El 27 de marzo del 196 fue promulgado el decreto de Menfis, el cual se ha hecho especialmente popular debido a que uno de los monumentos que lo ha conservado es la famosa Piedra de Rosetta que sirvió a Champollion para descifrar los jeroglificos. Este Decreto fue, pues, promulgado bajo presiones socioeconómicas radicalmente distintas a las vigentes cuando se promulgó el Decreto de Canopo, por ejemplo, y en este sentido es significativo que esta vez el sínodo sacerdotal se reuniese precisamente en el templo de Ptah en Menfis. En el Decreto allí promulgado, se concedían una serie de honores a Ptolomeo V, en recompensa por los grandes servicios que había prestado a Egipto y entre los que se enumeraban una serie de exenciones y privilegios fiscales concedidos a los templos. En estas circunstancias, resulta perfectamente comprensible que fuesen los sacerdotes quienes impusieran su dictado a la cancillería real, ya que se ha podido demostrar que el Decreto fue redactado originariamente en egipcio y después traducido al griego, contrariamente a lo que sabemos del Decreto de Canopo. Al respecto, es asimismo significativo que, mientras que el Decreto de Canopo no contenía protocolo faraónico alguno, en cambio el Decreto de Menfis contiene el protocolo completo de Ptolomeo V en tanto que faraón, el cual fue rigurosamente traducido al griego. Veamos a continuación dicho protocolo vertido al griego: "Bajo el reinado del Joven, Que ha heredado la realeza de su padre, Señor de las Coronas, Cubierto de Gloria, Que ha establecido el orden en Egipto, Piadoso con los dioses, Superior a sus adversarios, Que ha mejorado la vida de los hombres, Señor de las Triacontaeterides como Hefesto el Grande, Rey como el Sol, Gran Rey de las regiones superiores e inferiores; Nacido de los Dioses Filopátores; Aprobado por Hefesto; A Quien el sol ha dado la victoria; Imagen viviente de Zeus, Hijo del Sol, Ptolomeo, Que vive etemamente, Amado de Ptah". Ver, Decretos Trilingües Ptolemaicos.