 el viajero danés Karsten Niebuhr observó que, en efecto, había tres tipos de escritura diferente y que estaban trazados de izquierda a derecha. Intentó aislar, además, signos sencillos en los distintos sistemas. Sin embargo, el desciframiento no comienza realmente a progresar hasta 1.800 cuando Georg Friedrich Grotefend, profesor de secundaria de Göttingen, trata de interpretar esos signos partiendo del supuesto de que se tratase de escritura alfabética y de que muchos de los signos existentes sirviesen para separar palabras. Aunque se equivocaba, consiguió, no obstante, aislar algunas expresiones de una de las escrituras, el persa antiguo, a partir de inscripciones que contenían nombres de reyes, los cuales, como ocurría con los jeroglíficos egipcios, sí se escribían de manera alfabética, y que había conseguido ver repetidos en diferentes inscripciones, de forma similar a como aparecían en formularios de títulos reales de inscripciones persas muy posteriores. De hecho consiguió identificar las grafías correspondientes a Darío (Darheush), Jerjes (Khshhershe) e Histapes (Goshtasp). Aunque al comienzo los esfuerzos de Grotefend no fueron reconocidos, con el tiempo se le ha considerado como el precursor en el desciframiento del cuneiforme. Pero hasta que no se pudo disponer de textos más amplios no se llegó definitivamente al desciframiento, aún así, tampoco éste se realizó de manera inmediata. En los montes de Zagros, en la zona occidental de Irán, cerca de la ciudad de Bisitun, se halló un enorme roquedo con una gran inscripción tallada. Sin embargo, su copia era difícil, dado lo inaccesible del terreno y que se encontraba en una pared vertical a unos 100 metros de altura. Henry Creswicke Rawlinson, políglota y oficial del ejército inglés, con la ayuda de un joven kurdo, consiguió copiar la inscripción, a lo largo de diez años de intentos, y hacia 1.847 se pudo disponer de una copia completa. Había tres tipos de escritura diferentes, como ocurría en Persépolis: persa antiguo, babilonio y elamita (en realidad una variante del babilonio). La primera escritura descifrada fue la del persa antiguo, sobre la que ya se habían hecho intentos, antes mencionados. Rawlinson consiguió desentrañar el misterio, si bien nunca explicó cómo lo consiguió, a diferencia, por ejemplo, de Ventriss cuando descifró el Lineal B o Champollion al leer la piedra Rosetta. Algunos investigadores piensan que, en realidad, plagió los trabajos inéditos o notas de otro estudioso, el irlandés Edward Hincks. Sea como fuere el procedimiento, lo cierto es que Rawlinson comenzó por identificar en las inscripciones de Beistun los mismos nombres de reyes que Grotefend había leído en las de Persépolis. Estableciendo además comparaciones entre el persa y el avéstico y sánscrito, con un método comparativo, dado que se sabía ya que eran lenguas indoeuropeas todas, logró identificar diferentes palabras e incluso traducir la inscripción escrita en persa antiguo. Sirvió de ayuda definitiva el hecho de que Christian Lassen, profesor de Bonn, había observado que no se trataba de una escritura alfabética, como sostenía Grotefend, sino de una mezcla de silabario y alfabeto. Además Rawlinson y Hincks observaron que los elementos silábicos variaban según las vocales que siguieran. Así la d cambiaba de forma dependiendo de si le seguían las vocales a, i, o u. La t se escribía de la misma manera, tanto si seguía a o i, pero cambiaba si seguía u. En cambio th no variaba siguiera la que siguiera. A pesar de que el persa antiguo fue descifrado de una forma más o menos progresiva, el babilonio y el elamita presentaron muchas más dificultades. Ninguno de los dos descifradores vio claramente que el babilonio se emparentaba con el hebreo, arameo y otras lenguas semíticas, más que con el avéstico. Por otra parte, el elamita resultaba aún más extraño. Con todo, poco a poco el babilonio se fue descifrando, incluso se aduce como fecha simbólica el 1.857 cuando la Royal Asiatic Society publicó en Londres los resultados de un "examen" al que había convocado a Rawlinson, Hincks y otro par de eruditos para traducir una inscripción grabada en un cilindro de arcilla encontrado hacía poco. Las coincidencias, sobre todo de los dos primeros, mostraban que el babilonio se había descifrado finalmente. Sin embargo, el elamita, que gráficamente es una variante del anterior, pero que reproduce una lengua que no admite grandes comparaciones con las otras, ha continuado resistiéndose al desciframiento. Incluso se conocen otras inscripciones en tablillas procedentes de Susa, la antigua capital del reino de Elam, situado en la zona petrolífera de Irán, al norte del Golfo Pérsico. Dichas tablillas están escritas probablemente en la época de las sumerias de Uruk, también cuneiformes, y se consideran las antecesoras del elamita de Beistun, y contienen, por tanto, una lengua y sistema gráfico "protoelamita" que está aún sin descifrar. A partir de entonces, las inscripciones de los palacios y estelas, o las tablillas de los archivos, permitían conocer una historia ignorada, grandiosa y muy superior a lo imaginado, en cuyos mitos y comportamientos los herederos del mundo greco-romano encontraban un nuevo antepasado. El desciframiento de la lengua asiria y la escritura cuneiforme tendría algunas consecuencias inesperadas. La primera, la evidencia de que muchos de los mitos bíblicos se habían inspirado en tradiciones mesopotámicas varias veces milenarias. La segunda, que cuanto más se avanzaba en la publicación y en los hallazgos, se imponía una revisión total de la perspectiva académica de la historia antigua, refugiada en la supuesta superioridad clásica o en la inmutabilidad del referente religioso. Ver, Chogha Mish.

Escritura

La escritura es un sistema de símbolos que sirve para la representación de palabras e ideas por medio de signos gráficos. Aunque algunos estiman que su origen puede remontarse al origen de la humanidad, y creen descubrir símbolos gráficos que expresan ideas en las paredes de las cuevas paleolíticas y entre los restos del Neolítico, se conviene generalmente en que las muestras más antiguas de escritura corresponden al IV milenio a.C., en plena Edad de los Metales. Se trata por tanto de un fenómeno relativamente tardío que presupone una cierta organización social y que separa la época prehistórica de la histórica. En su origen, la escritura era en esencia un conjunto de dibujos dotados de un cierto carácter mágico que favorecía el dominio de las fuerzas naturales, encarnadas en estos signos que, habitualmente, representaban el objeto concreto al que se referían. La escritura ideográfica nace cuando se establece una equivalencia formal entre el dibujo (o representación pictográfica de una realidad concreta y tangible) y el objeto mismo. Este sistema gráfico presentaba grandes dificultades de expresión e interpretación (ideas abstractas, variantes gramaticales, etc.), por lo que no perduró en su nivel pictográfico. El paso a una escritura fonética, es decir, a un sistema construido con signos que expresan sonidos, supuso una notable evolución nacida de la observación de la palabra y de su estructura. El arqueólogo e historiador francés Lenormant, considera que todos los sistemas de escribir primitivos hasta hoy conocidos quedan reducidos a los cinco siguientes orígenes: escritura jeroglífica egipcia, transformada en signos silábicos de carácter alfabético; escritura china que, por no ser monosílabo su lenguaje acabó por convertirse en silábica después de no pocas modificaciones; escritura cuneiforme, desarrollada por los sumerios y los asirio-babilonios, contenía los primeros rudimentos alfabéticos, y de ella, por mediación de los fenicios, se cree que derivan los primitivos alfabetos europeos; jeroglíficos mexicanos (la primera escritura de los aztecas de México no pasó de la jeroglífica y desapareció después de la conquista española); escritura de los mayas del Yucatán, que pasó de la primitiva jeroglífica a la alfabética con evoluciones análogas a las que experimentó la escritura egipcia. Ver, Escritura cuneiforme, Escritura egipcia, Escritura silábica, Chogha Mish.

Escrionia

Tribu de Samos.

Escrión

(siglo IV a.C.). Yambógrafo griego. Dice de él la Suda que fue un autor épico, mitileneo y discípulo de Aristóteles. Tzetzes le atribuye la misma cuna.

Escribonio Libón

(Scribonio Libo) (ca.90-ca.21 a.C.). Seguidor de Pompeyo Magno, Gneo, cuya hija fue esposa del hijo de este, Sexto Pompeyo. Escribonio Libón dirigió una sección de la flota de Pompeyo en el Adriático en el 49, pero hacia el 46 se había reconciliado con César. En el 40, Sexto le pidió que negociara una alianza con Antonio contra Octavio, pero en lugar de ello, Escribonio casó a su hermana Escribonia con el joven Octavio. Trabajando todavía para Sexto Pompeyo, Escribonio marchó a Asia con él en el 36, pero se unió a Antonio al año siguiente. Fue cónsul en el 34.

Escribonio Largo

(siglo I). Médico romano que vivió en el primer siglo de la era cristiana. Se conoce un tratado suyo, De la composición de los medicamentos.

Escribonio

(M. Scribonius Libo Drusus) (ss. I a.C.-I). Personaje de altísima alcurnia, ya que era biznieto de Pompeyo el Grande. Fue acusado de traición por Tiberio y juzgado. Murió de su propia mano en algún momento del proceso (16).

Escriboniano

Lucio Arruncio Camilo (Lucius Arruntius Camillus Scribonianus) (siglo I). Hijo adoptivo del acomodado Arruncio, Lucio, fue cónsul en el 32. Fue nombrado legado de Dalmacia y comandante de las tropas del ejército del Ilírico (41-42), durante el reinado de Calígula. En el 42, presionado por unos cuantos senadores descontentos, persuadió a las dos legiones que estaban bajo su mando para que lo apoyaran en un intento de restablecer el gobierno republicano. Sin embargo, lo abandonaron rápidamente y Escriboniano fue asesinado (42). Bastantes de sus cómplices fueron juzgados y ejecutados. Las legiones fueron honradas por su lealtad. Ver, Arria.

Escriboniano

Furio Camilo (?-42 a.C.). Cónsul romano que mandó un cuerpo de ejército en Dalmacia y se hizo proclamar emperador con el advenimiento de Claudio. Murió asesinado en el año 42 a.C..

Escribonia

(Scribonia) (ca.80 a.C.-16). Esposa de Octavio, con la que este se casó en el 40, para ganarse a Sexto Pompeyo. Escribonia, que había estado casada otras dos veces anteriormente, era al menos diecisiete años mayor que Octavio y dio a luz a la única hija de este, Julia. Escribonia era hermana de Escribonio Libón. Octavio se divorció de ella al año siguiente para casarse con Livia. Escribonia marchó con su hija al exilio en el 2 a.C..

Escriba femenino

En Egipto, los escribas eran generalmente los hombres. Ésta era una profesión envidiable y deseada por todos aquellos que quisieran tener una posición privilegiada, ya que el conocimiento de la lectura y la escritura estaba, como es lógico, muy considerado. No obstante, al menos desde el Imperio Medio, algunas mujeres desempeñaron cargos próximos a las labores de los escribas, relacionándose de algún modo con esta ocupación, que, en algunos casos, estaba relacionada con el sacerdocio. Son muy limitados los datos que se tienen de estas primeras féminas. En la tumba de Seshseshet Idut (Dinastía VI) en Sakkara, existe una curiosa representación de la finada con útiles de escritura. Desafortunadamente no se puede asegurar que éstos le pertenecieran, ya que pudieron ser añadidos en sus manos por el Jefe de Justicia y Visir, Ihy, usurpador de la mastaba en la misma dinastía, con intención de adecuar las figuras a su propia personalidad. Más tarde, en la tumba de Irterau, en Assasif (TT390), de tiempos de Psamétiko I, figura una inscripción en la que puede leerse Escriba Femenino, inusual alto privilegio, además de ser Jefe Asistente de la Divina Adoratriz Nitocris. Por ello, no habiendo muchas más menciones, nos centraremos en Nesi-tanebet-isheru, hija de Pinedyem II, que en la Dinastía XXI parece haber actuado como copista. Nesi-Tanebet-Isheru tenía un número de títulos sacerdotales, que a continuación listaremos, pero de entre todos ellos destaca el de La que Trabaja en los Rollos de papiro de Amón Ra. Posiblemente, esta mujer, conocedora de las letras, se encargó de redactar compendios sagrados del Libro de los Muertos para su propia familia, una ocupación impensable para la mayoría de las féminas egipcias. Además, estaba a la cabeza del Cuerpo Musical del Dios. A riesgo de resultar tedioso, creemos necesario exponer algunos de los títulos y puestos de esta mujer, para hacernos una idea de su importancia y de sus deberes religiosos en templos y cultos distintos. Nesi-Tanebet-Isheru fue Gran Superiora del Harén Musical de Amón-Ra Rey de los Dioses, Superiora de Shepsut, Sacerdotisa de Amón Ra, Señor de Iurud, Sacerdotisa Nejbet, la Blanca de Nejen, Sacerdotisa de Onuris-Shu, Hijo de Ra, Sacerdotisa de Pajet, la Gran Señora de Sty, Sacerdotisa del Señor de Abidos, Sacerdotisa de Mut, Señora de Isheru, Grande en la Casa de Mut, Sacerdotisa de Osiris que está sobre el Trono en Abidos, Sacerdotisa de Osiris, Horus e Isis en Abidos, Sacerdotisa de Horus, Señor de Dyuef, Sacerdotisa de Min-Horus, Hijo de Isis en Panópolis, Grande del Templo de Jonsu Neferhotep en Tebas, Gran Sacerdotisa de Amón Ra Rey de los Dioses, Madre Divina de Jonsu Niño, Sacerdotisa de Hathor, Señora de Cusae. Como vemos participó al servicio de grandes dioses. Otro de los títulos que esta gran mujer llevó, dado tras su muerte, fue el de Espíritu Glorioso de Ra. Todos aquellos que en vida habían llegado a la categoría de "héroes", bien por sus conocimientos o por su vida ejemplar, eran reverenciados en esta forma. Ellos habían alcanzado una notoriedad, que trascendía más allá del ámbito estrictamente familiar, y, como tal, recibían una veneración pública. A menudo se adoraban en el interior de las casas en forma de bustos o estelas. Con este título, la difunta se asimilaba a un rayo del dios sol, se fundía con él y navegaba en su barca divina surcando el cielo egipcio eternamente. Parece lógico pensar que algunas mujeres de alta alcurnia pudieran leer ciertos documentos de su incumbencia sin necesidad de acudir a un lector. Realmente se nos hace difícil pensar, por ejemplo, en las reinas Hatshepsut o Tiy con dificultades para interpretar ciertos textos confidenciales o diplomáticos importantes para el país. Sabemos que la reina Tiy tenía una biblioteca y además se ha encontrado un sello con su nombre en el interior de un cartucho, que servía para cerrar los tubos que contenían los papiros. En este caso, se encontró que el texto exterior decía Libro del Sicómoro Dulce. Por otro lado, la existencia de representaciones femeninas con útiles de escritura es un dato a tener en cuenta. Ver, Equipo de escriba.

Escriba del ejército

Alto funcionario egipcio que se encargaba de registrar los nuevos reclutas, de recordarles sus deberes y de redactar un informe sobre el comportamiento de las tropas en campaña. Poco usado al principio, adquirió enorme importancia durante el Imperio Nuevo. Ver, Equipo de escriba.

Escriba

Era quien conocía la ciencia de la escritura en las sociedades antiguas. Tenía una gran importancia y ocupó altos puestos en la escala social, ya que en estas culturas sumamente jerarquizadas y sometidas a la vigilancia del Estado, era indispensable la utilización de documentos escritos que llevaran un riguroso control (cuentas de gastos, centralización y sumas de tributos, cosechas, medición de los campos, números de ventas y relaciones de comercio...) tanto del Estado como de los templos. El escriba en Sumer y Babilonia se denominaba dubsar. Tenían diversas categorías, según las transcripciones de las tablillas encontradas en Tell Abu Salabikh. Los escribas de los templos eran los encargados de copiar y transmitir los textos religiosos. Muchos de estos textos eran cantados o recitados por el nar, especie de trovador ambulante que actuaba ante un público muy variado. Los escribas judíos (en hebreo, soferim) formaban una secta. La palabra secta no tiene contenido peyorativo, ni el significado moderno de este término. Su contenido es similar al de "escuela" en el ámbito helenístico. Dado el grado de analfabetismo de la sociedad antigua, no es de extrañar que constituyeran un grupo específico. Hubo escribas seguramente, en la mayoría de los distintos grupos religiosos judíos. Más que dar nombre a una secta, el término escriba se refería propiamente a una habilidad profesional. Eran los que interpretaban las Sagradas Escrituras y particularmente la Ley, traduciéndolas e interpretándolas, dando informaciones más amplias bajo la forma de haggadas, parábolas. Así se formó una ley escrita de un conjunto de principios que se transmitían oralmente, de indudable carácter religioso, aplicándola a la vida diaria. En las fuentes judías, aparecen relacionados por regla general con la Torah. Con todo, la literatura rabínica dista mucho de presentar una imagen homogénea de ellos. En ocasiones resultan copistas y en otras aparecen como expertos en cuestiones legales. Las escribas egipcios también alcanzaron gran importancia. Eran funcionarios de alto rango ya desde el Imperio Medio. Como los escribas en MesopoNuevo, el título de escriba real era llevado incluso por príncipes. Algunos eran simples anotadores de las cosechas o los cargamentos de mercancías que se llevaban a los almacenes reales o provinciales (nomos), pero muchos de ellos adquirieron una extraordinaria cultura y sabiduría que supieron transmitir en sus textos. En la Baja Época existió el título de "Escribano del libro divino" o Hierogrammata, que ocupaba un elevado puesto en el clero. Sin duda, los sacerdotes egipcios tenían una gran preparación cultural, sabiendo todos leer y escribir, pues los templos eran centros de transmisión de cultura. Ver, Equipo de escriba.

Escotusa

Ciudad tesalia en la tetras de la Pelasgiótide, en las lomas al oeste de Karagaghi y cerca de Cinoscéfalos. Estaba situada entre Feras y Farsalo, cerca de la frontera de Ftiótide. Limitaba al norte con la cordillera de Revenia, al este con Feras, y al sur con Eretria Ftiótide y Farsalo. Según una tradición, cerca de Escotusa se encontraba el primitivo oráculo de Dodona, que posteriormente fue trasladado a la región de Epiro.

Escotos

o Scoti o Scotti. Pueblo céltico de Hibernia (Irlanda), que se estableció en Caledonia (Escocia) y cuyo nombre se aplicó después a todos los habitantes del norte de Reino Unido (Scottish).

Escotita

Robledal de Laconia que se extendía a ambos márgenes del río Eno. Hoy, en Grecia.

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