El más famoso de este nombre, es el héroe tesalio de la raza de los lapitas. A veces pasa por ser hijo de Lapites y Orsínome. Otras veces, por el de Triopas, hijo, a su vez, de Lapites que, en la genealogía precedente, es considerado como hermano suyo (Ver, Triopas). Primero residió en Tesalia, en la llanura de Dotio. De allí emigró a Cnido, o a Rodas, con su hermano Periergo. Establecióse en la región de Yáliso, mientras Periergo se afincaba en Camiro. Liberó a los rodios de una multitud prodigiosa de serpientes y sobre todo de un furioso dragón que había devorado ya a muchísimas personas. Como era muy amado de Apolo, fue colocado después de su muerte en el cielo, con el dragón que había matado. Los rodios, cuantas veces las naves salían del puerto, hacían un sacrificio en memoria de la afortunada llegada de Forbante, para pedir a Apolo que los que partían tuviesen igualmente una feliz suerte y para que consiguiesen por cualquier acción grande la misma gloria. Como la mayoría de las leyendas tesalias, también la de Forbante se vuelve a encontrar en el Peloponeso. En efecto, se contaba que Forbante, el hijo de Lapites, emigró de Tesalia a Óleno, en Élide. Allí, el rey Alector, recelando del poder de Forbante, se aseguró su alianza, y para recompensarlo por sus servicios, compartió con él su reino. Forbante tuvo dos hijos, Augias y Áctor, que, a su muerte, se repartieron el territorio de Élide. Contábase que la alianza de Alector y Forbante había quedado sellada por un doble matrimonio: mientras Alector casaba con una hija de Forbante llamada Diogenia, Forbante tomaba por esposa a Hirmine, hermana de Alector.