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Página 413 - 1322 Palabras 20601 al 20650 de 66095

Palabra   |   Descripción

Deborab

Débora ((siglo XII a.C.). Esposa de Lappidot, profetisa y jueza de Israel, que administraba justicia bajo una palmera en el monte Efraím. Al ver que ….).

Década

Ver, Decadarco (jefe de una década, grupo de diez hombres).

Decadarco

Jefe de una década, grupo de diez hombres. Ver, Decarca.

Decadarum

Cattarus (ciudad romana de Iliria).

Decadista

Nombre de quien participa en una asociación de jóvenes griegos, llamado así, porque se reunían a comer el día 10 de cada mes.

Decadracma

Moneda griega, equivalente a 10 dracmas.

Decálogo

Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.

Decálogo Olímpico

En la antigüedad, la participación en los Juegos Olímpicos exigía la aceptación del siguiente decálogo: )o()o( 1.- Ser griego y libre, no ser esclavo ni extranjero )o()o( 2.- No estar perseguido por la justicia por delitos )o()o( 3.- No haber transgredido la Tregua Sagrada )o()o( 4.- Haberse entrenado durante los meses anteriores a las pruebas )o()o( 5.- Haberse inscrito un mes antes del comienzo de las pruebas )o()o( 6.- Competir desnudo y ser puntual )o()o( 7.- No intimidar, sobornar, ni matar al rival )o()o( 8.- Respetar siempre las decisiones de los jueces )o()o( 9.- El que derrote a su contrincante será proclamado vencedor )o()o( 10.- Se prohibe a las mujeres entrar en el recinto olímpico )o( Ver, Olimpiada, Juegos Olímpicos.

Decanes

Para dividir el tiempo nocturno, los egipcios habían registrado la aparición de ciertas constelaciones en el horizonte a las diferentes horas. Como durante una decena de días aparecen las mismas constelaciones a las mismas horas, se les dio el nombre de decanes. Contaron treinta y seis de ellas en el espacio de un año. Fueron consideradas como genios protectores, dando nombre individual a cada una y fueron situadas en los techos astronómicos de los grandes templos ptolemaicos y romanos, aunque conocemos las listas de las mismas en documentos del lmperio Medio.

Decangi

Deceangos (una de las tribus celtas que habitaron en Britannia antes de la conquista romana de la isla).

Decantae

o Decanti. Pueblo celta de Britannia que habitaba en la costa noreste de Escocia. Son conocidos por una única mención de Claudio Ptolomeo. Eran vecinos de los lugi.

Decanti

Decantae (pueblo celta de Britannia que habitaba en la costa noreste de Escocia).

Decápolis

La región de Siria denominada como Decápolis desde la era romana, fue conquistada en tiempos de Pompeyo, hacia el 63 a.C.. La Decápolis era una confederación de diez ciudades de fundación helenística situadas junto a los ríos de la actual Jordania, que se administraban de manera autónoma. Las menciones más antiguas del término las encontramos en los Evangelios, y después en algunos historiadores de época romana, como Flavio Josefo. Plino el Viejo, en el siglo l, decía de ella: "limita con Judea por la parte de Siria la región Decapolitana, llamada así por el número de sus poblaciones, aunque no todos incluyen las mismas, pero es Damasco, fértil por los canales..., Philadelphia y Rafanea, todas retiradas hacia la parte de Arabia, Escitópolis, [...) Nisa, (...) Gádara, Hipos, Dion, Pella, con abundancia de agua, Gerasa y Canata". Hoy, )o()o( Gerasa (Jerash), en Jordania )o()o( Escitópolis (Bet-Shean o Beit She'an o Beth Shean), en Palestina, la única ciudad en el lado occidental del río Jordán )o()o( Hippopótamos (Hippus o Hippos o Sussita), en Palestina )o()o( Pella (Tabaqat Fahl, al este de Irbid), en Jordania )o()o( Philadelphia, hoy día Ammán, la capital de Jordania )o()o( Capitolias o Dion (Beit Ras), en Jordania )o()o( Canatha (Qanawat), en Siria )o()o( Raphana, en Jordania )o()o( Damasco, la capital de la moderna Siria. Estaba al norte de las otras ciudades )o( Así, nos da los nombres de las ciudades más importantes de esta confederación, aunque no siempre fueron las mismas ni el mismo número. En realidad, el término designaba más un ámbito territorial que una reunión político-administrativa de polis. La Decápolis fue un foco de irradiación de cultura helena en la región. El gusto por los espectáculos teatrales y deportivos, unido al urbanismo monumental, son manifestaciones de la paideia, o educación griega, que daban gran prestigio a las ciudades. A partir de la dominación romana es cuando estas ciudades manifiestan plenamente su helenismo. Muchos poetas, filósofos y oradores célebres desde el siglo II eran originarios de la Decápolis. Por otra parte, aquellas ciudades influyeron y fueron influidas en su contacto con la civilización nabatea, que reunía elementos de su origen árabe y numerosos rasgos de la cultura griega. El politeísmo es común a toda la región, y aunque las divinidades se designaban con nombres griegos, muchas eran de origen sirio, oriental y nabateo.

Decaprotes

o Decaproti. Miembros de un comité encargado de las finanzas de las ciudades orientales del Imperio romano, escogidos entre las personas acomodadas de las aldeas y de las metrópolis. Asumió también la tarea de la recaudación de los impuestos y contribuciones del Imperio, desde alrededor del año 200. Eran elegidos para el desempeño de su función y debían responder con su propia fortuna en caso de déficit presupuestario. Ver, Liturgos.

Decaproti

Decaprotes (miembros de un comité encargado de las finanzas de las ciudades orientales del Imperio romano, escogidos entre las personas acomodadas de las aldeas y de ….).

Decarca

Título militar que significa "comandante de diez hombres". Ver, Decadarco.

Decarquía

En la antigua Grecia, gobierno de 10 magistrados, como los Treinta de Atenas, impuestos por Lisandro en las ciudades de la liga ático-délica después de la guerra del Peloponeso. Los formaban ciudadanos de tendencia oligárquica o proespartana. Contaban con plenos poderes ejecutivos y estaban arropados por una guarnición espartana. Se encargaban de recaudar el impuesto de guerra exigido por los espartanos. Cuando Lisandro cayó en desgracia temporalmente en el año 403, fueron disueltas por un grupo de éforos que ordenaron el establecimiento de las "constituciones de los antepasados". Lisandro aspiró a restaurarlas en Asia en el año 396, pero Agesilao le privó e esta oportunidad. Este mismo nombre recibieron también los gobiernos impuestos por el monarca macedonio Filipo II en las ciudades tesalias.

Decástilo

Edificio con diez columnas en su frente.

Decata

Ver, Decatéforo (sobrenombre de Apolo, bajo el cual tenía en Mégara una estatua fabricada de la décima parte de los despojos tomados a los enemigos. Le honraban durante ….).

Decatéforo

Sobrenombre de Apolo, bajo el cual tenía en Mégara una estatua fabricada de la décima parte de los despojos tomados a los enemigos. Le honraban durante la Decata, ceremonia celebrada diez días después de un nacimiento para dar nombre al recien nacido.

Decatera

Cattarus (ciudad romana de Iliria).

Deccidae

o Decetia o Degetia o Dizezeia. Oppidum de los eduos en Galia Lugdunensis. Es un asentamiento antiguo anotado por primera vez en el Comentarii de Bello Gallico, donde Julio César (52 a.C.) arbitró una disputa que involucraba a los decetiae, de quien proviene el nombre de la ciudad. En el Itinerario de Antonino está en la carretera de Burdigala (hoy, Bordeaux) a Augustodunum Aeduorum (hoy, Autun), entre Tincontium y Alisincum. Su localización es correcta, pero no hay ningún descubrimiento arqueológico que concierna al período galo. Hoy, Decize, departamento de Nièvre, región de Bourgogne-Franche-Comté, Francia.

Deceanglos

Deceangos (una de las tribus celtas que habitaron en Britannia antes de la conquista romana de la isla).

Deceangos

o Deciangli o Decangi o Deceanglos o Cangi o Ceangi o Ceangli. Una de las tribus celtas que habitaron en Britannia antes de la conquista romana de la isla. La referencia más conocida a esta tribu celta es sin lugar a dudas los Anales de Tácito. Los deceangos carecían de instituciones de autogobierno y no se identifican fácilmente ciudades suyas romanizadas. El primer ataque romano a las tribus galesas se produjo en el año 48, cuando Publio Ostorio Escápula, el gobernador de la provincia, marchó sobre los deceanglos. Las evidencias historiográficas y arqueológicas halladas en la zona muestran que los deceanglos se rindieron sin mostrar apenas resistencia, todo lo contrario que sus vecinos, los siluros y los ordovicos. No parece que los romanos construyeran ninguna colonia en los territorios de esta tribu, aunque la fortaleza de Canovium (hoy, Caerhun) se erigió en el área adyacente a las tierras de los deceanglos y pudo haber contenido una población civil de considerable tamaño. Estuvieron probablemente bajo el gobierno militar romano al igual que sus vecinos del sur, los ordovicos, después de la campaña inicial de Agrícola en el 78. Sus territorios tribales estaban en el extremo norte del litoral del País de Gales, al noroeste, , aunque no se sabe si sus posesiones se extendían sólo a lo largo de las regiones de Flintshire y Denbighshire, en el norte de Gales, o si se extendían más hacia el oeste. Al igual que sus vecinos ordovicos, los deceangos vivían principalmente en castros, sobre todo en una cadena de asentamientos a lo largo de la cordillera de Clwydian, en la parte oriental de las tierras tribales. De Moel Hiraddug cerca de la desembocadura del Clwyd siguen en rápida sucesión a lo largo de la orilla oriental del río, Moel y Gaer (Bodfari), Pen y Cloddiau, Moel Arthur, Moel y Gaer (Llanbedr) y Fenlli Foel. Continuando al oeste por la costa de Gales del norte desde la desembocadura del Clwyd, nos encontramos con otros fuertes de los deceangos en Pen Corddyn, en la desembocadura del Conwy, y Pen y Gaer tierra adentro a lo largo del valle de Conway, posiblemente, también con vistas al estrecho de Dinas Dinorwig Menai. Los yacimientos de plomo de las colinas de Halkyn, sin duda eran conocidos por los romanos antes de llegar a la zona. Los pueblos nativos en Flintshire durante el período romano-británico se caracterizan por la acumulación de chozas circulares o rectangulares con cimientos de piedra y techos de paja, rodeadas de muros con cerramiento de piedra. Su ubicación preferida parece ser cerca o en la cima de las montañas. Entre los principales lugares de la tribu estuvo Canovium (Caerhun, Gwynedd). El asentamiento civil o vicus fuera de la fortaleza, fue posiblemente la capital de los deceangos. Otros lugares en la zona habitada por esta tribu fueron Prestatyn (Clwyd), que era un fuerte y asentamiento de menor importancia en la costa norte de Gales, cerca del estuario del Dee; Pen y Gogarth, Llandudno (Gwynedd), en el que había minas romanas de cobre, cerca de Great Orme Aberconwy, y probablemente un asentamiento cercano; Pentre (Clwyd), un pequeño asentamiento posiblemente asociado al plomo de Silver Mines; Ruthin (Clwyd), fuerte en la cabecera del valle del Clwyd, junto a la Clywedog Afon; Bryn y Gefeiliau (Gwynedd), fuerte en la Llugwy Afon entre Betws-y-Coed y Curig Capel. La exportación más notable de la tribu de los deceangos eran el plomo y la plata que se extraía en forma de mineral de galena, muy en particular en Pentre Flint. Minas romanas también han sido identificadas en Halkyn, y una moneda de Gordiano III se encuentra en las minas de plomo de Talar Goch cerca Meliden. Al menos dos cerdos grandes de plomo, subproducto de la extracción de la plata, se han encontrado en Deva Victrix (hoy, Chester), y un buque de carga se encontró en las orillas del río Mersey. Ver, Venedotia.

Decearte

Uno de los hijos de Licaón, rey de Arcadia.

Decébalo

o Decebalus o Diurpaneo (ss. I-II). Rey de los dacios (87-106). Tras la muerte del gran rey Berebistas, Dacia se dividió en cuatro o cinco pequeños estados. Esta situación continuó hasta que Decébalo dirigió la consolidación del corazón de Dacia alrededor de Sarmizegetusa, en el distrito actual de Hunedoara. Él reorganizó el ejército dacio en el 85 en el que los dacios comenzaron a atacar la fuertemente fortificada provincia romana de Moesia, situada al sur de Danubio en territorios que actualmente corresponden aproximadamente al norte de Bulgaria y noreste de Serbia. En el 87, Domiciano decidió enviar a su prefecto y jefe de la Guardia Pretoriana, llamado Cornelius Fuscus para castigar y conquistar a los dacios con cinco o cuatro legiones, entre estas la V Alaudae, las cuales sufrieron emboscadas y fueron derrotadas en Tapae, cerca de la actual Bucova. En el combate pereció el mismo Fuscus. Fue tras esta victoria que Diurpaneus, como hasta entonces le llamaban los romanos, trocó su nombre por el de Dekebal. Al parecer este nombre, latinizado decebalus y de allí al castellano, decébalo, era el título genérico de los grandes jefes dacios, entre los cuales Diurpaneo fue el principal. En el 88, Tettius Iulianus comandó otro ejército romano que fue nuevamente derrotado en la zona de Tapae; casi al mismo tiempo los germanos se rebelaron en la frontera del Renvs (Rhin) y para frenarlos el Imperio Romano debió distraer fuerzas desde la Moesia, fuerzas que estaban hasta ese momento encargadas de reprimir a los dacios. Ante tal coyuntura los romanos se vieron forzados a comprar la paz a los dacios mediante el pago de importantes sumas de dinero en forma de tributo, incluso debieron los romanos enviar ingenieros y arquitectos para embellecer y fortalecer la capital dacia en Sarmizegetusa (tratado del año 89). La situación humillante para los romanos duró hasta que el hispánico Trajano accedió al título de emperador en el 98. Éste inmediatamente dispuso una serie de bien concertadas campañas militares que expandieron al Imperio Romano hasta su máxima extensión. Decébalo fue entonces derrotado por los romanos quienes invadieron la Dacia luego de la tercera batalla de Tapae ocurrida en el 105. Sin embargo, los romanos habían impuesto un rey títere "cliente" a los dacios bajo "protectorado" romano. Tres años después Decébalo destruyó nuevamente a las tropas romanas establecidas en la Dacia y entonces los romanos se vieron obligados a enviar enormes refuerzos. Luego de un prolongado asedio a Sarmizegetusa y una larga guerra, los romanos conquistaron Dacia. Tras ser capturado y apresado por los soldados romanos Decébalo se vio obligado al suicidio en el año 106, tal como lo comenta el historiador Dión Casio. En Sarmizegetusa Regia se ha encontrado un vaso, más bien una urna funeraria que lleva la inscripción en lengua daco-romana: Decebalus per scorilo "Decébalo por suicidio" lo que ratificaría el modo de su muerte y daría la pista del lugar en que ocurrió su deceso. Fue uno de los más formidables enemigos de Roma durante los imperios de Domiciano y Trajano. La campaña quedó narrada en sus preparativos y desarrollo en la "Columna trajana". Ver, Tapae, Fortalezas dacias. )o()o()o( Estatua de Decébalo )o( La Estatua del rey dacio Decébalo con 40 m de altura es la escultura de roca más alta de Europa. Está emplazada en una orilla rocosa del Danubio cerca de la ciudad de Orşova, en Rumanía. La idea partió del hombre de negocios e historiador rumano losif Constantin Drăgan. Trabajó en ella durante 10 años, de 1994-2004, con 12 escultores y costó cerca de un millón de dólares. Justo enfrente de la estatua, pero en la orilla serbia enfrentada a la orilla rumana, puede encontrarse una antigua placa, la "Tabula Traiana", que conmemoraba las victorias del Imperio romano sobre el reino dacio en el 105. Debajo del busto de Decébalo hay una inscripción en latín en la que se lee "DECEBAL REX - DRAGAN FECIT" "Rey Decebal - Esculpido por Drăgan".

Decebalus

Decébalo ((ss. I-II). Rey de los dacios (87-106). Tras la muerte del gran rey Berebistas, Dacia se dividió en cuatro o cinco pequeños estados ….).

Decelea

Decelia (demo del Ática, a unos 24 km al noreste de Atenas, frente a la costa de Eubea).

Decelia

o Decelea. Demo del Ática, a unos 24 km al noreste de Atenas, frente a la costa de Eubea. La ciudad, que antes se llamó Tatoi, estaba junto a la frontera entre Ática y Beocia, en el camino de Atenas a Oropo, entre los montes Pentélico y Parnés, en una excelente situación para controlar la región. Estaba a unos 9 ó 10 km de la frontera de Beocia. Con el consejo de Alcibíades, los espartanos fortificaron Decelia (413) en la guerra del Peloponeso impidiendo que Atenas consiguiera suministros por tierra. La ocupación de Decelia por los espartanos tuvo como consecuencia que el aprovisionamiento procedente de Eubea, que antes se hacía cruzando el canal de Corinto hasta Oropo y por tierra desde el puerto de esta ciudad, debía hacerse por mar dando la vuelta al cabo Sunión. La ocupación tuvo dos consecuencias de enorme trascendencia en el resto de la Guerra del Peloponeso: una, económica, puesto que el cierre de las minas de plata del Laurión y el refugio de los esclavos explotados en la ciudad, obligó a Atenas a modificar el sistema de contribución de la Liga Ática; otra, política, puesto que la debilidad creciente de Atenas se agudizó cuando las ciudades e islas de Asia Menor aliadas, comenzaron a enviar sus apoyos a los espartanos. Los lacedemonios, fortificados y sólidamente establecidos en este punto de apoyo, devastaron incluso durante el invierno la campiña del Ática hasta el fin de la guerra del Peloponeso. Por eso la última parte de esta guerra (413-404) es a veces llamada "Guerra de Decelia". Ver, Guerra de Decelia.

Decelias

Pantomimas obscenas, que se hacían en los espectáculos de los antiguos. Ver, Magodias.

Décelo

Décelo es el héroe que ha dado su nombre a la ciudad ática de Decelia. Cuando los Dioscuros buscaban a su hermana Helena raptada por Teseo, Décelo les habría indicado el lugar donde se hallaba prisionera. A veces se atribuye el mismo papel al héroe Academo.

December

Nombre latino del mes de Diciembre, por ser el décimo mes en el calendario romano hasta la reforma juliana. Ver, Calendario romano, Calendario italogriego primitivo.

Decemiugis

o Decemiugo. Carro romano tirado por diez caballos. Ver, Carruajes.

Decemiugo

Decemiugis (carro romano tirado por diez caballos).

Decempagi

Asentamiento galorromano de la Galia Belgique, que se encuentra en la calzada romana de Divodoro (hoy, Metz) a Argentoratum (hoy, Estrasburgo). Tenía un templo y un teatro que podía acomodar a unas 10.000 personas, por lo que es uno de los más grandes del este de la Galia. En el año 356, los alamanes atacaron en este lugar por sorpresa al futuro emperador Juliano, siendo expulsados de la Galia en 357. La ciudad fue demolida en el siglo V. Cuando los alemanes se establecieron en este lugar, aprovecharon los materiales de la antigua ciudad para construir en el recinto de su fortaleza un pueblo. Hoy, comuna de Tarquimpol, departamento de Moselle, región de Grand Est, Francia.

Decempeda

o Pértica. Medida agraria romana de diez pies o 2,957 m.

Decemprimi

Miembros del consejo local de un municipio latino o romano, que en número de diez constituían junto con los magistrados anuales en el cargo una especie de comité de crisis que representaba a toda la comunidad ante el gobierno central.

Decemviri

Decenviros (en virtud de la moción del tribuno romano Cayo Terentilio Arsa, se nombró una comisión de cinco ciudadanos (quinque viri) con el encargo de reunir en un ….).

Decemviri consulari imperio legibus scribundis

Ver, Decenviros (en virtud de la moción del tribuno romano Cayo Terentilio Arsa, se nombró una comisión de cinco ciudadanos (quinque viri) con el encargo de reunir en un ….).

Decemviri sacris faciundis

Nombre latino de los diez sacerdotes romanos que custodiaban los libros sibilinos y que, tras consultarlos, se encargaban de realizar los sacrificios requeridos.

Decemviri tilibus iudicandis

Colegio de jueces permanentes con competencia en procesos de libertad, integrado por diez miembros y creado entre los años 242 y 227 a.C.. Augusto reorganizó sus funciones y los destinó a presidir el tribunal de los centunviros con competencia sobre sucesiones. Ver, Decenviros.

Decemviros sacrorum

Ver, Quindecenviros (nombre de los quince magistrados que formaban este colegio sacerdotal romano, nombrados para la custodia, consulta y exégesis de una vieja colección de oráculos ….).

Decenales

Fiestas romanas celebradas por los emperadores cada diez años de su reinado, y acompañadas de sacrificios, y juegos beneficios hechos al pueblo, etc.. Augusto las introdujo y los demás emperadores las repitieron. Los votos que entonces hacia el pueblo para la salida del emperador y la conservación del estado parecían haberse sucedido a los que hacían en el tiempo de la república los censores, para la prosperidad del imperio. El objeto de Augusto al establecer esta fiesta fue el conservar el poder soberano, sin que se opusiesen los ciudadanos y sin permitir que estos le pusiesen trabas: porque durante la celebración el príncipe depositaba su autoridad en manos del pueblo, y éste se la devolvía después religiosamente.

Decencio

Magno (Magno Decentio) (?-353). Pariente de Magnencio, fue elegido su César a mediados del 351. Nombrado cónsul y enviado a la Galia a combatir contra los germanos, fue derrotado y se ahorcó en Sens, algo después de que muriera Magnencio.

Decenviral

Perteneciente o relativo a los decenviros.

Decenvirato

Empleo y dignidad de decenviro y tiempo que duraba.

Decenviros

o Decemviri. En virtud de la moción del tribuno romano Cayo Terentilio Arsa, se nombró una comisión de cinco ciudadanos (quinque viri) con el encargo de reunir en un solo cuerpo de derecho civil las leyes a las que los cónsules debían sujetarse cuando hiciesen justicia en el porvenir. Diez años transcurrieron antes de que la moción pudiera ejecutarse; diez años de combates encarnizados entre los órdenes, de trastornos interiores o de guerras en el exterior. La obstinación era igual por ambas partes: el partido gobernante impedía a toda costa que el proyecto de ley se pusiese en ejecución, y el pueblo se empeñaba en nombrar siempre a los mismos hombres para el cargo de tribunos. Con todo, se hicieron concesiones para restablecer la paz. En el año 457 a.C. el número de los tribunos fue elevado a diez. Al año siguiente, el plebiscito Iciliano, que se cuenta entre los privilegios asegurados al pueblo bajo la fe del juramento, ordenó que el Aventino, hasta entonces consagrado al culto e inhabitado, se dividiera en solares y se diera a título hereditario a los ciudadanos más pobres. El pueblo tomó lo que se le daba, y después continuó pidiendo leyes. Por último, en el año 454 a.C. se pusieron de acuerdo en esta cuestión: debía procederse a la redacción del código. Para ello una embajada marchó inmediatamente a la Grecia para estudiar y traer de allí las leyes de Solón y las de los demás legisladores helénicos. Al regreso de los embajadores, hacia el año 451 a.C., se nombraron diez nobles (decenviros) con la misión de redactar las leyes romanas, que tuvieron la autoridad suprema en lugar de los cónsules (decemviri consulari imperio legibus scribundis). Se suspendió el tribunado así como el recurso de apelación, y los nuevos magistrados solo se obligaron a no atentar contra las libertades juradas por el pueblo. Si se examina a fondo todas estas medidas no se halla en ellas otro objeto principal que la limitación del poder consular por el texto de la ley escrita. Parece que se convencieron de la imposibilidad de prolongar una situación en la que la anarquía oficial y permanente conducía por fuerza a la ruina del Estado, sin provecho para nadie. Las intromisiones de los tribunos en la administración y las acusaciones continuas que dirigían contra los funcionarios eran la fuente de un mal incesante. El único beneficio que hubieran podido hacer al pequeño ciudadano era haberle dado un recurso contra la justicia parcial y apasionada del patriciado, en tanto tenían a raya la arbitrariedad de la alta magistratura como si fueran una especie de tribunal de casación. No hay duda de que al conceder a los plebeyos la redacción de un código de leyes, los patricios debieron exigir a cambio la abolición del tribunado. En efecto, todo parece indicar la existencia de un convenio de esta naturaleza entre los dos partidos. ¿Cómo debían arreglarse las cosas después de la publicación del código?. No se sabe con certeza; pudo suceder muy bien que el compromiso no quedase precisado claramente. Hay que suponer que, al retirarse los decenviros, debían proponer al pueblo que renunciase a sus tribunos, dando en adelante a los cónsules una competencia jurisdiccional, no arbitraria como otras veces, sino determinada por la letra de la ley escrita. Si ha existido semejante plan, era sabio; pero ¿podrían los espíritus agitados por la pasión política aceptar el arbitraje de la paz?. Los decenviros del año 451 a.C. llevaron su proyecto de ley ante el pueblo, que lo votó, y quiso que se grabase en diez tablas de bronce y después fuese clavado en el Forum, en la tribuna de las arengas, delante de la curia. Sin embargo, como otras adiciones parecieron necesarias, se eligieron nuevos decenviros para el año 450 a.C., quienes debían completar la ley y redactar dos tablas suplementarias. Así se promulgó la famosa Ley de las Doce Tablas, el primero y el único código de Roma. Procedente, como se ve, de una transacción de los dos partidos, no trajo al derecho preexistente innovaciones muy profundas que superasen, en cuanto a reglarnentos de policía, la medida de las necesidades del momento. En materia de crédito, por ejemplo, las Doce Tablas se contentan con dulcificar la suerte del deudor, fijando una tasa muy baja, al parecer, para el máximo del interés de los capitales (10%), y amenazando al usurero con una pena severa, más severa aún que la pena del robo. Este es uno de sus rasgos característicos. Pero los rigores del procedimiento no se modificaron en sus principales formalidades, así como tampoco cambiaron el estado y el derecho de los diversos órdenes. Los domiciliados se distinguieron siempre de los transeúntes, y se prohibieron de nuevo los matrimonios entre nobles y plebeyos. Por último, para circunscribir los antes arbitrarios poderes del magistrado y para asegurar al pueblo las garantías que le habían sido dadas, se escribió expresamente que la ley antigua cedía a la ley nueva y que no se votaría plebiscito alguno contra un solo individuo. Otra disposición no menos notable, la apelación al pueblo reunido por tribus, fue también prohibida en materia capital. Quedó vigente la apelación ante la asamblea por centurias, lo que se explica perfectamente por la supresión de la potestad tribunicia y, por consiguiente, de la jurisdicción criminal de los tribunos. La importancia política de las Doce Tablas reside, pues, menos en las innovaciones de su texto que en la obligación expresamente impuesta a los cónsules de seguir en el porvenir todas las formalidades y reglas de un derecho escrito. Por lo demás, este código, colocado al público en el Forum, va a someter la administración de justicia a la comprobación de una publicidad eficaz, y el magistrado se verá obligado a aplicar a todos una ley igual y común. Se había terminado la legislación de Roma; ahora solo restaba a los decenviros publicar las dos últimas tablas y restablecer después las magistraturas normales. Pero tardaban demasiado; y bajo el pretexto de que su ley adicional no estaba terminada, quisieron prolongar por sí mismos su permanencia en el cargo más allá del año. Esto era cosa admisible en derecho público, según el cual el magistrado nombrado por un tiempo determinado no cesaba en sus funciones hasta que no las había resignado formalmente. ¿Por qué razón obraban así los decenviros? Difícil es decirlo. Al continuar irregularmente en sus poderes no cedían solo a un móvil personal. El partido de los nobles temía sin duda que a la restauración del consulado el pueblo quisiera también unir la de sus tribunos, y debieron intentar diferir el nombramiento de los cónsules hasta el momento propicio en que se los pudiese desligar de las trabas de las Leyes Valerias. La fracción moderada de la aristocracia, los Valerios, con los Horacios a su cabeza, intentarían arrancar al Senado la deposición de los decenviros. Pero el principal de estos, el campeón ardiente de la facción de los ultra entre los nobles, supo también vencer en el Senado. El pueblo se sometió. Se levantó sin grave dificultad una leva que duplicó el ejército, y se comenzó la guerra contra los sabinos y los volscos. Pero, de repente, el antiguo tribuno Lucio Siccio Dentato, el soldado más valiente de Roma, que había peleado en ciento veinte batallas y mostraba en su cuerpo cuarenta y cinco gloriosas heridas, fue hallado muerto en el campamento, asesinado, se dice, a instigación de los decenviros. La revolución fermentaba en los espíritus y estalló inmediatamente. Se sabe de la inicua sentencia de Apio Claudio en el proceso de la hija del centurión Lucio Virginio, prometida al ex tribuno Lucio Icilio. Reivindicada como esclava por un supuesto adversario, Apio la condena y la arranca a su familia, quitándole sus derechos y su libertad. El padre entonces la sustrae a la deshonra que la esperaba, hundiéndole un puñal en el pecho en medio del Forum. Pero mientras el pueblo, estupefacto ante este hecho inaudito, rodea y contempla el cadáver de la hermosa víctima, el decenviro ordena a sus lictores que traigan al padre y al prometido que han osado infringir sus órdenes ante su tribunal, donde los juzgará sin apelación. La medida estaba ya colmada. Protegidos por el furor de las masas, escapan a los alguaciles del déspota; y mientras en Roma el Senado vacila y tiembla, ellos se presentan a los campamentos con numerosos testigos de la tragedia de la víspera. Refieren el crimen monstruoso de Apio: todos los ojos se abren, ven el abismo donde van a caer las nuevas garantías de la ley si el poder tribunicio no vela por su conservación, y los hijos rehacen ahora la obra de sus padres. Los ejércitos abandonan a sus generales y marchan sobre Roma, atraviesan militarmente la ciudad y van al Monte Sagrado, donde vuelven a nombrar a los tribunos. Pero como los decenviros se obstinan en no presentar su dimisión, los soldados nuevamente entran en Roma con sus tribunos a la cabeza, y acampan sobre el Aventino. ¡Es inminente la guerra civil, la guerra en las calles!. A última hora, en fin, los decenviros deponen los poderes que habían usurpado y que estaban deshonrando. Lucio Valerio y Marco Horacio fueron entonces los intermediarios para celebrar un nuevo pacto, según el cual se debía restablecer el tribunado. Perseguidos los decenviros, los dos más culpables, Apio Claudio y Espurio Oppio se quitaron la vida en su prisión; los ocho restantes fueron desterrados y sus bienes, confiscados. Las represalias amenazaban con ir más allá, pero un tribuno del pueblo, el sabio y honrado Marco Duilio, se interpuso; su veto detuvo todos los demás procesos. Tal es el relato de las crónicas, que como de costumbre refieren los hechos exteriores y dejan las causas en la oscuridad. No es creible que los actos injustos de algunos de los decenviros hayan por sí solos provocado la restauración del tribunado. Abolido este, los plebeyos perdían el único puesto político a que les era dado llegar. Sus jefes no habían renunciado formalmente a esta ventaja, y debieron aprovechar la primera ocasión que se les presentó para mostrar al pueblo la completa ineficacia de la letra muerta de la ley, comparada con la enérgica tutela del poder tribunicio. El insensato orgullo de los nobles, que elegían a los decenviros entre los más ardientes defensores de la facción aristocrática, precipitó la crisis. Y de esta forma, todos los planes de concordia se deshicieron como telas de araña ante el furor de los partidos. Ver, Conflicto patricio-plebeyo, Doce Tablas, Virginia.

Deceres

Ver, Octere (buque de guerra), Embarcaciones.

Decessor

En latín, predecesor en un cargo. Opuesto a sucessor.

Decetia

Deccidae (oppidum de los eduos en Galia Lugdunensis).

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