o Defenisa. Ninfa hija del dios-río Peneo, en Tesalia. Primer objeto del amor de Apolo, cuando fue desterrado del cielo por Zeus. Ella prefirió a Leucipo, joven de su edad. Persiguiendo el dios pastor a la ninfa insensible a sus votos, la alcanzó en las riberas del Peneo. Dafne abrumada del cansancio imploró el socorro de su padre, quien para sustraerla a las importunidades del dios, transformó a su hija en laurel. Apolo sólo pudo abrazar un tronco inanimado y, arrancando una rama se hizo una corona, y quiso que en adelante le fuese consagrado el laurel, sirviendo de premio a los poetas. Esta fábula dio margen al siguiente cuento: habiéndose propuesto un pintor trabajar la imagen de Apolo en una tablilla de madera de laurel, los colores no pudieron prender sobre la tabla, como si Dafne hubiera querido rechazar aun entonces la unión con su raptor. San Juan Crisóstomo, siguiendo la opinión de los habitantes de Antioquía, dice que huyendo Dafne de Apolo se abrió la tierra, la tragó y nació en el mismo lugar un laurel. Otras veces se la considera hija de la Tierra y del río Ladón. Perseguida por Apolo, huyó hasta que, a punto de ser alcanzada, suplicó a su padre que la transformase. Fue convertida en laurel, la planta predilecta del dios. Existía una variante laconia de la leyenda, según la cual, Dafne era hija de Amiclas. Amante de la caza y de carácter esquivo, no vivía en las ciudades, sino que pasaba el tiempo corriendo por los montes. Era la favorita de Ártemis. Leucipo, hijo del rey de Élide, Enómao, se enamoró de ella, y, para acercarse a ella, se puso un vestido de mujer y se mezcló con sus compañeras. Y he aquí que Dafne le cobró afecto bajo su disfraz, y jamás se separaba de él. Entonces Apolo, sintiéndose celoso y viendo que Leucipo estaba a punto de ser amado, inspiró a Dafne y a sus compañeras el deseo de bañarse en una fuente. Leucipo se resistía a desnudarse, pero sus compañeras lo obligaron, y descubrieron la superchería; se arrojaron sobre él con sus lanzas, mas los dioses lo volvieron invisible. Apolo se precipitó para coger a Dafne; sin embargo, ésta consiguió huir y, a ruego suyo, Zeus la transformó en laurel. Todo el fundamento de esta fábula viene de la equivocación del nombre, pues Dafne en griego significa laurel. Otros derivan este nombre de "daphonein", gritar, porque el laurel chisporrotea cuando arde. Dafne era adorada en Esparta bajo el nombre de Pasífae y sus oráculos gozaban de gran reputación.