(ss. VI-V a.C.). Faraón persa, de la Primera Dominación Persa y de la Dinastía XXVII (525-404), que reinó entre 522-486. Nació hacia el 550. Era hijo de Histaspes, sátrapa de Partia e Hircania, y sucesor de Cambises II. Ausente este en Egipto, el mago Gaumata o Gaumates, haciéndose pasar por su hermano y sucesor, ocupó el trono. Su actitud despertó las sospechas de las siete grandes familias nobles, entre las que se contaba la de Darío, y habiéndose asegurado de que Gaumata era un impostor, le persiguieron y le dieron muerte. Después de estos hechos, el país se encontraba sin rey. Por la inscripción trilingüe (acadio, persa antiguo y elamita) de la Roca de Behistún, grabada por orden de Darío I, conocemos cómo éste dio muerte al usurpador en la fortaleza de Sikayaubatish, en el 522. Vacante el trono, pues Cambises II había muerto en su viaje de regreso de Egipto a Susa sin dejar descendencia (fue un rey epiléptico y estéril), Darío I se hizo con el poder bien mediante un juicio divino (según recoge Heródoto), bien mediante las armas. El hecho es que en los primeros momentos hubo de hacer frente a nueve pretendientes al trono de Persia (Gaumata, Athrina, Nidintu-Bel, Martiya, Parumartish, Shithrantakhmu, Frada, Vahyazdata y Arakhu), que se titularon reyes en sus demarcaciones y contra los que tuvo que combatir durante cinco años en diecinueve memorables campañas. Una vez dueño de la situación Darío I organizó su vasto Imperio, que se extendía del Mediterráneo a la India y del mar Caspio al Océano Indico, dividiéndolo en 20 satrapías al frente de las cuales puso hombres de probada confianza. Asimismo, fundó Persépolis, haciéndola su capital imperial, y construyó el gran palacio de Susa con una gigantesca sala de audiencias (apadana), cuyos detalles constructivos se conocen por la llamada "Carta del palacio de Susa". Para una mayor agilización burocrática y fiscal unificó la moneda (acuñó los famosos daricos de oro), empleó el arameo como lengua de la cancillería y dotó de cierta autonomía a las satrapías, cuyas capitales unió entre sí mediante buenas vías de comunicación (carretera real de Susa a Sardes, por ejemplo). En Europa llevó una campaña contra los escitas (Danubio) que, aunque no le opusieron mucha resistencia, le causaron grandes pérdidas debido a la táctica de guerra de guerrillas. Tal campaña, que le facilitó el control del Bósforo y las ricas regiones graneras de la zona, lo pusieron en contacto directo con los griegos, que disponían ya de colonias por las costas del Mar Negro. Esta ocupación persa sería la causa del conflicto armado entre las ciudades de Grecia y el Imperio persa (Guerras Médicas). El motivo del primer choque lo provocó Mileto, ciudad a la que se unieron otros enclaves. Darío I logró tomar Mileto (490) y envió a continuación una expedición dirigida por su yerno Mardonio. Sin embargo, las tropas persas serían derrotadas en Maratón (490). Darío I gobernó, asimismo, sobre Egipto, siendo un componente de la Dinastía XXVII, aunque viajó una sola vez al País del Nilo. Dicho viaje había sido motivado por una sublevación provocada por su sátrapa Aryandes, que hubo de sustituirlo por Ferendares. En Egipto reconstruyó diversos templos, restauró según sabemos por Heródoto el canal del Nilo al Mar Rojo, que corría a través del Uadi Tumilat y de los lagos Amargos (Estelas del Canal), comenzado en su día por Nekao II, con cuya apertura dió un importante impulso al comercio. Ordenó componer un resumen con las leyes locales. Mientras preparaba un ataque contra Grecia, para vengar la afrenta de Maratón, se produjo una inesperada sublevación en Egipto. Durante los preparativos militares para sofocarla, y luego de una disputa de tipo dinástico (había tenido siete hijos), a Darío I le sobrevino una rápida enfermedad que le causó la muerte. El trono persa fue ocupado por su hijo Jerjes I, tenido de su esposa Atosa, hija de Ciro, y nombrado heredero con anterioridad. También había casado con otra hija de Ciro, llamada Artistoné, deseoso de asegurarse así sus lazos con la familia de Ciro. Darío I fue sepultado en Nakshi-Rustam, cerca de Persépolis, en una tumba excavada en la roca (22,50 m de altura), con fachada en forma de cruz, relieves con la figuración de los 28 pueblos sometidos y texto con tres tipos de caracteres cuneiformes. Durante su reinado se produjo en Persia un hecho capital: la aparición de Zoroastro, reformador de la religión persa que aportó profundos cambios. Ver, Reyes aqueménidas, Sikayauvatish.