Por su padre Antímaco, Deifontes es uno de los descendientes de Heracles. Había casado con Hirneto, hija de otro Heraclida, Témeno. Cuando los Heraclidas se hubieron apoderado del Peloponeso (Ver, Heraclidas), Témeno obtuvo, como parte que le correspondió, la ciudad de Argos. Mandó llamar a Deifontes y lo asoció tan íntimamente a su gobierno, que sus hijos temieron verse desheredados en beneficio de su cuñado. Para prevenir esta eventualidad, los mayores, excepto el benjamín, decidieron dar muerte a su padre; lo atacaron. mientras se bañaba en el río y lo hirieron de gravedad. Pero al ser dada la alarma huyeron y Témeno murió de las heridas sufridas, no sin antes haber tenido tiempo de legar el reino a Deifontes y revelar el crimen de sus hijos. Éstos fueron desterrados, mas no por ello perdieron la esperanza de recuperar el dominio de Argos, y, en efecto, lo lograron, gracias a ayudas exteriores. Pero Deifontes con su esposa y su cuñado Agreo, el hijo menor de Témeno, que nunca le había sido hostil, se estableció en Epidauro, cuyo rey Pitireo, descendiente de Ión, le cedió voluntariamente el trono. Mientras Deifontes residía en Epidauro, sus dos cuñados, Cérines y Falces, raptaron a su esposa atrayéndola hacia el exterior de las fortificaciones y llevándosela en su carro. Deifontes los persiguió. Dio muerte a Cérines con su lanza, pero Falces mató a Hirneto y logró escapar. El cuerpo de la joven esposa fue enterrado en el mismo lugar, en un bosquecillo de olivares, y se le rindieron honores divinos.